jueves, noviembre 27, 2008

Hatha Yoga


A sugerencia de mi guapa amiga Marlene, compañera de mis clases de budismo, asistí a una clase de yoga este martes por la noche, y aunque estoy familiarizado con ciertas posturas y movimientos, algunos de los ejercicios que nos puso el maestro me costaron realmente mucho trabajo.
En general fue una experiencia muy gratificante, ya que sentí mucho descanso al apreciar el masaje que se puede dar a los órganos internos con sólo practicar una postura determinada. El control de la respiración es básico, y aprecié cómo ayuda esto a eliminar el estrés y a sentir mayor tranquilidad y paz mental.
Yo que no soy muy asiduo al ejercicio, pude comprobar con mucha alegría que tengo unas piernas muy fuertes y flexibles. Sin embargo, los ejercicios que me costaron mucho más trabajo son aquellos en los que intervienen los músculos del vientre... pues buena falta me hace fortalecerlos.
Aún no sé si me decida a tomar la clase en forma permanente, ya que he notado que en estas noches de otoño/invierno al salir del trabajo lo único que deseo es ir corriendo a mi casa, así que comprometerme a tomar una clase de yoga es algo que me cuesta trabajo.
Pienso que lo que más me gustaría sería contratar a alguien que me enseñe una rutina de yoga, para después practicarla yo en mi casa.
He leído mucho sobre los beneficios del yoga y de verdad quisiera tener la fortaleza y decisión de convertirme en un practicante disciplinado... si sólo pudiera vencer esta resistencia...

Schumacher


Una revitalizante salida de la rutina, una rica cena en Súper Ensaladas y una más deliciosa plática disfruté anoche con mi buen amigo César, más conocido como "Chuma" (por su parecido con el piloto Michael Schumacher).
Este hombre es una de las personas más positivas que conozco. Fuimos compañeros de trabajo hace varios años, y en esa etapa estrechamos nuestra amistad al convertirnos en aliados para resistir los embates de nuestro malhumorado, grunón y en no pocas ocasiones mal intencionado jefe de ese entonces.
Nos apoyábamos y defendíamos mutuamente, y compartíamos numerosas enseñanzas. Aprendimos a reírnos con muchas ganas de las situaciones difíciles que nos tocaba vivir, y gracias a eso se nos hacía más llevadera la jornada diaria de trabajo.
Un buen día él decidió seguir otro camino, mientras que yo continué en ese lugar de trabajo durante un buen tiempo todavía. Cómo lo extrañé, sus risas, sus pláticas y sobre todo ese compañerismo y complicidad.
Durante la cena recordamos a nuestros antiguos compañeros de trabajo, así como las muchas anécdotas que vivimos en esos tiempos. Me recordó que cuando nuestro jefe llegaba echando chispas, yo corría a poner una escoba recargada contra la pared, pues había leído en alguna parte que con ese recurso se lograba hacer huir a una persona indeseable. Verdad o mentira, este truco nos funcionó más de una vez.
Entre tantas personas negativas con las que a veces tengo que convivir, es refrescante contar con un amigo como Chuma, que siempre tiene una palabra amable, un afecto sincero y una gentileza a toda prueba. Me es grato hacer un alto en el camino y compartir ideas y enseñanzas con un ser noble y positivo como él.

Gratitud


Un mensaje de Rollos Secretos de parte de Rhonda Byrne
Creadora de El Secreto

La ingratitud es el ladrón más grande de la felicidad y abundancia humanas. Cualquier carencia en nuestras vidas, ya sea en dinero, salud o relaciones, es sencillamente una prueba de falta de gratitud. Si te concentras en la carencia no estás siendo agradecido, y eso traerá más carencia a tu vida. Y sin embargo, el simple estado de irradiar gratitud atrae todo hacia ti.
No importa quién seas ni dónde estés, tú puedes cambiar tu vida con gratitud, pero debes sentirla con todo tu corazón e irradiarla desde cada una de tus células. La gratitud no es un ejercicio mental, y de hecho, si únicamente usas tu mente para la gratitud ésta tendrá muy poco o ningún poder. ¡La verdadera gratitud viene desde el corazón! Debes pensar en la gratitud a través del corazón, hablar gratitud a través de tu corazón, y sentirla intensamente en tu corazón.
Entonces, practica la gratitud incesantemente. Al ir practicándola atraerás más pensamientos y sentimientos de gratitud. En poco tiempo todo tu ser estará saturado de gratitud, y experimentarás una felicidad que está más allá de lo que puedas imaginar. Esto es lo que te espera si eliges a la gratitud como tu forma de vida. Y si puedes realmente vivir en este altísimo estado de gratitud, nunca más tendrás que pedir nada. Todo lo que desees se te dará incluso antes de que lo pidas, porque la gratitud es la sustancia magnética que abre todas y cada una de las puertas del Universo.
En los Estados Unidos de América, este jueves es el Día de Acción de Gracias. Para celebrarlo, quiero compartir con ustedes un extracto de Las Enseñanzas Diarias de El Secreto, que se lanzará en Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido y Australia el 9 de diciembre. Este extracto presenta una manera fácil de empezar a usar la gratitud e integrarla en tu vida convirtiendo todos los jueves en "Jueves de Gracias." Al ir avanzando en agradecimiento cada jueves, abrirás el canal receptivo más poderoso que existe dentro de ti.

