domingo, junio 27, 2010

Sleeping Beauty



Ni sabía yo que Denisse la paparazzi me había tomado esta foto, durmiendo plácidamente en el brincolín ya entrada la mañana. Uno de mis sobrinos ya se había levantado y el otro seguía ahí bajo las cobijas, todavía más dormilón. En el extremo derecho apenas se aprecia a la perrita Camila, quien nos hizo compañía. Fotografía tomada en la quinta de la Tía Pera.

martes, junio 22, 2010

Hud

Hacía mucho que no veía televisión, pero el sábado pasado tenía la tarde libre y me puse a ver qué había. Aunque hay muchos canales, hay muy pocas cosas que me puedan interesar; ya casi la iba a apagar después de darle la segunda o tercera vuelta, cuando decidí dejar una vieja película americana en blanco y negro.
Se trata de Hud (1963), y los personajes principales son el abuelo Homer Bannon (Melvyn Douglas), su hijo Hud (Paul Newman) y su nieto Lonnie (Brandon de Wilde).
La trama es sencilla: Homer ha vivido una vida de trabajo duro dedicado a su rancho ganadero. Su hijo Hud ha sido todo lo contrario, un tipo muy galán pero holgazán, borracho y mujeriego, sin ninguna clase de principios y buscando siempre enriquecerse a costa de los demás. Lonnie, el joven nieto, lo admira mucho y en un principio intenta seguir sus pasos. Es una película muy buena, las actuaciones son soberbias. También disfruté mucho el acento sureño (blanco), fuerte y claro, de los personajes, especialmente el de la bella cocinera Alma (Patricia Neal).
Algo que me llamó mucho la atención es que yo tenía una vaga idea de que el karaoke había sido inventado (no patentado) por el japonés Daisuke Inoue en 1971. Sin embargo, en una de las escenas de la película, Lonnie lleva a su "granddad" al cine del pueblo, y al comenzar la proyección aparece un dibujo animado que invita al público a cantar "Oh, My Darling Clementine", indicándoles que tan sólo deberán de seguir la "pelota saltarina" que avanza sobre el texto de la canción.
E inmediatamente todo el mundo se pone a canturrear "Oh my darling // oh my darling // Oh my darling, Clementine... ¿Pues qué no es eso el karaoke? Que alguien me explique, por favor.



Por cierto, a veces me maravilla cuando encuentro una palabra que jamás había visto o bien nunca le había puesto atención, y casi enseguida la vuelvo a ver, en otro contexto totalmente diferente. Esta fue una de esas ocasiones mágicas.
El nombre del personaje principal es Hud; jamás lo había yo escuchado ni la película la había visto. Dos días después, mientras traducía una de los manuales de automóviles, me topé con el término HUD (que tampoco había visto antes). Vaya, qué coincidencia. Hud como nombre de persona y HUD como siglas de "head-up display" (pantalla de visualización frontal), una pantalla colocada al frente de modo que uno no tenga que bajar la vista para ver los indicadores del auto. Qué chulada.

(Imagen cortesía de ASIFA)

lunes, junio 21, 2010

Esfuerzos Verdes

Desde hace un buen número de años los científicos pronosticaban el cambio climático y una serie de desastres, pero era un tema que no llegaba a trascender los círculos de la ciencia; la población en general no se daba por enterada, y si acaso llegaban a hacerlo lo tomaban con gran escepticismo.
El tsunami en 2004, una serie de terremotos en distintos lugares del planeta (algunos en los que nunca había temblado), el calentamiento global, las inundaciones y el deshielo en los polos no nos dejan ninguna duda de que algo severo está pasando, y que desde hace muchas generaciones hemos estado dañando a nuestro planeta.
Del desastre ecológico ocurrido hace un par de meses en el Golfo de México ni para qué hablar. Creo que a todos nos tiene consternados.
Tal vez no sea suficiente, pero existe un cambio de conciencia y veo que mucha gente está haciendo esfuerzos por disminuir o evitar dañar a nuestros ecosistemas. Como ejemplo, las bolsas reutilizables que están vendiendo en los supermercados; son una buena idea, pero la gente no las usará masivamente mientras ellos sigan regalando bolsas de polietileno. Deberían prohibirlas YA.
Muchas personas usan ahora focos fluorescentes (más que nada por el ahorro de energía), pero acabo de ver un anuncio en la revista Selecciones en donde vienen focos LED (diodo foto emisor), los cuales son todavía más ahorradores de energía, más luminosos y más bonitos.
En Soriana venden un lavatrastes totalmente biodegradable, pero a un precio exorbitante; por favor, qué poco realistas (los fabricantes), la mayoría de las familias mexicanas no podrán adquirirlo y tendrán que seguir comprando productos contaminantes pero baratos.
Durante mi última visita al super me dio mucho gusto ver que ya hay papel higiénico y servilletas fabricados con papel reciclado, lo que evitará que se talen más árboles para producirlos; lo bueno es que sus precios son competitivos. Avancé unos pasillos y más gusto me dio ver que había platos y vasos desechables hechos de material reciclable. No lo podía creer, esta sí que es una buena noticia.
Pues, no sé si a ustedes les pase, pero a mí la verdad me da tanta lástima que en casi todos los lugares donde venden comidas (hamburguesas, tacos, hot-dogs, elotes desgranados, etc.) sirven éstas en platos y vasos hechos de ulta-contaminante poliestireno, la gente los sigue usando y usando sin ponernos a pensar ni por un instante en el gran daño que causan al ambiente. Recuerdo que hace muchos años había platos de cartón. ¿Por qué se dejarían de utilizar?
Desde hace tiempo existen autos eléctricos, autos híbridos y autos que funcionan con gas natural. Pero por distintas razones no se ha logrado que su producción se masifique, por lo cual la gran mayoría de los carros sigue dependiendo de la gasolina, algunos del diesel.
Chevrolet presenta un automóvil muy bello que utiliza gasolina únicamente para crear su propia electricidad, y una vez recargado, el vehículo funciona eléctricamente. Véalo aquí: http://www.chevrolet.com/pages/open/default/future/volt.do

