lunes, agosto 31, 2009

Presumido


Como no soy muy fanático de la música de banda, aunque desde hace algunos años esté muy de moda en todo México, no había escuchado con atención la canción "Te Presumo", de la Banda El Recodo.
En mi opinión personal, las letras de este tipo de género musical son a) vulgares b) estúpidas c) ardidas (como en "Que te Ruegue Quien te Quiera", la que canta el famoso Mimoso), así que no me llamaban mucho la atención.
Sin embargo, esta canción que menciono la programan en el restaurant donde trabajo los fines de semana, lo que me ha dado la oportunidad de escucharla con atención. Ahora me gusta mucho por el romanticismo intenso y a la vez sencillo de su letra, además del sentimiento y emoción que transmite la voz del vocalista Luis Alfonso Partida, si bien la dicción no es excelente.
Aunado a ello, cada uno de los instrumentos de la banda suena con una personalidad intensa y muy hermosa; en lo personal me fascina la flauta al inicio de la melodía; no conozco el nombre de todos los intrumentos pero en general suena con madre, mientras más la escucho más me gusta. Y el video que filmaron para promocionar el tema es muy bueno. Así que, les presumo "Te Presumo".

Viejas Matonas

Después de la desvelada del sábado, ayer por la tarde cuando llegué a mi casa y me bañé, lo que debí haber hecho para recuperarme era meterme a la cama, leer un poco y dormirme escuchando la suave y deliciosa lluvia caer. La temperatura y el momento eran ideales. Ah, pero no, me tuve que sentar frente al televisor, y cuando quise retirarme ya no pude hacerlo: quedé enganchado con un maratón de historias de viejas matonas.
Estoy hablando de la serie Mujeres Asesinas, producida por Pedro Torres. Por cierto, qué bellas se ven todas estas mujeres asesinas en la presentación del programa, son actrices maduras que siguen conservando su belleza, cada una con un elegante y sensual vestido rojo. Me gusta especialmente Edith González, quien personificó a Clara, fantasiosa, una esposa enferma de celos cuya paranoia la hacía imaginar cosas que no existían.



En el primer episodio que vi ayer, la asesina es María Sorté, una mujer viuda, divorciada o madre soltera que se gana la vida atendiendo un puesto de venta de pescados en un mercado. Su hija padece un tipo de parálisis y requiere constantes terapias y consultas médicas que cuestan mucho dinero.
Su trabajo la ha hecho desarrollar una dolorosa tendonitis, y por si fuera poco el dueño del mercado está empeñado en poseerla sexualmente y la amante de éste, quien antes fuera amiga inseparable de Sorté, enloquecida por los celos ahora la odia y no pierde oportunidad para hacerla perder su fuente de ingresos. La vida ya era muy difícil y María, pescadera finalmente explotó.
En el segundo episodio, Susana González es Tere, desconfiada, una esposa frustrada por no haber podido tener hijos, quien se da cuenta de que su marido está viviendo una aventura con la joven hija de su amiga y compañera de trabajo. Las llegadas tarde, las llamadas misteriosas al celular, el cinismo de la desvergonzada muchachita, los recordatorios acerca de su falta de hijos y sus nervios... todo se junta para que Tere pierda el control.
Si no me quedé al tercer episodio fue porque ya lo había visto. En él aparece Carmen Salinas como Carmen, honrada, una abuela que ya debería estar descansando, pero como es viuda y su hijo alcohólico no aporta dinero para el sustento, tiene que trabajar como sirvienta.
La patrona es una mujer depresiva y profundamente resentida por haber sido abandonada por el marido, y descarga su amargura insultando y ofendiendo constantemente a Carmen, a su hijo y a su nieta. La pobre Carmen lleva años soportando calladamente todas sus humillaciones, pero un buen día no puede soportar una ofensa más.
En todos los capítulos, Rosa María Bianchi (la Bertha Moscosa de Cuna de Lobos)luce estupenda en su papel de la doctora Sofía Capellán, psicóloga, quien busca interceder ante el juez para atenuar la sentencia.
Todas las historias están basadas en hechos reales, son el retrato de miles de mujeres como las que todos conocemos, quienes se encuentran en una situación de minusvalía y toleran una vida de maltratos y violencia por parte de sus esposos, sus jefes, miembros de su propia familia u otras personas, hasta que no pueden soportarlo más y se convierten en Mujeres Asesinas.

sábado, agosto 29, 2009

Haz Llover



"... Abre los cielos
sobre nosotros
Abre los cielos
Señor, haz llover
somos tu pueblo
somos tu viña
abre los cielos
Señor, haz llover".


"Abre los Cielos", Jesús Adrián Romero.

Por fin, ya anunciaron lluvia para hoy y los siguientes días en Monterrey y el estado de Nuevo León. Gracias, ya era hora. Me gusta mucho la lluvia, y lamento que la ciudad no está preparada para las grandes precipitaciones y se haga un caos con cualquier aguacero, igual me gusta y la disfruto mucho.
Estos meses he escuchado que llueve en el D.F., en Guadalajara, en Veracruz, en tantos lugares de la República Mexicana, pero acá en el norte nada; hemos tenido una fuerte sequía. Los aguaceros efímeros no cuentan, pues muy apenas se mojan las casas y las calles, y cuando terminan nos quedamos todos muy sofocados y deseando más lluvia.
Con la lluvia los cerros estarán más verdes, y se aplacará este polvo que cubre toda la ciudad. El ambiente se refrescará y será una delicia estar en casa, saboreando un café, un chocolate. Los niños se alegran cuando llueve, y les encanta correr bajo la lluvia y pisar los charcos, aunque sus papás se enojen porque ya olvidaron lo divertido que es jugar así.
Deseo que a las personas que viven en casas de madera y de cartón no les vaya tan mal en esta temporada de lluvias, que reciban ayuda para que puedan guarecerse mejor y proteger sus muebles. Que todos los seres sin excepción encuentren refugio. Que los perritos sin hogar que andan por las calles encuentren un rincón para ver la lluvia sin mojarse. Que los conductores manejen con cuidado y eviten accidentes. Que esta lluvia sea para bien, para todos.

