miércoles, enero 28, 2009

El Periódico y Un Prozac, Por Favor

Buscando un anuncio que según me dijeron había aparecido el domingo en el periódico El Norte, el lunes por la mañana compré un ejemplar, el cual pude leer hasta la noche. Qué mala idea.
No encontré el anuncio que buscaba, pero lo que sí encontré fue una serie de malas noticias, capaces de deprimir y asustar a la persona más ecuánime. Asesinatos y ejecuciones en todas partes del país. Colapsos económicos en todas partes del mundo. Las bolsas de valores a la baja. El dólar podría llegar a los $15.00.
Cierres de empresas, despidos de trabajadores; y cuando no son despedidos, les reducen la jornada laboral y consecuentemente el sueldo. Cada vez son menos los anuncios de vacantes de empleo. Leí una crónica que hace un interno, anónimo, sobre las deplorables, humillantes condiciones de ¿vida? en las cárceles mexicanas.
Me quedé pasmado con la nota del llamado "Pozolero", sujeto que trabajaba para un cartel de la droga y se encargó de disolver en ácido los cuerpos de unas 300 personas. Indignante.
En las noticias locales, un grupo de jóvenes de buena posición, educados, en lugar de ganarse honradamente el dinero decidieron secuestrar a otro hombre y pedir un cuantioso rescate; los padres de los secuestradores, humillados y estupefactos al enterarse de la clase de delincuentes que tienen por hijos. A un automovilista le chocaron el auto por detrás, y cuando descendió a ver los daños, lo amagaron con un arma blanca y se llevaron su auto.
Incendios en casas humildes, tras los cuales la gente queda literalmente en la calle. Secuestros, robos, asaltos como el perpetrado contra el científico francés en el Distrito Federal. Se sospecha que los empleados de la casa de bolsa a la que había acudido minutos antes alertaron a los asaltantes para que lo siguieran a su salida del aeropuerto... la impunidad rampante. Mi país, a merced de la violencia y el crimen organizado en todos los rincones. Lamento haber leído el periódico, pero más lamento que hayamos llegado a este estado de descomposición de la sociedad, a esta degeneración de la humanidad. ¿Qué nos pasó?
Sin embargo, sé que con el esfuerzo de todos podemos mejorar nuestra situación actual; después de todo, somos más los buenos que los malos. Lo único que se necesita es unirnos y decir: "ya basta". Fácil no es. Pero imposible, tampoco.

lunes, enero 26, 2009

Sabia Savia


Durante la cena del pasado viernes en casa de Sandra y Toño, me enteré acerca de una cura de desintoxicación muy interesante. Algunos nutriólogos locales ya están ofreciendo a sus pacientes un programa basado en esta cura, variante del original que consiste en ingenir únicamente una preparación a base de savia de arce (al que mucha gente le llama "maple") y savia de palma, jugo de limón y agua... durante 10 días.
El objetivo es una desintoxicación profunda del organismo, y consecuentemente una pérdida de 5 a 10 kilos de exceso de peso. Me atrae mucho este plan, ya que en mi caso sería fabuloso deshacerme de unos cuantos kilos de más que afean mi abdomen, y por supuesto darle un descanso a mi organismo liberándolo de toxinas.
Supuestamente la persona que realiza esta cura no pasa hambre ni siente debilidad durante el periodo de 10 días, ya que la savia aporta todos los nutrientes que el cuerpo necesita. Espero que sea verdad en mi caso particular.
Toño está realizando este plan con nutriólogo desde hace poco más de dos semanas, y según me dice ha bajado 8 kilos. ¡Yo también quiero!
Lo estuve pensando este fin de semana y he decidido afrontar el reto que significa este prolongado ayuno, y planeo iniciar en una o dos semanas, tan pronto llegue el producto aquí. Con esta cura y los ejercicios de yoga que sigo realizando cada mañana, me acerco a mi objetivo de deshacerme de esta panza y cuidar mi salud. Ya era hora.

