jueves, noviembre 05, 2009

Parque Vehicular

Por esta ciudad circulan todo tipo de vehículos. Hay carros de súper lujo, como el Lamborghini Murciélago amarillo en el que se paseaba el recientemente ejecutado Héctor "El Negro" Saldaña, presunto secuestrador y extorsionador.
Hace muchos años sólo había autos Volkswagen, Datsun (hoy Nissan), Renault, Ford, Chevrolet, Dodge y Chrysler, principalmente; la gama de modelos era limitada. De pronto empezaron a llegar nuevas marcas, y al día de hoy desfilan por toda la ciudad vehículos Mazda, Toyota, Mercedes Benz, BMW, Honda, Mitsubishi, Suzuki, Volvo, Subaru, Mini... la lista es interminable.
De los autos de modelo antiguo, hay unos que se resisten a ir al "deshuesadero", carros que muy apenas pueden andar, pero que son el único medio de transportación de sus dueños por no poder acceder a otro. Se les ve con parches y refacciones de otros carros, porque las originales hace mucho que se dejaron de producir.
También hay otros que han recibido excelentes cuidados de parte de sus dueños, lo que les ha permitido pasar de generación en generación, como este precioso Renault 10 que vi hoy por la mañana.
La visión me trajo bellos recuerdos; cómo admiraba yo a este pequeño y veloz carro cuando era niño, soñando que tendría el mío propio cuando fuera grande.

martes, noviembre 03, 2009

Telenovela para Hombres


El domingo pasado pretendía acostarme temprano, pero definitivamente pudo más la programación nocturna de la televisión, que es muy interesante.
Acababa de ver la película "El Arco", del coreano Kim Ki Duk y ya estaba a punto de apagar el aparato, pero en eso empezó, con una escena erótica protagonizada por dos caballeros, lo que creí una película y resultó ser la serie XY, del Canal 11.
La televisora la describe como una telenovela para hombres, que le gustará a muchas mujeres. En mi opinión la propuesta es interesante: mostrar cómo es el hombre en estos tiempos modernos, a través de la vida de un grupo de varones que trabajan en una revista para hombres.
Cada uno tiene una historia diferente; son hombres comunes y corrientes, con sus dudas, sus vivencias, sus convicciones y sus ideas.
Después de un mundo de telenovelas dirigidas a las mujeres, se agradece este esfuerzo del Canal 11 por producir algo dirigido básicamente al público masculino. Lamento no haber visto los cinco capítulos anteriores, pero sí espero ver los seis que restan a la serie.

Monterrey sin Ratas

En el municipio de Monterrey recién acaba de iniciar su gestión Fernando Larrazábal, y una de sus primeras medidas fue suspender por cuatro días las funciones de todo el departamento de Tránsito, mientras que se realizan exámenes de los elementos para determinar si siguen en sus puestos o los mandan a Chihuahua a un baile.
Yo aplaudo la medida de este señor alcalde, pues durante la gestión del ineficiente Adalberto Madero, por decir lo menos, hubo innumerables actos de corrupción en varias secretarías y deparamentos del gobierno, y particularmente los agentes de tránsito se convirtieron en feroces ratas.
Era común que, en flagrante violación del reglamento, se escondieran detrás de arbustos o señalamientos viales para sorprender a automovilistas que rebasaban el límite de velocidad. Los controvertidos retenes anti-alcohol eran un festín para llevarse a sus bolsillos los sobornos entregados a cambio de no imponer multas.
Su desvergüenza llegaba a tal grado que ellos mismos exigían el pago de la "mordida", y si el automovilista no contaba con dinero le ofrecían muy amablemente escoltarlos hasta el cajero automático más cercano o la casa del compadre o familiar que les prestaría el dinero para salir del trance.
En resumen, se olvidaron de su principal función, dirigir el tránsito, vigilar que se cumpla el reglamento y brindar apoyo a los automovilistas y peatones.

