lunes, junio 29, 2009

En Este Pueblo No Hay Chicharras


Durante las noches de este verano ardiente en Monterrey, es posible escuchar el canto incesante de numerosas chicharras, o cigarras, en su llamado para el apareamiento.
Cada vez que escucho su potente estridular, audible desde una gran distancia, me acuerdo instantáneamente de cuando era niño y junto con mi sobrino Alfonso subíamos a los mezquites para cazar chicharras. Me parece que les atábamos un hilo y las hacíamos volar como cometas.
No sé si aparezcan cada año, pero al menos hace mucho que no había percibido tanto su presencia como en este verano. De lo que me he dado cuenta es de que en el municipio de Santa Catarina no hay chicharras.
Al oriente de Monterrey y no se diga en la zona sur sí que hay chicharras. Atraídas por la luz entran en las casas y en los negocios.
Investigando un poquito en Internet me enteré de que las hembras ponen sus huevos y mueren al poco tiempo. Luego nacen los insectos, y estando aún jóvenes caen al suelo y penetran en la tierra, donde llegan a vivir de 2 hasta 17 años, alimentándose de la savia de los árboles.
Sin duda estos insectos viven necesariamente cerca de los árboles, y es por eso que en Santa Catarina, un municipio tan desértico, no se oye el canto de las chicharras.

Nada con Exceso

Por razones que no viene al caso explicar, el sábado me tocó asistir en calidad de ayudante a un bar propiedad de un miembro de mi familia, desde aproximadamente las 11 de la noche hasta poco antes del amanecer.
Se trata de un bar de esos que están tan de moda, para hombres y mujeres, con servicio de cocina, pantallas distribuidas por todo el lugar y por supuesto la música más moderna a todo volumen. (Mis oídos son extremadamente sensibles así que disfruté todo menos esto).
Por cierto, es una lástima que los dueños de bares y discotecas piensen que si la música no está al máximo volumen no es música, o que volumen alto es sinónimo de diversión. ¿No le podrán bajar un poco? Tampoco entiendo a quienes asisten a esos lugares semana tras semana, hablando a gritos con la persona que se encuentra a su lado y perdiendo la audición sin darse cuenta. No me parece nada divertido. Ojalá hubiera antros con áreas separadas de la pista, en donde el volumen no esté tan alto y pueda uno conversar.
Pues bien, esa noche me puse a observar a los parroquianos. En una mesa se encontraba una pareja de alrededor de 50 años, junto con una mujer de unos 25. Ignoro si sería su amiga, su hija o qué relación tendrían entre sí, pero lo que no pude dejar de notar fue su mirada perdida y su paso tambaleante cada vez que se dirigía al baño. Se notaba a leguas que estaba más que borracha, y que había perdido todo el glamour con el que había llegado.
Otro grupo de jóvenes, un poco pasados de copas, discutía neciamente a la hora de la cuenta porque no consumieron dos cervezas de su última ronda y querían que se les rembolsara el dinero. Se les dijo que las cervezas se venden en cubeta de 5, las consuman o no las consuman, pero no parecían entender.
Cuando empezaron a sonar las canciones de banda que están tan de moda actualmente, muchos se pararon de sus mesas y se pusieron a bailar alegremente en el reducido espacio, pues no hay pista. Se notaba que se estaban divirtiendo en grande.
Y al igual que en otros antros, observé que cuando pasan alguna canción que les gusta mucho, algunos hombres y mujeres se ponen a cantarla y a bailarla sientiéndose el mismísimo intérprete, y clavan la mirada en su acompañante durante todo el tiempo que dura la pieza, como si reclamaran su atención total. Aunque me da risa, creo que si mi acompañante se pusiera a hacer esto yo le daría la espalda o me iría corriendo de ahí, pues no me gusta que me canturreen, me hace sentir incómodo.
Ya casi al final de la noche llegó un tipo de trentaintantos, con un abdomen prominente que no parecía importarle mucho porque iba vestido (y se comportaba) como todo un adolescente. Venía acompañado de dos mujeres que jamás ganarían un concurso de belleza, y se veía que los tres ya venían "a medios chiles".
Este sujeto estaba tan alegre que cada cierto tiempo se paraba de la mesa y se ponía a bailar imitando patéticamente el "moonwalk" de Michael Jackson, haciendo comentarios que consideraba muy graciosos e ingeniosos pero que no hacían reír a sus acompañantes ni a nadie.
El trío continuó bebiendo y conversando mucho después que ya se habían ido todos los clientes, ya se habían encendido las luces y los meseros estaban ocupados recogiendo las mesas y limpiando el bar. Bajaron el volumen de la música y apagaron las pantallas, pero ellos igual. Finalmente el gerente mandó apagar la música completamente, y este adolescente tardío protestó y pidió que la pusieran de nuevo. Menos mal que comprendió cuando se le dijo que ya era hora de cerrar.
En casi todas las fiestas, pachangas, antros y reuniones, el alcohol ha llegado a ser un elemento absolutamente indispensable, pues muchos piensan que si no hay alcohol, no hay diversión. Las mujeres de hoy beben al mismo ritmo que los hombres, y protagonizan las mismas escenas bochornosas. Todas las madrugadas hay reportes de accidentes automovilísticos provocados por hombres y mujeres que no supieron detenerse a tiempo.
No tengo nada en contra del alcohol. Disfruto mucho acompañar una cena con un buen vino, o beber unas cuantas cervezas con amigos, especialmente en un día de mucho calor. Algunas veces he llegado muy cansado a mi casa y me he preparado un whisky o un vodka. Sin embargo, qué cierto es y qué poco caso le hacemos al eslogan NADA CON EXCESO, TODO CON MEDIDA.