miércoles, enero 21, 2009

Yoguis Famosos

Hace meses que tengo la intención de practicar el yoga, pero hasta ahora se había quedado solamente en eso: en intención. Primero me aprendí un par de asanas que encontré en Internet, creo que la de la cobra y la del niño, y recuerdo que las practicaba por las mañanas, pero luego se trastocaron mis rutinas y ya no lo volví a hacer.
Luego asistí a una clase de yoga que dan ¡en una iglesia católica! más o menos cerca de mi casa, pero no regresé. Creo que por lo pronto estoy harto de tomar clases, gastar gasolina, tiempo en traslados, conocer gentes necias, etc., la mayoría de las veces no vale la pena.

En vista de mi repentina etapa de ermitañismo, pensé que sería bueno practicar en casa y me compré el dvd de ejercicios de yoga YogaBurn, con Rodney Yee. El cuate tiene un cuerpazo y me imaginé que en unas semanas yo estaría igual, pero las veces que intenté practicar los ejercicios no duré ni 10 minutos. Son muy extenuantes, seguramente aptos para quienes tienen experiencia en esto y no para seres sedentarios anti-ejercicio como yo.
Aunque me sentía frustrado al no poder hacer los ejercicios que este oriental realiza con la mayor facilidad (y todavía se atreve a decir: "Relax your face"), mi característica persistencia me hizo seguir buscando otra opción y fue así como la semana pasada di con otro dvd, pero ahora tuve cuidado de escoger uno para principiantes, de la mundialmente famosa Wai Lana (aunque yo jamás la había escuchado mencionar siquiera).

Fue apenas anoche que reservé un poco de tiempo especialmente para ponerme a practicar. Temía que los ejercicios fueran igual de difíciles que los de Rodney Yee, pero oh sorpresa, verdaderamente son para principiantes, y aunque sí demandan algo de flexibilidad y tensión, son perfectamente posibles de realizar.
No conocía a Wai Land. Es toda una experta en yoga, y además es todo un personaje: aparece cuidadosamente maquillada y adornada con guirnaldas de flores en la cabeza, muñecas y tobillos, y cada ejercicio cambia de atuendo, cada uno más excéntrico que el anterior.
Hice la sesión completa de ejercicios, sin demasiado esfuerzo, y la verdad que quedé más que contento. Tan contento que hoy por primera vez en meses me levanté apenas sonó la alarma y me fui directamente a mi tapete de yoga para iniciar mi sesión. Media hora después terminé, sintiéndome con mucha energía para empezar mi día.
Ahora sólo espero ser perseverante y hacer esta rutina todos los días... a quienes les interese practicar yoga y no estén en forma, les recomiendo ampliamente los ejercicios para principiantes de Wai Lana. Namasté.

lunes, enero 19, 2009

El Pozo en el Patio

En mi sueño, mi mamá nos decía que al fondo del patio de su casa había un pozo lleno de agua; que ella había visto salir de ahí a un caballo y a otro animal, quienes al verla se habían vuelto a meter.
No le creíamos. Sabíamos que era imposible, pues el piso del patio es de concreto. "Son cosas de la edad. Es su imaginación". Pero una de mis sobrinas nos dijo que ella se había quedado a dormir una noche en esa casa, y había comprobado que sí era verdad.
Así que al día siguiente fui a ver a mi mamá, y le pedí que me mostrara ese pozo. Aceptó, aliviada de que por fin alguien le creyera. Retiró las macetas que se encontraban sobre la abertura en el piso, y por ahí metió primero las manos, retirando varias capas de láminas de plástico, que ocultaban la superficie del agua. Aunque la abertura era pequeña, el pozo tenía una gran anchura, y aparentemente una gran profundidad también.
De pronto ya no la vi. Le hablé y no me respondió. Se quedó ahí, en la profunda oscuridad de ese pozo que nunca imaginamos que existía.

