sábado, julio 31, 2010

Jamás Mi Amor Se Irá

Hoy me desperté contento; no puse ningún despertador y abrí los ojos justo cuando tenía que hacerlo. Di gracias a Dios por este día, percibiendo el sol que ilumina todo alrededor. Fue una semana de mucho trabajo pero hoy es un día especial, es el cumpleaños de mi mamá.
No se ha organizado nada en forma, me parece que en un rato nos vamos a reunir en su casa y cada quien llevará algo de comer, pero lo más importante, y lo comprendemos todos, es estar todos juntos para acompañarla y halagarla y agradecerle la fuerza y la entereza que tuvo para formarnos, a pesar de haber quedado viuda tan joven y tener tantas cosas en contra.
Nunca se dio por vencida, todos los obstáculos los derrumbó. Y me parece que lo logró porque nunca los vio como obstáculos, sino que creyó que así era la vida de difícil (acostumbrada como estaba desde pequeña) y simplemente vivió.
Sé que le gustan las flores, así que le llevaré un bonito ramo. La semana pasada, ella que casi nunca pide nada, me pidió que le comprara un cofre de madera, de esos que hacen los presos... yo tengo una visita pendiente al penal, así que pronto aprovecharé para conseguir su cofre.
Hoy estoy muy contento, y sé que tú también lo estás, mamá.¡Felicidades!





miércoles, julio 28, 2010

Un Tintico

Aunque siempre me ha gustado viajar, desde hace algún tiempo mis prioridades han cambiado y me he concentrado más en otros proyectos. De hecho, hace mucho que no tenía muchas, pero muchas ganas de conocer un lugar. Sí se me antoja ir a Chiapas, volver a Manzanillo, conocer Villa Hermosa, Dolores Hidalgo, Tzintzuntzan, etc., pero no paso los días soñando con esos lugares.
Sin embargo hace unos días pasaron por televisión un programa sobre Colombia, y vaya que me gustó. No conocía mucho de ese país, y en general antes no me atraía viajar a Sudamérica ni Centroamérica, pero al ver este programa casi me visualicé recorriendo las calles del centro de Bogotá, disfrutando sus comidas típicas, subiendo al cerro de Montserrate y pasar una tarde en un café con mesas exteriores, admirando el paisaje y disfrutando un "tintico", que es como llaman allá al café sin leche ni azúcar.
La empresa donde trabajo tiene mucha relación con este país, de hecho, hay planes de poner una oficina por allá. Tal vez en una de esas surja la oportunidad de colarme en un viajecito por la capital colombiana. ¿Quién sabe?

martes, julio 27, 2010

Carro Compartido

Con esto de que desaparecieron varios tramos de Constitución y Morones Prieto, las dos avenidas que atraviesan Monterrey de oriente a poniente o viceversa (una a cada lado del río Santa Catarina), además de otras que lo cruzan y algunas más que ni siquiera están cerca, trasladarse de un punto a otro de la urbe es desesperantemente complicado.
Se formó un comité que propondrá soluciones alternas y buscará reordenar la vialidad mientras se reconstruyen las calles y avenidas más afectadas, pero aún no han surgido opciones concretas.
Se ha hablado de compartir el auto, y sorprendentemente mucha gente se opuso enérgicamente. Yo pienso que no es una buena idea, tan sólo hay que ponerse de acuerdo con alguien que realice más o menos los mismos recorridos y horarios.
También se sugirió el hoy no circula, y las protestas tampoco se hicieron esperar; hoy escuché decir a un compañero de trabajo que si establecen esa medida él se comprará un carro adicional para usarlo el día que no pueda circular el otro. Sin comentarios.
Es evidente que ambas medidas implican hacer sacrificios, pero tal parece que la mayoría de la gente piensa solamente en defender y conservar su comodidad, y no en colaborar para que se reduzcan los embotellamientos, los tiempos de recorrido e incluso la contaminación.
Otra compañera dijo que ella nunca se había subido a un camión y que no iba a hacerlo ahora. Sin comentarios.
Estoy muy consciente de que el transporte público de esta ciudad es muy deficiente, en algunos casos deplorable, pero, vamos, no es el fin del mundo, ni tampoco se trata de renunciar para siempre al automóvil. Inclusive ya circulan camiones con climatización y asientos muy cómodos, pero ni aún así la gente considera siquiera la idea de prescindir de su auto durante unas cuantas horas.
Tristemente, esto es sólo un reflejo más del egoísmo y la superficialidad en la que vive tanta gente. Pensando sólo en sí mismos y viviendo para adorar de día y de noche a los dioses del automóvil, la computadora, el iPhone o el Blackberry, los restaurantes de moda, las tetas de silicón, el cuerpo de gimnasio, la ropa de moda y tantas, tantas cosas que no sólo un huracán sino hasta una lluvia fuerte se puede llevar para siempre en un abrir y cerrar de ojos.