Autopista a Oscuras

Voy avanzando en mi auto por una de las nuevas autopistas que le dan un aspecto completamente diferente a la ciudad. Es la primera vez que transito por esta vía y no sé muy bien a donde me lleva. Pierdo tiempo leyendo un letrero y por eso no puedo anticipar que de buenas a primeras desciende en picada, para continuar por debajo de la superficie.
El auto rebota sobre el pavimento mojado, y al caer de nuevo patina y se va sin control hacia el extremo opuesto; me salgo antes de que se estrelle contra la pared de roca. La oscuridad es casi total, pero alcanzo a ver que quedó inservible.
Empiezo a caminar hacia el frente, temiendo que en cualquier momento otro coche caiga desde arriba igual que lo hizo el mío. Conforme avanzo voy viendo aquí y allá más autos completamente destrozados, y en el piso un reguero de objetos que salieron disparados durante la caída. De sus ocupantes no hay rastro alguno.
Recojo un teléfono celular del piso. Sigo caminando y a poco empiezo a subir hacia la superficie nuevamente. Los autos circulan en todas direcciones a gran velocidad, muchas autopistas se elevan por encima de los edificios.
Deseo reportar el accidente al seguro, pero en eso recuerdo que todos los documentos se quedaron en el auto, en el pozo oscuro que es la autopista subterránea, a medio construir. No sé si regresar.

sábado, junio 27, 2009

El Hombre Sin Cabeza

Súbitamente sentí ganas de orinar. Apenas había amanecido y me encontraba en la calle, desierta, frente a la casa de mi madre, pero estaba cerrada y sabía que no podría entrar.
Miré hacia la casona de enfrente, aquella donde vivió la familia Góngora, y que se fue quedando sola cuando se fueron casando los hijos. Años más tarde murieron don Andrés y doña Romanita. Al final sólo quedó María de Jesús, la hija soltera, pero al morir ella la casona quedó abandonada para siempre.
A cada momento era más imperiosa la necesidad de desocupar mi vejiga. Decidí abrir la reja de la casona, y avancé hacia adentro por el amplio corredor que antaño estuvo bordeado de macetas con flores.
Me detengo de pronto. Más adelante está un hombre robusto, arrodillado y de espaldas a mí. Lo más impresionante es que no tiene cabeza. Me quedo paralizado, sin saber qué hacer.
Aún asustado y desconcertado, abro los ojos y me levanto de la cama.

jueves, junio 25, 2009

Willy Wonka

Ayer que conversaba electrónicamente con Isela vía mensajes escritos, me comentaba que están produciendo una nueva versión cinematográfica de un libro que nos fascina: Alicia en el País de las Maravillas; agregó que se estrenará en 2010 y que Johnny Depp hará el papel de El Sombrerero Loco.
Yo le dije que ese Johnny Depp me cae gordo por "freak", y ella contestó que le había gustado mucho su personaje de Willy Wonka, con sus dientones muy blancos. Respondí que no había visto esa película y que "uno de estos días" la iba a rentar para verla.
Más tarde recibí una vez más un correo famoso que habla de que no debemos dejar las cosas para otra ocasión, pues tal vez esa ocasión nunca llegue. Así que decidí que al llegar a casa iría a rentar la película, pero nunca imaginé que me iba a divertir tanto con ella.

Willy Wonka fue un niño a quien su papá, un dentista, jamás lo dejó comer dulces para que no se le estropeara la dentadura. Cuando fue un poco más grande se rebeló y se marchó de casa, pues sólo así podría comer chocolates y dulces. Su papá no hizo nada por retenerlo y eso lo entristeció y lo marcó para siempre.
Con el tiempo Willy Wonka construyó la fábrica de chocolates más grande del mundo y ganó mucho dinero, pero estaba solo y no era precisamente feliz. Pasaron los años y se dio cuenta de que no tenía a quien heredarle su imperio.
Para seleccionar al heredero, se le ocurrió introducir cinco boletos dorados en igual número de piezas, de entre los millones de chocolates que producía y que se distribuirían en todo el mundo. Los cinco niños que obtuvieran los boletos dorados ganarían una visita a la fábrica, y durante ésta seleccionaría a uno de ellos para entregarle un premio sorpresa.
Los niños que obtuvieron los boletos dorados eran todos unos personajes: un alemán obeso que devoraba chocolates, una inglesa arrogante acostumbrada a que le cumplieran todos sus caprichos, un niño sabelotodo y engreído, una gringa naca que siempre estaba mascando chicle y estaba obsesionada con ganar concursos, y finalmente Charlie, un niño bueno, inteligente, muy pobre y muy cariñoso con sus padres y sus abuelos.
Willy Wonka es también todo un personaje freak, con su sombrero de copa, sus guantes morados, sus dientes blanquísimos y su pelo largo peinado como el de una mujer. Me divirtió mucho la manera sarcástica y atrevida con que ponía en su lugar a los cuatro arrogantes y engreídos chicos, así como a sus papás. Les dirigía comentarios burlones y despectivos, que eran muy bien merecidos.
Me reí a carcajadas cuando el papá de uno de ellos le extiende arrogantemente una tarjeta de presentación, y Willy ni siquiera la lee sino que la arroja hacia atrás con gran desprecio. También me reí mucho cuando el sabelotodo le da una mini-conferencia sobre las ondas de televisión, y aburrido y enojado, Willy Wonka le grita "Mumbler!", y le dice que no le entiende una sola palabra de lo que dice (porque según Willy Wonka el chamaco habla entre dientes).
Escuchar el audio original en inglés me permitió saborear varios juegos de palabras deliciosos, como cuando le dice a la niña que no toque las "nueces" de las ardillas porque se volverán locas, o bien cuando les presenta el área de "crema batida", en el que se ve a una vaca a la que agarran a latigazos. (Nota del traductor: crema batida en inglés se dice "whipped cream", que literalmente significa "crema golpeada a latigazos").
Generalmente no me gustan mucho las películas para "niños", pero esta de Willy Wonka me divirtió mucho, es genial y se las recomiendo mucho. Es divertida y su mensaje principal es la importancia de la unión y el amor familiar.

martes, junio 23, 2009

Nuevo León ¿Sísmico?

"Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra".

Apocalipsis 16:18

Cita de la Biblia versión Reina-Valera 1960, o Reyna Valeria como decía un poco ilustrado creyente.

Mucho desconcierto, y en algunos casos pánico, han causado por estas tierras los movimientos telúricos que percibieron habitantes de Montemorelos y Galeana, municipios del sur de Nuevo León, y que registró el Servicio Sismológico Nacional:

FECHA / HORA / MAGNITUD / UBICACIÓN

2009-06-14 06:04:0 4.4 51 km al ESTE de MONTEMORELOS, NL
2009-06-20 03:57:50 3.7 51 km al SUROESTE de ALLENDE, NL
2009-06-20 03:56:16 3.5 50 km al SUROESTE de ALLENDE, NL
2009-06-21 21:08:06 3.7 51 km al SUROESTE de ALLENDE, NL


La razón es que a diferencia del Distrito Federal y estados como Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas, en esta región del país toda la vida hemos sabido que no habitamos en una zona sísmica y por ello nos hemos sentido a salvo de un temblor, pero todo indica que las cosas han cambiado.
Afortunadamente la magnitud de los movimientos no fue mucha, así que no hubo derrumbes de casas y en general no pasó de un susto. Además, estos municipios son de baja densidad demográfica, así que los efectos de los temblores no son muy visibles, a excepción de un puente que se dañó en Galeana.
No es mi intención caer en el alarmismo. Sólo escribo sobre esto porque conforme pasan los años he estado percibiendo cómo ha cambiado la naturaleza y cómo se han presentado cambios climáticos, lluvias atípicas, sequías, inundaciones, maremotos, erupciones volcánicas.
Tal vez sea una consecuencia natural de la evolución del planeta, o tal vez los humanos hemos contribuido a todo ello con nuestro uso y abuso de los recursos. No lo sé. Pero sí sé que nuestro planeta ahora es diferente a como fue durante cientos de años.