Painting "Headwind" reproduced by kind permission of australian artist Martin McEwen, from the collection Fire & Rain 2007.

viernes, agosto 28, 2009

No Fear, No Help

Today's Buddha quote reads: "The whole secret of existence is to have no fear. Never fear what will become of you, depend on no one. Only the moment you reject all help are you freed".
Well, this is a hard-to-swallow piece of bread for me, which I intend to keep in my mouth until I'm able to gulp it down.
This is especially true when unexpectedly tough situations have occurred within my circle of family, friends, and myself. All my life seems to have changed overnight, and sometimes I feel so afraid and concerned that it's so difficult to find some time with myself to sit, breath consciously, and meditate.
One of my friends was diagnosed with a brain tumor, 90 per cent of which was surgically removed. The following week he started chemotherapy, and though they said the side-effects would be minimum, this turned out to be a big lie. Last Sunday my heart sank as I saw a knocked out man who couldn't move or talk and had difficulty breathing, desperately trying to wake up but helplessly falling into uncounsciousness.
He hadn't had any food or liquid for a whole day, and seeing that we were completely unable to make him regain consciousness we called the paramedics and took him to the hospital. This is happening to a man who never drank alcohol or smoked because he preferred to exercise and live a healthy lifestyle all the time. How not to be afraid? How not to need help?
In the early hours of Sunday I drove from work to my mother's house, and as I was parking the headlamps illuminated the figure of my mom sitting in the dark porch. I jumped off and asked if she was all right. She said she was OK but just couldn't sleep.We went to bed immediately and I felt her breathing more relieved.
Later in the morning she told me she had been afraid because a man was in the back yard walking to and fro. I know that this is not true, but it only makes me feel worse. The thing is she feels lonely and preoccupied, and this is causing her to see and hear things.
I spoke to one of my sisters and she said she's going to move in with Mother. God bless her, I know it's not an easy thing to do but we both know company is what my mother needs above all things -- especially at night.
To top it off, I was thoughtless enough to drink an ice-cold frappe drink when I was thirsty and hot, sweating all over, and this caused me a terrible cold that has lasted almost for the whole week. This might seem unimportant for many, but to me is a matter of concern. I just have to take care of my health.

jueves, agosto 27, 2009

Left Luggage


Con el tremendo calor y la gran agitación de la hora "camote" (gracias, Casacelis) en el restaurant, el sábado pasado tenía la boca seca y una sed intensa, así que sin pensarlo dos veces me despaché una fresa colada con muchísimo hielo frappé, la cual me había devuelto una chica porque el barman se la preparó "con alcohol".
Gran error. Necio: no se deben tomar líquidos helados cuando uno esté sudando después de hacer ejercicio vigoroso. Pocas horas después empezaron los síntomas de un fuerte resfriado: flujo nasal, garganta irritada, tos, etc. El martes fui a consultar al médico y me recetó tres diferentes medicamentos, así como mucho reposo.
Ayer que salí del trabajo planeaba seguir la recomendación de Ramón y rentar la película "Bajo el Sol de la Toscana", pero me entretuve preparando mi cena y al final decidí ver la TV con la esperanza de encontrar algo bueno.
Después de darle un repaso a los canales, decidí quedarme a ver una película ya empezada y que había visto hace tiempo, pero tan buena que valía la pena volver a ver. Se trata de Left Luggage, que en castellano le pusieron "Nunca Te Vayas sin Decir Te Quiero" y en rumano Amor e Dor, en la cual sale la hermosa Isabella Rossellini, Laura Fraser y Adam Monty, el tierno niño protagonista de la historia.
Chaja (Laura Fraser) es una chica judía no practicante, que necesita empleo y lo encuentra como nana en la casa de una familia judía ortodoxa, en la que se observan las costumbres religiosas con gran rigor. El padre de familia es un hombre muy duro e inexpresivo, y la madre es Isabella, una mujer sumisa que se pasa el día aseando la casa y preparando la comida. Tienen dos hijos varones, de alrededor de 8 ó 9 años, el pequeño y encantador Simcha, de 4, quien todavía no habla, y un bebé.
La vestimenta y modales liberales de Chaja enfurecen al padre de familia; intenta despedirla pero su esposa lo hace desistir diciendo que realmente necesita su ayuda. Simcha ha sido siempre un niño retraído y parece tener mucho temor a su estricto y severo padre, pero gracias al amor que le profesa Chaja poco a poco se vuelve más expresivo, ahora corre alegremente por el parque para ir a ver los patos en un estanque, abraza a Chaja, ríe y... súbitamente empieza a hablar. Ama tanto a los patos que sus primeras palabras son "cuac, cuac".
La feliz noticia no parece importarle al hombre; él quisiera que en vez de decir "cuac, cuac" su hijo recitara oraciones en hebreo. Así que Chaja se da a la tarea de enseñarle durante varias semanas las arba cushiot o las cuatro preguntas del Seder, para que se las recite durante la celebración de la Pascua.
La cena de Pésaj es sumamente conmovedora. El pequeño Simcha lucha por vencer su gran timidez y temor, y con voz apenas audible empieza a recitar las preguntas, el padre ¡sonríe! y todos aplauden al final. Pero... el duro hombre lo amonesta porque se equivocó en una palabra y Simcha, avergonzado y temeroso, una vez más se hace pipí en los pantalones. Chaja estalla y reclama la actitud al ogro, quien la echa de la casa. Aquí se empiezan a desarrollar una serie de eventos muy dramáticos que culminan con una tragedia.
No les cuento más. Sólo les puedo decir que es una película conmovedora a morir, donde se manifiesta el gran dolor que sienten los sobrevivientes del Holocausto y salen a relucir los distintos efectos que esto tiene en sus vidas. Altamente recomendable.

