lunes, marzo 30, 2009

Almorzando de Pie

Le había prometido a mamá que el sábado pasaría por ella temprano, así que cuando llegué ya me estaba esperando impaciente, muy arreglada y con su bolso de mano colgando del hombro. Tras una breve parada en el centro, para surtir los productos Yves Rocher de mis clientas, nos dirigimos a la casa de la Independencia.
Al llegar yo me moría de hambre, así que fui por unos huevos, salsa y pan a la tienda, y le pedí que me los preparara. Un rato después ya estaba listo mi plato... y también el suyo. Yo había supuesto que ella ya había almorzado y me reproché no habérselo preguntado, pues la hubiera invitado a un Vip's o algo así, pero en su lugar estábamos los dos, almorzando de pie junto a la estufa, porque el comedor ya está en la casa de Brisas. Sin embargo, sentí que el lugar no era tan importante como el hecho de estar juntos compartiendo la comida.
Estoy seguro de que fue una buena idea haberla llevado a la casa de la Independencia, pues la vi muy animada mientras organizaba las alacenas y los cajones, tirando un montón de cachivaches a la basura. Y vaya que esto es todo un logro, pues como la mayoría de las personas mayores tiene una gran dificultad para desprenderse de objetos que los demás consideramos inútiles.
Yo me dediqué a romper y tirar papeles, bajo su mirada desconfiada, porque al no saber leer piensa que podría destruir un documento importante. Así que le dije qué era exactamente lo que estaba rompiendo: folletos publicitarios, calendarios antiguos, notas de compra, etc. y así se quedó más tranquila.
Regar y arreglar sus plantas la mantuvo muy ocupada también y de hecho la vi tan concentrada que me alejé para dejarla a solas disfrutando su labor.
Mientras yo conducía de regreso, ella no paraba de hablar, y esto me dio mucho gusto pues hacía semanas que la veía muy callada y pensativa, hasta cierto punto incómoda; le está costando mucho trabajo adaptarse a su nueva casa. Así que, aunque otras veces me habría impacientado, esta vez agradecí su locuacidad y deseé que tengamos más momentos como éste.

viernes, marzo 27, 2009

Om Namah Shivaya / I Surrender to the Lord

¡Feliz viernes! A toda persona que lea este blog le deseo mucha felicidad y bendiciones, que encuentre paz mental y un estado de eterno regocijo.



San Carlos Santana


El último concierto de la gira "Viva Tu Luz" dio inició puntualmente a las 9 de la noche, pero Carlos Santana dejó pasar un largo tiempo, calentando la noche con sus primeros temas, antes de tomar el micrófono y saludar al público de Monterrey; la ovación no se hizo esperar.
Luego, en contraste con su laconismo inicial, llamó nuestra atención al hablar a favor de legalizar la mariguana y expresar un mensaje para el presidente de México: "Calderón: legaliza la mariguana, si lo haces, el presidente de Estados Unidos te va a copiar".
Propuso que las ganancias de la venta de la mariguana sirvan para apoyar la educación. También nos invitó a valorar a las mujeres, y habló largamente de Dios, del mejor rezo (decir "Gracias Dios mío") y del amor. Me gustó mucho su concepción de Dios, pues, atacando la postura de ciertas religiones, dijo que el pecado no existe y que Dios no castiga ni se enoja, pues no es "Godzilla" sino un Dios de amor y compasión, mientras que los pecados son más bien "errores que podemos corregir".
Ya entrando en material musical, poco a poco el ambiente fue prendiendo. Una de las primeras que nos hizo entrar en calor fue "No One To Depend On", y poco más adelante nos pusimos de pie espontáneamente al escuchar los acordes de "Evil Ways". La adrenalina siguió subiendo con "Black Magic Woman" y llegó a un altísimo nivel con la súper clásica santanera "Oye Como Va".
Totalmente concentrado, Santana se lució sacando unas estupendas notas de su guitarra, y todo su equipo de músicos también demostró su gran talento en las tumbas, batería, bajo y trompeta; demasiada emoción como para permanecer sentados. Yo, al igual que mucha gente del público, sin pensarlo me puse a bailar al ritmo de esos acordes que conozco de memoria. Cerrando los ojos, me trasladaba a otras épocas, emocionado y eufórico.
El gran Santana nos obsequió un largo concierto de casi tres horas, en el que ya casi me había resignado a quedarme con las ganas de escuchar mi tema favorito de Santana. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar.
Mi corazón aceleró la marcha cuando reconocí, incrédulo, la batería y las tumbas características de "Jingo". Cuando menos lo pensé ya me encontraba bailando desenfrenadamente, con los ojos cerrados y la emoción al máximo.
Siempre es así, apenas escucho este tema y siento unas tremendas ganas de bailar; me imagino estar en algún remoto rincón de África, bailando una antigua danza ritual de agradecimiento a los dioses, junto con los demás hombres y mujeres de mi tribu. Quizás en alguna vida anterior...
Santana no pudo escoger mejor tema para cerrar con broche de oro su concierto. Disfruté cada momento. Creo que fue un excelente regalo para mis sentidos y para mi espíritu, y al regresar a casa sentí la satisfacción de haber hecho una de esas 50 cosas que tiene uno que hacer antes de morir.

