jueves, marzo 31, 2011

Quelqu'un qui me ressemble


Il y'a ceux qui veulent mourir un jour de pluie
et d'autres en plein soleil...


Dalida (Jeff Barnell) / Mourir sur scène

Exhausto después de un día de intenso trabajo, llego a la intersección donde debo girar a la derecha para dirigirme a mi casa, como todos los días. Pero me sigo de frente. Debo hacer un pago en un centro comercial cercano.
Luego me dirijo a comprar un café helado, el cual saboreo lentamente esta vez, mirando las montañas, la gente a mi alrededor, observando mis pensamientos.

Et quand j'ai vu les gens autour, je souriais, souriais, souriais...

Siento la necesidad de aislarme, de estar solo, de dar libre curso a mis pensamientos. Es momento de hacer un alto en el camino, mirar tan sólo un instante lo avanzado y, considerando el presente, empezar a esbozar lo que ha de venir. Ni quedarse sentado a esperar a que la vida pase, ni intentar controlar y planificar hasta el más mínimo detalle, pues es imposible. Solamente intentar definir un rumbo.

Et comme si j'attendais quelqu'un, j'marchais, marchais, marchais...

Mis pasos me llevan a una fuente. El movimiento del agua me hipnotiza, y permanezco sentado frente a ella, gozando el espectáculo. Observo a un niño que también se siente atraído hacia la fuente, y a su papá que llega para cuidarlo. Pero yo estoy más lejos.
Al oír el rumor del agua creo escuchar risas y voces del pasado que trato de descifrar. Hay fragmentos de conversaciones que hace mucho cesaron. Cierro los ojos y recuerdo esas tardes de tormenta, mientras corríamos completamente empapados. Luego llegaríamos a desvestirnos y a amarnos a plenitud. Si pongo atención reconozco también el sonido de las olas golpeando la arena de la playa y la brisa inundando el aire de frescura...

Et en voyant l'enfant, je souvenais, souvenais, souvenais...

Camino hacia el cinema. Las funciones ya empezaron, así que me encamino hacia el exterior nuevamente. Una pareja de jóvenes se encuentra en la entrada. Percibo que no logran ponerse de acuerdo; los dos están molestos, distanciados. Pero, de alguna manera, no se deciden a separarse e irse cada cual por su lado. Avanzan unos pasos, parece que se despiden, pero luego regresan...

Et en savant qu'ils s'aimaient pendant que je vive dans ma solitude, je souffrais, souffrais, souffrais...

No hay nada a qué quedarse. Ya pensé un poco, sé que hay ideas que irán germinando poco a poco, caminos que se develarán de pronto. Cambios que ocurrirán en el momento menos pensado. Con un largo suspiro, me reencuentro con mi realidad inmediata y me dispongo a partir. Solo, como hasta ahora, resuelto como nunca a recorrer la siguiente parte del camino, en compañía. Estoy listo por fin. ¿Tú?

Et quand je retournais, mon coeur pleurait, pleurait, pleurait...