lunes, julio 26, 2010

Mr. Fotógrafo


Un comentario del buen Arévalo en mi entrada anterior me hace pensar en sacarle más provecho a mi cámara fotográfica. Él me sugiere que publique fotografías de mi ciudad para las personas que todavía no han venido a conocerla.
Y me parece buena idea. Se me ocurre tomar unas buenas fotografías tratando de pasar por alto las escenas típicas que todo mundo conoce, como el Cerro de la Silla, la Macroplaza y el Paseo Santa Lucía, y en vez de ello captar lugares, personas y momentos que sean muy regiomontanos pero no tan conocidos.
Me gusta mucho tomar fotografías, pero creo que me da mucha flojera andar cargando la cámara por todas partes. Luego sí la cargo pero se me olvida que la tengo a la mano y dejo pasar momentos muy "de fotografía". Pero como dije antes, este comentario ha resucitado al fotógrafo que soy.
Y es que hace muchos años, cuando empecé a trabajar en un periódico, yo no solamente fui redactor, sino también fotógrafo. Recuerdo que mis compañeros, fotógrafos expertos, me adentraron en el mundo de la fotografía y gracias a ellos conocí no sólo los principios básicos, sino algunos trucos y efectos especiales: retrasar la obturación, manejar diferentes velocidades, diferentes aberturas, varios tipos de lentes, fotografía hermosísima en blanco y negro, ASA 100 ó ASA 400...
Por supuesto, era la época de las cámaras reflex. Cuántos rollos tomé con mi fabulosa Canon profesional, haciendo pruebas y más pruebas hasta sacar fotografías realmente originales, desde ángulos poco comunes, personas captadas en poses absolutamente espontáneas (pues desde siempre detesto las fotos donde la gente "posa", luciendo sonrisas congeladas y posturas ridículas y falsas).
De pronto llegaron las cámaras digitales y todo mundo quería tener una. Yo compré una HP pero la tuve guardada en su caja casi un año: no la quería. Cómo iba a quererla, si con ella no había posibilidad de alterar las aberturas, las velocidades de obturación, nada, solamente oprimir un botón y ya. Ella tomaba las fotos, no yo.
Sencillamente no me convencía. No me resignaba a aceptar que había llegado la era de la fotografía digital.
Con el tiempo empecé a usar mi cámara digital, le fui tomando el gusto y fui aprendiendo a utilizar sus funciones. Sigo pensando que les falta mucho para compararse con las reflex, pero quizá es porque no tengo una profesional. Sus ventajas indiscutibles son la inmediatez y la practicidad: en un segundo puedes ver si quedó bien la foto o si es necesario repetirla, y nada de rollos, revelado e impresión. La transfieres a la compu o la mandas por email y ya está.