lunes, marzo 23, 2009

Equinoccio 2009 en Zacatecas: Desde lo Alto de la Pirámide a las Entrañas de la Tierra

Completamente cargado de energía, satisfecho y con una miríada de bellos recuerdos he regresado de mi viaje a Zacatecas.
Con la helada mañana llegué el sábado a Zacatecas, y tras una hora de espera me subí al camión que me llevaría a Villanueva. Lo primero que hice al arribar fue mitigar el frío y el hambre degustando en el mercado un rico menudo y grandes, sabrosas tortillas hechas a mano; sólo me faltó un buen café. Luego recorrí sus calles empedradas, avancé por Libertad mientras los recuerdos acudían a mi mente, pasé por la casa que fue de mi abuelo, y al dar la vuelta a la esquina me encontré con el río, que tanta significación tiene.
Regresé a la plaza y abordé un autobús hacia el sitio arqueológico de Chicomostoc. No recuerdo haberlo visitado anteriormente, así que fue una experiencia que disfruté enormemente. Fue tan grata que casi ni sentí el cansancio al recorrer todo el lugar y ascender casi hasta la cima, desde donde aprecié la vista del hermoso valle rodeado de cerros, bajo un sol esplendoroso y el viento en libertad absoluta. Pasé unos minutos meditando en dichosa comunión con mi entorno.
En el área del Juego de Pelota, cerca de la Pirámide Votiva que da exactamente al norte (verificado con la brújula que me gusta cargar en mis viajes), se llevó a cabo una ceremonia que heredamos de nuestros antepasados, para recargarnos de energía en este día tan especial. Quienes nos encontrábamos ahí reunidos realizamos una ofrenda a los 4 elementos: fuego, aire, agua y tierra.
Sintiéndome pleno y feliz, emprendí el regreso a Villanueva para visitar el camposanto. Bajo un sol de fuego pasé más de una hora tratando de localizar el sitio exacto donde reposan los restos de mi padre. Empleé la tecnología del teléfono celular para pedirle instrucciones a mi hermana Carmen. También traté de recordar dónde me indicó mi tío Félix aquella vez que de la mano me condujo hacia la tumba, pero me fue imposible dar con ella. Cerré los ojos y con mi pensamiento dirigí unas palabras a mi padre.
Decidí instalarme en un hotel, ahí mismo en Villanueva. Apenas descansé un poco y me fui caminando hacia el Jardín Benito Juárez, recordando esa última visita en la que, sentados en las mismas bancas, escuchábamos a mi tío contar anécdotas de su niñez y también uno que otro chiste colorado.
Proseguí hacia la casa del "Maistro" Chelino y su esposa Mercedes, quienes tan gentiles han sido con mi familia todas las veces que hemos visitado este pueblo. Igual que en la mañana, la casa lucía desierta, así que tuve que regresar apresuradamente, bajo una sorpresiva lluvia de primavera que disfruté como niño.

Temazcal

Cuando iba llegando al pueblo vi un letrero que anunciaba un temazcal, así que me comuniqué al teléfono (499) 100-3443 para pedir información sobre cómo llegar, con tan buena suerte que el propietario se ofreció a pasar por mí y conducirme en su auto al lugar.
Al llegar, no me esperaba una sorpresa tan agradable, que superó completamente mis expectativas. A un extremo del patio que luce una variedad de plantas, se encuentra una pila llena de agua casi hasta el borde, la cual es bombeada por un molino de viento. Del otro lado se encuentran los baños y unos sencillos vestidores. Al centro, el temazcal, una construcción circular hecha de ladrillos.
Empujo la puerta y me recibe una oleada de calor. Sentado en un banquito, empiezo a sudar inmediatamente; al centro del temazcal se encuentran las ardientes piedras, que exhalan nubes de vapor medicinal cuando le vaciamos el agua de hierbas. Escucho una música sedante y me entrego a la sensación placentera de este otro ritual de purificación, herencia de mis antepasados, hasta que siento sofocarme. Entonces salgo y jalo la cadena de la ducha que se encuentra justo afuera, de donde sale agua tan helada que me hace dar saltos. Me aconsejan meterme en la pila y no lo pienso dos veces. Pero, ay sorpresa, el agua estaba heladísima.
Así estuve por poco más de una hora, entrando y saliendo del temazcal, sometiendo a mi cuerpo a estos choques térmicos que espero me hagan mucho bien.
Al salir, pasé unos minutos a visitar a mi primo hermano José Luis, quien vive a pocas cuadras del temazcal. Apenas nos conocemos, pues nos hemos visto escasas veces, pero durante la breve plática ambos nos sentimos a gusto al reconocernos como familia.
Antes de llegar al hotel, busco un lugar donde poder disfrutar un café y pan, pero es inútil, pues allí sólo encuentras tacos y gorditas. No habiendo más remedio, me despacho una orden de tacos de carne adobada (le agregan frijoles de la olla), mientras veo como hombres y mujeres jóvenes dan vueltas y vueltas a la plaza, montados en sus carros, bebiendo cerveza y con la música a todo volumen. Lastimosamente, es su única diversión.
Me siento fatigado, con un cansancio rico, como cuando uno va al mar. Esa noche dormí como un bendito.

