miércoles, septiembre 03, 2014

“Mi hijo es gay, ¡no lo puedo aceptar!”

Una tarde cualquiera recibí la llamada de Victoria, una amiga a quien conozco de toda la vida. Tan solo al escuchar su voz alterada y su respiración entrecortada supe que algo no andaba bien. Me alarmé un poco. ¿Tienes tiempo para hablar, estás a solas? Claro, le respondí, mientras me levantaba del sofá para ir a encerrarme en la recámara.
Y enseguida empezó a contarme cómo fue que durante las vacaciones de verano el menor de sus hijos le disparó a quemarropa: “Mamá, ya ando con alguien, es hombre”… y sin darle tiempo a reponerse de la sorpresa, corrió por la playa para irse a zambullir al mar, con la inocencia e ingenuidad de sus 16 años.
Dice que han sido las peores vacaciones de su vida, que no ha dormido desde entonces y que siente una angustia sin fin. No sabe qué hacer, ni cómo afrontar esta revelación.  En primer lugar, no puede creer ni aceptar lo que su hijo le ha revelado, dice que no es posible, pues de niño nunca manifestó conductas que la hicieran pensar que era homosexual.
Me bombardeó con una serie de preguntas. ¿Cómo puede ser posible? Explícame, si apenas hace unos meses terminó con una novia con la que tenía una relación de un par de años. Siempre se ha llevado muy bien con su papá, le gustaban los cochecitos. ¿Y si lo llevo con un sicólogo para que le haga entender que está confundido, que no es cierto que es gay, y que todo vuelva a la normalidad? ¿Por qué en la casa se comporta “normal”, pero cuando habla con sus nuevos amigos actúa muy afeminado? Un chico le manda mensajes diciéndole “cariño” y “te quiero”… ¿ si le quito el teléfono y la compu y le cancelo todos los permisos? ¿Cómo pueden tener sexo dos hombres? ¿Se lo digo a mi esposo? ¿Cómo se lo digo a mis hermanas? ¿Nos van a dejar de hablar todos por esto?
Yo tan sólo la escuchaba, pues la noticia fue toda una sorpresa para mí y no se me ocurría qué decirle, aunque creo que tampoco me hubiera podido escuchar realmente, pues más que nada, lo que ella necesitaba era hablar, sacar toda esa angustia, esa rabia, esa confusión que no la dejaba casi ni respirar. Me di cuenta de que se sentía sumamente devastada.
De modo que por principio de cuentas le propuse que hiciera lo posible por tranquilizarse, y que tratara de ir resolviendo el problema poco a poco, un paso a la vez. Se me ocurrió que ella, a quien toda la vida la homosexualidad le había parecido una cuestión totalmente inaceptable, anti-natural, inmoral e incorrecta, y que por ello nunca había querido ni hablar del tema,  lo primero que debería hacer sería buscar ayuda profesional (de parte de un sexólogo o sexóloga calificados) para, primeramente, recibir información acerca del tema y despejar así todas sus dudas.
Le dije que, en mi opinión, tener un mayor conocimiento del tema le permitiría abordar la situación de una manera más racional y con mayor control; también le recomendé que no lo comentara con sus amigas o sus hermanas, hasta que ella misma no supiera cómo manejar el tema. Volví a pedirle que intentara tranquilizarse y le reafirmé que podía contar con mi apoyo, como siempre a lo largo de todos nuestros años de amistad.
Al día siguiente, le envié un correo con información sobre varios profesionales en sexología, así como libros y enlaces a artículos que podrían ayudarle. Una semana después nos reunimos para platicar en persona sobre el tema, y me comentó que ya había llevado a su hijo con una sicóloga, que había acudido a un par de sesiones y que aparentemente todo iba bien. Le dije que eso estaba muy bien, pero insistí en que también era muy importante que ella recibiera orientación psicológica; no hice demasiado énfasis, pues comprendo que finalmente ella sabrá cómo afrontar el problema y qué decisiones tomar. Espero que sean las correctas.
Quiero mucho a mi amiga Victoria, y me conmueve mucho ver la angustia y el sufrimiento que le ha causado esta noticia; ya le dije todo lo que yo sé acerca del tema, traté de responder sus dudas, inclusive me ofrecí para hablar con el muchacho o con su esposo...  sin embargo pienso que lo principal es que reciba información de parte de un profesional que responda a todas sus preguntas, caray, creo que nadie llega a estar preparado para recibir ese tipo de noticias, y es totalmente normal que se encuentre sumamente confundida y con una mezcla de sentimientos como ira, humillación, tristeza, desesperación, vergüenza y vaya usted a saber qué más.
En la plática que tuvimos me confesó que a ella le desagradan mucho los gays que se comportan en forma afeminada; dice que puede tolerar a un homosexual siempre y cuando se comporte, hable y se vista como "machín", pero que a los afeminados definitivamente no los tolera, por ello espera que ojalá su hijo no salga con esas "tonterías".
Ante esto mi respuesta fue que, aunque ella pudiera recomendarle o sugerirle a su hijo cómo comportarse, la decisión finalmente la tomaría su hijo, y en caso de que él se sienta bien comportándose en forma amanerada, pues como dice Juan Gabriel "ni modo qué hacer".
Le he comentado esta situación a Bugs Bunny, y ella me sugiere que siga apoyando a Victoria, pues la situación por la que está pasando es prácticamente como si su hijo hubiera muerto, y no porque el muchacho haya dejado de existir, sino porque con su salida del clóset se mueren todas las ilusiones, anhelos y sueños que su mamá se había forjado.
De modo que he seguido buscando la manera de ayudarla, y recientemente supe acerca de una mujer que ha pasado por la misma situación y pudo afrontarla felizmente, ella ha compartido su experiencia en la iglesia a la que yo acudo, así que fue más o menos fácil conseguir su número telefónico; ya se lo pasé a Vicky desde hace un par de semanas, y aunque aún no le llama espero que pronto se decida, pues creo que le podría ayudar mucho.
Qué difícil es para una persona intolerante, tener que aprender, a la fuerza, a tolerar… porque como ella misma dijo, “finalmente es mi hijo, y por mucho que me esté costando, tengo que darle todo mi apoyo”.

P.S. Mi amigo Álvaro escribió una reflexión sobre este tema. Pueden leerla aquí.