miércoles, marzo 31, 2010

Una Pausa

Terminó un día de trabajo muy pesado, el último día de un mes que fue muy movido también. Mis compañeros anduvieron muy apresurados, listos para disfrutar sus vacaciones de Semana Santa.
Tan ocupado estuve que no pude escribir esta última entrada de marzo. Por eso llegué a esta tienda de artículos electrónicos, y escribo en una de las máquinas del centro de copiado.
Estoy algo inquieto: mañana inicio un retiro de meditación vipassana que durará cuatro días. Nunca he estado en un retiro y no sé qué esperar. Pero sé que tendré muchísimo tiempo para enfrentar y estar solo con mis pensamientos, y esto parece sencillo pero no lo es.
Cuando medito en casa y me encuentro inmerso en pensamientos en los cuales no deseo/me da miedo profundizar, es tan fácil como levantarme de mi cojín y dirigirme a otra habitación, prender la tele, distraerme. Mas esta vez no será tan fácil, ahora estaré solo con mi meditación, sin prisas, sin distracciones, sin escapes.
Sé que habrá enseñanza también, y horario para comer y para dormir. Pero en general las sesiones de meditación serán largas y esto es lo que me inquieta, pues hasta ahora no he podido durar mucho en mis meditaciones en casa.
Pero más allá de esta inquietud, siento que esta pausa será de mucho beneficio, será verdaderamente un descanso y espero aprender mucho durante el tiempo que dure. He renunciado a las vacaciones, a los paseos y a celebrar mi cumpleaños este próximo sábado por asistir a este retiro, pero estoy seguro que valdrá mucho la pena. Nos veremos después de la pausa, quienes puedan descansar, disfruten estos días, no se excedan y cuídense mucho.

Que todos los seres sean felices. Que todos los seres se liberen del sufrimiento.

viernes, marzo 26, 2010

Maravilloso Tajín

Me quedé simplemente sin habla cuando por fin mis ojos apreciaron los hermosos edificios que componen el sitio arqueológico de El Tajín, muy cerca de Papantla, Veracruz. La visión de estas imponentes maravilla me hizo olvidar el apresurado y tortuoso viaje para llegar a ellas.
Hace mucho que deseaba estar en este lugar, y gracias a Dios y a muchas personas por fin se hizo realidad. Bajo un cielo algo nublado y disfrutando un clima fresco, contemplé extasiado cada uno de los detalles para grabarlos muy profundamente en mi memoria

Policía Vigilante



Con tantas balaceras, asaltos, riñas y demás actos delictivos, la policía del puerto de Tampico se da tiempo para grabar a cada uno de los clientes que entra en esta tienda del centro.

Fotos de Tampico, Tamaulipas

Fotos de Tampico, Tamaulipas

Durante mi breve visita a Tampico tomé muy pocas fotografías, así que para quienes se quedaron con ganas aquí les presento esta página en donde encontrarán muchas más de las que imaginaron.

jueves, marzo 25, 2010

Tampico Hermoso



La idea original no era parar en Tampico, sino seguir de largo hacia la zona arqueológica del Tajín, en Veracruz, pues el tiempo era muy limitado.
Sin embargo, recibimos una amable invitación a comer en la hermosa residencia de una familia que conoce uno de los integrantes del viaje, y decidimos no rechazarla. Gracias a eso fue que descubrí muy empolvado y abandonado al que fuera el auto de mis sueños de niño.
Se sentía un calor muy diferente al de Monterrey, pero eso pronto cambió, porque se dejó venir un "norte". Habíamos aprovechado para ir al centro y tomar unas fotografías. Yo ya había estado en Tampico varias veces, pero de todos modos me dio gusto recorrer sus calles y observar sus majestuosos edificios, muchos de ellos en ruinas, desafortunadamente, pero otros en muy buenas condiciones y otros restaurados perfectamente.
Me imagino cómo habrá sido Tampico en su época de bonanza, cuando era el puerto más importante de México. Como recuerdo quedan esos edificios tan grandes, tan amplios y de aspecto palaciego.
Muy pronto tuvimos que regresar con nuestros anfitriones, porque el viento estaba muy fuerte y empezaba a hacer frío.
Ya se hacía tarde y nos recomendaron salir hasta la mañana siguiente, advirtiéndonos que la carretera estaría muy "fea" y que tratáramos de no manejar de noche. Así que dimos otro recorrido por el centro, donde comimos unas deliciosas quesadillas, y nos fuimos a descansar al hotel para poder salir muy temprano.