Saudade

"Saudade es una palabra portuguesa difícil de traducir; es un sentimiento melancólico recuerdo de una alegría ausente. Se trata de una voz que contiene la esencia de la vida, la tristeza y la alegría, el pasado (recuerdos), el presente y el futuro en un instante simultáneo". Extraído de Wikipedia.
Hoy siento saudade. Y en vez de resistirme, me abandono plenamente a la saudade. Me trae así el considerar la posibilidad de afrontar el reto de irme a otra ciudad, a otro país, en busca de mejores ingresos. De dejar mi casa que quiero tanto. Mis amigos, mis perros, mi madre, mis hermanos, mi ciudad.
Comprendo que no hay que aferrarse, que todos los cambios son buenos, que debería aprovechar la oportunidad, que sólo será por un tiempo, que si no me gusta me regreso y ya, que no hay que tener miedo... pero nada de eso evita que sienta saudade.
Presiento que este 2009 trae muchos, muchos cambios. Cambios radicales. Lo presentí desde hace unos meses, y lo compruebo según va pasando el tiempo.
Hoy siento saudade. Mañana tal vez me sienta optimista y alegre. Pero hoy, hoy siento saudade, y me abandono a ella con los ojos cerrados.

miércoles, enero 14, 2009

Abuelita Cipriana (In Memoriam)


Una larga y feliz existencia, llena de muchas enseñanzas y un gran amor que prodigó a toda su prole terminó el sábado 10 de enero, con el último aliento de abuelita Cipriana.
Todavía unas horas antes había tenido el privilegio de visitarla en su cama de hospital; besé su rostro y permanecí un rato a su lado, deseando transmitirle todo mi cariño. Pensé que no me había reconocido, pero al despedirme pronunció mi nombre y me dirigió una sonrisa que me conmovió.
Atestiguo el profundo dolor que su partida significa para su esposo y compañero durante siete décadas, de sus hijos y sus nietos, pero también de toda la gente de la comunidad de La Laguna, su tierra amada. Estoy ahí para rendir un último homenaje a su memoria, agradecido porque su amor inmenso también alcanzó para mí.
Mezclada con la tristeza, hay alegría al recordar sus enseñanzas, sus regaños y sus muestras de cariño. En la capilla de velación, los rezos dan paso a las voces sonoras y tristes de un trío que canta en ocasión de su último cumpleaños. No hay espacio casi para tanta gente que acude a dar su adiós, y permanece velando a pesar del intenso frío que se deja sentir.

Como dictan las antiguas costumbres de nuestro Nuevo León rural, a la mañana siguiente a la hora designada su cuerpo es llevado a la iglesia, para ofrecer una misa. Posteriormente, avanzamos tristes hacia su casa, donde permanece unos momentos mientras esperamos respetuosamente.
Una fila de personas pasa a despedirse. Abuelo Flavio lo hace al final, sin poder evitar derramar unas lágrimas. Estoico y fuerte, por un breve instante cede a su dolor, pero siempre caballeroso, se disculpa diciendo: “Dicen que los hombres no deben llorar, pero es duro perder a una compañera de 70 años”.
Bajo un sol esplendoroso y un cielo muy azul, el cortejo avanza. A su paso, los hombres se quitan el sombrero y bajan la mirada en señal de respeto. Hemos llegado a su última morada. Es la despedida final, y aunque estoy ahí para confortar a los demás y ser fuerte, la congoja es grande y no puedo evitar llorar.
Descansa en paz, abuelita Cipriana. Aquí estás rodeada de flores de muchos colores, como las que siempre amaste y cuidaste. Siempre te recordaremos y permanecerás en nuestros corazones.