La mina y el teleférico

El domingo me levanto muy temprano y abordo un autobús con rumbo a Zacatecas. Mirando a través de la ventanilla, me despido cariñosamente de Villanueva, sin poderle decir cuándo nos volveremos a ver. Una vez en la hermosa ciudad colonial, disfruto un estupendo desayuno con ¡café! y posteriormente me lanzo a las calles para hacer un recorrido relámpago.
Admiré la hermosa fachada de la Catedral, curiosée en sus tiendas de platería y también atestigüe la reconstrucción del Ex-templo de San Agustín . Luego descendí a las entrañas de la tierra en mi visita a la Mina El Edén. Fue una maravillosa experiencia estar a 320 metros bajo la superficie, entre corrientes de aire frío y una densa oscuridad mitigada por las luces modernas. Mientras el guía explica, trato de imaginar las duras condiciones de esos valientes mineros, arrancando el mineral en las condiciones más precarias e iluminándose apenas con velas y lámparas de aceite. Escuché que algunos de ellos empezaban su dura labor a una edad muy tierna, y que para los 30 años se jubilaban porque su cuerpo estaba fatigado al extremo debido al rudo trabajo y a las condiciones terribles de éste.
Salí a la superficie, bajo la cegadora luz del sol, y apenas a 100 metros compré en una taquilla mi boleto para subirme al teleférico. Las dos o tres veces que había ido a Zacatecas había visto frustrada esta experiencia, debido a que el equipo no puede operar si hay mucho viento o si llueve, pero hoy sí iba a ser posible en vista de las magníficas condiciones.
Me subo a la cabina y mi respiración empieza a acelerarse al observar hacia donde nos dirigimos: el famoso Cerro de la Bufa, un trayecto de unos 600 metros suspendidos de un cable y con la ciudad a nuestros pies. La vista es magnífica y creo que la hubiera disfrutado más, si no fuera tan nervioso y si el conductor no hubiera hecho sus necias bromas sobre el riesgo de una caída.
En pocos minutos llegué al cerro y descendí del teleférico. Ya cumplí por fin mi deseo de viajar en él y ahora no quiero volver... ni la vista, así que en vez de tomarlo de regreso busqué rápidamente un taxi, que se fue recorriendo hacia abajo el cerro y me llevó nuevamente al centro. Ahí recogí la maleta que había dejado guardada y apresuradamente subí a otro taxi, apenas llegué a tiempo para abordar el autobús.
Luego de 7 horas, durante las cuales pude avanzar en la lectura de Autobiografía de un Yogui, nuevamente me encuentro en Monterrey. Qué dichoso paseo, breve pero muy gratificante. Una vez en casa y mientras me baño, pienso cómo me encantan estos viajes relámpago en los que desayuno en una ciudad, como en otra y finalmente me dispongo a dormir en una más: mi ciudad.

viernes, marzo 20, 2009

Amor y Paz


Escuchar el súper tema "Jingo" de Santana, siempre provoca en mí una sensación de euforia y ganas de ponerme a bailar frenéticamente, entregado al ritmo y los sonidos en un éxtasis sin fin.
Al mismo tiempo, vienen a mi mente recuerdos de las primeras veces que lo escuché, siendo muy niño, en esa época maravillosa de melenas afro, camisas multicolores con grandes estampados de flores, minifaldas y tufo de mariguana.
Si alguien de mi familia vivió plenamente esa etapa creo que fue mi hermano Juan. Con su cabello largo y su motocicleta, se la pasaba todo el día en la calle y poco lo veíamos en la casa. Era un gran apasionado del rock, como todos los jóvenes de su edad, tanto así que pertenecía a un grupo musical.
No se me olvida cómo retumbaba la casa cuando ensayaba en la casa junto con toda su flota de hippies. Tocaba la batería con gran entusiasmo, mientras sus compañeros hacían gritar a las guitarras eléctricas.
Presenciaba yo estos ensayos con gran asombro y fascinación, pues la música la llevo en la sangre yo creo que desde que nací.

Apenas me enteré que la próxima semana dará un concierto aquí el tremendo Santana. Creo que no me lo debo perder.

Viajero


Una de las cosas que más disfruto en la vida es viajar, y como esta noche planeo hacer un viaje, pues hoy amanecí más contento que de ordinario, agradeciendo el cielo nublado, el viento fresco y el canto de las aves; en el aire ya se siente la primavera 2009, que hace su arribo oficial hoy a las 23:55 hora de México.
A esa hora ya estaré trepado en un autobús que me llevará a la hermosa ciudad de Zacatecas. De ahí planeo tomar un segundo autobús que me lleve al sitio arqueológico de Chicomostoc, que está a las afueras de Villanueva. He esperado este momento especial para meditar en este lugar sagrado, y cargarme de la energía que permanece en las estructuras construidas por mis antepasados.
Luego planeo visitar nuevamente Villanueva, este pueblo que tanto significa para mí. Teníamos una cita desde hace muchos años, y el momentó de cumplirla se llegó.

miércoles, marzo 18, 2009

¡Arriba Colombia!