miércoles, marzo 24, 2010

El Conejo

Corría el año de 1978. Era yo un chamaco de apenas 12 años, y cada mediodía después de comer me subía al camión para ir a la secundaria. Durante el camino, escuchando su potente motor, imaginaba que era yo quien conducía. Asomaba la cabeza por la ventanilla para ver los carros, hasta descubrir el que llamaba poderosamente mi atención.
El Chrysler Le Baron 1978. Cada vez que aparecía uno me emocionaba, y cerrando los ojos me veía manejándolo, suavemente o a toda velocidad, sentado como rey en sus cómodos asientos de terciopelo y disfrutando el aire acondicionado. Era un sueño que terminaba al bajarme del camión, pero sólo para recomenzar al día siguiente.
Casi 10 años después, recién graduado encontré un empleo excelente, en el que a los pocos meses me ofrecieron comprarme un auto usado, el que yo quisiera. Ni lo pensé, simplemente me puse a buscar al que bauticé como El Conejo, blanco con interiores azules. Mi sueño hecho realidad.
Desafortunadamente, era yo tan inocente que caí en las garras de un pillo, quien pretendió venderme un auto que no tenía papeles y no debería haber sido vendido por estar sujeto a un embargo. Yo estaba tan feliz que creí en su palabra: “déjame el dinero y llévatelo, mañana vienes por los papeles”.
Volverlo a encontrar fue toda una odisea, pues se escondía; después de un mes le caí de sorpresa y le exigí que me devolviera mi dinero, pero me dijo que eso no era posible y a cambio me ofreció que me llevara cualquiera de los autos que tenía en su lote. A regañadientes elegí un Dodge Magnum 1981, que después disfrutaría mucho por su gran potencia y comodidad, pero no era el carro con el que había soñado desde niño.

Dice Doña Esther que un buen día, hace ya muchos años, Don José llegó del trabajo, estacionó su auto en la cochera y jamás lo volvió a encender. Ahora luce lleno de polvo y sus llantas están destrozadas, pero cuando me subí noté que por dentro estaba intacto, el contador de kilómetros se quedó en 40 mil.
Me quedé un largo momento sentado en su interior, soñando otra vez, viéndome recorrer las calles y atrayendo miradas de admiración. Después salí y observé su carrocería, de color blanco, descubriendo maravillado que no le falta una moldura, ni un foco, nada. Se quedó detenido en el tiempo.
Ella desea que su esposo se deshaga del auto para poder despejar la cochera, atiborrada de chácharas. “Convénzalo, dígale que le interesa mucho”, me sugirió. Pero don José, aunque estuvo muy amable y me compartió de su tequila, cambió el tema las tres veces que lo mencioné. Era la primera vez que estaba yo en su casa, así que decidí no insistir para no molestar a mi anfitrión.
Pero pienso regresar pronto a Tampico.

martes, marzo 23, 2010

Ni la Vista



Este fin de semana me acordé mucho de un simpático periodista regiomontano, Alberto García Guzmán, quien hace varios años tenía un breve pero contundente segmento de crítica periodística durante el tele-noticiero vespertino.
Utilizaba el lenguaje de una manera envidiable, pero recuerdo especialmente sus comentarios irónicos y mordaces en los que hacía gala de creatividad y originalidad.
Por ejemplo, al hablar de cierto político que había abandonado precipitadamente su estado natal debido al repudio popular, decía García Guzmán que no quería volver "ni - la - vista". Nunca lo olvidaré.
Como tampoco olvidaré esa frase suya, aludiendo al progreso en unas partes del país y el atraso en otras: "Parece que México avanza con una pierna electrónica y una pata de palo".
Y esto viene a colación porque mi viaje relámpago a la zona arqueológica del Tajín, en auto, fue muy tortuosa debido al estado tan lamentable y peligroso de la carretera que conduce a este sitio desde el puerto de Tampico hermoso. Además de que es una carretera sencilla de ambos sentidos en un solo cuerpo, en ciertos tramos está terriblemente llena de baches y hoyos.
Y no me digan los veracruzanos que "es que ha llovido mucho"; es evidente que no se le ha dado el mantenimiento adecuado o que los materiales que usan son de muy baja calidad.
Como hay tantos y tan grandes baches, los conductores de tráileres, autobuses y autos se ven obligados invadir brevemente el carril contrario, con el riesgo de causar un accidente.
A esta carretera, y a la multitud de ruidosos vendedores de chácharas, alimentos chatarra, nueces, garras de manta y "recuerditos" que invade la entrada a la zona arqueológica del Tajín, no quiero volver "ni - la - vista".

