jueves, mayo 28, 2009

Guerrero Caído

Navegando por algunos blogs encontré esta obra titulada "Guerrero Caído", la cual es creación del joven artista español Gaspar Cortés Zarrías.
Me cautivó desde la primera vez que la vi, y de alguna manera tal vez me veo a mí mismo en él, aunque caído, no derrotado... listo para volver a empuñar el arma y continuar la batalla hasta alcanzar el triunfo. Tanto me gustó que decidí compartirla con mis lectores en este espacio (ya solicité permiso al artista).
Es curioso que, aunque tengo un conocimiento básico del arte pictórico e inclusive he tenido el gozo de admirar algunas obras maestras en museos europeos, hasta ahora no había surgido en mí el deseo de tener una reproducción en tamaño real y colocarla en algún muro de mi casa, donde poder admirarla y lucirla todos los días.



Gaspar Cortés Zarrías, "Guerrero caído", 105 x 75, pastel y carboncillo sobre papel. 2003.

lunes, mayo 25, 2009

Hacer Limpieza al Armario


Hace unas semanas escuchaba el programa de radio de Fernanda Familiar, y justo cuando llegué a mi destino estaba presentando su siguiente segmento, en el que hablaría sobre aquellas personas que acumulan papeles, ropa vieja, muebles inservibles y todo tipo de cosas.
En inglés se denomina "hoarder" cuando la persona tiene este comportamiento de manera compulsiva e irracional y sufre lo indecible cuando quieren obligarla a deshacerse de sus objetos, y "clutterer" cuando simplemente acumula cosas por pereza, falta de orden, desorganización, etc.
Me interesó mucho el tema y esperé pacientemente a que pasaran los comerciales, pero cuando volvió al aire, oh, decepción, empezó a hablar de un tema totalmente distinto. No supe qué pasó, ese día era sábado y tal vez era un resumen de los programas de la semana anterior.
Sin embargo, no he dejado de pensar en el tema. Me pregunté si yo pertenezco a ese tipo de personas y me contesté enfáticamente que no. Normalmente yo soy compulsivo al revés: me deshago de muchos papeles como volantes publicitarios, revistas, estados de cuenta, mails, comprobantes, etc, etc., etc., a veces me doy de topes contra la pared porque necesito un dato que estaba justamente en el papel que acabo de tirar y que ya se llevaron a la basura.
Al seguir pensando en ello me quedaron ciertas dudas. Si bien es cierto que arrojo a la basura la mayor parte de los papeles, tal vez en la casa conservo alguna que otra cosilla que ya debería haber tirado hace mucho tiempo. Cerré los ojos y recorrí mentalmente mi casa en busca de objetos por tirar y decidí que tan pronto tuviera tiempo libre haría una limpieza con este fin.
Ayer domingo puse manos a la obra y decidí empezar por mi recámara; no hay tanta cosa acumulada como para ameritar que me impongan una multa por "fire hazard", pero sí que era necesaria la limpieza. Lo primero que saqué del armario fue una serie de elegantes trajes que, después de 10 años de ocupar este espacio, ahora lucen anticuados.
Es impresionante, increíble cómo pasa el tiempo, cómo pospuse esto durante tanto tiempo, siempre pensando en que "más adelante los voy a necesitar", tal vez porque en verdad duele deshacerse de algo que tiene mucho significado y representa una época. Aunque antes los usaba diariamente por exigencia de mi empleo en el periódico, en los últimos años apenas los he usado dos o tres veces en ocasión de alguna boda. Ahora espero que le puedan servir a alguien más.
Luego proseguí con el librero. Le dije adiós a un buen número de libros que fueron mis compañeros durante mucho tiempo, y de los cuales obtuve entretenimiento, aprendizaje, consuelo y reflexión. Al principio me decía a mí mismo, "éste no, este me gustaría releerlo después", pero decidí llevar la tarea hasta el final y uno por uno fueron cayendo en la caja. Planeo colocarlos en un estante (siempre vacío) que he visto en algunas estaciones del Metro, no faltarán lectores que se verán beneficiados, sonrío al pensar en la sorpresa que se llevarán al encontrar libros y gratis.
También me deshice de un viejo calefactor de gas, que todavía sirve pero van varios inviernos que no lo uso porque a mí sí me gusta el frío y además le tengo mucho miedo a estos aparatos, por más que digan que son seguros y se cierra la llave al suspenderse el suministro.
Tiré zapatos, medicinas caducas, papeles y cachivaches diversos. Ahora ya hay más espacio y se nota la diferencia, pero esta labor continuará en los próximos días, ya que falta deshacerme de varias cosas, principalmente de la cocina. También le llegará su turno a una gran cantidad de viejos discos LP, sentiré mucho dolor de tirarlos pero ocupan demasiado espacio y ya ni los pongo nunca, a pesar de que tengo una tornamesa. Antes pensaba convertirlos a CD usando la tencnología moderna, pero creo que sería muy costoso y no tengo ni el dinero ni el tiempo suficiente. El mismo caso con los cassettes, aunque de estos no hay muchos.