De Las Enseñanzas Diarias de El Secreto – Jueves de Gracias

Hoy es Jueves de Gracias. Hoy y todos los jueves es tu día para decir y sentir "gracias" en todas las formas posibles. Haz una lista de todas las personas y eventos a los que quieres dar gracias. Regresa hoy el agradecimiento a aquellos que han hecho algo por ti.
Mientras camines di "gracias" en tu mente con cada paso que des. Al manejar, haz que cada vez que te detengas sea la señal para decir "gracias". Varias veces al día, piensa y siente "gracias" dentro de ti siete veces seguidas. Busca cualquier oportunidad de decir "gracias" a otras personas, y dilo con tanto énfasis que la persona voltee a verte directamente a los ojos.
Pasa todo tu jueves agradeciendo, y haz que "gracias" sean tu pensamiento, sentimiento y palabras predominantes del día.
"Gracias": dos palabras con un potencial inconcebible, y todo lo que necesitan es que tú les imprimas poder con sólo expresarlas.
¡Gracias!"

martes, noviembre 25, 2008

Guerra Declarada


Acabo de empezar a leer un libro que creo que yo no hubiera escogido si me encontrara en una librería. Me lo regaló Isela y se titula "Las 33 Estrategias de la Guerra", de Robert Greene.
¿Un libro para aprender estrategias de guerra? No me interesa, pensé. Sin embargo, decidí darle una oportunidad y empezar a leer sus primeras páginas. Es un volumen muy extenso y sobra decir que me falta mucho por leer, pero, sorprendentemente, me está gustando mucho.
Coincido con el autor en cuanto a que "se nos educa y prepara para la paz, y no se nos prepara en absoluto para lo que encontramos en el mundo real: la guerra".
No hay nada más cierto. Ahora me doy cuenta de que, al menos en mi caso personal y creo que en el de muchos de mi generación, nuestros padres nos enseñaron a ser buenos, a compartir nuestros juguetes, a no pelear, a evitar los conflictos, etc.
Nunca nos dijeron que había gente mala que muchas veces se hace pasar por buena y que disfruta haciendo daño a los demás, y mucho menos nos enseñaron a defendernos contra este tipo de enemigos de nuestra paz. Es por esta razón que perdemos la batalla una y otra vez.
Bueno, esto era antes. Yo hoy declaro la guerra, principalmente contra mi ignorancia y mis debilidades que hasta ahora no me han permitido vencer al enemigo.



Un saludo para mi hermana Pera, ya que hoy cumple seis meses de haber iniciado la batalla contra el hábito del cigarro, y se acuerda (y me felicita) porque yo cumplí un año también el día 15 de noviembre pasado.

Nota Roja

Nunca supe como se llamaba. Yo lo veía cada vez que iba a comprar algún periódico o revista a su casa, en cuya entrada su mamá había improvisado un pequeño puesto. Creo que yo tendría unos 14 ó 15 años y él parecía un par de años menor.
No se me olvida que cada vez que llegaba yo a comprar algo me dirigía una mirada burlona y retadora, si bien nunca me dirigió palabra alguna. Algunas veces cuchicheaba algo con su hermana y ambos rompían a reír. Yo pagaba mi revista Òrbita o mi periódico El Norte y me retiraba.
No sé exactamente qué le causaba gracia. Supongo que me rechazaba por ser distinto a la mayoría de los muchachos de mi edad en esa área de la colonia Independencia, pues yo me comportaba en forma educada y amable y trataba de vestir muy pulcramente.
Hace algunas semanas caminaba yo hacia la parada del camión cuando lo vi sentado en una banqueta, en la esquina que está frente a su casa. Estaba junto a un hombre de pelo largo y vestido de mujer; ambos se veían sucios y desaliñados, con visibles señas de haberse corrido una buena parranda.
Esta mañana me estaba vistiendo cuando escuché al conductor del noticiero hablar sobre un incidente en calles muy próximas a la casa de mamá. Nervioso, corrí al televisor y vi a este hombre, sin camisa, como si estuviera drogado o alcoholizado, rechazando violentamente la ayuda de los socorristas.
Estaba ensangrentado. Aparentemente se encontraba robando en alguna casa vecina cuando alguien lo sorprendió y lo atacó con un arma blanca, causándole varias heridas.
Los socorristas finalmente lo convencieron de subir a la ambulancia y permitir que lo curaran, pero apenas habían avanzado unas cuadras cuando otra vez se puso violento, los agredió y escapó del vehículo. No supieron cómo se llamaba y solamente lo identificaron como "el Chino", conocido ladrón en su barrio.
Sentí mucha pena. Lo conocí como un muchachito con la vida por delante. No sé qué le ocurriría, qué malas decisiones habrá tomado, qué malas influencias habrá tenido, para que ahora sea un delincuente atrapado en un círculo vicioso de miseria.