viernes, enero 09, 2009

Las Estaciones de la Vida


La película "Las Estaciones de la Vida" me tiene cautivado, fascinado. Me gustó tanto que mandé comprarla, y el lunes me puse a verla otra vez, completa. Estos últimos días he visto las escenas detrás de cámaras, así como fragmentos específicos que no observé bien antes.
Cada vez encuentro un nuevo detalle, como la cabeza del gato, asomando en el morral del monje. El perrito que aparece sólo unos segundos al inicio. El monje utilizando la cola del gato para pintar una serie de ccaracteres chinos en el piso de madera, que resulta ser el Sutra del Corazón, uno de los más importantes textos budistas.
Más que nada, me conmueve hasta lo indecible el llanto del niño, cuando observa la triste consecuencia de sus travesuras con el pececito y la serpiente. No puedo evitar llorar al comprender su angustia y su congoja. Quizás me veo reflejado, en ciertos aspectos tristes que me ha tocado vivir.
Hasta ahora, es la primera película que me tiene extasiado, y que podría ver una y otra vez. No sé bien qué es lo que encuentro tan fascinante. Será la tranquilidad de la vida del monje, la placidez del lago, los paisajes hermosos. Será la lección de la impermanencia de todas las cosas, de la vida como un ciclo que se repite una y otra vez. Será.

Je l'aime à mourir

"... elle vit de son mieux
son rêve d'opaline
elle danse au milieu
des forêts qu'elle dessine
je l'aime à mourir..."

Je l'aime à mourir (Francis Cabrel)

Mis hermanos no me dijeron lo que había ocurrido dos días antes, no sé por qué. Desde que me enteré estuve impaciente todo el día. Tenía que ir a verla. Tras un trayecto en camión y un encuentro desafortunado con un hombre intoxicado que me abordó para exigirme dinero, llego a su casa, donde ya dormía.
Dudé en despertarla. Tal vez debería dejarla descansar. Sin embargo, me era preciso verla y saber que estaba bien.
Sus ojos me miran, con oscuros círculos alrededor que hablan de la caída. Como sin darle importancia, me platica que esa mañana estaba de pie tras haber apagado el televisor, cuando la acometió un fuerte estornudo que la hizo perder el equilibrio. Al desvanecerse, su cara golpeó contra la pared y luego cayó al piso.
Su voz es normal, parece realmente como si nada hubiera pasado, pero su rostro amoratado lo desmiente. Habla de otros temas, otras historias, pero yo apenas la escucho. Pienso en que no debería estar sola. Pienso en qué podría hacer yo para que no esté sola. La solución no es tan fácil. ¿O sí?
Un poco más de ocho décadas ha vivido ya. Recia. Reacia. Se rehusa a abandonar esa casa en la que ha habitado durante los últimos 38 años, a pesar de que varias de sus hijas insisten en llevarla a vivir con ellas. Hemos respetado su voluntad, pero el caso es que ya no es tan fuerte como siempre fue. No debió estar sola antes, y no debería estar sola ahora.
Es preciso hacer un cambio.
Ahí sentado en el sillón, junto a ella, ceno los tamales de frijoles que compré minutos antes. Ella me pide uno, con gusto se lo doy.
Mientras habla, sigo pensando, pensando. No dejo de pensar. Es irónico. Considero la idea de quedarme a dormir junto a ella, pero sin saber exactamente por qué, no puedo hacerlo. Los perros se quedarán sin cenar y sin desayunar. No tengo ropa limpia para mañana. No traje ningún libro que leer antes de dormir. A la mañana siguiente será un difícil y largo trayecto al trabajo, en camión... son pretextos. En el fondo sé que, al igual que ella, a quien me parezco tanto, me rehuso a estar en otra casa que no es la mía.
La abrazo, le doy un beso y me despido, de regreso hasta el otro lado de la ciudad. Sigo pensando, pensando.