miércoles, marzo 17, 2010

Mercadito


Lunes de asueto. Me despierto muy adolorido de la espalda y la parte trasera del cuello; cualquier intento por voltear me produce un dolor muy molesto. Espero a que llegue el hombre que me arreglará la reja, qué está caída; quedó en venir a las 9 pero ya son más de las 10 y no se ha reportado siquiera.
Siempre ha sido un gran problema para mí lidiar con este tipo de personas: carpinteros, herreros, albañiles, electricistas, instaladores... siempre impuntuales e informales, además de que como siempre trabajo tengo un horario muy limitado para recibirlos. Es por eso que pospongo una y otra vez las reparaciones domésticas y los pequeños problemas van creciendo...
Tengo que llamarle y me contesta, algo molesto, que está ocupado con un cliente, que llega en media hora. Llega, observa el problema y me dice que es de fácil solución, pero que no podrá realizar el trabajo porque sus empleados no asistieron a trabajar.
Le digo que es el único día que tengo libre, y me dice que va a ser lo posible. Pero lo más seguro es que siga rompiéndome la espalda tratando de abrir la reja para meter el coche; debido a esto lo estaba dejando afuera, pero me vino a disuadir un desgraciado que me rompió un vidrio para hurtar una chamarra.
Bueno, ni hablar. Lo más urgente es atenderme este dolor, así que voy caminando hacia la casa de un “sobandero” o masajista que ya antes había visitado. Me da una buena friega, casi grito del dolor, pero parece que ya no camino todo torcido y encogido, ahora puedo caminar erguido y mantener la vista en alto.
Él me dice que se nota que he tenido mucho estrés, pues los músculos están engarrotados, y estoy de acuerdo, pero además tengo el terrible vicio de mantener malas posturas al estar de pie, sentado en el escritorio o bien acostado. Cada vez que me sorprendo me obligo a cambiar a una postura en la que tenga la espalda recta.
Hace tiempo un quiropráctico me regaló un folleto en el que se muestran malas posturas y cómo corregirlas. Por ejemplo, recomienda que debemos leer, cepillarnos los dientes y escribir en la computadora SIN bajar la cabeza, viendo directamente hacia el frente, con la espalda y el cuello rectos. Al sentarnos durante un largo rato debemos apoyar los pies sobre un banquito, de modo que las rodillas estén a una altura mayor que las caderas.
He notado que en la mayoría de las oficinas, la pantalla de la computadora está al nivel del escritorio, y esto nos obliga a agachar la cabeza y el cuello. Yo por lo pronto ya la subí de nivel colocando unos gruesos libros debajo.