Aquí les va el video con Las Colombianitas, cantantes originales de esta canción de mi post anterior, que se llama en realidad "Cuerpo Sin Alma". Creo que al igual que yo se van a divertir mucho y van a comprender por qué suenan tan chillonas las voces.

martes, marzo 17, 2009

No Vas a Ser Para Mí

Hace muchos, muchos años, quand j'étais un petit enfant, escuchaba una canción que me parecía muy chistosa debido a las peculiares voces de la cantante o cantantes. Sin embargo, me gustaba muchísimo, aunque nunca supe quién la cantaba ni cómo se llamaba. Hace unas semanas me encontraba en un puesto de antojitos cuando la volví a escuchar, y me trajo muchos recuerdos felices. Hace un rato la reproduje en YouTube e instantáneamente me puso de muy buen humor. Aquí les comparto. Si alguien sabe quién la canta, avísenme por favor.

lunes, marzo 16, 2009

¿Cuál crisis?


No hay día que los noticieros no hagan referencia a la "crisis mundial", entre notas de numerosas empresas y comercios que cierran sus operaciones, así como del dólar que de centavo en centavo sigue a la alza.
Me conozco como soy de aprensivo, así es que trato de no enfocar mi atención en estas cuestiones negativas y preocupantes, y muchas veces cambio de canal o doy la vuelta a la página del periódico.
Puede que sí haya crisis para algunos sectores, pero yo he decidido mejor concentrarme en las noticias positivas, en los nuevos negocios que están abriendo sus puertas, en los productos más novedosos del mercado, en la gente a la que le está yendo muy bien.
Por cierto, vivo en un municipio al cual los inversionistas han tenido muy olvidado, de tal forma que por acá hacen mucha falta grandes plazas comerciales, complejos de cines, librerías, restaurantes, sucursales bancarias, centros comerciales y centros de diversión. En estos días he visto que están desmontando un terreno muy extenso, y se ve que van a construir algo muy grande. ¿Qué será? Casas no creo, porque está en un área netamente comercial. Ya les platicaré.

Mi palabra favorita en lugar de crisis es "reacomodo". Así lo veo yo, este es un periodo en el que forzosamente se tienen que hacer muchos cambios y reacomodar muchas cosas.
Qué mejor ejemplo que el de Estados Unidos, donde reventó la burbuja de la ilusión económica y las tasas de interés artificialmente bajas, gracias a la cual millones de gringos utilizaron el crédito que casi les regalaban los bancos para adquirir casas, autos y muchas cosas más, refinanciando una y otra y otra vez.
Ahora tendrán que enfrentarse a tasas de interés realistas y quizá vuelvan a los viejos y sabios tiempos en los que no se abusaba del crédito, y no si no había dinero para comprar algo, simplemente no se compraba y se acabó. A ahorrar se ha dicho.
En cuestiones de empleo, yo pienso que en estos tiempos, para salir adelante tendremos que ingeniárnoslas y pensar a qué otra actividad podemos dedicarnos para seguir obteniendo ingresos. Ciertas profesiones ya no son redituables, pero en cambio hay otras que pueden ser un gran negocio, aunque se trate de una actividad que jamás hubiéramos pensado hacer.
Por ejemplo, los que siempre hemos trabajado en oficinas, quizás ahora debamos incursionar en áreas como instalación de sistemas diversos para hogares y oficinas, consultoría, ventas, transporte, alimentos, servicios técnicos, etc. Es muy probable que tengamos que prepararnos y aprender un nuevo oficio. El caso es que, como la moraleja del cuento de Spencer Johnson, ¿Quién Se Ha Llevado Mi Queso?, no debemos quedarnos estáticos y tenemos que buscar el "queso" en otra parte si se lo llevan de donde siempre ha estado.

Este fin de semana necesitaba urgentemente instalarle una tarjeta de memoria a mi computadora, ya que estoy en un proyecto de traducción (que siempre son urgentes) y la capacidad de memoria que tenía era totalmente insuficiente y por ello mi compu trabajaba con una gran lentitud.
No podía encontrar la tarjeta exacta para mi equipo, y la búsqueda se prolongó por varias horas y abarcó diferentes centros comerciales. Esto me permitió visitar dos de los más "nice" en estas latitudes: Galerías Monterrey y Plaza Fiesta San Agustín.
En ambos, al pasar por el área de restaurantes que de baratos no tienen nada, como el Chili's, el panorama era el mismo: todas las mesas abarrotadas y gente haciendo fila para poder sentarse a comer.
Hoy a mediodía fui corriendo al WalMart a comprar un refresco, nada más, y tuve que esperar porque había muchas filas de compradores con carretones llenos de mercancía. ¿Cuál crisis? Qué bueno que no hay crisis.

Ojalá que ahora sí construyan un buen centro comercial con muchas tiendas, restaurantes, cines y bancos.

¿Y mi Tonka, 'apá?


Tenía yo unos tres años y cinco meses cuando mi padre falleció. Es por eso que casi todo lo que sé de él lo he escuchado de mi mamá y de mis hermanos, pero atesoro en mi mente un recuerdo de él en vida, que mi memoria grabó para siempre.
Cierro los ojos, y como en una viejísima película en la que la imagen no es nítida y el sonido desaparece por momentos, me veo sentado junto con mi hermano en el escalón a la entrada de mi casa, en la calle Chiapas.
Un carro se estaciona, y de él desciende un hombre muy sonriente que viene hacia nosotros. Ahora sé que era mi padre, que regresaba a casa por unos dias, pues en ese entonces trabajaba en Reynosa.
Mientras lo miro sorprendido, se agacha y me levanta en brazos, besándome y diciéndome palabras cariñosas. Es increíble como todavía puedo sentir su barba, rasposa como lija, arañando mi tierna mejilla infantil.
Abraza también a mi hermano, y luego vuelve al carro y regresa con dos grandes camionetas Tonka, hermosas, nuevecitas y de colores brillantes, un juguete lujosísimo en aquellos tiempos. Me pregunta cuál quiero, y sin titubear me decido por la roja, así que la amarilla fue para mi hermano Alex. Así termina este feliz recuerdo.