lunes, junio 22, 2009

New SpringWidget

Sin Hit ni Carrera


Ha estado haciendo un calor tremendo estos días, absolutamente inaguantable. Por fortuna el sábado por la noche cedió un poco y empezó a soplar un viento fresco, y estando de visita en el departamento de Héctor disfruté una muy sabrosa plática en el balcón, que tiene una vista preciosa de la Sierra Madre.
Recordamos muchos momentos vividos a lo largo de más de 20 años de amistad, viajes, autos y también algunas anécdotas ya casi olvidadas, como cuando me hice pasar por él para cursar la materia de Derecho Fiscal.
Resulta que él tomaba clases por la noche, pero esa materia la impartían sólo en la mañana y él no creía poder pasarla, así que se le ocurrió pedirme que lo suplantara y allá voy yo. Total, nadie lo conocía en ese turno, ni a mí tampoco. Estudié con mucho empeño y recuerdo que la aprobé con 96.
A muchos años de distancia, nos preguntamos cómo fue que nos atrevimos a hacer eso, y la respuesta es muy simple, cuando eres joven todo parece fácil y posible. Ah, juventud, divino tesoro...

La celebración del Día del Padre me la pasé junto con mi mamá en casa de mi hermano Felipe y su familia. Antes de la suculenta comida estuvimos viendo la película "El Beisbolista Fenómeno", que estrenaron hace nada más 58 años. El personaje principal es Adalberto Martínez "Resortes", entonces un jovencito, quien es el futbolista Amado Rodríguez. Normalmente no me gustan mucho las películas de este señor, pues en algún punto de su vida adoptó un estereotipo del chilango alburero y dramático de los barrios bajos, con su característico hablar exageradamente "cantadito", y lo empezó a utilizar en prácticamente todas sus películas hasta el aburrimiento. Se quedó totalmente encasillado.
Sin embargo, esta cinta que vi debe haber sido filmada antes de que creara dicho personaje estereotipado, pues Amado era muy cómico, pero además tierno, agradable y simpático, y lo mejor de todo es que no hablaba con el acento barriobravero que siempre le hemos escuchado y el cual detesto.
Realmente me hizo interesarme en la dinámica del juego de beisbol, y de pronto me entró una intensa curiosidad por conocer el significado de algunos términos del argot beisbolístico, como "base por bolas", "sin hit ni carrera", "strike" y otros.
Ese deporte sí que me gustaría haberlo jugado. Recuerdo que cuando estaba en sexto año de primaria lo practicábamos en Educación Física, y me empezaba a gustar.
Sin embargo, ya nunca lo jugué, pues aquí en Monterrey como en casi todo México el deporte que se practica más es el futbol soccer, y a mí nunca jamás me ha gustado ni me ha llamado la atención en absoluto. He intentado ver un partido pero simplemente no le encuentro el mínimo interés y me parece inmensamente aburrido e incomprensible.
Nunca he podido comprender cómo aquí en Monterrey hay tanta y tanta gente que sigue apoyando a dos equipos sumamente mediocres, no se sabe cuál de los dos más. En la mayoría de las reuniones mis congéneres no hablan de otra cosa que de los jugadores, cuya vida siguen con gran interés, de los partidos que jamás ganan, del patético desempeño de los futbolistas que, paradójicamente siguen apoyando porque los medios los han convencido de que son "la mejor afición de México".
¿La mejor afición? ¿Por apoyar (y ayudar a enriquecerse) a equipos y jugadores mediocres temporada tras temporada sin fin? Digo, si tan siquiera jugaran bien y le ofrendaran triunfos a sus fieles aficionados, pero han confundido su papel de futbolistas con el de "estrellas" y se han olvidado de lo único que deben hacer: entrenar y jugar para ganar. Yo pienso que apoyar a tales patanes no es inteligente, más bien me parece una gran estupidez, así que tan pronto la conversación gira alrededor de estos temas, huyo apresuradamente.

La segunda película que vimos fue "Lo Mejor de Mi Vida (My Life)", con Michael Keaton y la hermosa Nicole Kidman. Este drama narra los últimos días en la vida del personaje de Keaton, a quien le han diagnosticado un cáncer muy invasivo.
Cuando comprende que le queda muy poco tiempo de vida, trata de hacer las paces con su familia, de quien tiene mucho tiempo separado. También se pone a grabar videos para su hijo que está por nacer, y a quien no verá crecer. Los ciclos eternos de la vida.
Me pareció una película muy conmovedora, que nos dejó con un gran nudo en la garganta y muchas ideas para reflexionar.

sábado, junio 20, 2009

Inexorable

Inexorable: 1. adj. Que no se puede evitar. El inexorable paso del tiempo.

Hoy es el último día de la primavera, que parafraseando la canción que interpretaba Yuri, "pasó muy ligera". No quise dejar de escribir una reflexión más antes de que inicie formalmente el verano, el día de mañana, y se me ocurre hablar del tiempo.
El tiempo, que no se detiene. Que es tan subjetivo, pues cuando sufrimos o estamos aburridos nos parece que pasa tan lentamente, pero cuando sentimos placer o estamos divertidos tenemos la impresión de que no sólo corre sino vuela. Pero el tiempo es igual, siempre.
Cuando vemos en retrospectiva nos damos cuenta exactamente de su paso, y también de que no transcurrió lentamente ni velozmente, sino a su tiempo. "Sabia virtud de conocer el tiempo".
Parecemos no entender que el tiempo es un recurso no renovable. Transcurre inexorablemente, no importa si lo usamos o no. Por eso es sabio emplearlo inteligentemente. Lo que no hicimos hoy, ya no lo haremos, por más que caigamos en la ilusión de que podemos compensar el tiempo perdido. No se compensa, es simplemente "otro tiempo".
Eckhart Tolle en su libro "El Poder del Ahora" sostiene que el momento presente el lo único que tenemos, pues el pasado ya no existe y el futuro es incierto. Y no he leído cosa más sensata y contundente.
Intento acostumbrarme por todos los medios a concentrarme únicamente en el momento presente, labor difícil debido a la fuerza de la costumbre: al igual que casi todo el mundo he pasado toda la vida casi siempre distraído del momento presente por estar preocupado por el pasado o por el futuro.
Vivir en el ahora es maravilloso, porque ningún detalle se nos escapa, ya sea de la naturaleza o del mundo que hemos construido. Todo está bien; en el momento presente no existe la tristeza ni la preocupación ni la ansiedad. Nuestros sentidos están constantemente percibiendo la realidad, y registrarla en nuestro intelecto en tiempo real es simplemente grandioso.
Como el tiempo no se detiene, aprovechémoslo bien. Dejemos de desperdiciarlo, de mal-invertirlo en actividades sin sentido o francamente perniciosas. Dediquemos tiempo a las personas verdaderamente valiosas, no a quienes tenemos que ver por "compromiso". Expresemos hoy nuestro amor.
No hay nada más amargo e inútil que arrepentirse por no haber dado aquel abrazo, no haber dicho esa palabra de cariño, no haber hecho algo amable por los demás, no haber demostrado nuestro amor al ser amado, no haber vivido plenamente. Este es el momento.