miércoles, enero 07, 2009

No Pierdas el Tino


Me encontraba en la casa de Héctor el día primero del año, y de pronto tuve la idea de compartir con él y su familia un video que apenas el día anterior me había entregado Vicky (lo transfirió de vhs a dvd) y que resultó todo un viaje hacia el pasado: la grabación de mi fiesta de cumpleaños número 30.
Ellos no sabían de qué se trataba, así que me divertí mucho viendo sus caras sorprendidas cuando aparecimos en la pantalla, yo con anteojos y 12 años más joven, Héctor con unos cuantos kilos menos, llegando al McDonald's donde iba a ser la fiesta... me encuentro con Isela en la puerta, un grito de "Feliz Cumpleaños" y a todos mis amigos ya reunidos.
Esa fiesta la organizó Isela, y recuerdo que para que fuera una total sorpresa le pidió a Héctor que me entretuviera toda esa mañana, con la promesa de que al terminar me invitaría a comer una hamburguesa. Así sucedió, de modo que al llegar al McDonald's en lugar de una Big Mac me llevé una muy agradable sorpresa de cumpleaños.
Fue muy divertido volver a ver esas escenas felices, rodeado de todos mis amigos y algunos compañeros de trabajo: Isela, Sandra, Toño, Diana, Marco, José Juan, Lupita, Érika, Narce, Adriana, Eduardo González, Coco, Eduardo Fernández, Héctor, Cristina Uribe y su bebé (ahora debe ser un adolescente), Georgina... todos muy divertidos, jugando juegos de niños, rompiendo la piñata, yo abriendo mis regalos y luego todos disfrutando el pastel... por cierto creo que esa fue mi última piñata.
Bien dicen que recordar es volver a vivir, pero qué bonito es volver a vivir momentos tan gratos. Ojalá tuviera más grabaciones de otros eventos, pero no es así porque siempre he huido de las cámaras. Les comenté sobre la película a Érika, Narce, Diana, y las tres me dicen que fue inolvidable esa fiesta de cumpleaños porque volvieron a ser niñas... definitivamente fue una excelente idea la que se le ocurrió a Isela. Creo que sería buena idea mandar hacer unas copias como regalo para todos ellos.

lunes, enero 05, 2009

Wii

¡Feliz Año 2009!

En general a mí nunca me han llamado la atención los videojuegos de la computadora o del celular, excepto el antiquísimo Tetris, con el que me pasaba horas y horas precisamente un mes de enero de hace ya varios años, pues no había casi nada de trabajo en el periódico en el que laboraba.
Hace algún tiempo un conocido mío se compró un XBox, y durante una reunión en su casa nos invitó a los varones a jugar con su juguete nuevo, mientras las señoras se entretenían platicando. Recuerdo que era un juego de carreras de autos que inicialmente llamó mucho mi atención, pero al poco tiempo aborrecí pues jamás pude entenderle a la mecánica del juego ni a los botones del mando a distancia.
Sin embargo, apenas hace unos días tuve oportunidad de jugar con el Wii y quedé totalmente fascinado. Primero jugué una partida de tenis con mi sobrino Enrique, en la cual salí derrotado, pero a continuación vino mi revancha con un buen juego de boliche.
Durante la fiesta de año nuevo, abandoné por un rato la plática con mis hermanos y sobrinos y me asomé al cuarto donde se encontraban los niños más pequeños, y para mi sorpresa tenían instalada una consola de Wii. Esperé mi turno y poco después, siguiendo las instrucciones de mi sobrino Brandon, creé a mi jugador (Mii) y empecé una nueva partida de boliche, de la cual nuevamente salí ganador.
Me gustaría mucho tener mi propio Wii, pero al mismo tiempo pienso que me sería tan entretenido que me distraería de todo lo demás... quién sabe. De todos modos no es tan barato, así que de momento no podría hacer un gasto así. Mientras tanto, acepto invitaciones para jugar.

Ya había terminado esta entrada, pero me puse a investigar sobre el accesorio denominado tabla de equilibrio Wiifit... está genial, es excelente para ponerse a hacer ejercicios aeróbicos en casa, practicar posturas de yoga, haber abdominales y más. Me pareció sumamente atractivo, especialmente para mí que le saco la vuelta a inscribirme a un gimnasio y estar yendo a este lugar todos los días. Ahora sí: ¡quiero mi Wii!