sábado, junio 19, 2010

Retoños de Vida

Con estas palabras la terapeuta Bugs Bunny resumió mi relato sobre las pequeñas plantas de anacahuita que adornan mi jardín desde hace unos días.
Y es que tan pronto las plantaron, absolutamente todas sus hojas se secaron; pasaban los días y al no ver cambios yo me impacientaba pensando que había sido un esfuerzo inútil, que tendría que ir a algún vivero y comprarlas a un precio carísimo.
Pero justamente hace una semana me asomé por enésima vez y para mi gran sorpresa encontré unos retoños casi microscópicos en una de las plantas, la más pequeña. Con el correr de los días los retoños también aparecieron en la planta más grande, y ahora para mi contento no me cabe duda de que sí "prendieron" ambas y pronto empezarán a crecer.

Debo confesar que mi casa había estado muy descuidada durante mucho tiempo. Cuando había lana me faltaba la imaginación y la creatividad, y cuando se me ocurrían cosas para hacerla más atractiva y habitable, no había lana. Afortunadamente ahorita hay un poco de ambas, bueno, más imaginación que lana, a decir verdad, así que ya he empezado a hacer unos cambios básicos.
Hay unas bellas campanillas chinas que resuenan con el viento, y nuevas plantas que vienen a sustituir a los árboles que ocultaban mi casa de la vista. Unos cuadros en las paredes y un asador en el patio. Pronto vendrá un pintor y le dará una nueva imagen en el interior y el exterior. Según vaya siendo posible pienso sustituir algunos muebles. No hay ninguna prisa. Será una nueva casa, una nueva vida.

martes, junio 15, 2010

Zapatos


¿No te parece que es una grosería
pasar tanto tiempo en la zapatería?

Esta es una pregunta para un ciempiés, que venía si no me equivoco en alguno de mis libros de texto de primaria.

Qué bonito es ir a una zapatería. A mí no me gusta tener muchos zapatos, solamente un par de zapatos negros para casi todos los días, unos cafés para los viernes casuales y fines de semana y unos tenis para caminar o andar informal. Ah, y unas botas vaqueras que me pongo cada tres o cuatro meses.
Por esta razón no voy muy frecuentemente a la zapatería, pero cuando lo hago disfuto mucho la experiencia. Cuando estoy ahí casi siempre me doy cuenta de que el calzado que traigo puesto hace mucho, muchísimo que lo debí haber cambiado. O quizás sea que, comparado con el reluciente par que me estoy probando, se vea tan ajado, tan deslucido y gastado.
Mientras me mido los zapatos me asalta las dudas. ¿Me quedan bien? ¿No será mejor comprar un número más grande, o más chico? ¿Y si se hacen feos luego luego? ¿Y si ya que los use de diario no me gustan?
Invariablemente, estar en la zapatería me remite a mi niñez. Entonces me llevaba mi mamá, y se fijaba muy bien que los zapatos no me quedaran tan ajustados, para que me duraran más. También me decía que pensara bien cuáles eran los que quería, y yo lo hacía porque sabía que no volveríamos en mucho tiempo.
En una ocasión elegí unos zapatos que tenían la parte superior delantera en forma cóncava, muy abombados. Y resultó que a los pocos días la bomba de uno de ellos se "desinfló", tal vez por un pisotón de algún bully, y la punta quedó en forma convexa. Cómo sufrí. Me parecía que se veían horribles y que todo el mundo me veía, y por más que le rogué a mamá que me comprara otros, nunca accedió. ¿Cómo podría hacerlo, si no teníamos mucho dinero y mucho menos para lujos? Así que así anduve largo tiempo, arrepentido de haberlos elegido.
Esos mismos zapatos, o tal vez otros, pues la memoria no es tan buena, los gasté tanto que se rompieron de la punta. Y no había dinero para comprar otros. Recuerdo que me agobiaba tanto que tuve que inventar algo para remediar. Fue así como resolví pegarle una etiqueta o calcomanía sobre el agujero, a manera de parche, y luego ponerle mucho Nugget (betún, tinta, aseador de calzado) de color negro.
El parche quedó perfecto, casi no se notaba, a menos que lo vieras muy de cerca. Cuando se despegaba la etiqueta, simplemente le pegaba otra y a bolearlos de nuevo, para que quedaran "peor que nuevos".
Ah, qué recuerdos. Sigo eligiendo mal. La mayoría me gustan mucho en la zapatería, pero después ya no me convencen tanto. Y aunque trabajo mucho para ganarme mi dinero y podría costearme otro par o hasta otros dos, tengo tan grabadas las experiencias de mi niñez que los sigo usando por mucho tiempo. Old habits die hard, o lo que es lo mismo, los viejos hábitos son difíciles de romper.