viernes, junio 19, 2009

J'aurais voulu dormir le matin entier

Ce matin au moment que j'ai ouvert mes yeux j'ai compris que c'était déjà un peu tard. Le Paxil qui j'ai avalé la nuit avant m'a empêché d'écouter le Da Bei Zhou qui sonne tous les jours à 5:55, et aussi l'alarme de mon portable qui se met à sonner à 6:00.
Impatient, le Manchas commence a lécher ma face et mes oreilles en essayant de me faire réveiller complètement.
Je me lève et marche vers le living. L'horloge de la télé indique 6:47. Je ne veux que dormir. Je peux pas réveiller. Je me sens bien, mais je voudrais rester en lit le matin entier.
J'écoute à la télé que le pilote d'un avion est mort en plein vol. Les détails viendront aprés la pub. J'imagine un désastre : les passagers terrorisés pendant que l'avion s'effond. Je savais bien qu'il faudrait me lèver du sofa tout de suite et continuer mes habitudes quotidiennes, mais je suis resté couché... les yeux fermés et les oreilles ouvertes un peu.
Le présentateur parle maintenant d'une femme qui a volé une enfante nouveau-née pendant que sa maman était dans le WC. Rien du pilote mort. Je me lève en fin et me met a faire méchaniquement tous ces choses que je fais tous les jours avant d'aller travailler.

J'ai rencontré les détails sur le site de Le Point il y a quelques minutes:

Le pilote d'un Boeing 777 meurt en plein vol

Le pilote d'un Boeing 777 de la Continental Airlines assurant la liaison Bruxelles-New York est mort durant le vol, annonce le site du New York Times jeudi après-midi. L'avion, avec 247 passagers à son bord, a néanmoins réussi à se poser à l'aéroport de Newark dans le New Jersey, à 11 h 47 (17 h 47, heure à Paris). Un copilote et un autre pilote qui se trouvaient également sur le vol Continental 61 ont contrôlé l'appareil et ont procédé à l'atterrissage. Les pistes de l'aéroport ont été libérées et les autres avions en phase d'atterrissage ont été mis en attente pour faciliter l'arrivée de l'appareil. Le Boeing s'est posé sans encombre à l'heure prévue.
Le Boeing avait décollé de Bruxelles à 9 h 54. Les autorités ont pris connaissance de la situation d'urgence à 16 h 30. Des camions de pompiers ainsi que d'autres équipements disponibles en cas d'urgence ont été mis en alerte. La compagnie précise être en contact avec la famille du pilote à laquelle elle a fait part de sa "profonde compassion". Elle a rapporté sur la chaîne CNN que le pilote, âgé de 61 ans et comptant 32 années de services, serait "apparemment" décédé de "mort naturelle". Un médecin se trouvant à bord a prononcé la mort après que le pilote a été transporté du cockpit au reste de l'espace réservé à l'équipage.

lunes, junio 15, 2009

Llévame Contigo

A partir de esta noche, todas las noches te esperaré en mis sueños. Donde quiera que estés, quiero que vengas a mi sueño y me lleves contigo, para estar nuevamente juntos y jugar y correr y hacer todas las cosas que siempre disfrutamos.
No tardes. Daremos largas caminatas sintiendo el viento fresco y suave murmurar a nuestro alrededor, descansaremos sin preocuparnos por nada más.
Ya no hay nada que hacer. No hay canciones que escuchar ni caminos por recorrer. No hay motivos suficientes para despertar. Ya no hay sonrisa al amanecer, sólo angustia y miedo. El mismo viaje una y otra vez vida tras vida, la soledad eterna, la sensación de no pertenecer. Por eso quiero dormir profundamente y esperar a que vengas por mí, para nunca jamás regresar. Antes te cuidé, ahora tú serás mi guía.
Esos primeros días después de tu partida, miraba al cielo y te pedía en voz baja que me llevaras contigo. Hasta que supe con certeza que no podías escucharme. Pero ahora te he sentido en el viento y te he visto en la oscuridad. Sé que me escuchas y me miras. Llévame contigo.

Bronco

El televisor que tiene en su cuarto simplemente dejó de funcionar. En su lugar pusieron otro, más grande y moderno, pero que finalmente no sirve para nada: no se ve nada porque no tiene antena aérea.
Afortunadamente había otro televisor más pequeño y se lo instalé en la sala, éste sí se veía perfectamente incluso sin antena. No le gustó mucho dónde quedó, pues teme que al estar en el paso, alguien lo pueda derribar con todo y mesa. La dejé viendo un programa y salí un momento.
Al regresar me pidió que retirara el televisor de la sala, que no lo quería ahí, y que además no le entiende al control remoto. Me quedé estupefacto. Traté de convencerla de dejarlo ahí, para que viera las novelas que son casi su única distracción. "No vas a aguantar sin televisión", le dije.
Obstinada como es, me replicó "Sí me aguanto, no quiero tele, no la necesito". No pude evitar ofuscarme, sentí el veneno del enojo llenándome la cabeza y murmuré: "Como tú digas. Vamos a ver cuánto aguantas sin tele"; seguramente no oyó lo que le decía pero no se le escapó mi expresión facial. Contuve el enojo, pero fui brusco al llevarme el televisor a donde estaba. Luego le avisé que ya me iba, y me preguntó si ya no iba a ir.
No entendí la pregunta, me costaba trabajo pensar claramente. Le pedí que repitiera y me dijo: "Pues es que como estás tan bronco a lo mejor ya no vas a querer venir". Y con esa pregunta me desarmó.
Yo me expreso mejor escribiendo que hablando, así que no pude decirle como hubiera querido que por más que me enoje, nunca voy a alejarme de su lado, que pase lo que pase, mientras Dios me preste vida estaré cerca de ella. Sólo le dije que no se preocupara, que a más tardar al tercer día iría a verla de nuevo.
Fue cuando me dijo que lo que quiere es estar en su casa. Me senté a sus pies y ya más sereno le expliqué con cuidado todas las razones por las que no es conveniente que vuelva a estar sola, sin alguien que le preste ayuda en caso de que suceda un accidente, a merced de pandilleros y rateros en una casa que no ofrece mucha resistencia a su incursión, en un barrio peligroso y con cada vez más casas deshabitadas. Que haría falta mucho dinero, que no tenemos, para acondicionar la casa.
Su mirada bastó para hacerme saber que dijera lo que dijera, ella como Gabino Barrera: no entendería razones. Yo comprendo perfectamente cómo se siente al estar alejada de su casa, y comprendo que con la edad nos volvemos intransigentes, pero no olvido cómo nos preocupamos hace unos meses, cuando se cayó y estuvo inconsciente por algún tiempo, sola. Esto va a ser un estira y afloja más difícil de lo que pensé, y conviene armarse de paciencia y tratarla con toda la delicadeza posible y no ofuscarnos. AAAAAAAUUUUUUUMMMMMMM.
En el largo camino a casa seguí pensando, pensando. Cuántas cosas quisiera poder cambiar, para verla más contenta. Cómo me gustaría tener muchísimo dinero y así poder hacer lo que sea necesario para que esté feliz y para que nosotros estemos más tranquilos.