Hace unas dos semanas me dirigía a una cena cuando, en plena lluvia, dejó de funcionar el sistema de lavaparabrisas de mi carro. Tuve que dejarlo en un estacionamiento y continuar el recorrido en taxi. Una vez en la cena, decliné una y otra vez las invitaciones a beber una sola cerveza, pues sabía que tendría que manejar y que las ratas de Tránsito andaban de cacería por toda la ciudad.
Horas más tarde llegué al estacionamiento y saqué mi carro, apenas había recorrido dos cuadras cuando con gran sorpresa vi por el espejo retrovisor una patrulla que me perseguía con las torretas encendidas.
Al detenerme se acerca uno de estos "Comanches" y me pregunta si consumí bebidas alcohólicas. "Ni una sola, oficial", le respondí. Acto seguido me pidió que soplara sobre un mugriento cartón, y al hacerlo dictaminó que traía aliento alcohólico. Me quedé mudo del coraje.
Era demasiado para una sola noche: una mascota hospitalizada, un motor de lavaparabrisas que se descompone en plena lluvia, un taxista que me confundió con millonario y pretendió cobrarme de más, pago de varias horas de estacionamiento, y ahora tenía frente a mí a una rata sinvergüenza acusándome falsamente de manejar en estado de ebriedad; frustrante de verdad.
Mientras ponderaba lo anterior la rata me pidió que le mostrara mis documentos, pero casi inmediatamente, de manera intempestiva, me dijo que me podía retirar. Agradecí al cielo por este favor y me fui con mucho cuidado a mi casa, esperando llegar con bien pues seguía lloviendo y mi visibilidad era muy deficiente sin limpiaparabrisas.
A otros conductores les ha ido peor, varios casos han sido documentados en la televisión sin que el anterior alcalde haya puesto fin a tanta corrupción y delincuencia. Por eso estoy muy contento de que nos hayan dejado sin ratas aunque sea unos cuantos días, y espero que hagan una buena limpia en la corporación.

domingo, noviembre 01, 2009

Halloween

Diversas instancias oficiales y religiosas de Nuevo León y otros estados del norte de México han estado propugnando en los últimos años (parezco orador político)por satanizar y desterrar la celebración del Halloween, importada de Estados Unidos, y sustituirla por la del Día de Muertos.
En muchas escuelas primarias los maestros hacen participar a los niños en la instalación de un altar de muertos, y si bien ellos colaboran y han armado unas instalaciones muy bellas, en realidad no entienden completamente el sentido de esta actividad y esperan impacientes la noche del 31 de octubre para disfrazarse y pedir dulces en las casas de su vecindario.
La verdad simple es que en estas tierras norteñas la tradición del Día de Muertos y toda su connotación es prácticamente desconocida; no así el festejo del Halloween.
Si acaso, los periódicos locales publican cada año las famosas "calaveras", versos con sentido del humor dedicados a los políticos y artistas con referencia a la muerte. Yo mismo he escrito unas bellas calaveritas para mis amigos, pero este año estuve muy ocupado en un curso y además recibí la noticia del fallecimiento de un familiar, que me dejó muy entristecido porque no me fue posible visitarlo cuando estuvo enfermo.
Hablando de calaveritas, el genial bloguero Alvaro me dedicó la siguiente:

Tino
Él estaba meditando
cuando la calaca lo visitó
le dijo "no ando jugando"
y al momento lo embistió.
Él le contesto en inglés
I don't understand, señorita;
ella contestó A mí no me chingles
que eso sí me irrita.