martes, agosto 25, 2009

Mesero Aprendiz


El sábado pasado el ambiente estuvo efervescentemente futbolero en Monterrey, ya que ese día se realizó el partido denominado clásico entre los dos equipos locales, Tigres y Rayados. Por todas partes se notaba el ambiente de celebración, parecía que nadie quería perderse este juego y los que no pudieron ir al estadio ya tenían preparada su reunión en casa y el evento contratado en su sistema de televisión restringida.
Otros más se dieron cita en diferentes bares y restaurantes, como en el South Bar, lugar en el que precisamente estuve yo, pero no como comensal sino como... ¡mesero!
Resulta que uno de los meseros no podía trabajar este viernes y sábado, así que me propusieron cubrirlo. Yo acepté algo nervioso, pues nunca en mi vida me había tocado desempeñar este oficio. El viernes hubo poca gente, así que tuve oportunidad de ir aprendiendo a ingresar las comandas en el sistema touch-screen, conocer el menú y en general saber cómo servir en las mesas.
Sin embargo, el sábado el lugar estuvo a reventar, tal como se esperaba, y ya se imaginarán cómo anduve, corriendo a mil por hora para poder atender a todos los clientes. Lo único malo fue que en mi primera mesa me tocó un sujeto de esos prepotentes, altaneros y groseros, que no pierden ninguna oportunidad de maltratar a toda persona que trabaje en el área de servicios. Esto me puso nervioso, pero decidí que no iba a permitir que me fastidiara mi día de trabajo.
El individuo se molestó porque yo había llevado a otro comensal de su misma mesa una bebida que no era exactamente la solicitada (error del barman), y me hizo ver el error en forma exagerada y preguntando si yo era nuevo. Le respondí que sí, pero que enseguida iba a corregir el error y que estaba a sus órdenes. Se siguió portando en forma grosera y burlona, a lo cual respondía yo con un servicio cada vez más atento, hasta que abandonó su actitud grosera.
Todos los demás clientes fueron muy pacientes y comprensivos con el servicio, el cual en algunos momentos fue un poco lento, no por mi inexperiencia, sino por la saturación: demasiados clientes llegaron a la misma hora y ordenaron al mismo tiempo; de modo que aunque yo corría como Speedy Gonzalez zigzagueando y evitando chocar con clientes y otros meseros, había una fila en la cocina y otra en la barra y no había más que esperar mi turno. Al final hubo clientes contentos y algunas excelentes propinas.
Al principio fueron tantos pedidos al mismo tiempo que mi mente se quedó completamente en blanco y ya no pude recordar ni cuáles mesas estaba atendiendo, ni qué me había pedido qué persona, ni cómo me llamaba ni qué estaba haciendo en ese lugar. Pero realicé unas tres inhalaciones y exhalaciones conscientes y volví a funcionar adecuadamente.
Disfruté mucho mi experiencia, pues me demostré que tengo habilidad para aprender nuevos procesos en poco tiempo, además de un gusto por brindar un buen servicio. Y encima de todo ello, me llevé unos buenos pesos a casa, con los cuales pude comprar frutas y comida para mi mamá y para mí.