sábado, junio 13, 2009

Taquiza de Lujo

Anoche tenía mucha hambre (qué raro), pero no podía decidir qué cenar. Tacos, no; pollo asado, tal vez; hamburguesa, no... iba llegando a la casa de mamá y pocos segundos después llegó mi hermana Esperanza junto con Brandon su hijo menor y nos invitó a que los acompañáramos a una pista de hielo.
¿Eh? ¿Una pista de hielo?. No era eso precisamente lo que tenía en mente, pero bueno, vamos. Resulta que querían pedir informes porque Brandon planea celebrar su próximo cumpleaños en un lugar de estos.
Llegamos al gran centro comercial y teníamos que subir uno o dos pisos para llegar al patinadero, pero tan pronto mamá vio las escaleras eléctricas se detuvo en seco. "Yo no me subo". Recordé que nunca jamás la hemos convencido de subirse en unas escaleras eléctricas, pero aún así, entre risas hice un intento diciéndole que la iba a llevar del brazo y que no pasaría nada.
No lo logré. Busqué escaleras convencionales o un elevador, pero no había. ¿Habrán pensado los arquitectos y diseñadores en las personas que tienen fobia a las escaleras eléctricas? Seguro que no. Esperanza y Brandon se adelantaron mientras mamá y yo nos quedamos a un lado de las escaleras.
Poco después llegaron de regreso, y Esperanza nos invitó a cenar a un lugar muy agradable y elegante que se llama Cabo Grill. Estaba a reventar, así que esperamos un rato a que nos dieran mesa; para hacer más amena la espera, el restaurante ofrece cervezas heladísimas ¡gratis!, las cuales disfrutamos en la terraza. Fueron una delicia en medio del sofocante calor.
La cena fue una verdadera delicia: tacos de camarón preparado en diferentes estilos, en tortillas de maíz recién hechas, mmmmmmmmmh, de verdad tenían una sazón exquisita. También probé unos camarones aguachile que estaban soberbios, aún recuerdo la mezcla de sabores del camarón, limón y chile y se me hace agua la boca. Y los camarones empanizados con coco, acompañados de piña y espinacas, también estuvieron estupendos, un sabor completamente diferente.
Brandon no es muy partidario de los pescados y mariscos, así que el muy carnívoro se deleitó con un burrito de arrachera.
Quedamos todos muy satisfechos y contentos. Muchas gracias a Esperanza por habernos invitado a esta taquiza de lujo, ¡es mi heroína!

Om Namah Shivay

No cabe duda que los viajes ilustran. Mi viaje más reciente me dio la oportunidad de conocer a Sadu, un hombre hindú, quien entre otras cosas me iluminó un poco sobre la trimurti (tres formas), palabra en sánscrito que hace referencia a los tres dioses de la mitología hindú: Brahma, Vishnú y Shivá.
Había leído anteriormente que los tres dioses representan respectivamente la creación, la conservación y la destrucción de la vida y los fenómenos. Me agradaron mucho Brahma y Vishnú, pero en cambio Shivá no se me hizo nada simpático, y me preguntaba por qué existen mantras dedicados a su nombre y por qué en la India todavía en la actualidad hay templos dedicados a él y sobre todo una gran cantidad de personas que lo veneran fervorosamente.
Expresé estas dudas generadas por mi ignorancia occidental a mi amable amigo Sadu, quien me explicó que efectivamente, de la trimurti, Shivá es por mucho el dios más conocido y adorado, y el que tiene mayor cantidad de templos y fieles. La razón es muy simple: como Shivá es el dios destructor, la gente acude a él para que destruya los problemas, las enfermedades, la pobreza y en general toda carencia y toda circunstancia negativa que nos aflige a los humanos.
Me quedé sin palabras, ya que nunca lo hubiera pensado así; ahora lo contemplo de una manera muy distinta. Que el Señor Shivá libere a este mundo de todos los problemas, guerras, sufrimientos y enfermedades. Namasté.