sábado, mayo 23, 2009

Como Un Río

Anoche me encontraba en el cine, y justo antes de que empezara la película Ángeles y Demonios, escuché la melodía Time que interpretaba en los setentas The Alan Parsons Project.
Lo único que se me ocurre decir es ¡qué rolón! Me remonté a aquellos años en los que no entendía inglés muy bien, pero de todas maneras me cautivaba la canción, inclusive el estribillo cantado en falsete de "till it's gone / forever...", que era justamente la parte que menos entendía.
Pero ahora sí entiendo, y al escucharla casi automáticamente cierro los ojos y me dejo llevar por los sonidos y la voz. Veo ríos de agua transparente fluir velozmente en su carrera hacia el mar, sin detenerse nunca, igual que el tiempo.
La reflexión es instantánea. El tiempo, que se va y no vuelve. ¿Qué hacemos con nuestro tiempo? ¿A qué lo dedicamos? ¿Estamos haciendo buen uso de nuestro tiempo? Feliz fin de semana.

jueves, mayo 21, 2009

Cosas que Detesto


Aunque hoy estoy de excelente ánimo, escribiré la contraparte de la entrada anterior titulada "Cosas Que Me Hacen Feliz". Son ese tipo de situaciones que trato de evitar lo más posible, con el fin de pasar la vida lo mejor que se pueda.

1. El tiempo muerto entre una cita y la siguiente. Algunas veces, sobre todo si no me preparé con algún libro para leer, voy a la primera y para no estar esperando, simplemente cancelo la segunda.
2. Los ruidos ensordecedores: gritos, música, etc. Por eso viajo con las ventanillas cerradas, y por eso no soy muy afecto a las discotecas.
3. Las personas preguntonas, ruidosas y chismosas. Y desafortunadamente en mi trabajo tengo que convivir diariamente con la peor de todas.
4. El polvo, la suciedad, el desorden. Caminar por aceras sin pavimentar y que los zapatos se cubran de polvo.
5. Puertas que no abren o que se atoran, aparatos que dejan de funcionar, computadoras lentas, llaves que gotean.
6. La mayonesa, las sardinas en lata. Que no te avisen que la comida está hirviendo y te quemes la boca.
7. La ropa apretada por haber escogido mal la talla o por haber subido de peso.
8. Las faltas de ortografía, de gramática, de sintaxis, etc., en el lenguaje escrito o hablado. Aclaro que tengo cierta tolerancia, pero hay casos que me desesperan mucho, como los locutores ignorantes.
9. Las personas abusivas, groseras, desconsideradas, como el patán que antier se metió en la fila del súper. En este contexto entran las personas que hablan mucho y no dejan hablar a los demás.
10. Las personas ebrias o sobrias que repiten lo mismo una y otra vez.
11. La vulgaridad extrema.
12. Los vellos que aparecen en la punta de mi nariz.
13. Los niños que despiertan llorando a gritos y rechazan los intentos de consolarlos.
14. Los programas "cómicos" de la televisión o de la radio, que son de una vulgaridad insoportable.
15. Que no haya caja rápida en las tiendas de autoservicio, como Bodega Aurrerá.
16. Las alarmas de los autos que se activan con cualquier ruido; las personas distraídas que abren su carro sin antes desactivarlas.
17. Los franeleros, vienevienes, cuidacoches o como se llamen, específicamente esos que exigen una cuota o te amenazan con que "algo le puede pasar a tu carro". Confieso que quisiera traer una escopeta...
18. Los lugares que tienen valet parking. No me gusta que algún desconocido maneje mi auto. Es raro que le permita a alguien manejar mi carro.
19. Cualquier cosa que me impida comer a mi hora acostumbrada. Me enfurece.
20. Tener que llamar a un centro de atención telefónica para resolver algún asunto del teléfono celular, de la tarjeta bancaria, algún servicio, etc. La mayoría de las veces es frustrante.
21. Una mala conexión telefónica.
22. La impuntualidad e informalidad.
23. Las mentiras, engaños, falsas promesas.
24. El insomnio.
25. Salir o entrar a la casa cargando agenda, libros, llaves, comida, celular, etc. en las manos; que se me caigan las cosas o que me impidan abrir o cerrar puertas.