domingo, julio 25, 2010

La Muy Noble y Leal

Este fin de semana tenemos visita de unos amigos que vienen de la muy noble y leal Ciudad de México. Dos de ellos no conocían nuestra ciudad, así que en un tiempo muy reducido Héctor se encargo de llevarlos a un maratónico recorrido turístico para que conocieran los puntos más representativos de Monterrey y de paso Saltillo.
Yo los vi apenas ayer. A solicitud de ellos los llevamos a la Basílica de Guadalupe, y una vez ahí se pusieran a tomar muchas fotografías. Yo observaba muy sorprendido, pues habiendo habitado una gran parte de mi vida a unas cuantas cuadras del lugar, nunca consideré que pudiera ser un punto de interés para los turistas.
Enseguida nos dirigimos a Chipinque, en la Sierra Madre, pero desafortunadamente no pudimos subir pues el camino quedó intransitable a causa de las recientes lluvias e inundaciones. No obstante, me dio gusto acercarme a este lugar al que hacía tanto tiempo que no iba, sentir cómo la temperatura desciende velozmente según va uno ascendiendo por el sinuoso camino.
Desde ese punto tan alto, rodeado por una tupida vegetación de pinos y otras especies similares, se disfruta una hermosa vista de la ciudad, así es que nuestros amigos se dieron gusto tomando fotografías. Hasta yo pedí que me tomaran una para actualizar mis avatares cibernéticos.
Por cierto, mis oídos disfrutaron el sonido de las aguas que bajan del cerro en forma de pequeños arroyos; imaginé su frescura mientras veía en una y otra dirección para tratar de verlos, pero no lo conseguí.

Cena en un legendario restaurante especializado en antojitos mexicanos. Después un rato a descansar y más tarde a conocer la vida nocturna de Monterrey. No soy muy noctámbulo que digamos, pero la ocasión ameritaba salir de la rutina.
El vehículo en el que nos íbamos a trasladar no encendía, así que ayudé a empujarlo para hacerlo arrancar, pero no tuve cuidado y una llanta pasó por encima de mi pie derecho. Afortunadamente no pasó de un fuerte y sorprendente pisotón sin mayores consecuencias.

Observo este mundo un poco desconocido para mí. La oscuridad de la madrugada, contrarrestada por brillantes luces de neón, enmarca el escenario en el que tanta gente circula de aquí para allá como si fuera pleno día. Todos buscan divertirse, distraerse del estrés, el cansancio, la insatisfacción, la infelicidad, el dolor, en suma, del sufrimiento que caracteriza a maya, este mundo ilusorio.
Danzan hipnóticamente, cada quien en soledad a pesar de estar en un lugar atestado a más no poder, en flagrante violación a las normas elementales de seguridad. Observo, observo, observo. Decenas de ojos buscan incansablemente algo que ni siquiera saben qué es.
Escucho música agradable. Trato de disfrutar el momento, y lo logro. Pero unas horas más tarde el cansancio me vence y mi cuerpo me exige dormir. Y lo obedezco.

sábado, julio 24, 2010

Dekalog

Hace mucho tiempo vi Dekalog, una serie de 10 cortometrajes dirigidos por Krzysztof Kieslowski, que para mí son una obra maestra de la cinematografía. Recuerdo que renté los 10 videos en Blockbuster, creo que en formato uve hache ese. Como son difíciles de conseguir, he querido adquirir los videos originales, pero cuestan un dineral.
Afortunadamente con Internet es posible para mi volver a ver esta joya. Además de que hay sitios desde los cuales se pueden descargar las películas, me acabo de dar cuenta de que también está disponible en YouTube! Más fácil, sin suscribirse a ningún servicio, sin esperar descargas.
Cada uno de los cortometrajes de Dekalog está basado de una manera muy interesante y por demás arrobadora en uno de los Diez Mandamientos. La fotografía, el eterno conjunto de departamentos en Warszawa, los personajes, todo es fascinante.