sábado, agosto 22, 2009

Trascender el Dolor Físico

Algunas personas, cuando están sanas y satisfechas consigo mismas, mueren repentina e inesperadamente sin saber qué es lo que les está sucediendo. Sus mentes están completamente ajenas a lo que está sucediendo. Esto es mucho peor de lo que es para la persona que está en cama enferma, que tiene dolor para contemplar como un medio de desarrollar el desencanto y el no apego. No es necesario que tengas miedo al dolor. Si va a estar ahí, puedes dejarlo estar ahí, pero no dejes que la mente esté adolorida junto con él.
De modo que cuando estés enfermo, considérate afortunado. Al estar en cama, lidiando con la enfermedad, tienes la oportunidad de practicar la meditación sobre la percepción con cada momento. No importa si estás aquí en el hospital o en casa. No dejes que haya ninguna sensación real en la mente de que estás en el hospital o en casa. No tienes que ponerte una etiqueta de que están en algún lugar en absoluto. Simplemente aprovecha la oportunidad de observar los fenómenos surgir y desvanecerse.
No puedes andar por ahí evitando el placer y el dolor, no puedes evitar que la mente coloque etiquetas a las cosas y forme pensamientos, pero sí puedes darles un nuevo uso a estas cosas. Si la mente le pone etiqueta a un dolor, diciendo “Me duele”, tú tienes que examinar la etiqueta cuidadosamente, contemplarla hasta que veas que está equivocada: el dolor realmente no es tuyo. Es simplemente una sensación que surge y se desvanece, eso es todo.
Investiga cualquier cosa que surja: una sensación, una emoción, un pensamiento, y déjalo pasar sin aferramiento o apego. Empieza ejerciendo restricción sobre la mente, enfocando tu atención y contemplando los fenómenos de tensión y dolor. Mantenlo así hasta que la mente pueda conservar su postura en el vacío claro del corazón. Si puedes hacer esto completamente, la desbandada final del sufrimiento ocurrirá justo ahí, justo donde la mente está vacía.
Mantén tu conciencia del dolor justo en el nivel en donde no es más que una mera sensación en el cuerpo. Puede ser el dolor del cuerpo, pero no necesita ser el dolor de la mente. Primero protege a la mente, deja ir las cosas, y luego vuélvete hacia el interior para buscar la parte más profunda de tu conciencia y permanece ahí. No tienes que involucrarte con los dolores del exterior. Esto podría ser sencillamente demasiado para soportar. Busca aquel aspecto de la mente que yace profundamente en el interior, y serás capaz de hacer todo lo demás a un lado.
Si los dolores son del tipo que puedes observar, entonces haz un esfuerzo por observarlos. La mente permanecerá en su neutralidad normal, en calma con su propio vacío interno, observando al dolor según cambia y se desvanece. Si el dolor es demasiado extremo, da la vuelta y vuelve al interior, porque si no puedes manejar el dolor, las ansias van a hacer su aparición, deseando empujar el dolor a un lado y ganar placer. Esto se mantendrá acumulándose, acumulándose, sumiendo a la mente en una horrible confusión. Si el dolor es repentino y agudo, inmediatamente da la vuelta y concentra toda tu atención en la mente. Mantente ajeno del cuerpo y sus dolores. Concéntrate en permanecer con la parte más profunda de tu conciencia. Llega al punto donde puedas ver el estado mental puro que no siente dolor con el cuerpo, y conserva ese estado constantemente libre. Una vez que la mente esté constantemente libre, entonces sin importar cuánto dolor exista en el cuerpo, es sencillamente una cuestión de eventos mentales y físicos. La mente, no obstante, no está involucrada. Hace todas estas cosas a un lado. Deja ir.
Tienes que seguir practicando de esta manera continuamente. Siempre que surja el dolor, sin importar si es fuerte o no, no lo etiquetes ni le des ningún significado. Inclusive si surge el placer, no lo etiquetes como tu placer. Solamente sigue dejándolo ir, y la mente logrará liberación, vacía de cualquier aferramiento o apego a la “mismidad” con todos y cada uno de los momentos. Tienes que aplicar toda tu conciencia plena y energía a esto en todo momento. Debes verte como afortunado por estar acostado y enfermo aquí, contemplando el dolor, porque tienes la oportunidad de desarrollar el Sendero hacia el Despertar en plenitud, ganando percepción y dejando ir a las cosas. Nadie tiene una mejor oportunidad de la que tienes justo ahora. Una persona que yace enferma en cama tiene la oportunidad de desarrollar percepción con cada inspiración y exhalación. Es una señal de que no has desperdiciado tu nacimiento como ser humano, sabes, porque estás practicando las enseñanzas del Buda hasta un punto en el que obtienes un conocimiento claro hacia la naturaleza verdadera de las cosas.
LA GENTE EN GENERAL TIENDE a reflexionar sobre la naturaleza efímera de la vida con referencia a otras personas, cuando alguien más se enferma o muere, pero raramente reflexiona sobre la naturaleza efímera de su propia vida. O bien reflexionan durante sólo un momento y luego se olvidan completamente de ello, involucrándose totalmente en sus demás preocupaciones. No llevan estas verdades hacia el interior ni reflexionan sobre la inconstancia que ocurren en su propio interior con cada momento. La meditación sobre la percepción no es algo para lo que tengas que tomarte un mes o dos y acudir a un retiro especial. Eso no es lo verdadero. No hay nada que se compare con lo que estás haciendo justo ahora, examinando tus dolores todo el día todos los días y todas las noches, excepto cuando duermes. Cuando el dolor es fuerte, es especialmente bueno para tu meditación porque te da la oportunidad de saber de una vez por todas cómo es la inconstancia, cómo son la tensión y el sufrimiento, cómo es tu incapacidad para controlar las cosas.
La meditación sobre la percepción no es algo que esperas hacer cuando mueras o estés a punto de morir. Es algo que tú simplemente sigues haciendo, sigues percibiendo. Cuando la enfermedad disminuye, tú la percibes. Cuando se hace más fuerte, tú la percibes. Si continúas desarrollando la percepción de esta manera, la mente se sobrepone a su estupidez y a su falsa ilusión. En otras palabras, las cosas como las ansias y la profanación no se atreven a perturbar a la mente como lo hacían antes.
Cuando la mente se desencanta de las cosas, el siguiente paso es contemplar la mente con destreza para ver cómo está vacía, completamente hasta el punto en donde no se traman pensamientos, no surgen, no se desvanecen, no hay cambio en absoluto.
De modo que concéntrate y contempla el lugar adecuado, justo la mente, justo la conciencia misma, y deja que simplemente exista el conocimiento que deja ir el conocimiento. Lo que esto significa es que dejas ir hasta el punto en el que la conciencia no tiene etiqueta para sí misma. No habra sensación de bueno o malo o nada en absoluto. Las dualidades ya no tendrán efecto. Pero como esto yace más o menos profundamente, tienes que asegurarte de que tu conciencia sea astuta y diestra. Asegúrate de que esta conciencia hábil siga andando continuamente. Verás que cuando no te aferras a las etiquetas y los significados, los pensamientos sobre lo bueno y lo malo sencillamente llegan a su fin.
Así que cuando el Buda nos dice que veamos el mundo como vacío, esta es la manera como vemos. El dharma está justo aquí en nuestro cuerpo y mente, pasa simplemente que no lo vemos, o lo vemos equivocadamente. Si miramos las cosas con la visión de la conciencia plena y el discernimiento, ¿qué hay ahí que nos pueda hacer sufrir? ¿Por qué hay necesidad alguna de temer al dolor y a la muerte? Si entendemos que aferrarse es lo que nos hace sufrir, entonces todo lo que tenemos que hacer es dejar ir y veremos cómo ocurre la liberación justo frente a nuestros ojos.