En mi memoria también hay un recuerdo persistente, que tengo desde hace muchos años. En él me veo sentado sobre la tapa de la caja (tailgate) de una camioneta pick up, atestada de personas. Mientras avanza lentamente por el camino de tierra, yo tengo la mirada fija en el suelo, observando cómo cuelgan y se balancean mis pies y los de los demás.
También observo como va cambiando el color y la apariencia de la tierra, cómo aparecen y desaparecen hoyos, briznas de hierba, piedras.
Aunque sabía que este recuerdo se originaba en una experiencia real, durante mucho tiempo no supe cuándo o dónde había ocurrido, hasta que se lo comenté a mi hermana Carmen y ella me dijo que probablemente se trate del día que fuimos al panteón de Villanueva, a cumplir la triste tarea de enterrar el cuerpo de mi papá, hace cuarenta años.

miércoles, marzo 11, 2009

Pájaro en Mano y Ciento Volando


La mayoría de las veces que voy al baño, me gusta mirar a través de una pequeña ventana que da directamente hacia un árbol. En un lugar tan feo y árido, donde los polvos lo cubren todo (la planta donde trabajo), este árbol y el jardín que lo circunda constituyen una nota contrastante de belleza y de vida.
A veces hay negros cuervos parados en sus ramas. Yo los veo y trato de descifrar el significado de su graznido, tan sonoro. También hay otros pájaros más pequeños, de una especie muy común caracterizada por su plumaje color café. Pero hace poco vi a un raro ejemplar de pecho color amarillo, precioso, y lamenté no traer la cámara para capturarlo en fotografía.
Cuando mi trabajo se vuelve aún más rutinario y aburrido, voy a conectarme con el momento presente observando con atención esta escena que parece siempre igual mas nunca es la misma. He visto al árbol quedarse desnudo, y luego cubrirse poco a poco de tímidas hojas, hasta quedar lucido como un pavorreal. Veo sus ramas mecerse con el viento. Pero sobre todo saludo a las aves, a veces añorando poder volar igual que ellos.

martes, marzo 10, 2009

¿Qué opinas? Deja Tu Huella


La semana pasada me dio una gran alegría ver que por este espacio han pasado los primeros 1,000 visitantes, y hoy descubro que me ven desde hermosos lugares de mi patria como Tepic, Villahermosa, León, Chihuahua, Querétaro, Veracruz, la muy noble y leal Ciudad de México y lugares cercanos a Monterrey, así como de algunas ciudades de Estados Unidos; ocasionalmente también he tenido visitantes de otros países del orbe.
Muchas gracias por visitarme y leerme, no dejen de escribir un comentario ya que será muy bienvenido. Hasta pronto.

Gurudeva


El fin de semana alterné dos lecturas, muy distintas entre sí. Una de ellas es el libro Travesuras de Una Niña Mala, de Mario Vargas Llosa. Es de esas novelas que no puedes dejar de leer, de tan entretenidas, y afortunadamente pude dedicarle más tiempo ya que como mi carro está nuevamente en el taller, me traslado en camiones y aprovecho para leer.
Más que traviesa, la Niña Mala era una zorra sin sentimientos, falsa y calculadora, con profundos traumas iniciados en su niñez y unos fantásticos delirios de grandeza. Padecí el sufrimiento de Ricardo, quien la amó toda la vida a pesar de que ella sólo le daba migajas de su amor. El domingo di la vuelta a la última página, con un suspiro y una sensación gratificante, señal de que he disfrutado cada palabra leída.
El otro libro que inicié a leer es Autobiografía de un Yogui, de Paramhansa Yogananda, quien fue un gran maestro y gurú espiritual, propagador del yoga y la meditación en Occidente. Hace tiempo me recomendaron este libro, pero por alguna razón no me llamó la atención. Ahora que lo estoy leyendo lo estoy disfrutando mucho, y no puedo menos que comprobar que "cada cosa tiene su momento".
Estoy disfrutando mucho este relato, pues está escrito de una manera muy amena y divertida; no es para nada una lectura pesada o muy sesuda. Me quedé maravillado cuando relata que cuando era niñó conoció al maestro Swami Pranabananda, y en una ocasión en que fue a visitarlo comprobó que éste podía estar en dos lugares al mismo tiempo: mientras estaba meditando sentado junto al pequeño Mukunda (nombre de pila de Yogananda), otra versión suya caminaba cerca del río Ganges para advertirle a un hombre que viniera a ver a Mukunda.
Esta y otras historias igual o más impresionantes, como la de Swami Sohong, quien peleaba a cuerpo limpio con tigres de bengala, me tienen muy entretenido y aprendiendo mucho.
Leyendo este libro me transporto a la India, imaginando la intensa actividad de Kolkata y la belleza del Taj-Mahal en Agra, caminar esas mismas calles en las que han puesto sus pies santos y sabios maestros, el Budha mismo. Nunca lo había pensado, pero por un momento se me ocurrió, ¿qué tal sería abandonar absolutamente todo y largarme la India, trabajar en lo que sea y tener la oportunidad de trascender espiritualmente junto a sabios maestros? De imaginarlo hasta me da vértigo.
Lo que más me atraería sería encontrar a mi maestro espiritual, mi gurú, el destinado a develar todos los misterios, y llamarlo Gurudeva o Guruji mientras aprendo y crezco.