jueves, junio 11, 2009

La Siempre Perseguida Felicidad


Por todos anhelada, efímera, a veces inalcanzable es la felicidad. Cada uno de nosotros tiene un concepto sobre la felicidad, la gran mayoría de las veces erróneo, pues generalmente confundimos felicidad con otras emociones como placer, orgullo, etc. Pero si nos preguntamos ¿por qué algo que nos hace felices, a la larga acaba por hacernos infelices?, podremos deducir que ese algo en realidad no era felicidad.
¿Qué es la verdadera felicidad? Eso es lo que he estado tratando de descubrir. Soy un ignorante, pero aún así puedo intuir que la felicidad verdadera debe ser algo diferente a lo que conocemos, un estado permanente y eterno, que no disminuye ni aumenta ni se ve afectado en modo alguno sean cuales sean las situaciones y circunstancias de nuestra existencia.
Recientemente conseguí por fin el libro "En Defensa de la Felicidad", de Mathieu Ricard. Lo he estado leyendo despacito, a cuantagotas, o mejor dicho a cuentaletras, unas cuantas páginas antes de dormir, para tratar de asimilar lo más que pueda, ya que estoy seguro de que este monje budista tiene mucho que enseñar. Es más, tan sólo con ver su foto en la portada siento toda la paz que transmite.
Lo último que leí fue acerca de las emociones consideradas negativas por el budismo, como el enojo, los celos, el odio, el orgullo, por mencionar algunas. Son negativas porque sus consecuencias siempre serán adversos para la persona que las siente, desde el momento mismo en que aparecen. ¿Cuántos no hemos leído de alguien que murió de un coraje?
Ricard señala que no hay que reprimir o hacer como que no existen estas emociones, pues podemos crear una acumulación que tarde o temprano explotará como olla de presión. En cambio, él habla de observar atentamente cómo surgen y qué es lo que las causa, pero no dejarnos avasallar por ellas y observarlas desaparecer, una y otra vez hasta lograr dominarlas completamente.
Se dice fácil. Pero no lo es. Yo normalmente soy un tío muy tranquilo y tolerante; cada vez son menos las ocasiones en que siento coraje o furia y en general trato de estar contento y positivo la mayor parte del tiempo. Ah, pero la ocasión para enfurecerse puede surgir en cualquier momento. Como el lunes pasado.
Saliendo del trabajo fui a hacer el súper, y me llevé un buen tiempo escogiendo verduras, frutas, jugos, papel para el baño, jabones y demás productos. Al llegar a la caja noté que la cajera platicaba muy animadamente con una clienta, aparentemente su vecina o amiga.
No pude dejar de observar que marcaba los productos con más lentitud y entre pausas, pues la plática estaba muy sabrosa (para ellas). Tampoco fui ajeno a que conforme pasaban los minutos iba sintiendo en mi interior desagrado, luego molestia, indignación, coraje y furia.
Seguramente debí haber expresado mi molestia, como quien levanta la tapa de la olla para dejar escapar el vapor. Pero no lo hice. Aunque sí me adelanté, casi atropellando a la parlanchina clienta, para hacerle notar a la cajera que ya era hora de que cerrara el pico y se pusiera a trabajar, lo cual hizo inmediatamente terminando de cobrar y despachando a su cuatacha del alma.
Y cuando llega mi turno me pregunta que con qué medio voy a pagar. "Con tarjeta", le respondí. "Es que sólo estamos aceptando efectivo porque no tenemos sistema". "Imbécil y mil veces imbécil", pensé. ¿Cómo se le ocurre decírmelo hasta que llego a la caja?
Pero no se lo dije, porque sabía que no era su culpa y que nada conseguiría; además reflexioné en que más bien los gerentes o encargados de la tienda debieron haber notificado a la clientela a través de los altavoces o de cualquier otro medio, para evitarnos este tipo de contratiempos. En mi caso, desde hace muchos años estoy acostumbrado a pagar casi todo con tarjeta de crédito y cargo muy poco dinero en efectivo en mi cartera, así que no me hubiera alcanzado para pagar.
Sabía que no había nada qué hacer, así que busqué un desquite infantil y le dije a la cajera que ahí le dejaba toda la mercancía sobre la banda; sólo asintió apenada mientras yo me dirigía a la salida.
Llegué al estacionamiento, pero sentía tanto coraje e impotencia que me devolví, pensé que necesitaba localizar a algún gerente para reclamarle que no hubieran avisado a tiempo. Pero no había ninguno a la vista. Otra cajera me explicó que era una falla del sistema y que ellas no podían hacer nada, y además me ofreció disculpas que me parecieron muy sinceras. Decidí que ya había perdido demasiado tiempo y me fui para mi casa. Un rato después sucedería el acto circense de Tzu-Chi que reseñé anteriormente.
Volviendo a las emociones negativas, aquí pude ver perfectamente las consecuencias de haberme dejado llevar por el coraje: traté mal a una cajera parlanchina e ignorante pero inocente de la falla del sistema, provoqué que mi tensión arterial subiera, hice bilis, dejé de pensar correctamente y sobre todo desperdicié el tiempo que había invertido en escoger mi mercancía.
Ya estaba lejos de ahí cuando pensé que bien hubiera podido hacer que me guardaran la mercancía ya escogida y que me la cobraran tan pronto estuviera funcionando su sistema. Pero por haber hecho mi berrinche, ayer tuve que pasar de nuevo por todo el proceso. En otra tienda, por supuesto.
Definitivamente, sería muy bueno lograr dominar las emociones negativas.

martes, junio 09, 2009

El Salto Mortal del Tzu-Chi

Ahora lo puedo comentar entre risas, pero anoche me llevé un susto terrible gracias al acto circense que se aventó el Tzu-Chi frente a mi aterrorizada mirada: un salto mortal sin red.
Sucede que ayer decidí hacer un poco de ejercicio, y para ello me dirigí en compañía de mi perrito hacia el cerro, o lo que está quedando de éste, con todas las casas que actualmente están construyendo.
En cierta parte del camino hay un pequeño muro, desde el cual se observa un desagüe que está unos dos o tres metros más abajo, en una cañada. Si ves el muro desde el frente, no te imaginas que tras él está el vacío.
Todo sucedió, como siempre, en segundos. Yo me senté un momento sobre el muro, y Tzu-Chi, que caminaba muy cerca, dio un salto hacia la orilla del muro y de ahí... al vacío. Vi perfectamente como volaba por el aire y como fue a parar a las piedras del fondo, dando un solo grito de dolor.
Corrí de inmediato a levantarlo, esperando lo peor. Aparentemente no tenía ninguna herida visible, así que lo cargué y emprendí el regreso hacia la casa para llevarlo al veterinario. No se quejaba, pero sus ojos entrecerrados delataban el dolor que debía sentir.
Ya eran las 9 de la noche y yo empecé a dar vueltas y vueltas buscando un veterinario, con el tiempo se me cansó el brazo por sostener al perro, pero me sentía un poco más tranquilo porque él, aunque iba muy quieto, no se quejaba ni gritaba, y se mostraba interesado en lo que veía y olía a su alrededor. Por fin encontré una veterinaria, cerrada pero con un anuncio del teléfono celular del médico. Lo llamé y en unos minutos nos atendió.
Después de auscultarlo me dijo que no se apreciaba ninguna fractura. Ya para ese entonces mi perro de goma se veía casi casi normal, aunque de todos modos le inyectaron un medicamento con antiinflamatorio, analgésico y algo para prevenir un edema. Me sentí muy aliviado por haber encontrado atención para el Tzu-Chi y por saber que aparentemente no tiene nada grave.
A unos pasos de la veterinaria se encuentra un negocio de tacos rojos, así que pedí una orden para llevar, y en el negocio de al lado compré un par de cervezas. Así aprovisionado me dirigí a casa. Cada minuto que pasaba Tzu-Chi se veía más y más normal, inquieto como siempre. El médico ordenó que se acostara y se estuviera quieto, pero me costó mucho trabajo hacerlo entender.
Cené en mi querido sillón, frente a la tele, y él a un lado ya se encontraba tan normal que hasta me pidió que le convidara un pedazo de taco. Cerveza, no. Esa me sirvió para calmar el susto que pasé. De verdad espero que todo haya quedado en eso: un susto.