De "Una Buena Dosis de Dhamma para los Meditadores Cuando Están Enfermos". Traducido del tailandés al inglés por Thanissaro Bhikkhu,© 1995 por la Comunidad Khao Suan Luang Dhamma. Esta enseñanza está disponible en su totalidad en www.accesstoinsight.org

Upasika Kee Nanayon fue una de las maestras de dharma más importantes de la Tailandia moderna. Nacida en 1901, inició un centro de práctica para mujeres en una colina en la provincia de Rajburi, al este de Bangkok, en donde vivió hasta su muerte en 1978. Una colección de sus enseñanzas, "Puro y Simple", traducida por Thanissaro Bhikkhu, ha sido publicada por Wisdom Books.

jueves, agosto 20, 2009

No es Serio Este Cementerio

En marzo de este año hice un viaje rápido a Villanueva, Zacatecas, que es el lugar donde nació y murió mi padre.
Mi intención principal era precisamente visitar su tumba y pronunciar una oración al pie de ésta. Sin embargo, no lo pude llevar a cabo, pues jamás la pude localizar. Bajo un ardiente sol, recorrí una y otra vez los pasillos del camposanto, inclinándome para leer los epitafios.
Hace muchos años, 24 para ser exactos, mi tío Félix me había llevado a visitar la tumba de mi papá, y pensé que podría recordar dónde se encontraba, pero mi memoria me jugó una mala pasada. Llamé a mi hermana Carmen en Monterrey, para que me orientara, pero ni así pude ubicarme y tuve que marcharme como había llegado. Bueno, un poco más frustrado.
Hace unas semanas Alejandro volvió a Villanueva, como lo hace casi cada año. Recientemente me estaba platicando sobre esta última visita, y comentó que por cierto, estaba muy bonita la cruz que yo había dejado en la tumba. Se sorprendió mucho cuando le respondí que yo no la había colocado, pues ni siquiera había localizado el sepulcro.
Aparte de nosotros dos y Carmen, ningún otro de mis hermanos ha visitado recientemente Villanueva, así que hasta ahora ignoramos quién fue la persona que tuvo la gran gentileza de dejar una cruz sobre la tumba de mi padre. Pensamos que pudo haber sido alguno de nuestros primos, o bien alguna persona amiga de él, después de todo él fue muy apreciado por la gente que lo conoció. Desde aquí le expreso todo mi agradecimiento sincero a nombre mío, de mi madre y mis hermanos.




Alejandro, mi ahijada Galilea y Michelle su otra hija; sobre la tumba, la cruz.





A un lado del río se encuentra la capilla. Fue en este lugar donde mi padre murió, al desgajarse un barranco mientras se guarecía de un fuerte aguacero.

Carmen

Carmen es la mayor de mis hermanas. A ella le tocó cuidarme cuando yo estaba pequeño, y me cuenta que en una ocasión me puse enfermo de sarampión o algo así, y presa de la fiebre no paraba de llorar y de balbulcear "camión, camión", queriendo decirle que me llevara a pasear en camión. Dice que me subió a un camión e hicimos todo el recorrido, pero cuando ya se iba a bajar empecé a dar alaridos y tuvo que abordarlo de nuevo y aventarse otra vuelta más.
Al terminar ésta, nuevo berrinche de este servidor, pero lo único que conseguí fueron unas buenas nalgadas; me puse a berrear un rato y luego caí rendido de sueño.
Cuando yo tenía unos 12 años, Carmen se fue a vivir a su casa propia y yo insistí a mi mamá para que me dejara irme con ella. Fue así como cursé el sexto año de primaria en una colonia muy distinta de la mía, y durante ese tiempo Carmen fue mi segunda mamá y Mireya mi pequeña hermanita y no mi sobrina. Todavía hay gente del barrio que le pregunta a mi hermana por "su hijo".
El día 9 de agosto Carmen cumplió 60 años de vida, así que organizó una buena comida en la que hubo asado de puerco, arroz, helado y por supuesto pastel, además de muchos invitados. Felicidades para ella, que Dios le conceda mucha salud y felicidad.



Carmen al centro, partiendo el pastel. A la derecha de ella se encuentra Mireya, su hija única.




Ese que se ve al final soy yo, aunque al principio pensé que era mi hermano Alejandro; pero cómo, si fue él quien tomó la foto.