Ya aproveché mi tiempo para ir al cajero del banco y también para investigar las tarifas de los autobuses, por si hay oportunidad de hacer un viaje muy pronto. He caminado mucho y tengo hambre, así que me dirijo al mercadito (¿por qué será que por acá le llamamos mercadito?) que está cerca de mi casa. Mientras preparan mi comida, observo a la gente, disfruto el día soleado y tibio, y repaso los acontecimientos de la semana pasada.
Después de la presentación el miércoles pasado de nuevas soluciones de seguridad informática, ya se regresaron los coreanos y el indio a sus respectivos países. Ya le entiendo un poco mejor al nuevo sistema operativo de la empresa, ya hay menos presión. Ahora los días son de sol, todavía no es primavera pero ya amanece más temprano; de hecho lo gringos ya empezaron el horario de verano, y esta vez también las ciudades de nuestra frontera norte. Vaya, hasta Anáhuac, Nuevo León cambió el horario, y eso que su línea fronteriza con Texas es pequeñita, pequeñita.
Este día festivo mucha gente venció la psicosis y salió de sus casas a disfrutar el día, quizás la violencia haga una tregua. Todos los paseos lucen abarrotados. De buena gana me hubiera salido yo también, pero en cualquier momento me llegará un proyecto de traducción algo extenso, y quiero aprovechar el día para avanzar. Deberé trabajar mucho esta semana, para estar libre el fin de semana y hacer algo especial para recibir a la primavera 2010. Namasté.

martes, marzo 09, 2010

Visitante Hindú

Esta semana en mi trabajo tenemos como visitante especial a un representante de una de las marcas que comercializamos, quien viene desde Ahmedabad, India. Yo lo conocía solamente por Skype y correo electrónico, pero el sábado pasado me tocó llevarlo a comer y a conocer la ciudad.
Para mi sorpresa, me recibió con un regalo que me gustó mucho: se trata de un kadhi, que es una especie de camisa con cuello mao, de colores muy vivos y que llega hasta el tobillo. Me gustaría mucho estrenarla, pero buscaré una ocasión adecuada pues ciertamente llamará demasiado la atención. Luego publicaré una foto.
Gracias a este joven visitante he podido conocer de viva voz muchas historias sobre la fascinante India, sus costumbres, su cultura, la forma de vida de este país de tantos contrastes.



Hemos hablado también de espiritualidad y religión. Es bien sabido que India es un país en el que se venera a innumerables dioses y deidades, y yo en lo particular he leído sobre muchos de ellos, pero jamás había escuchado de Swaminarayan. El señor Thakkar me ilustró sobre este dios, su Libro Sagrado, los templos y las costumbres religiosas. Me acordé mucho de Autobiografía de un Yogi, de Paramhansa Yogananda, uno de los libros más fascinantes que he leído en toda mi vida.
Curiosamente, a pesar de todo lo que me fascina India nunca había considerado la posibilidad de visitar este país, más bien siempre había soñado con conocer China. Sin embargo, mientras más escucho sobre Bharat (भारत गणराज्य), más me entusiasma la idea de ir planeando un lejano viaje. Ayer este amable visitante me dijo que si me interesa la idea de vivir permanentemente en su país, él podría ayudarme a conseguir un trabajo. Casi no pude dormir pensando en las posibilidades...

ERP

Desde que empezó marzo estamos trabajando con una nueva ERP (Enterprise Resource Planning) en la empresa en la que trabajo. Yo antes no sabía qué demonios es una ERP, pero según mi entender ahora sé que es un sistema integral que utiliza una empresa u organización para llevar a cabo todos sus procesos (compras, ventas, inventarios, contabilidad, producción, etc.) de manera uniforme y sistematizada.
La integración de esta famosa ERP llevó todo un año, pues hay que alimentar al sistema con las bases de datos de clientes, productos, precios y mucha más información. Actualmente todos los procesos se llevan a cabo de una manera diferente a como lo hacíamos antes, y todos los involucrados estamos hechos bolas.
En mi caso esto ha sido muy frustrante y complicado, pues me encargo de colocar órdenes de compra con proveedores internacionales según los pedidos que me envían los vendedores internos. Precisamente porque el proceso es nuevo hay varios errores, como productos que no están dados de alta, precios equivocados o falta de campos específicos que llevan información necesaria para que yo pueda colocar la orden.
Como resultado, yo que nunca me retrasaba en mi trabajo, ahora tengo una lista de órdenes que por una u otra razón no he podido completar; tengo que consultar varios detalles con el ingeniero que dirige este proyecto para poder darle salida a los pendientes acumulados... y a mi frustración.