Ya que estoy en estos temas, se me había pasado comentar que la Perrita se repuso completamente. Varios días estuve dándole su medicina y también suero completamente a fuerzas. Se le veía muy mal, cada vez más flaca, y se negaba a comer el pollo cocido que le preparé especialmente.
Una noche antes de mi partida a Houston estaba casi en los huesos. Pensé que a mi regreso la iba a encontrar muerta, pero no me quería dar por vencido y se me ocurrió darle una porción de atún. ¡Milagro! La devoró completamente, al igual que las dos que le di al día siguiente. Cuando regresé de mi viaje ya me recibió agitando el rabo, con un aspecto diferente y completamente repuesta.




Vista del Cerro de las Mitras desde mi calle.




Pronto esto estará lleno de casas.



El muro visto desde atrás; nótese la decoración grafitera.



Visto de frente, no se aprecia que detrás del muro está el vacío.




Tzu-Chi fue a dar hasta el fondo.



Mi perro de goma, a la mañana siguiente.

lunes, junio 08, 2009

Decir Adiós a Un Viejo Hogar

Ha sido muy difícil para mi mamá el hecho de haberse mudado de aquel que fue su hogar durante casi 40 años. Al saber que ahora vive en un sector más seguro, y que ya no pasa días y noches completamente sola porque en la casa de junto vive Cristina mi hermana y toda su familia, hemos esperado verla muy contenta y satisfecha.
Pero no ha sido así. No nos detuvimos a pensar cómo se sentiría al estar más segura y acompañada, pero a costa de estar alejada de sus plantas, de sus retratos, de sus roperos. De la tienda de la esquina. De las caras familiares. De las habitaciones que en la noche recorría sin prender la luz, porque sabía exactamente donde estaba cada mueble y conocía cada grieta del piso.
Durante estos meses, en algunas ocasiones la vi inusualmente silenciosa y con una expresión triste en su cara. Al principio no quería decir qué le pasaba, pero finalmente rompió su mutismo y empezó a decirnos que quería regresar a su antigua casa, pues no se sentía a gusto en la nueva.
Pensando en que deseo verla feliz y tan locuaz como siempre, he creído que debíamos dar marcha atrás y regresarla a su casa; incluso he pensado en mudarme a vivir con ella para que no estuviera sola (ni yo solo).
Sin embargo, hay otros factores que considerar. Como yo trabajo todo el día, sólo le haría compañía por las noches, así que ella seguiría estando sola como antes, sin nadie cerca que la auxilie en caso de sufrir otra caída.
Por otro lado, el sector es cada vez más inseguro, así que sería urgente hacer varias modificaciones costosas a la casa, como construir bardas más altas, derrumbar un cuarto para hacer una cochera, etc. ¿Y la lana, 'apá?
Es una decisión difícil de tomar. ¿Cómo lograr que esté más segura, pero también contenta? Hasta ahora, lo más sensato en cuestión de seguridad es que mamá continúe donde está, pues durante la mayor parte del día está rodeada por Cristina, sus hijos, hijas y nietos, y muy cerca de ahí viven Pera y Felipe, que ahora la pueden visitarla más seguido.
En el aspecto de su felicidad, he estado visitándola con más frecuencia, y así he podido ver que afortunadamente se está adaptando poco a poco a su nuevo entorno, y está constuyendo nuevas rutinas. Ayer llegué muy temprano y le ofrecí llevarla al tianguis que instalan los domingos alrededor de la Basílica de Guadalupe, y al cual ella acudía domingo a domingo durante muchos años, para comprar sus frutas y verduras. Pensé que se alegraría, pero para mi gran sorpresa no quiso ir, dando como pretexto que estaba muy lejos.
Esta semana veremos la manera de trasladar sus preciados y viejísimos roperos, así como algunas ollas y los retratos de familia, para que sienta esta nueva casa como su nuevo hogar.

viernes, junio 05, 2009

Quiero Mi Pastel

Después de la ceremonia de primera comunión, en la iglesia nos invitaron a pasar a un salón donde se ofrecería comida gratis. Y yo, como tenía mucha hambre, sin pensarlo dos veces me dirigí hacia allá saboreándome de los sagrados alimentos que probaría.
Sin embargo, ya cuando iba a formarme en la fila, reflexioné en que en unos cuantos minutos tendríamos que salir hacia el restaurante para la comida formal, de modo que no era una buena idea.
Pero qué hambre tenía. Y las personas tan amables y gentiles, insistiendo en que me quedara a comer. A duras penas rechacé la invitación. En eso vi una mesa larga al final del salón, en la cual había una cafetera, vasos y unas cuantas rebanadas de pastel. Me brillaron los ojos y me fui a servir.
El pastel (o torta o como dicen en otros países) estaba sumamente delicioso, era muy sencillo pues consistía solamente de un pan esponjosito sabor a pastel (ya entenderán por qué) y cubierto con betún (o merengue como dicen en otros países) dulce de color blanco. Exquisito, que lástima que no me pude servir otra rebanada.
Me quedé con la idea de que era un pastel casero, pero ya hice mis averiguaciones y resulta que había sido comprado en un Sam's Club.
Desde ese domingo he estado añorando esos pasteles que hacía hace muchos años mi mamá, totalmente caseros, sin harinas preparadas; ella misma batía todos los ingredientes, harina simple, leche, huevos, etc. Luego hacía el betún con mucha azúcar, huevos y unas gotitas de limón. Era todo un manjar.
Pensando en esto, caigo en la cuenta de que estoy más que fastidiado y harto de los horribles pasteles (por muy caros que sean y por muy de moda que esté la pastelería) que he estado probando en toda fiesta de cumpleaños o celebración especial a la que he sido invitado últimamente: de frutas insípidas y/o dulcísimas, de fresas acidísimas, de las tres leches, de zanahoria que no sabe a zanahoria, de chocolates empalagosos a morir, de cajeta, de limón artificial, de coco, de crema chantilly, rellenos de M&M's... la lista es interminable.
Los pasteleros han enloquecido inventando cosas insólitas que agregarle a sus "creaciones", y también la gente que les celebra sus ocurrencias y compra sus pasteles.
Yo quiero mi pastel casero, pero en ninguna parte lo puedo encontrar. La gente ya no sabe qué es eso. Creo que voy a tener que aprender. Pato: help!