martes, mayo 19, 2009

El Anti-Poeta


Yo no sé por qué, pero nunca me ha gustado la poesía. Es más, se puede decir que la detesto.
Hace muchos años, cuando era un adolescente pasaba los fines de semana en la casa de mi hermana Carmen. En la noche del domingo, mi cuñado Rubén me trasladaba en su carro hasta mi casa, y allá íbamos recorriendo las calles, en ese tiempo casi desiertas, escuchando invariablemente en el radio La Hora Nacional. Recuerdo que ahí escuché un poema de José Juan Tablada, que decía:

Del verano /
roja y fría carcajada /
rebanada de sandía /


y también este otro:

Tierno saúz /
casi oro /
casi ámbar /
casi luz


Son los únicos dos que puedo recitar de memoria. Claro, porque son tan cortos. Y tan bonitos. También me gusta la "Letanía de mis Defectos", de Pita Amor, por su acidez e irreverencia.
Pero ante la gran mayoría de los poemas, especialmente los románticos, me quedo en blanco, me parecen incomprensibles y no les encuentro ningún sentido. No despiertan mis emociones. Conozco a varias personas que escriben "poemas" en sus blogs; tan pronto como veo uno de ellos cambio de página. ¿Para que escribir algo que los demás no pueden entender?
Sí, sé que muchas personas que aman la poesía me dirán que soy un salvaje o un ignorante.
A veces lamento no poder encontrar el gusto a la poesía. Los leo con atención, pero no puedo comprenderlos. Me agobia leer algo que se puede interpretar de muchas maneras, que puede significar muchas cosas.
Me siento más cómodo leyendo un boletín de avances médicos o una revista científica, un libro de superación o espiritualidad o mejor aún, una buena novela o un buen cuento. Lo mío es la prosa.

lunes, mayo 18, 2009

Preocupación

Estoy preocupado por la perrita, ya que desde el jueves pasado por la noche no ha querido comer y se la pasa jadeando. El sábado por la mañana la llevé al veterinario, y detectó que tenía un aliento fétido y parecía deshidratada. La siguió revisando y dictaminó además que tiene un soplo en el corazón, que uno de sus pulmones no está funcionando como debería y es por eso que parece ahogarse.
Para empezar recetó un medicamento antibiótico, y me advirtió que probablemente necesite otro medicamento más costoso que le ayude en su problema cardiaco. Yo he estado dándole la medicina, inclusive a fuerza, pero aún no se ve ningún cambio; se niega rotundamente a comer y permanece escondida en un rincón.
Siento compasión por ella y deseo que se recupere, que vuelva a comer con gusto como lo hacía antes. Sin embargo, a veces también me pongo a pensar que tengo otros problemas no resueltos y este me lo conseguí gratis al no saber decir NO a la persona que me la trajo. Ahora a ver cómo salgo de ésta.

Lluvia

Me dirigía a mi casa este sábado por la tarde cuando el cielo de pronto se empezó a llenar de nubes muy negras. Un fuerte viento empezó a agitar los árboles y los cables de electricidad. Unos cuantos minutos después se dejó caer una lluvia muy intensa que empezó a anegar las avenidas.
Pensé en seguir avanzando, pero temí verme involucrado en uno de los choques que se multiplican alarmantemente en estas condiciones y decidí salirme de la vía rápida para llegar a la cercana Librería Gandhi. Pasé a preguntar por mi copia de "En Defensa de la Felicidad", pero me dijeron que aún no había llegado, quizá en unos 15 días más.
Pues me puse a curiosear un rato, y antes de sentir el impulso de comprar algún libro más me encaminé a la salida. Ya no llovía tanto, pero en mi camino vi tres escenas de accidentes automovilíticos. Definitivamente fue muy buena idea detenerme.
La noche estuvo muy fresca, y al amanecer estaba cayendo una llovizna ligera y constante y la temperatura estaba muy fresca, ideal para quedarse en casa. No tenía ningún plan para salir, así que me levanté, desayuné y volvi a tumbarme en el sillón, frente a la televisión y con la puerta entreabierta, para no dejar de escuchar a la lluvia caer. En pocos minutos me rendí al sueño. A mi lado, el friolento y dormilón Manchas me hizo segunda.