¿Tenis Piratas? No, Gracias

Aquí estoy de nuevo. No fui a trabajar el lunes y el martes, porque deseaba ponerme al corriente con ciertos asuntos personales que había pospuesto: realizar unos exámenes médicos, renovar el pasaporte, lavar el carro a fondo, comprar un vaso nuevo para mi licuadora, colocar un tornillo a mis anteojos para la compu, surtir productos Yves Rocher para mis clientas... y comprar unos tenis.
Bueno, hice casi todo menos comprar los tenis. Estuve una hora en una tienda y otra hora en otra tienda... los que más me gustaban no había en tallas para adultos o estaban hiper-carísimos.
Antes había pasado por los "puesteros" de la calle Colegio Civil, que es donde venden lo que se conoce como fayuca o mercancía importada de contrabando. Tienen una variedad increíble de tenis Nike, Reebok, New Balance, Adidas, etc. y yo estaba a punto de comprar un par, pero al examinarlos con detenimiento y sobre todo al conocer sus precios baratísimos ($350.00 pesos) me di cuenta de que eran falsificaciones, algunas muy burdas.
Decidí no comprar, pues en general no me gustan las falsificaciones ni la piratería porque su calidad es pésima. ¿Qué tal si me compro unos tenis de estos y un día que me ponga a correr me quede sin suelas? Ya me imagino la vergüenza y el coraje que sentiría. Los tenis Caterpillar que tengo me costaron carísimos pero son de calidad superior, sólo que ya tienen seis años y se ven muy deteriorados.
Lo que no es justo es que los artículos originales los vendan a precios tan altos. A mí me encantaron unos Adidas que vi en Sears, deseaba tanto comprarlos pero estaban a $1,450.00 pesos. Caray, esto es prohibitivo para muchísima gente, es por eso que la gente no tiene otra opción más que comprar productos piratas de dudosa calidad.

Qué bien me la pasé ese martes, recorriendo las tiendas del centro desde muy temprano por la mañana, sin ninguna prisa en absoluto. Hacía tanto que no me daba la oportunidad de entrar a la tienda, ver los artículos una y otra vez, decidiendo con calma cuál de ellos comprar o bien no comprar en absoluto.
Pero a decir verdad, este ritmo agitado con el que vivimos en las ciudades es fuertemente adictivo, pues para cuando menos acordé ya estaba otra vez corriendo y agobiándome pensando en las demás actividades que tenía que hacer antes de regresar a casa para ir al gimnasio.
Por cierto, en el municipio de Monterrey los agentes de tránsito, como se les acabó su fuente de ingresos al quedar cancelados temporalmente los retenes anti-alcohólicos, andan muy voraces levantando infracciones a diestra y siniestra y deteniendo a los conductores por cualquier motivo. Las grúas recorren las calles del centro en busca de carros qué levantar. Por lo pronto ya tengo una multa por pasarme una luz (ámbar según yo y roja según el agente) y también otra por estacionar en lugar prohibido. Ni modo.

martes, agosto 11, 2009

Old Friends New Friends

I'm still amazed. Just last Saturday I came across Elizabeth, a friend and classmate of my college years whom I hadn't seen in more than 10 years.
And today, out of nothing I googled the name of a good friend I met about 20 years ago and, voila, I found his home address and phone number.
I have very good memories of those times. I remember that I was beginning to learn English and wanted to practice badly. It occurred to me that I could talk to the tourists, so I used to go downtown and, shy as I was, said hello to tourists and asked them questions to start a conversation. That's how I met my friends Mike and Byron.
They were very patient with my bad pronunciation and limited vocabulary, corrected my mistakes, and taught me new words and phrases. In exchange, I became a tourist guide for them.
We became friends and started to write letters when there was no email. We met every time they came back to Monterrey, and I visited them in San Antonio once. Then we lost contact.
Until a while ago, when I dialed the phone and spoke to Mike. For the first few seconds he sounded very puzzled, but then he quickly remembered and I knew he was happy to say hello to a good friend. He said, "it's been quite a long time, huh?" And yes, so many years and so many things have happened since then.
We couldn't talk much, but we exchanged emails and promised to keep in touch. It's good to make old friends new friends.

lunes, agosto 10, 2009

El Legado


Este sábado y domingo participé en un seminario, sobre el cual escribiré con más detalle en una entrada posterior. Lo que me interesa comentar en esta ocasión es que se llevó a cabo en la sala de juntas de un hotel que está en Santa Catarina, el cual no ha sido muy publicitado.
Se llama Las Torres de El Legado, y está a a unos cuantos pasos de la Carretera a Saltillo, rodeado por una zona industrial no muy agradable a la vista: fábricas, caminos sin pavimentar, tránsito pesado, pocos árboles y mucho polvo y esmog.
No obstante, ya estando en este lugar el contraste es enorme: se trata de dos torres de departamentos pintadas de color amarillo, circundadas por extensas áreas verdes y árboles altísimos que proporcionan una agradable sombra. Debe ser muy agradable salir de una habitación, atravesar los jardines y pasar por la fuente para llegar al restaurante.
Algunos de los participantes del seminario tuvieron la idea de reservar una habitación para pasar la noche del sábado, pero prefirieron hacerlo en otra ocasión porque esa noche se celebraría una boda en los jardines.
Durante uno de los descansos admiraba yo el lugar cuando reconocí a una de las promotoras mientras atendía a una pareja próxima a celebrar su boda. Era nada menos que Elizabeth, queridísima compañera de mis años de Facultad. Me dio mucho gusto verla pero decidí no interrumpirla.
Fue más tarde cuando la volví a ver y me le planté enfrente, muy sonriente. De repente me reconoció y nos abrazamos fuertemente, gustosos de reencontrarnos. Sólo pudimos intercambiar números telefónicos y unas cuantas preguntas apresuradas, ya que ella iba de salida y yo tenía que regresar al curso, pero pronto tendremos oportunidad de reunirnos para platicar y recordar aquellos nuestros años de estudiantes.