lunes, noviembre 24, 2008

Te Recuerdo

Te recuerdo. Estos días has estado muy presente en mi mente. Ayer fueron tan vívidos los recuerdos que no pude evitar el llanto. Un día antes estuviste en mis sueños también. Veo tu foto y me pierdo en la profundidad de tu mirada. Donde estés, te mando mis bendiciones y todo mi amor.
Te extraño mucho; ahora que tú no estás, soy diferente porque falta una gran parte de mí.
De acuerdo con Sangden, debes ser un pequeño bebé. Deseo que tengas una vida muy placentera, que recibas y des mucho amor. Ojalá pudieran nuestros caminos cruzarse nuevamente, yo te reconocería al instante y tú tendrías un vago recuerdo de mí, pero la certeza de que te he querido y te querré siempre.

viernes, noviembre 21, 2008

Los Días de la Semana

No deja de sorprenderme el hecho de que cada día tenga su propia personalidad.
Hoy es viernes, y de alguna manera para mí todo es más ligero, más soportable. Me despierto contento, con ganas de saludar y hasta me sorprendo caminando dando saltos. Hoy es el día que compro el periódico, de camino al trabajo, y el vendedor amablemente me despide como todos los viernes con un "Que Dios lo acompañe". La cena de los viernes: hamburguesa.
Sábado: sí voy a trabajar, pero sólo tres horas. Si no trabajara los sábados me encantaría salir muy temprano de viaje de fin de semana. Es el día para ir al Centro, al banco, visitar tiendas, comprar cosas, tomar mis clases, visitar a mi mamá, platicar con algún amigo, algunas noches salir a divertirme, cuando menos ir al cine.
Domingo. Me gusta mucho manejar en domingo, cuando las calles están más despejadas y la mayoría de la gente no tiene prisa. Usualmente desayuno algo muy rico, veo televisión, leo el periódico, y luego me pongo a hacer el aseo de la casa, lavar ropa, el carro, etc. Siempre digo que voy a distribuir las tareas durante la semana, pero termino dejándolo todo para el domingo. Por la tarde salgo al Centro, a caminar, a algún museo o exposición o a visitar a alguien.
La caída del sol en un domingo siempre, siempre me causa mucha ansiedad y me hace querer regresar a casa. Siento que se acabó la diversión. Lo llamo el "síndrome (insuperable) del niño que no ha hecho la tarea y se acaba de acordar, pero las papelerías están todas cerradas".
Lunes. Dicen que los lunes... ni las gallinas ponen. Es el regreso a la realidad, al trabajo. Por alguna razón la mayoría de la gente trae una cara muy seria, exigiendo todo rápido, apurando a los demás. Generalmente es un día pesado y al terminar sólo quiero irme a casa y cocinar las comidas de la semana.
Martes. Siempre me ha parecido un día gris. He notado que el periódico del martes viene más flaquito. Creo que no ocurre nada especial en martes.
Miércoles. Ya se empiezan a animar las cosas. El trabajo fluye, por la noche es ideal para ir al cine, cenar fuera, escuchar música, platicar con amigos. Un breve atisbo del fin de semana.
Jueves. De vuelta al trabajo. Hay que concluir las tareas de la semana, para que no se atrasen las cosas. Es día para arreglar algo en la casa, organizar papeles, tomar alguna clase, estudiar, tal vez adelantar alguna tarea de limpieza.
¡Viernes! Gracias a Dios que es viernes...