jueves, mayo 14, 2009

Cosas Que Me Hacen Feliz

He aprendido que la felicidad duradera no existe, al menos no para la mayoría de los mortales. Por supuesto que los científicos, después de complicados exámenes y pruebas, dictaminaron hace tiempo que Mathieu Ricard, autor de "En Defensa de la Felicidad", es el hombre más feliz del mundo, pero en la vida de la mayoría de nosotros hay grandes etapas de sufrimiento, dolor, angustia, tristeza... y sólo breves relámpagos de felicidad.
Pensando en esto, me puse a recordar los pequeños y grandes detalles de la vida que me hacen muy feliz y me ayudan a sobrellevar los nubarrones. A ver de cuántos me acuerdo:

1. Comer un helado de chocolate.
2. Encontrarme con los ojos de mi mascota mirándome fijamente por largo rato.
3. Ir a que me corten el cabello, especialmente cuando me lavan el cabello y me dan masaje.
4. Ir a que me rasuren en una barbería.
5. Mirar el parabrisas del carro absolutamente limpio y transparente.
6. Platicar con mi mamá, verla sonreír cuando le doy un helado o algo que le gusta.
7. Comer la comida que prepara mi mamá.
8. Viajar y conocer otras ciudades.
9. Levantarme temprano, bañarme, vestirme y volverme a dormir.
10. Dormir en el sillón de la sala.
11. Ver crecer mis plantas.
12. Escribir en mi blog y leer lo que escriben mis amigos.
13. Tener buen sexo.
14. Hablar en otros idiomas diferentes del castellano.
15. Comer chocolate amargo, especialmente si es suizo.
16. Comer mole de Oaxaca.
17. Estar en la playa todo un día (y sólo un día a la vez).
18. Platicar con mi familia y con mis amigos.
19. Pisar la hierba cuando estoy descalzo.
20. Recibir muestras de amor y de cariño.
21. El día de mi cumpleaños.
22. Comprar discos.
23. Estar acostado en mi cama mientas afuera llueve a cántaros.
24. Ver una buena película.
25. Bañarme en el patio con una cubeta, cuando hace un calor intenso.

miércoles, mayo 13, 2009

Tres Tristes Tigres


Alfonso, Héctor y yo somos amigos desde hace un buen número de años, pero hasta ahora no habíamos emprendido un proyecto juntos, y en este caso, ayer nos reunimos para tomar un taller de meditación. Cada uno llegó por una razón diferente.
Yo, para aprender nuevas técnicas contando con un instructor. Soy un apasionado autodidacta, pero reconozco que cuando uno desea aprender es muy necesario contar con un guía que nos muestre la manera de hacer las cosas y pueda detectar qué aspectos se pueden mejorar o corregir.
También, debo decirlo, para que el hecho de tener que pagar me fuerce a ser más disciplinado para hacer la meditación una actividad diaria y no ocasional. El objetivo que busco es el de lograr una mayor claridad mental, auto-conocimiento y una herramienta para disminuir o eliminar mi tendencia a la ansiedad y/o depresión.
Alfonso ha pasado por situaciones muy estresantes que han repercutido en su salud física, particularmente en la movilidad de su mano derecha. Ya ha visitado neurólogos, quiroprácticos, traumatólogos, etc. y la gran mayoría de ellos coincide en que necesita relajarse, y qué mejor manera que a través de la meditación.
Héctor es un escéptico empedernido en todas las cuestiones que tengan que ver con religiones, filosofías, metafísica, medicina alternativa, etc. Sin embargo, esta vez decidió darse la oportunidad de aprender a meditar, principalmente con el objetivo de aclarar su mente y esbozar nuevos proyectos profesionales para los meses y años por venir.
Yo he tenido oportunidad de leer varios artículos que enumeran los beneficios de la meditación, así que estoy seguro que este proyecto va a ser muy productivo para estos Tres Mosqueteros. Comparto algunos de sus beneficios, tomados de www.dhammasukha.org:

Marcada reducción del estrés
Elevada auto-estima
Concentración mejorada
Productividad aumentada
Claridad mental –resultando en menos actos reflejos y más respuestas.
Pensamiento más positivo
Mejores relaciones
Un sentido de felicidad jovial – recuperación del maravillarse de la vida ( niñez ). Diversión.
Apertura a la vida – recuperación del maravillarse de vivir la vida mientras permaneces en el momento presente.
Reducción de la dependencia en el alcohol u otras drogas, o deseo de parar por completo y ver qué es real y genuino- experimentar el valor de una mente clara.
A niveles más profundos de meditación, la sangre se limpia a sí misma y puedes sanar el cuerpo con más facilidad.
Una significante disminución de la Depresión a medida que descubrimos cómo funciona le mente realmente… cómo ocurre la depresión y cómo librarse de ella.
Te vuelves más amable contigo mismo.
Te vuelves más amable con los demás.
Desarrollo de una fortaleza interior.
Reducción de la cháchara mental, de la mente ocupada, la mente de mono! Mejor enfoque.
Marcada mejoría del sueño y de las ventajas de un buen sueño.
Fácil y más feliz despertar en las mañanas. Sin la mente nublada.
Una facilidad para lidiar con situaciones previamente difíciles. Una nueva fórmula, una nueva perspectiva de ver las cosas.
El logro de tus metas se hace más fácil y más natural y agradable nuevamente

lunes, mayo 11, 2009

Bautizo y Cumpleaños de María Fernanda

Este sábado agarré carretera hacia el sur para disfrutar una deliciosa reunión familiar, ya que fui invitado a celebrar el cumpleaños y el bautizo de María Fernanda, hija de mis sobrinos Yvette y Miguel.
Ya me hacía falta un cambio de escenario, así que disfruté mucho mi estancia en la quinta, ubicada en Allende, Nuevo León, alejado de la ciudad y rodeado de vegetación. Los niños se divirtieron mucho en la alberca y después con la piñata, que no podía faltar. Todos nos la pasamos muy a gusto, parecían unas vacaciones y en cierto modo lo eran.
Hubiera querido tomar más fotos, pero se me descargó la batería. Mmmmmh.
No conocía esta finca, pero está tan preciosa que me gustaría mucho regresar pronto. La próxima vez me iré preparado para quedarme allá, observar el atardecer y luego tratar de contar las estrellas desde la terraza, hasta quedarme dormido con la frescura de la madrugada.



Alondra y Yessica.



El pequeño gran Samuel.




Mi ahijada Galilea; ella y su hermana Michelle se pasaron todo el día en la alberca.




El futbolito... donde los adultos volvieron a ser niños.



Yvette y María Fernanda.



Diego al bat.



¿Qué tal la cabaña?