Felicidad Verdadera

En mi clase de meditación del sábado, Sangden dijo una frase que no puedo olvidar, pues me llegó como un baño de agua fría, un fuerte jalón de orejas, una pedrada. Decía que le asombra ver cómo algunas personas pueden dedicar tanto esfuerzo, empeño y sacrificio para prepararse para llegar a ser contorsionistas o fisiculturistas, actividades que no le traerán felicidad verdadera, y sin embargo cómo nosotros que estamos en el camino, escatimamos el tiempo que dedicamos a nuestro aprendizaje espiritual.
En mi caso, me sacó inmediatamente de la profunda somnolencia que me produce escuchar su español mal pronunciado y el calor que se siente en la librería donde se lleva a cabo la clase.
Me recordé que no es congruente tener tantos deseos de aprender a meditar verdaderamente y pasar no unos minutos sino horas absorto en esta actividad y disfrutar sus beneficios, y por otra parte posponer una y otra vez el momento de hacerlo con pretextos sin fin: estoy cansado, tengo sueño, no me puedo concentrar, estoy muy a gusto viendo la tele, mejor en la mañana lo hago, mejor en la noche lo hago, etc.
Analicé bien las cosas y decidí que, si no ponía una hora específica para meditar, no lo iba a lograr. Así lo hice y espero que me dé tan buen resultado como haber fijado una hora para mis ejercicios de yoga, que ya reinicié ayer porque ya casi desapareció mi dolor de espalda. Ahora los haré con más calma, sin esforzarme de más creyéndome el Súper Yogui.

Una Hora Más

Tengo un poco de sueño. Como mi trabajo diario es estar en contacto con clientes gringos y allá el Horario de Verano empezó el domingo pasado, pues decidí ponerme a la par y también adelanté mis relojes una hora.
Ayer lunes me levanté como de rayo al sonar la alarma y corrí a la sala a hacer mis ejercicios. Tzu-Chi normalmente está muy inquieto y se enreda entre mis piernas creyendo que estoy jugando, pero esta vez el pobre estaba tan adormilado que se fue detrás de mí pero sólo para seguir durmiendo cerca de mi tapete.
Aquí en México todavía faltan 3 ó 4 semanas para que empiece, así que mis compañeros de trabajo y la gente que está a mi alrededor se quedan extrañados, pero bueno, ya están acostumbrados a mis extravagancias. Como me dijo alguien, "antes muerto que sencillo".

viernes, marzo 06, 2009

Pepsi Kick


Ayer a mediodía le pedí prestado su carro a mi compañera Claudia. "Claro que sí", me dijo. "¿Vas a ir al banco?" Mintiendo, le dije que sí. "Ah, entonces hazme un depósito, ya que vas para allá".
La verdad es que tenía que ir corriendo a mi casa, porque en la mañana, ya sentado frente a mi escritorio, me asaltó una duda terrible. ¿Había apagado la estufa? Hice todo tan apresuradamente que bien podía haberlo olvidado. De repente me acordaba y en mi imaginación veía mi casa en llamas.
Pero fue una falsa alarma. Entré en mi casa y encontré todo en orden. Salí inmediatamente y me fui a comer a un local de comida china. El oriental se me quedó viendo estupefacto cuando le dije "chau fan" ... luego se sonrió de buena gana y me sirvió el arroz frito que le pedí.
Hacía mucho calor y se antojaba un refresco, pero me aguanté las ganas. Busqué si alguien vendía agua mineral, pero no tuve éxito, así que me devoré mi comida "en seco".
Al terminar me pasé al banco y apenas entré escuché que alguién me llamaba por mi nombre. Era Luis, mi sobrino. Platicamos un momento, luego yo me fui a la caja y el a esperar que lo atendiera un funcionario. Al salir lo vi y me quedé muy asombrado de lo mucho que nos parecemos.
Ya era muy tarde y apenas iba para el trabaja. Qué calor. Seguía teniendo sed, así que decidí hacer un alto en el 7Eleven para comprar mi muy deseada agua mineral. Sin embargo, cuando abrí las puertas del enfriador llamó poderosamente mi atención una nueva presentación de Pepsi que nunca había visto: Pepsi Kick. Al instante me olvidé del agua mineral, ya que sencillamente esta novedad no pude resistirla. Si les gusta la Pepsi, este refresco les va a encantar, tiene un sabor más dulzón y ademas contiene cafeína y ginseng.
No debería tomar refresco pero no saben cómo se me antoja otra Pepsi Kick. Qué bueno que por aquí no hay tiendas cerca, porque si no ya me hubiera comprado unas cuantas botellitas.