jueves, noviembre 20, 2008

Cierzo

Amaneceres fríos. Con muchas ganas de quedarme en la tibieza de la cama, y a pesar de ello levantarme a iniciar un nuevo día. Un día más. O un día menos. Abro la puerta y recibo de frente el viento helado. Tzu-Chi me observa, dubitativo, sus ojos perdidos en esas dos manchas negras, apenas está aprendiendo la rutina de salir cada mañana a hacer pipí.
Desde la puerta le doy la orden. Ya no me atrevo a salir así nomás, como siempre lo he hecho, sólo para ganarme un buen resfriado. Ahora ya tengo cordura, y me devuelvo a echarme encima una chamarra, una toalla, lo que sea.
En la regadera, el agua no está tan caliente. El calentador está en "piloto" para ahorrar gas, pero parece que ya no es suficiente, y ahora hay que salir a encenderlo un ratito.
Sale el sol, y empieza a calentar aunque sea un poquito. Pero al marcharse y aparecer las sombras, regresa ese frío. Llego a la casa y debería ponerme a trabajar en mi más reciente proyecto de traducción, pero lo que más deseo es cenar, echarme en el sofá a ver televisión y cubrirme con una buena cobija. No me gusta esta época del año, a decir verdad, no me gusta que haya tan poco sol.
En el verano disfruto levantarme antes del amanecer, salir a caminar, respirar el aire fresco. Siento culpa y me reprocho, debería salir a caminar, aunque haga frío, aunque esté oscuro. Pero tal vez no. Tal vez así es como deben ser las cosas. Para todo hay un tiempo, y olvidarnos de esto tal vez sea necedad.

martes, noviembre 18, 2008

Último Puente del 2008


En los noticieros han estado hablando acerca de este último "puente" del 2008, que así le llamamos en México al fin de semana largo: sábado, domingo y lunes por conmemorarse la Revolución Mexicana. Muchas personas aprovecharon para viajar, tomarse unas breves vacaciones para descansar o bien aprovechar esos días para visitar a sus familiares en otras ciudades. Creo que a decir verdad, en últimas fechas los mexicanos viajamos cada vez más.
Nada menos yo me aventé mi viajecito a Cancún en abril, y hace unas semanas me fui a Oaxaca también; y si tuviera más tiempo y dinero no dudaría en hacer otro viaje más. Por ejemplo, tengo ganas de ir a conocer el Canal de la Perla, ese túnel subterráneo que descubrieron hace pocos años en Torreón.
Recuerdo que estuve al tanto de la noticia, leyendo en El Siglo de Torreón las notas de cuando empezaron a remozarlo y decidieron abrirlo al público como un nuevo atractivo turístico. De hecho el día de la inauguración estaba yo en Torreón, pero no pude entrar porque el acceso era solamente para la gente del gobierno y "altas personalidades"; ya al día siguiente podría entrar todo el pueblo, pero al día siguiente yo ya estaba aquí en mi Monterrey querido.
También quiero conocer la ciudad de Durango, recorrer en tren la Barranca del Cobre, en Chihuahua, visitar la isla de Janitzio, conocer la Cabeza Olmeca en Tabasco y por supuesto también ir a visitar esa maravillosa tierra de Chiapas. Y si sigo pensando me voy a acabar todo el mapa de la República Mexicana, pues mi intención es conocer todos los 32 estados. ¡Ya llevo 22!

Esta última semana estuvo alojado en mi casa Francisco Chao, un ex-compañero de trabajo. Aparentemente la relación que llevaba con su compañera sentimental se fue deteriorando hasta que llegaron a tener "diferencias irreconciliables", como él mismo lo dice, y decidieron separarse.
Muy buena persona es el hermano Chao, un hombre noble, honesto y sin maldad. Le agradezco que me haya ayudado a levantar el portón del estacionamiento, ya estaba muy caído y cada vez que tenía que abrirlo o cerrarlo era una labor titánica. Nos costó mucho trabajo volverlo a su posición original, pero ahora corre con una suavidad de mantequilla.
Platicamos de muchas cosas, de proyectos futuros, etc. Una de esas noches le comenté que a veces pasa por mi cabeza irme por fin de esta ciudad hostil y establecerme en alguna playa o en algún remoto pueblito de Oaxaca, Guerrero o Chiapas, en donde la vida sea más fácil. Por la cuestión de trabajo tal vez sería más factible una playa, donde pudiera ofrecer servicios a los turistas extranjeros aprovechando que hablo inglés.
Le mencioné que si no lo he hecho es porque estoy muy arraigado en esta tierra en la que nací y crecí, y además aquí está mi mamá, mi familia, mis amigos, todo lo que conozco. Le hice ver que su caso era diferente, pues siendo él de Chihuahua, no tenía aquí en Monterrey nada que lo retuviera y le sería más fácil mudarse a cualquier otro lugar.
Aparentemente esto que le dije lo hizo pensar mucho y replantear sus objetivos, porque ayer mismo tomó la decisión de renunciar a su trabajo e irse a probar suerte a Puerto Vallarta. Esta mañana metió todas sus cosas a su auto y emprendió el camino hacia su nueva vida. Se veía muy feliz, un hombre libre que por fin decide deshacerse de una relación inservible y de un trabajo insatisfactorio, y se lanza con mucho ánimo a perseguir un sueño.
Yo me vine hacia mi trabajo sintiendo un poco de envidia ante su arrojo y su valentía, pues vaya que se necesita valor para dejar atrás todo lo conocido, abandonar nuestra zona de comodidad y adaptarnos a una situación completamente nueva. Enhorabuena, brother, que tengas una vida muy feliz y satisfactoria.

