lunes, mayo 23, 2011

Soy Fan de Carla Morrison

La escuché por primera vez hace algunas semanas en el programa "Algodón de Azúcar" que transmite Radio Universidad; la tonada se me hizo conocida, era la canción "Estás Que te Pelas", pero la voz tan dulce, de una tonalidad tan fresca y coqueta, cantada casi a capella, le daba un toque absolutamente original.
No pude escuchar el nombre de la cantante, pero tan pronto llegué a la oficina me dediqué a investigar hasta que descubrí que se trata de Carla Morrison, una muy joven cantante originaria o residente de Tecate, BC, con una original propuesta en música alternativa. Amé su voz.
Y ayer domingo, al hojear el periódico, me enteré de que se presentaría en el Aula Magna de la Universidad; inmediatamente decidí que no me lo perdería.
Imaginé que el recinto estaría repleto de jóvenes vestidos estrafalariamente, pero me sorprendió encontrar a familias completas y varias parejas de edad madura y más que madura; pensé que era el único "fan" pero me llevé la agradable sorpresa de que en Monterrey tiene muchos seguidores. Incluso en la fila de atrás había una niña de unos 5 ó 6 años que se sabía muy bien sus canciones.
Si ya me encantaba su voz, me fascinó comprobar su versatilidad artística, pues Carla Morrison no solamente tiene una voz deliciosa con la que le encanta jugar, sino que toca la guitarra acústica, maneja los pedales y crea sus propias secuencias eléctronicas y loops en el teclado, todo al mismo tiempo, ante mis ojos maravillados.
En varias rolas la acompañó el joven baterista Oscar Hernández, quien tocaba con una gran precisión, ni de más ni de menos, pero siempre muy agradable y haciendo una mancuerna perfecta. Disfruté cada momento del espectáculo, y fue una gran delicia para mis oídos.
"Nunca me Dejes" fue la primera rola con la que abrió la presentación... caray, escuchándola yo estaba en un éxtasis tal que no sabía si quería que terminara la canción... sin embargo las demás canciones no se quedan atrás en belleza y ritmo, especialmente "Pan de Dulce", "Suciedad" y "Compartir".
Qué joven tan talentosa es Carla Morrison, me pongo a pensar que si los padres expusieran a sus hijos a las manifestaciones artísticas como la música, la pintura, escultura, fotografía, el baile (y también les dieran más AMOR y atención)... quizás no habría tanta violencia ni decadencia, tantos "ninis".
Definitivamente, pienso que un ser humano con sensibilidad y capacidad de crear y/o admirar la belleza del arte, es imposible que sea una mala persona.



La fotografía de Carla Morrison es de la autoría de Sicilia Wolf (permiso en trámite).

sábado, mayo 14, 2011

Perdonar

"¿Y usted, cuándo se va a perdonar a sí mismo?", preguntó la terapeuta. Ya había terminado la sesión, así que abandoné el diván, completamente aturdido; me fue imposible contestar y sólo me despedí mientras me dirigía a la puerta. Es rarísimo que me quede sin palabras. Y si bien no le respondí a ella, definitivamente me tengo que responder a mí mismo.
Yo hablaba de que percibía que había llegado el momento de perdonar a dos personas que me causaron mucho daño y modificaron drásticamente el rumbo de mi vida. Luego de años de analizar los hechos, sé que en el primer caso no tuve ninguna responsabilidad, en el segundo, sí. Y en todo este tiempo no he podido y/o no he querido perdonar. Más que nada, no sé cómo hacerlo.
Aún me parece inconcebible, por más qué haya leído y escuchado cuán sanador puede llegar a ser perdonar. ¿Y qué seguiría después? ¿Amistad? No lo creo. Me niego a aceptarlo, no lo puedo asimilar. Sin embargo, sí me gustaría deshacerme de este resentimiento tan intenso.
Desde hace algún tiempo, el tema del perdón ha rondado en mis pensamientos. Hace varias semanas un amigo me comentó que estaba asistiendo a un taller diseñado para llevar a cabo este proceso sanador, y aunque me pareció interesante, entonces no me atrajo lo suficiente como para inscribirme yo también.
Como en esas antiguas películas mexicanas, la pregunta de la terapeuta resuena una y otra vez en mi mente... me quedó claro que para poder perdonar a otras personas, primero debo perdonarme... a mí...
Ahora sí que tengo una buena tarea: callar al consciente y dejar hablar al inconsciente... desenredar la madeja, pensar, recordar, meditar, aceptar... ¿qué es todo aquello que tengo que perdonarme a mí mismo? Me parece un reto muy interesante, y estoy seguro que será un proceso muy iluminador. Caminaré hacia la luz, pues.