Anoche fue Christian a recoger su carro con ayuda de una grúa. Me sentí muy liberado de mis sentimientos kármicos y de culpabilidad cuando me dijo que la transmisión había fallado debido a una modificación que él no terminó de hacerle como era debido. Y todo por tenerlo listo para los "arrancones" en el autódromo. Feliz viernes.

jueves, marzo 05, 2009

De Abusivos y Auto Karmas

Capítulo 1: El Payaso Abusivo

Creo que ayer no fue mi día. Después del trabajo me lancé a entregar un trabajo de traducción, pero las cosas salieron mal, muy mal.
La noche anterior, el cliente, un tipo muy payaso, de esos zalameros que dicen cosas como "te encargo la traducción porque sé que eres el mejor traductor del mundo", solamente para distraer la atención y que uno no se dé cuenta de lo abusivos que son me había hecho recorrer, todo adolorido, media ciudad para que me mostrara "unos textos importantes que quería que le tradujera"; se negó a enviarlos por fax o por email.
Y que llego al Vip's y el estúpido este me sale conque era una carta personal de menos de una página. Luego de explicarme lo que significaba para él esa carta y preguntar el costo de la traducción, me regateó el precio y yo de puro fastidio accedí. Total, ya estoy aquí, me dije. Me despedí y quedamos en que al día siguiente él iría a recoger el trabajo a mi oficina.
Sin embargo, poco después de la hora convenida llamó para avisar que no podía ir. ¿Podría ir yo a su oficina por la tarde? No señor. Pensé contestarle: "Pendejo, por una pinche carta quieres que gaste litros y litros de gasolina para ir a tu encuentro, ¿pues qué te piensas, baboso? Sin embargo, guardé estos feos pensamientos sólo para mí.
Le ofrecí que pasara a una oficina donde yo estaría dando clases por la noche (la casa de mi mamá), y aunque aceptó no sonaba muy convencido. Más tarde llamó y me pidió que mejor pasara a un elegante club para empresarios que me quedaba de paso hacia mi clase.
Accedí. Le entrego la carta traducida e impresa, junto con el borrador que me había dado. Preguntó si llevaba la versión en español de su original, corregida, aumentada y mejorada, la cual yo mismo, lo admito, le había ofrecido. Le ofrecí una disculpa y le expliqué que no lo había hecho porque tuve demasiado trabajo, y como eso era un extra, pues no lo hice.
El muy majadero se enojó o fingió enojarse, y me dijo que me podía dar $100.00 pesos en ese momento, y que el resto lo liquidaría cuando yo le entregara la famosa versión en español. No pude evitar enfurecer ante su actitud tan abusiva. Sin embargo, controlándome lo más posible le dije que no estaba de acuerdo y que me entregara mi traducción, pues yo no acostumbro malbaratar mi trabajo. Me la devolvió, yo me despedí educadamente y me retiré.
He aprendido en las enseñanzas budistas que el enojo es uno de los peores venenos, pero lo siento, todavía me falta mucho para alcanzar ese auto-dominio. Lo cierto es que de camino a mi clase iba que me llevaba la chingada de coraje por la pérdida de tiempo y esfuerzo que me causó este tipejo despreciable hijo de toda su pinche puta madre. A ver si ya aprendo a ser menos ingenuo y a estar más a la defensiva.

Capítulo 2: Auto Karma

Di mi clase lo mejor que pude y me dirigí al área donde vivo para asistir a un evento político. Al terminar decidí ir a comprar gasolina y luego algo de cenar, porque tenía mucha hambre. Pocas cuadras antes de llegar a una gasolinera cercana a mi casa, el carro que manejaba, que me había prestado el lunes mi sobrino Christian para que lo usara mientras arreglan el mío, empezó a hacer un ruido terrible cada vez que aceleraba. O sea, casi todo el tiempo.
Llegué frente a la gasolinera. Acelero para avanzar hacia las bombas pero el carro no se mueve ni un milímetro. Acelero más. Nada. Pongo reversa, nada; Drive, nada; 2,nada. Los autos detrás de mí, esperando que avance. Suena el teléfono y es mi ángel de la guarda Héctor, le digo que no puedo hablar y que le llamo enseguida. Pongo la palanca en 1 y aprieto el acelerador a fondo. Haciendo un ruido ensordecedor, a duras penas camina unos cuantos metros y puedo entrar a la gasolinera, pero nada más.
Dios mío, qué desesperación sentí. ¿Qué pasa? ¿Qué desafortunado karma está madurando que tengo tantos problemas con mi carro, y ahora con este otro? Estaba tan ofuscado que no atinaba a encontrar la palanca para abrir la tapa del motor. Ya no sabía si reír o llorar, pero por lo pronto decidí calmarme e ir a comprar un insípido hot dog en el Oxxo.
Luego le llamé a Héctor y le platiqué la situación, le dije que iba a llamar a mi sobrino para que me ayudara, que no se preocupara. Pero sí se preocupó, pues sabía que mi espalda no estaba en condiciones de andar empujando carros, y tuvo la grandísima gentileza de ir a ayudarme. Cuando el carro se enfrió un poco pudo avanzar unas cuantas cuadras, lo suficiente para dejarlo en un lugar iluminado a que pasara la noche. Luego me fue a dejar a mi casa.
Era tardísimo. Me di un buen baño con agua caliente, me puse a meditar unos minutos, tome un tranquilizante muy suavecito y a soñar con los angelitos. Creo que todo esto sirvió de mucho, porque hoy amanecí de muy buen humor, riéndome de la situación. Después de todo, ¿para qué atormentarme con enojos, reproches, auto-compasión? Al mal tiempo, carcajadas.
Lo siento, no quería escribir sobre cosas tan triviales pero ni modo, lo tenía que expresar.