miércoles, junio 09, 2010

Sitiados

Casi para salir del trabajo, le llamaron a una compañera para avisarle que había un bloqueo y algunos automovilistas habían sido bajados de sus autos a punto de pistola. De inmediato, la ansiedad.
Cuando salí, la avenida sobre la cual está la oficina, normalmente muy despejada, parecía un estacionamiento. Tratar de incorporarme era impensable.
Hace varias semanas que dejé de escuchar noticieros, pero esta vez sintonicé el radio para tratar de saber como estaba la cosa, y me enteré que no era uno sino varios bloqueos en varias partes de la ciudad.
No son bloqueos como los de la Ciudad de México, de gente que protesta contra algo o alguien. Acá el objetivo es impedir el paso de las patrullas de la policía cuando van a investigar algún hecho delictuoso en otro punto de la ciudad.
Utilicé una ruta alterna trantando de prepararme para un gran embotellamiento. Afortunadamente no lo hubo y pude llegar sin incidentes. Pero esto es desalentador, muy desalentador. Siento mucho cansancio y desánimo. Las autoridades que son todo menos eso, están totalmente rebasadas por la delincuencia. Para estas horas el señor alcalde está muy feliz en Sudáfrica, pues no iba a perderse el Mundial, y mientras la ciudad hecha un caos, sitiada. Es ridículo.

martes, junio 08, 2010

Fuera Abajo

El viernes pasado llegué a casa y ya no estaba. Qué alivio.
El hombre que contraté cumplió cabalmente la tarea de derribar el ficus que tenía plantado desde hace varios años, el cual creció a gran altura pero también echó a perder la banqueta. El otro, más pequeño, lo había tirado días antes.
Ya me tenía muy fastidiado ese árbol. Su sombra ocultaba mi casa, y en invierno me privaba de la luz y el calor del sol, tan escasos. Además, esa sombra la aprovechaba el vecino descarado y sinvergüenza que en un tiempo me estuvo robando señal de cable, para estacionar su camioneta.
Este árbol también atraía a muchos pájaros y cuervos, y aunque me gustan mucho los animales y me opongo a quienes les hacen daño, me representaban una gran molestia porque cuando dejaba mi carro afuera siempre lo encontraba zurrado y tenía que
ponerme a lavarlo cada mañana.
Ahora que no está ese árbol, me he enterado de que varios vecinos también han derribado sus ficus porque les ha causado muchos destrozos en sus propiedades, los daños son tan fuertes que (ahora me entero) en algunos municipios está prohibido sembrar este tipo de árboles, pero que yo sepa no hay un reglamento oficial que obligue a cumplir la prohibición.
Desafortunadamente estos árboles abundan en toda la ciudad. Se volvieron muy populares desde hace algunos años, porque crecen mucho muy rápido y dan muy buena sombra. Pero a qué costo.
En el lugar donde estaban los ficus me plantaron dos hermosas... anacahuitas, sí señor. El hombre las trajo de un monte cercano, y aunque ahorita se secaron todas sus hojas, espero que sí retoñen. Si no, tendré que comprarlas en un vivero. Ya fui a preguntar y las venden en la exorbitante suma de 500 pesos. Pero cómo, si esa es flora nativa, en donde quiera crecen.
Será que como me dijo un arquitecto paisajista, que las anacahuitas son muy "orgullosas", y si las intentas transplantar mejor se secan y no retoñan.
En medio de ambas anacahuitas también me sembraron un joven canelo, el cual me regaló mi vecino de enfrente, Don Manuel, el propietario de la tienda. Tiene muchos árboles y plantas, pero lo que le falta es terreno para sembrarlos.
No planten ficus, mejor utilicen la flora nativa de su región.