Gracias a mis viajes, he tenido la oportunidad de vivir de cerca el Día de Muertos, por ejemplo en el bello estado de Oaxaca. He visto a los hombres que salen al campo a recoger flores de cempasúchil, he admirado altares monumentales, he aspirado el aroma del copal en los mercados y he atestiguado el trajín de las personas comprando chocolate, mole y otras delicias para la cena que ofrecerán a sus muertos. Es una tradición hermosa, pero aunque me pese decirlo, no ha sido, ni es, ni será de aquí. En los estados del norte del país celebramos el Halloween.
Cuando era pequeño yo también recorría las calles y tocaba a las puertas de las casas, junto con muchos otros niños, algunos disfrazados y otros no, cantando "Noche de brujas, Halloween / noche de brujas, halloween". Tocábamos las puertas de las casas y nos entregaban dulces, chocolates, paletas y otras delicias. Los adultos iban a fiestas de disfraces.
Yo jamás me había disfrazado, pero este año en el bar donde trabajo nos animaron a hacerlo ofreciendo un premio al mejor disfraz. Así que por primera vez decidí vencer el miedo al ridículo y participar; desde hacía meses sabía cuál sería mi disfraz, y el resultado fue tan bueno que por decisión unánime de los clientes me llevé el primer lugar del concurso. Recibí muchas felicitaciones y hasta disfruté mi momento de fama, pues en varias meses me solicitaron tomarme una foto con ellos. Yo accedí de buen grado y me dediqué a disfrutarlo. ¿Por qué no?

miércoles, octubre 28, 2009

Aprendizaje

No había tenido tiempo de ponerme a escribir. Más que nunca, estoy en pleno aprendizaje. En el trabajo parece que el tiempo nunca alcanza para nada, son varios los procesos que tengo que aprender y a veces me quedo en blanco cuando recibo un correo o cuando me pregunta mi compañera Diana acerca del estatus de cierta orden, de pronto no sé de qué cuenta me habla... pero ella es muy ecuánime y agradable, sólo se sonríe y me dice que ya iré agarrando el hilo.
Yo ya quisiera dominar todos los procesos, pero debo comprender que esto lleva tiempo. Así que lo mejor que puedo hacer es tener paciencia y seguir tomando notas como lo hago, concentrarme en lo que estoy haciendo. Conciencia plena.

Tzu-Chi va mejorando día con día. Todavía sigue muy flaco y resaltan sus huesos, pero ahora está de muy buen ánimo y tiene siempre un apetito feroz y mucha sed. Lo estoy dejando dentro de la casa, y por la tarde, cuando llego, me recibe con saltitos de alegría y pequeños mordiscos que me dicen sin lugar a dudas que le da gusto verme, pero le daría mucho más gusto que le sirviera sus croquetas especiales.

jueves, octubre 22, 2009

Bienvenido para Atrás, Tzu-Chi



Después de una semana de hospitalización, finalmente ayer por la tarde dieron de alta a Tzu-Chi. El pobre quedó en los puros huesos, pero afortunadamente sí tiene apetito y espero que en unos cuantos días se reponga. Enfilé rumbo a casa, y todo el camino se me quedaba viendo, tal vez desconfiando de que lo fuera a dejar solo otra vez.
Al llegar apenas había abierto la puerta del coche cuando saltó hacia la banqueta, pero está tan débil que sus patas no le respondieron muy bien. Se incorporó inmediatamente y se puso a olisquear todo; se acercó a la reja del pasillo y le gruñó a Bobi, quien lo recibió muy contento.
Después de un buen baño cenó con buen apetito y luego se acostó en su nueva canastita, donde pasó la noche sin levantarse una sola vez.
Hoy por la mañana le serví su alimento especial bajo en grasa, pero apenas sí lo olió; con su mirada me dijo que preferiría un poco de los huevos con jamón que yo estaba desayunando. No, señor. Le agregué un poco de pollo desmenuzado a su plato y ya empezó a comer. Hoy se quedará descansando dentro de la casa.



Manhattan

Salí apresurado de casa, pues no quería llegar tarde a mi trabajo. Anteriormente yo me dirigía hacia el poniente y no encontraba tanto tráfico, pero ahora voy rumbo hacia el oriente, hacia el centro, y encuentro embotellamientos en varios puntos, así que deberé ajustar mis tiempos y salir más temprano.