lunes, julio 12, 2010

Colibrí

Llego temprano a casa. Abro la llave pero otra vez no hay agua. Me empiezo a impacientar y subo al techo para ver si se logró llenar el tinaco. Negativo. Veo en todas direcciones y me pregunto para qué diablos me vine a la casa. Me hubiera ido a...
En eso veo a un pequeño y ágil colibrí, libando a toda prisa el néctar de las flores de mi anacahuita del patio. Un momento fugaz y luego desapareció a toda velocidad. Esta hermosa visión bastó para hacerme olvidar el mal rato. Al cabo nadie quería bañarse ni lavar patios ni ropas.

domingo, julio 11, 2010

Y Ni Esta

Parece que los vaticinios del pulpo fueron totalmente certeros, ya que la escuadra ibérica se alzó con la Copa Mundial de Futbol 2010, tras un partido con récord de tarjetas amarillas, jugadores de ambos equipos sumamente nerviosos y tensos y gran cantidad de aventones, jalones, zancadillas y hasta una fuerte patada en el pecho de Piqué por parte de los holandeses, a quienes no les importó jugar de la manera más sucia posible con tal de no perder. Pero perdieron.

sábado, julio 10, 2010

Hoy No Represento Nada

Hoy no planeaba estar solo, y sin embargo lo estoy. Estar frente a la computadora en un sábado por la noche es inusitado para mí, y sin embargo estoy.
Estar solo es cotidiano, pero generalmente ocupo mi tiempo en otras cosas y trato de alejarme de la computadora que me esclaviza toda la semana laboral. Pero como otra vez se fue el agua, no puedo asear ni lavar mi ropa, ni tampoco puedo salir pues ya no tengo que ponerme ni puedo lavar mis pies llenos de lodo y mi espalda sudorosa.
Y pienso en todos los que están solos y ya se han acostumbrado a llenar su soledad pasando horas interminables en los programas de mensajería instantánea, en lugar de salir y platicar en vivo.
Y me pongo a cantar, y recuerdo cuánto tiempo hace que no canto, y bebo pequeños sorbos de vino tinto directamente de la botella, no por falta de urbanidad sino por rebeldía y porque sí. Ah, qué bien afina la garganta. Cómo extraño esas reuniones con amigos, pero ahora es todo tan diferente. Y hay que adaptarse. Evolucionar.
Ya pasó la tormenta. Quedan los efectos, pero la lluvia y el vendaval se ha ido. Es la impermanencia de todos los fenómenos, cada vez más clara para mí. Y después de esta tormenta, muchos cambios sucederán. No solamente cambios obvios, sino otros más sutiles. Lo presiento.
Un evento tan fuerte nos deja muy claro qué es lo que necesitamos y de qué podemos prescindir. Quedarse (aunque no igual) o mudarse. Conservar o dejar ir. Avanzar, nunca retroceder. Vivir.

"Soy mitad ayer
mitad mañana
hoy no represento nada
vivo en paz, de mala gana
y lloro
de madrugada".


"Mitad Mujer Mitad Gaviota", 1977
Autora: Lolita de la Colina
Intérprete: Raquel Olmedo

miércoles, julio 07, 2010

Antropófagos

Apenas ayer volvió el servicio de cable e Internet. Pero no utilicé ni uno ni otro, ya que decidí ponerme a bañarme, asear la casa y lavar una pila de trastes con agua de lluvia que había colectado en el bote de la ropa sucia, pues ha seguido lloviendo.
Muy cansado, ya iba a dormirme a eso de la medianoche, pero de pronto se dejó venir un aguacero muy intenso que duró más de una hora; de inmediato se me quitó el sueño y empecé a tomar precauciones por si tenía que salir corriendo, pues el peligro de que se inunde la parte trasera de mi casa sigue latente. Habrá que abrir unos huecos en la barda en caso de que sigan estos tiempos huracanados, para darle salida al agua.
Dormí muy poco, pues hay que salir muy temprano para hacer frente al tráfico.
Hoy todavía no llega el agua, ha seguido lloviendo pero de manera intermitente y no tan intensa.
Después de preparar una rica sopa caliente, me puse a cenar mientras veía la TV. Terrible error. Había seleccionado el programa Tabú Latinoamérica, en National Geographic, que le gustó mucho a Casacelis, y estaban pasando a una pareja de insensatos argentinos que congelaron la placenta de su bebé y después se la iban comiendo poco a poco. Me pareció sumamente asqueroso y repugnante, así que mejor apagué la tele.
Al parecer también acá en México pulverizan la placenta y luego la administran como medicamento.
Creo que una cosa son las personas que se tatúan todo su cuerpo por quién sabe qué conceptos mal entendidos de "estética", o la anciana mujer que deformó tremendamente su cuerpo utilizando corsés para tener una cintura de unos 40 centímetros, creo, "porque así se veía muy sexi"; finalmente es su cuerpo y son sus ideas, pero, ¿comer órganos humanos? No tengo a la mano argumentos científicos en contra de esta práctica, pero mi simple sentido común me dice que esto no es correcto. No cabe duda de que cada cabeza es un mundo.