viernes, noviembre 14, 2008

Outage


There was a power outage a few minutes before lunch break today. I had just clicked the "send" button for an email when the computer and the lights turned off before my unbelieving eyes. It put an end to a list of collection calls I was making, as well as a conversation with Alma.
I like outages. Here at the plant, it's just wonderful (for my ears) because all the noise from the production line ceases. Everybody left their desks, thankful to start their lunch break 15 minutes earlier with happy, relieved faces -- everybody except the boss. But that's not odd because he seldom smiles and often has an angry look on his face.
Almost unconsciously, I reached the door and stepped out of the office with an urge to enjoy the silence. I would have liked to run, leave the office and all the stress I've been experiencing and fighting this last week. I decided to cancel my plans to eat here at the premises and go out for some fried chicken with Claudia.
Yes, I like outages. Whenever the power goes out at night, I run out of the house and gaze to the sky, admiring a magnificent view that the electric lights deprive us from -- the stars and the moon at their best. Oh, how I enjoy it.

Aires Aries de Abril

Sigo leyendo el libro El Poder del Ahora, de hecho ya casi lo termino, y verdaderamente me convence su teoría de concentrarse exclusivamente en el momento presente y olvidarse del pasado (porque tiende a causarnos depresión y porque ya pasó) y del futuro (porque tiende a causarnos ansiedad y porque todavía ni sucede).
Sin embargo, no pude evitar volver al pasado hace unos momentos mientras veía una presentación de PowerPoint que me gustó mucho y que contiene dos cosas que capturaron mi atención. Una de ellas es la canción de fondo: "Me Olvidé de Vivir", de Julio Iglesias.
Tantas veces de escucharla y nunca le había puesto atención, hasta que hace unos pocos años durante un seminario de auto-ayuda nos pusieron a escucharla con atención, y tanto por su contenido como por las técnicas y dinámicas que habíamos estado aprendiendo, a casi todos nos dieron ganas de llorar.
La segunda de ellas es la frase "brisa de abril", o algo así. Mi mente automáticamente me hizo recordar ese aire tibio que se disfruta en el hermoso mes de abril, como que todo empieza, todo es nuevo.
Cerré los ojos y me trasladé a ese momento sin tiempo: los árboles estrenando hojas, el sol tibio y agradable, un vientecillo también tibio y mucho ánimo en los corazones, optimismo y felicidad.
Evidentemente me gusta el mes de abril, y cómo no si tuve la fortuna de nacer en este mes, un Domingo de Ramos de hace ya más de cuatro décadas.
OK, ya regresé al presente.

miércoles, noviembre 12, 2008

Enfermedad Dental

Anoche aproveché que me cancelaron una clase para lanzarme de urgencia a buscar a un dentista, y no precisamente a causa de un dolor de muelas. Sucede que tenía poco más de dos semanas con las encías hinchadas y sangrantes a la menor provocación, además de una molesta halitosis. Por momentos se lo atribuía a la corona que me pusieron el año pasado, que no me gusta nada. No tenía idea de qué estaba pasando, y de repente cruzaban por mi mente descabelladas ideas hipocondríacas.
Como leí en la revista Selecciones, ¿qué tal si estos síntomas que se presentan en la boca son evidencias de una enfermedad más seria? Digamos, enfermedad coronaria o hipergliceridemia o hipercolesterolemia, padecimientos que venían mencionados en la traducción que acabo de terminar el lunes.
El dentista revisa mi boca y ofrece su diagnóstico: no es nada más que una vulgar acumulación de sarro. ¡Sarro! Sin pensarlo más me sometí a la tortura de una limpieza profunda que se hacía indispensable, y después de un buen rato de instrumentos afilados, fresas, agua a presión, fluoruro, salí con la boca muy adolorida y 300 pesos menos en mi bolsa.
Lo bueno es que hoy ya no me duelen mis dientes y mi aliento otra vez es fresco. A todos los que leen esto les recuerdo visitar al dentista, es mejor prevenir que lamentar.