Hoy por la mañana, esperando un taxi. Nótese que amaneció tan nublado que no se ve ni un cerro de los muchos que abundan en mi ciudad.

miércoles, marzo 04, 2009

Arácnido



Hoy muy temprano, recién levantado de la cama, me extrañó ver que Tzu-Chi se dirigía a su tazoncito de agua cuando inesperadamente dio un reparo y cambió de dirección, con expresión asustada y el cuerpo encogido. Me acerqué a ver qué había causado su alarma, y resultó ser una tarántula de buen tamaño.
En respeto a su vida, fui a tomar un trapeador y con él la fui sacando de la casa, hacia la calle. Pensé que iba a intentar correr a esconderse, pero no lo hizo, tal vez porque estaba débil o moribunda. Todavía estaba oscuro cuando tomé la primera foto; cuando tomé la segunda ya había amanecido y la araña seguía en el mismo sitio donde la dejé.



Don Teofilito


Hoy ya amanecí un poco mejor de mi dolor de espalda, pero anoche padecí una pequeña tortura cuando desapareció completamente el efecto de la crema Ultra Bengué que me había aplicado en la mañana. Al salir del trabajo acudí a dar mi clase, y al finalizar todavía tenía que ir a ver a un prospecto de cliente para una traducción.
Pero antes de ir a esto último literalmente tuve que hacer una parada de emergencia en una farmacia, ya que cualquier movimiento era insoportable. Caminaba penosamente como Don Teofilito, aquel personaje anciano del programa mexicano de los ochentas "La Carabina de Ambrosio". El simple hecho de salir del carro me costó un gran trabajo. Hubiera querido comprar el Vicodin que hace tan felices a tantos gringos, pero como aquí no venden analgésicos realmente potentes me conformé con Tylenol y Advil, una pastilla de cada uno para poder finalizar mi día de trabajo.
Luego de mi cita me fui directamente a mi casa, llegó un ratito a visitarme mi amigo David y después de una agradable plática, me puse un poco de crema y a dormir.
Gracias a todos mis amigos blogueros por sus comentarios, un abrazo.

martes, marzo 03, 2009

Me Duele Mi Esqueleto


Esta mañana desperté escuchando en mi mente "Hoy, no me puedo levantar...", de Mecano. Cualquier pequeño movimiento que hiciera me causaba tremendas punzadas en la parte baja de la espalda, así que me fui incorporando lenta, muy lentamente. Les cuento.
Resulta que el domingo apenas iba a empezar a barrer el patio cuando de pronto sentí un dolor muy fuerte en la espalda que me dejó paralizado, aunque sólo por unos segundos. Luego desapareció, pero de ahí en adelante ciertas posturas como sentarme con la espalda muy recta, salir del automóvil, etc. me causaban dolorosas molestias.
Un rato antes de la "chiripiolca" o espasmo que me dio, yo había bajado de la cajuela del carro un costal de 18 kilos de croquetas, y pienso que ahí me lastimé. También pienso que me he esforzado de más con los ejercicios de yoga que practico diariamente, a veces soy tan perfeccionista que quisiera hacerlo igual que la asiática Wai Lana, con la diferencia de que ella lleva décadas haciendo eso y yo solamente un mes.
El caso es que ayer lunes el dolor fue aumentando; el simple hecho de levantarme de mi silla y caminar me costaba mucho esfuerzo. Otras dos ocasiones que me ha pasado esto había ido con masajistas empíricos, como es tan común, pero esta vez decidí ir a ver a un quiropráctico profesional.
Esto me hizo recordar el viaje que hicimos a Atlanta hace varios años. Íbamos entrando a la ciudad y leíamos los letreros, y para nuestra sorpresa el 90 por ciento de ellos, creo yo, decían "Chiropractor". Nunca supe por qué pero al parecer en esta sureña ciudad hay un quiropráctico en cada esquina, mientras que en nuestro país apenas sí los conocen.
Fue una excelente decisión haber elegido al Dr. David Rodríguez Garita, ya que me atendió en forma muy profesional y detectó que al estar de pie no podía erguirme en forma recta, sino que estaba "chueco", inclinado hacia un lado. Me indicó que me recostara de lado en una cama especial, con el torso ligeramente girado hacia un lado. Luego colocó sus manos sobre mis hombros, hizo un movimiento experto y ¡crac!, puso mis huesos en su lugar para enderezar mi postura.
Luego pasé con sus asistentes y me aplicaron impulsos eléctricos en la parte baja de la espalda primero, y luego un aparato que emite ondas de ultrasonido, mientras yo descansaba tendido en el diván. Sentí un gran alivio, pero pasarán unos cuantos días para que el dolor desaparezca por completo.
Ahora tengo que conseguir unas radiografías especiales e ir a otra consulta, para que el Dr. pueda determinar que es lo que está causando estos problemas. Ni hablar, no me esperaba este gasto pero de alguna manera tengo que hacerlo. Es la salud.