Aproveché uno de esos atascos para dar un vistazo y observar que la cara de Monterrey (o Manhattan, como le llamo en broma) está cambiando, actualmente están construyendo varios edificios y torres de departamentos que le darán un aspecto muy moderno y atractivo a la ciudad.

lunes, octubre 19, 2009

Lo Más Feo Da Más Quehacer

"Lo más feo da más quehacer", sentenció la abuela Mercedes refiriéndose a la esposa de su único hijo.
"Se daba unos aires de grandeza", recordó. "Pero viera usted que no era nada bonita y eso sí: naca, ¡pero naca!"
Uno de estos días que estuve de desempleado salí a buscar de comer, y felizmente encontré a unos pasos de mi casa el pequeño negocio de antojitos "La Abuela", propiedad de esta emprendedora mujer de más de 70 años pero con una fuerza que envidiaría cualquier cuarentona. La abuela cocina todos los platillos y además mantiene el local reluciendo de limpio, sin ninguna ayuda, porque no le gusta que nadie más meta mano en sus dominios.
Ese día disfruté un delicioso chile relleno, en caldito como se estila en la Ciudad de México y alrededores, con un arroz esponjadito digno de los mejores restaurantes. Pero sin duda lo que más gustó fue platicar con doña Mercedes, quien es originaria de Villa de las Flores, municipio de Coacalco, Estado de México.
Me contó que sus padres eran muy ricos, dueños de negocios y propiedades, "pero muy ignorantitos", y como no sabían leer ni escribir tampoco se preocuparon por darle escuela a su hija. Lo que siempre le gustó fue cocinar, y ahora en sus días de vejez cocina para ganarse el sustento y también mandar dinero a su hijo, quien está muy enfermo y requiere de un transplante para poder seguir viviendo.
Ella se casó con un policía judicial, quien durante muchos años le dio una vida de reina, y le tenía una casa muy grande con hermosos muebles y mullidas alfombras. Pero al final de su vida se volvió alcohólico y su carácter cambió, hasta llegó a balacear la casa y a hacer tantos escándalos que doña Mercedes, anciana ya, se fue a refugiar a la casa de su hijo, en Houston.
Con lágrimas en los ojos me contó que su nuera la trataba con gran delicadeza y dulzura delante del hijo, pero apenas se iba éste la humillaba y ofendía. "Yo jamás le dije nada (a su hijo), para no causarle un problema, y mire cómo acabó", dijo. Así que no queriendo ser un estorbo se puso a trabajar de sirvienta en casa de unos árabes.
Pero su patrón un día le dijo que ya no la quería de sirvienta sino de madrastra, y le ofreció que se fuera a vivir a Jordania, donde ya la estaba esperando su rico y flamante prometido. Espantada, doña Mercedes no volvió a esa casa. Pronto encontró empleo con un matrimonio de japoneses, quienes estaban encantados porque les tenía la casa como espejo. Ellos le llamaban 'Macha' en lugar de Meche, y de acuerdo con ella, se quitaban los zapatos antes de entrar a la casa "para ver qué tan limpio había dejado el piso".
Todo iba muy bien hasta un día en que se encontraba en la tienda Fiesta, buscando los ingredientes para preparar una comida típica que le encargaron unas personas filipinas, llegó la Migra y la mandó de regreso a Nuevo Laredo.
Allá se quedaron sus vestidos, sus zapatos y todas las cosas que había comprado con lo que ganaba. Desconsolada, lloraba en la banca de un parque cuando pasó el mero jefe de aduanas, quien de inmediato le ofreció trabajar en su casa. Tiempo después las hijas del funcionario se fueron a estudiar a Monterrey, y doña Mercedes las acompañó "para echarles un ojo".
Fue así como llegó a esta ciudad. Ella renta una casa, pero como es muy negociante, sub-arrienda una habitación para señoritas estudiantes. Recientemente puso este negocio de antojitos, pero sigue vendiendo menudo todos los domingos en la avenida grande. "Ese es el negocio bueno", dice. "De ahí pude poner este local, y saco para pagar las rentas y comprarme mis cositas, porque a mí me gusta vivir bien".
Yo supongo que también de ese negocio va a salir el dinero para su viaje a Houston, esta próxima Navidad; está muy ilusionada porque finalmente se le va a hacer realidad ver a su único hijo, después de nueve largos años.