viernes, agosto 07, 2009

Ah Found Love (Romantic Viernes)

Hey, anoche mientras sufría levantando pesas el momento se hizo mucho más agradable cuando escuché las primeras notas de una vieja canción, que al principio no identifiqué, pero que sí reconocí como un gran éxito de los ochenta cuyo título jamás supe en esa época.
Tenía muchos años de no escucharla... así que puse atención para saber de lo que hablaba; en esos años mis oídos no entendían muy bien el inglés. Sentí una gran emoción al sentir más que oír la voz hermosísima de Stacy Lattisaw relatando una decepción de haber encontrado y perdido el amor... en el mismo día, en una carretera solitaria. La música no podría estar más acorde.
Sin lugar a dudas soy eminentemente auditivo. En este momento la escucho y vuela mi imaginación. ¿Qué les parecería estar en un salón de baile a media luz, en el último piso de un rascacielos neoyorquino, bailando esta romántica canción con la persona amada, mientras admiran la ciudad a sus pies? Que tengan un romántico viernes.

jueves, agosto 06, 2009

Vivir Mejor


Le di vueltas una y otra vez. Lo pospuse hasta el cansancio. Varias veces me cuestioné por qué me rehusaba, por qué esa quasi aversión. He sabido últimamente de varios compañeros blogueros y otras personas que lo intentaron y están obteniendo buenos resultados; los he admirado mucho pero ni aún así me animaba a hacerlo yo también.
Finalmente, hace dos días me dije "Ahora o nunca", y me fui a inscribir al gimnasio que está a unas cuantas cuadras de mi casa. Me pusieron a pedalear unos 20 minutos en una bicicleta estacionaria, y luego a hacer varias rutinas con pesas y aparatos para fortalecer el pecho, hombros y espalda.
No tengo la pretensión de convertirme en un Charles Atlas y pasar horas y horas en los aparatos, pero definitivamente sí me interesa deshacerme de mi abultado abdomen y fortalecer mis brazos. Sin embargo, en honor a la verdad he decidido hacer ejercicio por motivos de salud y no tanto de estética. Como dicen los anuncios de política social del Gobierno Federal: "Vivir Mejor".
Anoche me apuré a terminar la traducción que estaba haciendo porque no quería faltar a mi segunda sesión. Apenas grabé el documento, me puse los tenis y salí corriendo, pero al estar cerrando la puerta oí sonar el teléfono. Contesté y era mi hermana Pera, para saludarme y avisarme que se irá de vacaciones a Cancún. En eso suena el celular: Héctor, también para saludar.
¿Sabotaje? Los despaché a los dos y me fui corriendo, corriendo. No es que súbitamente me haya enamorado del gimnasio, sino que no quiero perder la continuidad ahora que por fin me decidí.
Hablando de ejercicio, desde la semana pasada me he estado levantando un poco más temprano, y me salgo a darle varias vueltas caminando al parque de mi colonia, seguido de cerca por mi fiel Manchú. A éste le gustó mucho la nueva rutina y ahora tan pronto oye el despertador empieza a darme ligeras mordidas para sacarme de la cama.
Estos últimos días también me he llevado a Bobi. El pobre Chuki se ha quedado chillando y con ganas de salir también, pero no puedo con los tres; mañana le tocará salir a él y Bobi esperará su turno.
Es muy bonito salir a caminar y adelantarse al sol, observar las nubes, sentir el aire fresco antes de que el ambiente se convierta en un horno. También me ha tocado ver escenas interesantes, como unos conejos que salen de los matorrales, y una madre que se queda esperando, vigilante, mientras su joven hijo, mochila en la espalda, baja por la cañada, atraviesa el parque y continúa su camino hacia sabrá Dios dónde.

martes, agosto 04, 2009

Caminando y Meditando

Diariamente recibo en mi correo breves extractos de importantes libros budistas, los cuales me envían desde el sitio de Tricycle y yo los comparto con un grupo de amigos.
Ciertas frases me gustaron tanto que decidí comprar un par de libros de su autor, el monje budista vietnamita Thich Nhat Hanh. No pude tomar una mejor decisión.
Los libros están escritos con un lenguaje muy sencillo, nada difícil de entender, y no entra jamás en complicadas teorías ni explicaciones rebuscadas; básicamente nos habla sobre la conciencia plena y nos enseña a vivir el momento presente en cada una de las actividades que realizamos diariamente.