lunes, julio 05, 2010

Sopa de Coditos en La Gran Naranja

Me dicen que estas desafortunadas palabras utilizó una señora que se llama Ludwika Paleta para referirse a la tormenta que azotó a Monterrey el jueves pasado. Bendita ignorancia.
Ya muchos de ustedes conocerán detalles sobre la magnitud de los daños que ocasionó esta tormenta, así que no redundaré. Yo tengo la fortuna de estar bien y de que mi casa no sufrió daños, pero son muchos los hermanos que sufrieron pérdidas y terribles daños en sus propiedades, además de que también hubo pérdidas humanas que lamentar.
No me había podido conectar, pues el área donde vivo fue una de las más afectadas; en mi casa no hay servicio de agua, como en muchas otras áreas, mucho menos internet, cable ni telefonía fija. Todo esto a muchos nos hará ser más conscientes de lo que tenemos, y en consecuencia lo cuidaremos más.
Salir del municipio es toda una odisea, ya que varias avenidas importantes quedaron intransitables y el tránsito se está concentrando por las únicas que quedaron funcionales. Esta mañana tardé 3 horas en llegar al trabajo, cuando normalmente hago 20 minutos.
Ese día de la tormenta fue impresionante, la lluvia caía casi sin cesar y con una fuerza inusitada, por momentos el rugido del viento era ensordecedor. Yo había decidido no ir a la oficina y me encontraba trabajando en casa, pero al atardecer del miércoles se empezó a ir la luz varias veces hasta que de plano ya no volvió y tuve que suspender.
Había empezado a escuchar muchos ruidos que no distinguía, así que salí a dar una pequeña vuelta. Para mi gran sorpresa, un arroyo que venía del cerro corría por la parte de atrás de nuestras casas y amenazaba con ganar terreno y consecuentemente derribar nuestras bardas traseras (lo que afortunadamente no sucedió).
Además, el viento derribó varias torres de electricidad que colocaron recientemente para las nuevas casas que planean construir ahí, justamente sobre el arroyo. Estos vendedores de casas son irresponsables, si ya hubieran estado construidas el agua se las hubiera llevado con toda seguridad.


Por poquito...

La cuestión del arroyo me inquietó sobremanera, estaba latente la posibilidad de que la creciente entrara a nuestras casas. Yo decidí que no valía la pena arriesgarse a presenciar más daños y en medio de una copiosa lluvia y vientos huracanados corrí a la colonia vecina para refugiarme en la casa de mi hermana y su familia. Chucho se fue conmigo, pero no pude llevarme a Chuki y a Bobi, aunque los dejé en lugar seguro para que estuvieran a salvo.
Hoy lunes sigue faltando agua en muchos sectores de La Gran Naranja. Trasladarse de un punto a otro de la ciudad es sencillamente agobiante. Pero tenemos que seguir adelante, cooperar todos para ayudar a los que están en una situación más difícil que la nuestra. Y "al mal tiempo, buena cara". No hay de otra.


Pasó en 1988 y volvió a pasar... la corriente del Río Santa Catarina barrió con el vado de la Av. Santa Bárbara.