miércoles, marzo 03, 2010

Trel


Hay algo que no había comentado acerca de mi madre: ella no oye; perdió el oído cuando era muy niña debido a una enfermedad mal atendida. A ella no le gusta que la gente lo sepa, y se enojaría si leyera esto, pero como no sabe leer, lo escribo. (Perdón, mamacita, no te enojes conmigo, no es falta de respeto, es sólo para darle sentido a lo que quiero contar.)
Como muchas personas que carecen del oído, mi mamá desarrolló fuertemente su sentido de la vista, así que el hecho de no escuchar no es impedimento, pues es toda una experta en leer los labios, tanto de las personas que conversamos con ella como de las que aparecen en televisión. Yo veo que no le simpatizan las personas que hablan con la boca casi cerrada o evitando verla a la cara, pues no puede descifrar lo que dicen.
Tiene una capacidad admirable para darse cuenta de lo que uno siente, tan sólo con observar los rostros de la gente. En el aspecto visual, no se le va ningún detalle, todo lo registra.
Cuando yo estudiaba fonética y fonología fui muy feliz, porque estas ciencias me permitieron entender por qué mi mamá pronunciaba ciertas palabras de una forma "incorrecta", y por qué aunque intentáramos corregirla, ella simplemente seguía pronunciándolas igual.
Aprendí que el sonido "k" y el sonido "j" tienen el mismo punto de articulación, pero diferente modo de articulación. Esto quiere decir que el sonido se produce en la misma área (laringe), aunque en "k" expulsamos el aire y en "j" lo aspiramos, esta diferencia es muy sutil. Hagan la prueba y verán. Así entendí por qué mi mamá pronunciaba "karro" para referirse indistintamente a "carro" o a "jarro".
¿Pero cómo no se confunde? Pues porque es muy inteligente y siempre se basa en el contexto de la palabra.
En nuestro idioma hay sonidos muy débiles, como el sonido "g" en segueta. En algunas palabras una "s" o una "r" iniciales también son muy sutiles. Una persona sorda no los puede identificar, y para reproducirlos cuando habla los sustituye con otros. Es así como mi mamá ha construido todo un vocabulario propio.
A mis mis hermanos y a mí estas palabras exclusivas de mi mamá nos hacían reír mucho, especialmente cuando éramos niños. A veces ella pensaba que nos burlábamos, pero no era así, simplemente nos hacía gracia.
En lo particular yo soy un eterno observador del lenguaje, me apasiona y me maravilla todo lo que tenga que ver con el habla: la pronunciación, la sintaxis, la ortografía, los tonos, los acentos; los albures, los regionalismos, etc. etc.
Es por ello que cuando escucho algo diferente, como las palabras de mi madre, el acento de los españoles, el idioma chino o la forma en que hablan mis paisanos de otras regiones de mi país, me río, pero no es por burlarme sino porque siento placer al reconocer una diferencia.
Siempre que nos juntamos los hermanos y nos ponemos a platicar, invariablemente alguno de ellos utiliza uno de estos términos exlusivos de mi mamá; esto no sólo le pone un poco más de sabor a la charla, nos hace sonreír instantáneamente y sentirnos unidos, cómplices, miembros de un mismo clan único. Y no hay uno solo de mis hermanos y hermanas que no lo haga. Es nuestro sello familiar.
Algunos ejemplos de estas palabras son:

"cartoce" (catorce)
"escorbar" (estorbar)
"carmín" (jazmín)
"tutir" (surtir)
"lasduñar" (rasguñar)
"renake" (drenaje)
"bruda" (viuda)
"bruca" (bruja)
"grenuda" (greñuda)
"kunio" (indistintamente junio o julio)
"chopa" (sopa)

Hay muchas más, la lista sería muy larga si las pusiera todas. Sin embargo, quiero mencionar la que más me gusta de todas, mi favorita: "trel" para significar "tren". De hecho me gusta tanto que en general me he acostumbrado a decir "trel" y sólo en ciertas ocasiones utilizo "tren". Trel, trel, trel. Cada vez que pronuncio esta palabra, inmediatamente recuerdo a mi madre, vuelvo a escuchar sus relatos, su voz, su risa; casi puedo sentir su presencia.
Sé que mucho tiempo después de que se haya ido, todavía estará aquí a través de sus palabras, que seguiremos pronunciando sus hijos, sus nietos y todos sus descendientes como un homenaje de amor.