sábado, mayo 09, 2009

Aerofobia


Nunca había hablado de este tema, pero tengo un miedo tremendo a volar en avión. Siempre lo evito a toda costa, pero cada vez que tengo que hacerlo, sufro tremendamente porque mi ansiedad va creciendo según el aparato empieza a taxear por la pista cada vez a mayor velocidad, y si justo después de despegar hace un giro para cambiar el curso, casi casi se me sale el corazón.
Descanso un poco cuando el avión llega a su máxima altitud y avanza serenamente entre las nubes, pero no puedo relajarme del todo porque estoy a la expectativa de que nos encontremos con una turbulencia. Aquí sí mi terror es total, nada más porque soy muy civilizado no me pongo a gritar como loco. Lo que hago es pronunciar todas las oraciones y mantras que conozco, versículos de la Biblia, afirmaciones, lo que sea.
Antes de subir al avión me trago un cuartito de algún tranquilizante como Paxil, Tafil, Rivotril o el que consiga. Cuando empieza el taxeo, otro. En la turbulencia, otro. Me he llegado a atiborrar dos pastillas completas, que me hacen en el aire lo que el viento a Juárez, incluso acompañadas con dos cervezas que exijo apenas salen las azafatas con el carrito.
Eso sí, una vez en tierra y reprimiendo mis deseos de besar la tierra como Karol Wojtyla, el efecto llega de improviso y ahí ando bien pacheco por el aeropuerto y en la ciudad a la cual me toca visitar.
No siempre fue así. Recuerdo que mis primeros vuelos por avión los disfrutaba mucho. Sin embargo, en 1997 viajaba de París a Houston cuando el aparato de Air France entró en una zona de turbulencia sobre el Atlántico. Fue tremendo. El avión se sacudía a más no poder.
Increíblemente, esto duró más de una hora. Se calmaba por breves momentos, pero luego reiniciaba. De repente el avión se desplomó varios metros o kilómetros ante la gritería generalizada; luego se detuvo, empezó a ganar altura poco a poco y rájale, nuevo desplome.
No es necesario decir que la gente estaba histérica. Las aeromozas tenían una cara de pánico y no contestaban a las preguntas de los pasajeros. Estos empezaron a pedir galletas, refrescos, comida, todos al mismo tiempo, y como no los atendían tomaron por asalto la cocina.
Les juro que vi gente cargando charolas completas de galletas, un tipo se aprovisionó de cuantas cervezas le cupieron en las dos manos. Haciendo caso omiso de los letreros, muchos se pusieron a fumar en sus asientos. Ante la imposibilidad de hacer guardar el orden, las aeromozas se fueron a sentar tranquilamente en sus banquitos. Fue horrible.
Llegué a Houston en un estado de nervios tremendo, y enseguida me esperaba todavía el vuelo Houston-Monterrey, en un minúsculo avión que el aire zarandeaba a su antojo. Cuando aterricé en mi tierra querida lloré de emoción y alivio.
Al regresar a trabajar, forzosamente tenía que continuar mi rutina de volar a México o Guadalajara temprano el lunes por la mañana, y regresar el jueves o el viernes. Yo que no sudo aunque haga un calorón de más de 40 centigrados, quedaba con la camisa empapada apenas entraba al avión. En el regreso, llegaba temprano al aeropuerto para empinarme cuando menos tres jaiboles, pero parecía que tomaba agua pura, pues no me hacían ningún efecto.
Lo irónico es que me fascina viajar. Un tiempo renuncié a hacerlo, pero luego seguí viajando, evitando a toda costa los aviones. Entre mis locuras están viajar en automóvil yo solo desde Monterrey hasta Cape Coral, Florida, y también un viaje en Greyhound (cambiando varias veces de autobús) desde Monterrey hasta Toronto, Canadá.
Este viaje lo disfruté muchísimo, vi muchos paisajes de los Estados Unidos y platiqué con muchos pasajeros, pues tengo la particularidad de que los desconocidos se me acercan y me empiezan a contar su vida.
Con el tiempo decidí que tenía que vencer ese miedo volviendo a viajar en avión, así que he vuelto a hacerlo varias veces; el pánico se ha convertido en miedo, pero no ha desaparecido del todo a pesar de que he probado todos los remedios habidos y por haber.

viernes, mayo 08, 2009

A Prueba de Curiosos

¿Les ha pasado que cuando tienen que retirarse de su computadora, no falta un compañero, familiar o amigo curioso que en nuestra ausencia se dedica descaradamente a husmear en ésta? Pues me acabo de enterar, al leer el blog de mi buen amigo Mario, que ahora existe una funcionalidad que bloquea todo acceso mientras ustedes (y su teléfono) estén alejados de la computadora.
Más información en:

http://www.comoserungeek.com/2009/05/phoenix-freeze-bloquea-tu-pc-con-tu-telefono-celular/

¡Que hace un calorín!