Impossible is Nothing


Con esta luna nueva de octubre inicio un nuevo trabajo, es interesante y por demás motivador tener muchas cosas por aprender, muchos retos que vencer.
Estos últimos días fueron muy acelerados y estresantes, principalmente porque Tzu-Chi (Manchas) ha estado muy enfermo y aún hoy sigue internado en un hospital veterinario, espero que por la tarde lo den de alta.
En el último post hablaba de este calor otoñal. Pues bien, llegaron los vientos y luego el viernes vino la lluvia. Lo malo es que justo ese día se le ocurrió descomponerse al motor del limpiaparabrisas... tuve que dejarlo en un estacionamiento y continuar en taxi. Lo bueno es que de todos modos esta semana tenía que llevarlo a la agencia a que le instalaran el termostato de remplazo, de una vez que le arreglen ese motorcito.
El sábado me despedí formalmente de mi antiguo jefe. Le agradecí haberme dado trabajo cuando mucha gente estaba desempleada, y él a su vez agradeció mi dedicación y me recalcó que las puertas estaban abiertas para cuando quisiera regresar. No fue posible despedirme de todos los antiguos compañeros, pero a todos sin excepción les deseo que siempre les vaya bien y les expreso mi agradecimiento.
Entré en mi auto e hice una última parada en el humilde puesto de tacos que hay enseguida de la planta, para despedirme de mi amiga Elena. En este lugar disfruté de su amistad sencilla, de unos ricos tacos y de muchas pláticas sabrosas.
Aproveché la tarde del sábado para hacer unas compras, por ejemplo unos tenis que encontré a muy buen precio y con un 50 por ciento de descuento; era una ganga increíble y salí con dos pares. También adquirí unos pantalones que necesitaré en mi nuevo trabajo. Aunque no soy un comprador compulsivo y la moda es una de las cosas que menos me preocupan, disfruté enormemente recorrer las tiendas y elegir las prendas que compraría, cosas muy bonitas y útiles, que son la recompensa justa de muchas horas de trabajo en la oficina, en el salón de clases y hasta en el bar.
Por cierto que esa noche del sábado trabajé en el bar muchas horas, para ser exactos hasta las 630AM, pues los invitados no entendían que ya iba siendo hora de cerrar y querían seguir la pachanga. Se les dijo que si pagaban un sobre-precio podrían quedarse un rato más, a lo cual accedieron muy gustosos.
La propina estuvo muy buena y a pesar de que anduve de un lado para otro no me sentí muy cansado porque mis nuevos tenis son muy cómodos. Como podrán darse cuenta estoy muy contento con mis Adidas, la razón es que tenía mucho tiempo deseando un nuevo par, los CAT que tenía los compré hace ya más de 6 años y ya pedían su jubilación.

viernes, octubre 16, 2009

Hojas Caídas

Como muchas noches antes de dormir, ayer salí al porche de mi casa y observé el cielo, las estrellas y las nubes. Repaso rápidamente las actividades de ese día y del siguiente. Luego procuro practicar la conciencia plena, observar con atención el momento presente.
Y me di cuenta de que hacía un calor insoportable. ¿Pues no qué estamos en otoño?, pregunté a nadie en particular. Las hojas caídas parecieron responderme: ¿pues no nos estás viendo? Ciertamente, las hojas han estado cayendo, eso sí coincide. Pero este calor... es inconfundiblemente veraniego.
Todavía hoy amaneció a 27 grados, pero ya anunciaron por televisión que la temperatura bajará desde la tarde y que posiblemente llueva, justamente como debe ser el otoño.
He salido a desayunar y mientras conduzco observo a mi alrededor. Nubes de lluvia. Un viento fresco, constante, invisible y apenas perceptible; hay que observar con atención los árboles para darse cuenta de que ahí esta. Eso sí es otoño, bienvenido.