Y ya que estoy hablando de estos temas, me vino a la mente una brigada dental que visitó mi escuela primaria cuando yo estaba en primer grado. Recuerdo que fueron unos dentistas o estudiantes de Odontología y nos mostraron la manera correcta de cepillarnos los dientes: los de arriba hacia abajo y los de abajo hacia arriba.
Lo mejor de todo es que nos regalaron a cada uno un cepillo dental, un vasito y un tubo de pasta que sabía riquísimo. No puedo recordar el nombre, y desafortunadamente ya no existe esa marca; pero lo que nunca se me olvida es que tenía rayas rojas y blancas y un delicioso y refrescante sabor a canela. ¿Alguien recordará esa marca de pasta dental? Sucedió allá por 1972.

martes, noviembre 11, 2008

Opiniones Divididas


Nunca como antes había vivido tan de cerca la expresión “en gustos se rompen géneros”. Resulta que acabo de ver la película “Dancer in the Dark”, de Bjork, y al comentar mis impresiones sobre la misma con otras personas tal parece que hubiéramos visto películas muy distintas cada quien.
Intentaré resumir la trama: se trata de Selma, una checoslovaca que se va a vivir a Estados Unidos, es madre soltera y se está quedando ciega debido a una enfermedad degenerativa. Se ha enterado de que le heredó este mal a su hijo, así que trabaja turnos extras y ahorra hasta el último dólar para intentar pagarle una operación que le salvará la vista. Este dinero lo guarda en una cajita de galletas, en su alacena de la cocina.
Ella trabaja en una fábrica, y hace hasta lo imposible por ocultar que se está quedando ciega. Vive en una casa rodante, ubicada en la propiedad de un matrimonio formado por un policía que hace creer a su manirrota esposa que todavía le queda mucho dinero de una supuesta herencia que recibió, pero la verdad es que está en la ruina debido a los alocados gastos de ella.
El clímax llega cuando la despiden de la fábrica porque se dan cuenta de que está más ciega que un topo, y ese mismo día su “amigo” el policía descubre donde guarda la papeliza y aprovecha un descuido para birlarle la lana.
Cuando se da cuenta de que desapareció el dinero, ella va a la casa a pedirle muy serena e ingenuamente que se lo entregue. El muy cobarde finge que ella intenta robarle su dinero y le grita a la esposa que llame a la policía. Previamente él le había mentido diciéndole que Selma intentaba seducirlo.
Se arma el saperoco y Selma le dispara al policía su propia arma. Fue sólo un rozón, así que luego él le pide que lo remate y ella duda pero al fin lo hace ante su insistencia. Esta experiencia parece transtornarla porque entonces tomó una caja metálica y con ella la emprendió a golpes en la cabeza hasta que lo mató. El espectador queda paralizado ante tanta violencia.
Seguidamente, el mariguano director Lars von Trier incluye una escena musical, que como espectador deduzco que sale de la mente transtornada de la protagonista, en la cual ésta se pone a bailar y canturrear junto al policía ensangrentado al que acaba de matar con saña, hasta que éste regresa de ultratumba y se pone a danzar con ella, muerto pero de alegría.
Me pareció muy chocante e incomprensible que haya incluido esta escena delirante, pues en mi opinión echa a perder el dramatismo y la crudeza de la escena anterior en la que Selma se despacha al policía. De por sí detesto los musicales, pero con esta escena fantástica terminé por enfurecerme y ya poca atención presté al final de la película. Sólo recuerdo que pudiendo defenderse cuando la están juzgando en la corte, ella no lo hace porque “prometió guardar el secreto de la ruina de su amigo el policía”. ¿Así o más imbécil?
Si me preguntan mi opinión ya lo habrán adivinado, es una película detestable. Lástima de la actuación de la hermosa Catherine Deneuve, quien participa como la paisana y compañera de trabajo de Selma, siempre fiel, protectora y dispuesta a defenderla.

martes, noviembre 04, 2008

Snatam Kaur - By Thy Grace



Conocí sobre Snatam Kaur porque hace unas semanas Isela me comentó que en el programa radial de Adela Micha (del que es asidua) pasaban casi todos los días un tema de ella, que si no me equivoco es "Long Time Sun", el cual le gustaba mucho.
Cuando entré a su página www.snatamkaur.com pude escuchar fragmentos de sus canciones y me gustaron mucho también, pero ella no solamente es una cantante sino que es compositora, activista social, tecnóloga de alimentos y sobre todo promotora de la paz mundial. Tiene un método para enseñar yoga a los niños.
Isela ahora tiene el cd que se llama "Celebrate Peace", y en él viene incluido este tema que me gustó desde la primera vez que lo oí, siento que transmite una gran paz. ¡Shalom!

La Cantina

"...que me sirvan otro trago, cantinero yo los pago, pa' calmar este sufrir..." / Lola Beltrán / "Soy Infeliz".