Un calor abrasador es el que se ha sentido esta semana por estas tierras del noreste mexicano. Dentro de mi oficina hay un aparato de aire acondicionado, pero apenas salgo al estacionamiento me envuelve el aire caliente y seco; entro al 306 y casi me sofoco, el interior debe estar a unos 50 centígrados y la "climatisation" tarda un buen rato en enfriarlo.
Pero eso es tolerable. Lo que no puedo soportar son las noches, pues en mi casa no tengo climatización. Me baño antes de ir a la cama, abro las ventanas y dirijo dos ventiladores hacia mi humanidad, pero es inútil. Me despierto una y otra vez, corro al refrigerador y doy un buen trago a la jarra de limonada que siempre tengo lista para estas emergencias.
El aire dentro de la casa se siente pesado, sofocante, y es que está tan pésimamente diseñada que el viento casi nunca entra por ninguna de las ventanas ni por la puerta. Lo irónico es que muchas de estas noches infernales doy un paso hacia afuera y me recibe el aire fresco de la madrugada.
Anoche estuve despertando y tratando de dormir, hasta que decidí acostarme en el piso de la sala, muy cerca de la puerta de la entrada, la cual mantuve abierta. La que dejé cerrada fue la segunda puerta, de tela mosquitera de alambre (véase la penúltima foto de la entrada "Chucho"). Desperté adolorido y sientiendo la falta de sueño.
Frustrante. Así me he pasado todos estos años la temporada de calor, frustrado e insomne. Duermo solamente a ratos, y justamente cuando agarro el sueño más a gusto, justo antes del amanecer, al poco rato suena el despertador y debo levantarme.
He pensado en dormir afuera, pero me aterra pensar que me pueda picar un ciempiés o algún otro bicho. Tengo desde hace unos años una linda hamaca, pero por una razón u otra no ha sido posible instalarla.
La solución es instalar un equipo de aire acondicionado. No lo he hecho antes, primero porque hace años estos aparatos consumían muchísima energía y el recibo de electricidad era casi impagable. Ahora son más eficientes y económicos. El año antepasado ya me había decidido a instalar uno, pero pasaba por un mal momento económico y no podía pagarlo.
La otra razón es que contratar a personas para que realicen algún trabajo de albañilería o de alguna otra instalación en mi casa me produce fobia. Nunca me entiendo con ellos. Casi todos son informales, mentirosos, impuntuales, dicen una cosa y hacen otra. Además, trabajo casi todo el día y no hay alguien en casa que pueda supervisar.
Hace un año ya me había decidido por un equipo que estaba a precio muy económico, y además me daban 6 meses para pagar si usaba una tarjeta de crédito. Pero resulta que ese equipo era para corriente 220, y antes de instalarlo había que contratar a alguien para que hiciera una nueva instalación eléctrica, luego llamar a la Comisión Federal de Electricidad para que la aprobara y para contratar el servicio 220 (más caro), y luego de todo este embrollo, ahora sí a instalar el aparato. Por supuesto que ya a punto de presentar mi tarjeta de crédito les dije que mejor no. Odio todos esos trámites.
Sin embargo, ya tengo que resolver esta situación si quiero dormir a gusto lo que resta de la primavera y sobre todo el verano. Compraré un equipo que utilice corriente 110 (aunque no tenga calefacción, el frío me gusta) y buscaré a alguien confiable que lo instale.

lunes, mayo 04, 2009

¿El Señor de los Perros?

Ya que estamos en esto, también quisiera presentarles a una perrita NN (no nombre) que desde hace exactamente una semana está en mi casa.
Resulta que me encontraba descansando en el sillón después de una jornada de trabajo, cuando empezaron a tocar la puerta. A regañadientes me puse un short y salí a ver quién se atrevía a interrumpir mi descanso.
Era nada menos que la señora X, una vecina, quien cargaba a dicha perrita y me rogaba que me quedara con ella unos días (mientras aparecía el dueño o la dueña), pues aparentemente la compasiva señora se la había encontrado vagando en la calle y temía que la fueran a atropellar. Por más que me intenté zafar, me convenció y me quedé con ella (con la perrita). No es muy bonita que digamos pero se ve que es simpática y obediente.
Esta misma señora X ya me la había hecho.... el año pasado vino un día a platicarme que andaban los hombres de la perrera municipal recogiendo a cuanto animal veían en la calle. Me comentó que se salvaron varios, entre ellos uno que tenía una pata chueca y que corrió tanto que no pudieron alcanzarlo.
Ese mismo perro yo lo había visto tantas veces, por todas las calles de la colonia. Muchas veces cerraba yo los ojos al verlo cruzar entre los automóviles. Pues bien, al día siguiente de esta plática me llegó con el dichoso perro... "es que usted trata muy bien a los animales". Obvio decir que se quedó aquí, y como esta tan feo le puse por nombre Chucky.
Pues ya es otra vez lunes y la perrita NN sigue aquí. No tengo corazón para echarla, pero ojalá que apareciera su dueño.