martes, marzo 22, 2011

Amor y Paz


Por estos días hay una feria de plantas y flores, la cual tuve oportunidad de visitar ayer. No llevaba mi cámara, pero cómo me daban ganas de tomar unas cuantas fotos entre tanto follaje, flores de todos colores, macetas de talavera y plantas de todo tipo. La feria fue instalada en la plaza principal de un municipio cercano, que de por sí es muy bonita, pero en esta ocasión se veía hermosamente adornada.
Al principio sólo recorría los puestos, pero de pronto recordé que me había gustado mucho una planta con flores que tienen a la entrada de mi lugar de trabajo, y que había hecho una nota mental de preguntar cómo se llamaba esa planta y tratar de buscar una.
Pues... ahí estaba la oportunidad. Muy pronto vi un puesto que tenía varias de esas plantas, y le pregunté al marchante cómo se llamaba (la planta). "Esa es "azália", me contestó.
Ah.... de modo que esta es la famosa azalea, que la mayoría de la gente conoce como "azália".
Pero las plantas que él vendía estaban muy caras. Avancé un poco más y encontré una de mejor precio. Sin pensar ni regatear, la compré. Y aprovechando que había macetas también, adquirí una de barro, sin pinturas tóxicas, con un diseño bonito y simple.
Ahora mi azalea ya está instalada a la entrada de mi casa, dando la bienvenida con sus flores de una tonalidad entre rosa y morado.
Estos últimos días he hecho unos cuantos cambios en mi casa, que sin embargo le han dado una apariencia totalmente nueva y más agradable. Me deshice de unos sillones demasiado conservadores, de un triste color café, y los sustituí por unos que me pasó mi hermana Pera, mucho más modernos y de un hermoso color marfil. Total, no hay niños que puedan ensuciarlos.
Inmediatamente se hizo evidente que era justo y necesario jubilar la persiana vertical, que ya vio sus mejores días, de hecho le faltaba una hoja y ver esto me molestaba día tras día, pero cuando tenía tiempo no me acordaba de comprar algo diferente, y cuando me acordaba estaba inmerso en uno de mis proyectos de traducción, sin tiempo siquiera de ir a comprar algo a la tienda de la esquina.
Pero este domingo de home improvement me fui a una tienda y adquirí una ¿persiana?, ¿cortina? Pues no se cómo llamarle pero es un lienzo color marfil claro, de una sola pieza, translúcida, enrollable, que deja entrar toda la luz pero no permite mirar hacia fuera ni hacia dentro. No tengo una vista muy bonita, de modo que no me privo de nada.
Esta mañana mientras realizaba mis ejercicios de yoga, frente a esa misma ventana, fui muy feliz al notar como la claridad iba aumentando segundo a segundo conforme el sol dejaba irradiar sus rayos.
Hay mucho por hacer. Fueron muchos años de descuido, de no tener la menor idea de qué hacer para embellecer mi casa. Ahora es necesario re-pintar, comprar candiles, algunos cuadros, tal vez un espejo... pero ahora sé que sí lo voy a hacer y el resultado será muy bello.
Como he aprendido en terapia, nuestra casa somos nosotros mismos. Y este estado de descuido y desarreglo en el que se encontraba (hasta ahora) mi morada reflejaba totalmente lo que pasaba por mi vida... infelicidad, insatisfacción, rodeado de personas que robaban mi energía vital. Es duro, pero es la verdad.
Hoy es distinto. Siento que, de alguna manera, he pagado mi karma a través de estos años, y la diferencia se refleja en todos estos detalles que se me ocurren para embelliecer mi casa (mi vida).
Mi apariencia también es distinta, a pocos días de cumplir 45 años me siento pleno, atractivo, en paz conmigo mismo y con un profundo sentido de Dios dentro de mí. Me siento vibrante y vital, amante de esperar todos los días a que salga el sol, deseoso de correr, ejercitarme, ser productivo, trabajador y llevar inspiración, paz, apoyo, compasión y amor a los seres que me rodean (cuando no me gana lo corajudo).
Hoy es tiempo de vivir intensamente, de prodigar amor, de rodearse de personas positivas, de dar gracias, de amar, de crear belleza, de admirar todo lo bello, de cerrar las puertas a todo lo negativo, a todo lo que roba energía. Es tiempo de amor y paz. Namasté.

jueves, marzo 03, 2011

Amor Volcánico

En el último monento, sentí una ansiedad irresistible de abrazarte. No imaginaba que esto desataría irremediablemente el torrente de una pasión volcánica que ya no pudimos contener.
Aferrado a ti, hice realidad mi sueño de probar el sabor de tus labios, de aspirar tu aroma y sentir el roce de tu cuerpo contra el mío. Reconocí sensaciones que hace mucho, mucho tiempo había olvidado.
Liberados de la ropa, nos deleitamos mutuamente al sentirnos piel a piel, despertando sensaciones apenas imaginadas; la pasión crece sin control cuando beso tu pecho y tú te adueñas de mí con cada una de tus caricias.
Me aprisionas entre tus brazos, y por instantes te quedas simplemente así, con los ojos cerrados. Yo también me dejo llevar, en este momento supremo ya se puede caer el mundo en pedazos, que yo estoy en la cúspide de la felicidad.
El deseo crece incontenible mientras aspiro tu aliento cálido y me dejo caer suavemente sobre ti, ese abrazo con el que me recibes me hace anhelar que nunca transcurra este momento robado. Pero te vas...
Y yo me quedo pensando si fue un sueño, sin poder concentrarme en nada, sin saber cómo apagar la llama de este amor que nació sin que pudiera evitarlo, este amor que no debe ser, este amor que no sabes o no puedes afrontar.