Sólo unos cuantos días de no revisar mi correo electrónico y lo encontré saturado. Dejé para el último el que enviaba mi prospecto de cliente de servicios de traducción. Mientras despachaba los demás, sonreía anticipando lo que leería: Estimado Señor, favor de iniciar el trabajo inmediatamente, lo necesitamos de urgencia.
Nada de eso. En realidad se disculpaba porque siempre no requerirían mis servicios, ya que habían decidido hacer el trabajo ellos mismos. Me quedé de piedra. Enojado. Abatido. Desesperado. Si bien no había garantía de que lo aprobarían, yo ya lo había dado por hecho y hasta había hecho planes para el dinero que recibiría en pago. Justamente como la lechera y el cántaro de leche que llevaba en la cabeza.
Esto incidió fuertemente sobre mi ánimo. Sé que finalmente uno tiene que sobreponerse a los hechos, a los planes que no resultan, pero lo que es a mí me cuesta un trabajo enorme.
Así que al salir del trabajo ya sabía que no iría directamente a casa.
Con mal disimulada timidez, por ser un neófito en estos menesteres, entré a la cantina. Las pocas mesas estaban todas ocupadas, así que me paré junto a la barra y pedí una cerveza a la gorda pelirroja encargada del lugar.
Empecé a observar a los parroquianos. Pude darme cuenta de que algunos de ellos llegaban, pedían una cerveza que bebían apresuradamente, acaso dos, y se retiraban. Otros disfrutaban la plática con algún amigo, dando cuenta de varias botellas, entre risotadas y humo de cigarro.
En una mesa había un sujeto, solo, que a decir por sus ademanes y su expresión alegre, disfrutaba mucho las canciones de la radiola, que acompañaba con fuertes silbidos.
Desde mi rincón en un extremo de la barra, yo me mantenía apartado y disfrutaba en silencio mi cerveza Victoria. No planeaba hacer amigos ni ponerme a conversar, pero en eso llegó un cliente y se puso a hacer comentarios sobre sus zapatos, que estaban empolvados.
Decididamente él sí quería platicar, pues en pocos minutos supe que estaba sediento y desde hacía varias horas estaba esperando el momento de tomarse una cerveza, que era chofer de un camión urbano, que tenía una novia cuyo papá era policía, que había tenido trabajos como repartidor de pizzas y que vivía en García.
Al terminar su segunda cerveza, fue al baño y de regreso al pasar junto a mí balbuceó algo que no pude entender y se encaminó a la salida. Se fue sin más, en medio de una plática, sin despedida de por medio. Desconcertante.
Pedí "la del estribo", y apenas había dado el primer trago escuché que dos hombres que estaban enseguida de mí empezaban a discutir con voces que iban subiendo de tono. Aparentemente no se ponían de acuerdo sobre un equipo de futbol y de ahí pasaron a criticar sus respectivas formas de gastar el dinero.
Inmediatamente recordé los pleitos de cantina, como en las viejas películas, en donde dos necios empiezas a discutir y luego se hace un caos general en el que todo mundo participa, vuelan las botellas, ruidos de sillazos directos a la cabeza.
Es por eso que nunca me ha llamado la atención asistir a cantinas, cabarets, etc. Lo bueno es que estoy muy cerca de la salida, por si hay que salir corriendo, pensé.
No fue necesario. Uno de los dos hombres tuvo más cordura y dijo al otro que mejor ahí terminaran la discusión y que cada quien "pintara su raya". El otro siguió balbuceando por lo bajo, pero finalmente cerró el pico y empezó una nueva plática con otro parroquiano.
Terminé mi cerveza en paz y salí. La tristeza no se fue, sino que me acompañó de regreso durante todo el trayecto y un poco más. Más tarde se esfumó, qué ganas de que no vuelva jamás, pero parece que está obstinada en acompañarme siempre.

lunes, noviembre 03, 2008

Imágenes de Oaxaca

Día de Muertos en la Tierra del Mole y el Chocolate


Todo un deleite a mis sentidos fue mi viaje a Oaxaca. Estoy de regreso, pero cierro los ojos y sigo viendo las altas cúpulas de las iglesias, el amarillo de las flores de cempasúchil por doquier, los brillantes colores de los vestidos y rebozos de las mujeres indígenas, los cielos tan azules, la Catrina desfilando por el Zócalo vestida de morado y negro. Mi olfato recuerda esa mezcla de aromas: chocolate, mole, varitas de vainilla, nubes de copal en los puestos del mercado. Todavía paladeo el sabor de las tlayudas, la cecina, el mole negro, el pan, las quesadillas y molotes, las tortas de tamal. Y por encima de los ruidos habituales escucho los pregones en el mercado: “tlayuda”, “hay jícamas”, “prueba el quesillo, güero”, ¿me compras esta camisa?”.
Finalmente pude estar presente en esos lugares maravillosos que me cautivaron desde que supe de ellos a través de los libros de la escuela: Monte Albán, Mitla, la iglesia de Santo Domingo, el Árbol del Tule. La tierra del presidente Benito Juárez. Oaxaca superó mis expectativas y me hizo sentir una gran alegría de ser mexicano. Disfruté cada minuto de mi estancia en este lugar que ahora me parece el más representativo de mi país. Oaxaca es México.
Después de habernos instalado en un hotel de la calle Mina, recorrimos un poco las calles que rodean al Zócalo y luego seguimos las instrucciones de los lugareños para llegar al cercano pueblo de Santa María del Tule, donde se encuentra el famoso ahuehuete monumental de más de 40 metros de altura, que ha dado sombra y belleza al lugar desde hace más de dos mil años. Cuánta historia nos podría enseñar este gigante. Mientras caminaba en derredor suyo, dejé que sus ramas acariciaran mi cabeza y me transmitieran su amor y su energía.
Hay muchas iglesias en Oaxaca. Yo visité la Catedral, la Basílica de la Soledad y otra cuyo nombre no recuerdo, pero la más hermosa que conocí fue el Templo de Santo Domingo, cuyo interior ricamente labrado y decorado me dejó maravillado; es tanta la profusión de adornos y detalles artísticos de hermosos colores que la vista simplemente se cansa.