El primer libro que leí se llama Sea Libre Donde Esté, y en realidad es un discurso que pronunció durante una visita a un centro correccional en Maryland. (Por cierto, me acabo de dar cuenta de que se puede leer en línea en http://books.google.com/books?id=8V-x9JrfHDsC&dq=sea+libre+donde+est%C3%A9&printsec=frontcover&source=bl&ots=dulFN5M9kC&sig=m271mxNXP6YcyyCOCcjBsbkGnGE&hl=es&ei=IV94SrzKJc6EmQf5laHBBg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1#v=onepage&q=&f=false ).
Tal vez parezca increíble, pero verdaderamente se sienten el profundo amor y la compasión que emanan de este sabio señor al leer dicho libro. Dirigiéndose en particular a los reos y en general a todo el mundo, su mensaje nos dice que podemos ser felices y libres sean cuales sean nuestras circunstancias.
Quienes desean aprender cómo meditar pueden llegar a confundirse e incluso desanimarse cuando leen en diferentes fuentes que hay que realizar una serie de ritos, posturas complicadas, designar lugares específicos y hacer diversos esfuerzos mentales para lograr meditar.
La buena noticia es que este monje despoja a la meditación de todas esas complicaciones y nos enseña que es tan simple como concentrar nuestra atención en nuestra inspiración y nuestra exhalación, sin importar el lugar ni la actividad que estemos realizando.
También nos enseña que podemos meditar mientras caminamos. Es tan sencillo como inspirar durante el tiempo que damos tres pasos, y exhalar mientras damos otros tres pasos. Inspirar y exhalar, concentrándonos solamente en la respiración y en nuestro caminar, viviendo el momento presente.
Actualmente estoy leyendo Peace Is Every Step, y tengo pendiente La Muerte es una Ilusión, que ofrece enseñanzas para superar definitivamente el miedo a morir.

lunes, agosto 03, 2009

Fortaleza Interior

Aunque sé que el tiempo siempre transcurre al mismo ritmo, la semana pasada ocurrieron tantos eventos que sentí que las horas y los días pasaban velozmente y de pronto no había ni tiempo ni inspiración para dejar unas líneas en este espacio.
Viví momentos de mucha tensión porque a Alfonso, un amigo muy querido, lo intervinieron el viernes para extraerle un tumor cerebral. Pasé a verlo a pocas horas de la operación, y para mi sorpresa lo encontré sentado en su cama, completamente consciente, sereno y platicando como si nada. Si acaso se quejó de algo, fue del hambre que sentía.
Su fortaleza es admirable. No comprendo de dónde ha sacado fuerza para resistir todos estos meses de exámenes, opiniones médicas cada vez más contradictorias y complicadas, incertidumbre y ahora esta operación... todo empezó con un simple temblor en una mano que no pasaba de ser una molestia.
Regresé a verlo el sábado, para relevar por un momento a Héctor, quien prácticamente no se ha separado de él todos estos días, y ahora estaba más contento porque por fin pudo probar alimento sólido. Me ocupé de salir a conseguir un medicamento que no estaba disponible en el hospital, y también de ayudarlo a orinar, pues se rehusó a que lo hiciera su hermana, quien llegó desde Guadalajara para cuidarlo durante los próximos días.
Después de unos momentos, prácticamente nos corrió a los dos porque tenía mucho sueño y quería descansar. Ambos sonreímos y nos fuimos a platicar a la cafetería, contentos de verlo reaccionar tan favorablemente.

Pa' Ella

Ese viernes llegué un poco tarde a festejar el cumpleaños de mi mamá. Con su vestido amarillo, se veía muy feliz rodeada de todos sus hijos, nietos y biznietos. Muy orgullosa posó con su pastel para las fotos (se las debo), primero con los hijos, luego con los nietos, y así.
Mis hermanas pensaban que estaría muy fatigada, pues por la tarde acudió a una merienda de su biznieto Eugenio, quien cumplió un año. Pero ella, contra todo pronóstico, se quedó hasta el final. ¿Cansada? Para nada. El cansado era yo; varias veces le pregunté si ya quería que la llevara a su casa, y sólo me decía que "al rato".
Después de acompañarla a su casa emprendí el largo camino hasta mi casa. Sólo alcancé a ver que eran las 3 de la mañana y me desplomé en la cama, pues al día siguiente tenía que ir a trabajar.
Al día siguiente por la tarde, ambos teníamos mucha hambre pues se nos pasó la hora, yo por haber estado en el hospital y ella por la merecida siesta que se recetó. Me acordé que mi hermano Felipe me había comentado sobre un lugar de comida española y pensé que sería una buena idea.
Nos sentamos en una mesa al aire libre, bajo techo, y no se sentía tanto el intenso calor. Se me ocurrió que sería una buena entrada para mi blog, y empecé a pensar en el encabezado, lo que escribiría... pero nada salió según lo planeado.
Cuando llegó nuestra paella, le pedí a la cocinera/mesera que nos tomara una foto con los platos servidos y nuestras copas de vino. Me advirtió que no sabía tomar fotos, y decía la verdad, porque le salió una foto toda movida e impublicable. No quise avergonzarla y le dije que salió bien. Desafortunadamente no había nadie más que pudiera tomar la foto, así que me quedé con las ganas de preservar el momento.
La paella, carísima, no fue del agrado de mi señora madre. Ella que no le pone un pero a ningún platillo, a duras penas terminó su porción; el vino le pareció muy fuerte, así que me lo bebí yo pues no era cosa de desperdiciar. Me sentí un poco desencantado, pero así es mi mamá, ella no sabe fingir y si algo no le gusta, lo dice tal cual, con un candor que recuerda a los niños.
Ciertamente, la paella no estuvo como me habían platicado, pues tenía un sabor excesivamente salado, el arroz estaba más duro de lo debido y la ración de camarones era ridículamente raquítica. Los precios eran excesivamente altos, tomando en cuenta todo esto y el lugar, que no era precisamente un lujoso restaurante. Es un lugar para no volver... ni la vista.