miércoles, junio 03, 2009

Houston One

Después de un buen número de años de no visitarla, este fin de semana estuve en la ciudad de Houston. Fue un viaje muy apresurado en automóvil, en compañía de Héctor y el Pollo, pero la estancia allá fue muy placentera.
Llegamos el sábado por la noche directamente a la terminal Greyhound, ya que el Pollo continuaba su viaje hasta Memphis, donde planea permanecer un tiempo. Sin embargo, se le pasó el camión porque perdimos mucho tiempo en la frontera, en la fila del puente y luego en la de los permisos para pasar más allá de las 20 millas. Y luego en Laredo anduvimos como tontos buscando un lugar donde comer que no estuviera tan caro.
A partir de Laredo y casi hasta la entrada de Houston me tocó manejar a mí. Es una delicia manejar en las carreteras de Estados Unidos, curvas muy bien hechas, superficie de rodamiento en buen estado, señales claras y colocadas con mucha anticipación. Al atardecer teníamos el sol a nuestra espalda, un sol absolutamente rojo como nunca lo había visto. Héctor tomó una foto, espero conseguirla luego.
Entramos a la ciudad de Houston por el lado poniente, todavía teníamos que dirigirnos al Centro y localizar la estación de autobuses. Por más que nos apuramos llegamos justamente cuando el autobús iba saliendo, así que el Pollo tuvo que esperar dos horas más para tomar el siguiente camión. El cuate de los boletos se portó muy bien y no cobró los 15 dólares extra por cambio de horario.
Por cierto, esa terminal Greyhound que está en el Centro, justamente sobre Main Street, está atestada de malvivientes y personas sin hogar que te piden dinero una y otra vez. Los empleados los corren y ellos permanecen un rato afuera, pero vuelven a entrar y comienzan a pedir a todos. Es lamentable el espectáculo y no pude menos de preguntarme cómo habrán llegado a esas condiciones. Quizás la droga, el abuso del alcohol.
Al día siguiente, domingo, asistimos a una iglesia católica grandísima, con inmensas áreas de jardines y estacionamiento que se llama Príncipe de Paz, donde fue la Primera Comunión de Daniel y Mackeilla, sobrinos de Héctor. Yo estaba tan desvelado que me la pasé dormitando, incluso me quité los zapatos para estar más a gusto, ante el escándalo de algunos. Sí, ya sé que es irreverente pero de verdad me caía de sueño.





Mackeilla, un servidor y Daniel.

Al terminar la ceremonia nos fuimos al restaurante Veracruz, propiedad del padrino, donde nos dimos un buen atracón de una parrillada consistente en fajitas de res, de pollo y deliciosos camarones. Sólo faltó una buena salsa mexicana, porque todo lo que hacen allá que dicen que es "auténticamente mexicano", en realidad es una burda imitación.
Me despaché unas deliciosas cervecitas Budlight mientras disfrutaba la interesantísima conversación de Magda y Dasu, guatemalteca ella e hindú él. Gracias a su amena plática conocí muchos detalles de primera mano de sus respectivos países; Magda me ilustró sobre la deliciosas tortillerías de Guatemala, en donde las tortillas no se elaboran en máquina sino a mano, mmmmmm qué delicia. Dasu fue muy amable y paciente conmigo y respondió a todas mis preguntas sobre su fascinante país y su cultura. Me despejó dudas sobre la trinidad Prahapati (Brahma), Vishnu y Shiva. Incluso me recomendó un libro sobre hinduismo que pienso conseguir.
Tras la comida nos fuimos a visitar a Edith, otra cuñada de Héctor que conozco de hace varios años. Es una chilanga muy simpática y alivianada, excelente anfitriona y con un corazón generoso y noble. Actualmente su esposo Mario trabaja fuera de Houston; ella ha estado sola pero no desvalida, es tan hábil que recientemente se deshizo de su vieja casa y compró un casonón tremendo en una bonita sección de la ciudad. Muy amable, me dijo que "su casa es mi casa" y estoy invitado a quedarme ahí cuando regrese a Houston.
Impresionante el tráfico de Houston. Grandes avenidas llenas de autos todo el día, me preguntó a donde irá tanto la gente y por qué no se queda en su casa. Ciertamente son raros los congestionamientos, al menos ese fin de semana, pero jamás pude ver una avenida vacía, a todas horas hay tráfico.
Otra cosa en la que me fijé es que las llantas de los autos están negras, negras, hasta parecen nuevas. Será porque en esa ciudad no debe haber ni un centímetro cuadrado sin pavimentar; en cambio aquí en México, al menos en Monterrey, hay tantas áreas de tierra o terracería que las llantas de los coches siempre están muy sucias y polvorientas.
Como siempre que voy a Estados Unidos, me quedo boquiabierto de admiración ante la planeación de sus calles y el magnífico estado de éstas. Carriles bien definidos, señalamientos colocados con muchas millas de anticipación, todo perfectamente señalizado, como digo yo, a prueba de pendejos; necesitas ser muy distraído para perderte.
Claro, cuando llegas a una zona céntrica en donde se cruzan varias carreteras (Interstate 45, Interstate 10), avenidas, avenidas de paga (Beltway 8) y anillos viales (Loop 610), tienes que tener mucho cuidado porque si no vas por el carril adecuado te vas para otro rumbo y luego regresar al mismo punto es todo un cuento.
El lunes nos lo pasamos todo el día en la carretera. Hicimos muchas horas de viaje porque aprovechamos ese día para hacer las compras obligadas y nos fuimos deteniendo en muchas tiendas. Yo me surtí de pantalones (que ropa tan buena y tan barata se puede uno conseguir allá) porque los que tenía ya estaban para tirarlos a la basura. Con eso de que no soy nada fashion y detesto ir a las tiendas de ropa y tener mucha ropa me agobia. Soy feliz con solamente lo necesario.
Llegamos por la noche a nuestro México lindo y querido, y como siempre el contraste es tremendo. Pasas de una carretera gratuita de primer mundo a una "autopista" de paga, carísima, muy mal iluminada y con el pavimento en no muy buenas condiciones. Y al llegar a la ciudad es peor: calles llenas de baches, pozos y grietas de todo tamaño que le dan en la madre a la suspensión de los carros y hacen que vengas salte y salte. Pero bueno, así es México, ojalá vengan tiempos mejores, gobernantes mejores, ciudadanos mejores.



Prácticamente no tomé fotos, pero en esta quise captar los edificios del centro de Houston.



Algo que me gusta mucho de Houston es que hay muchas zonas arboladas, especialmente en la parte norte.