El segundo día tuve la dicha de conocer ese sagrado lugar que es la zona arqueológica zapoteca de Monte Albán, una de las primeras ciudades de Mesoamérica. El museo de sitio exhibe unas estelas maravillosas, además de tumbas y otros ricos objetos. Pronto salí de ahí, ansioso por admirar la Gran Plaza, que recorrí descalzo; aprecié el área del Juego de Pelota y subí varias veces las escalinatas de sus edificios hasta quedar sin aliento. En lo alto se respiraba una quietud incomparable, ideal para cerrar los ojos e imaginar cómo habrá sido aquella civilización.
Un poco después llegamos a la siguiente parada de nuestro itinerario: el pueblo de Mitla, dondé abordé un mototaxi que me llevó a la zona arqueológica. Si bien no es tan extensa ni tan impactante como Monte Albán, tuvo en mí un efecto fascinante, especialmente porque tuve la oportunidad de descender a unas tumbas ubicadas bajo los patios, a las que accedí avanzando en cuclillas. Respiraba con dificultad, no sé si por la emoción de encontrarme en ese lugar o por el aire enrarecido y húmedo de su interior.
La visita fue rápida, pues ya era tarde y empezaba a oscurecer. Aún sabiendo que llegaríamos de noche, continuamos el recorrido hacia el sitio denominado Hierve el Agua, que es una zona de manantiales de aguas no termales aunque fuertemente efervescentes. Pues eso se quedará para una siguiente visita, ya que después de un largo recorrido por caminos de terracería en plena sierra, nos encontramos con las puertas cerradas y nos vimos precisados a emprender el retorno. Lo que nunca olvidaré es la gran oscuridad del lugar y la belleza de esos remotos caseríos, en cuyas calles aparecían de repente hombres y mujeres cargando grandes cantidades de flores de cempasúchil que evidentemente habían ido a cortar a los campos para venderlas o bien para adornar sus propios altares de muertos.
Sin haberlo planeado, mi visita a Oaxaca ocurrió en una de las mejores épocas del año, por ser la tradición del Día de Muertos una festividad muy importante y significativa que atrae a turistas de todo el mundo. Como soy norteño, yo crecí acostumbrado a la costumbre del Halloween, una festividad totalmente ajena a nuestras raíces mexicanas, y por ello las tradiciones de los altares, las calaveras de dulce y las ofrendas que son típicas en el sur de mi país me resultaban incomprensibles y lejanas.
En este viaje me estremecí de emoción al darme cuenta de la grande importancia que reviste esta fecha para los oaxaqueños. Por donde quiera que miraba había puestos con venta de flores de cempasúchil, y la gente hacía fila en las moliendas de mole y chocolate para preparar los alimentos que ofrendarían a sus muertos, tanto en los altares preparados en sus casas como en los camposantos.
Algunas personas creen que sus familiares que han muerto regresan en este día, para hacer una breve visita, y por ello los reciben con los alimentos que más les gustaban en vida, así como frutas, pan, dulces y mezcal para los mayores.
Propios y extraños admiran los espectaculares altares que lucen varios comercios del centro, decorados con miles y miles de flores amarillas y rojas, así como alfombras hechas de pétalos. Yo pude presenciar un desfile de niños vestidos y pintados como calaveras, que marchaban al ritmo de la música de una banda tradicional; no podía faltar la Catrina, esa enigmática mujer vestida de negro y morado, con un gran sombrero y muchos velos ocultando su cara pues representa a La Muerte.
Como todo, mi breve visita llegó a su fin. Un apacible viaje sobre nubes de algodón, y en pocos minutos vuelvo a estar en mi tierra, más mexicano que antes, con el corazón contento y enamorado de Oaxaca de Juárez.