La perrita NN.



Chucky y Bobi.

Chucho

Ya pasaron varios meses desde que recibí como regalo a este cachorrito, que en unas dos semanas cumplirá su primer año. Como quien dice, se fue el tiempo volando. Llegó para hacerme compañía en una etapa en la que estaba muy triste después de la pérdida de mi Bimbo, y poco a poco se ha ido ganando todo mi cariño.
Apenas llego a casa por las tardes, lo veo a través de la reja dando saltos de alegría, y desde ese momento no se separa de mí, me sigue a todas partes. Parece muy dulce pero tiene su carácter, cuando está echado no permite que le toque las patas, y mucho menos que lo intente cambiar de sitio. Gruñe mucho y se pone muy enojado, pero no se atreve a morderme.
Entiende por los nombres de Manchas, Manchú, Tzu-Chi... vaya, hasta por Chucho. Aquí les van unas fotos.






Entre Niños Te Veas

Por cortesía de Karla me acaba de llegar esta foto tomada el 31 de diciembre de 2008, en la que aparezco rodeado de varios de mis sobrinos y sobrinos-nietos; fue cuando me había separado un rato de los grandes e invadí el cuarto de los chiquillos para jugar con el Wii.

Emilio, Claudio y Diego;
Brandon, Damián, Yo, Fernando, Felipe, Claudio;
Sebastián y Evan.


sábado, mayo 02, 2009

释道心 (Shidaoxin)

Como se pueden haber dado cuenta, me gustan mucho los idiomas. Quisiera tener más memoria, más tiempo libre, más disciplina y más recursos y aprender varios más. Soy un gran admirador de grandes personajes como San Pablo, Cleopatra, Karol Wojtyla, Malintzin y otros, por su facilidad para aprender otras lenguas.
A mí me atrae mucho la lengua árabe, pero el idioma que desde siempre ha ejercido una gran fascinación sobre mí es sin duda el chino.
Y conforme pasa el tiempo, en lugar de olvidarme del asunto, cada vez me atrae más. Veo mucha influencia china por todas partes: en la música, en las noticias, en Internet, en las películas, en los sitios que investigo sobre budismo.
Evan, el hijo mayor de mis sobrinos Johnatan y Karla, está en tercer año de primaria y en su escuela recibe clases de esta lengua. Me ha enseñado varias frases, y yo también le he demostrado que puedo aprender una que otra. El otro día me cantó "Noche de Paz" en idioma chino y me tenía simplemente fascinado con su pronunciación.
Me gusta ir al local de comida china que está cerca de mi casa, y saludar a la chinita y pedir mi arroz frito en su propio idioma. La primera vez se sorprendió tanto que abrió mucho los ojos (lo que debe haberle costado).
Tal vez vaya siendo hora de que me ponga a aprender chino. Pensando en los cientos de caracteres que componen su alfabeto tradicional, se me hacía una tarea imposible. Sin embargo, me dice Evan que en su escuela le enseñan por medio de pin yin, que es la conversión de caracteres chinos a caracteres latinos, con una serie de acentos para diferenciar la pronunciación. Qué alivio, así sí puedo.

Recientemente me enteré por medio de mi amigo Alfonso que un joven monje budista de nombre Shidaoxin está conmocionando a los budistas tradicionalistas de la China, debido a que decidió lanzarse como cantante pop. Tarde se me hacía para empezar a investigar, y di con una página escrita enteramente en chino, que supongo es el blog personal de este monje cantante.
Usando la rústica tecnología de Google Translator, encontré que se podían bajar las canciones de su primer álbum. Como era de esperarse, ya tengo mi CD y también hice una copia para Evan. En general está muy disfrutable, tiene muy buena música, aunque la voz no es su fuerte. Acerca del contenido de sus temás, no sé decirles exactamente, porque "está en chino"... pero aparentemente las letras están basadas en las enseñanzas budistas.
De hecho, pude identificar que uno de los temas es una versión muy particular de Da Bei Zhou, que es el Gran Mantra de la Compasión. Una de las melodías más hermosas del álbum es Amituofo, que significa Buda de la Luz Infinita y la Vida Infinita.