Había olvidado esa deliciosa ansiedad por encontrar las piezas que corresponden a una sección del rompecabezas, esa sensación maravillosa de dar con una de ellas y, sin saber cómo, colocarla exactamente en donde hacía falta. Me gustan los rompecabezas, pero hacía años que no armaba uno.
A finales del año pasado me compré uno con la imagen de una obra pictórica que siempre me ha fascinado: Un Baño en Asnieres, del maestro del puntillismo Georges Seurat, pero apenas completé el marco y así lo dejé. Un día Rodolfo lo escondió debajo de una cama y esto causó que me olvidara de él.
Hasta que se me ocurrió que, si no lo iba a armar por tener tantas ocupaciones, sería mejor compartirlo con alguien que sí tuviera ese tiempo, como mi hermana Carmen, y este fin de semana metí las piezas nuevamente en la caja y se lo entregué, aunque me dijo que primero iba a finalizar uno que ya tenía empezado.
Como me dio curiosidad, le pedí que me lo mostrara, y ya que estuvo sobre la mesa, me puse a apreciar los detalles de una escena italiana, con muchas flores, edificios antiguos, un canal y algunas barcas. Tomé una pieza... y ahí empezó todo. En silencio y sin ponernos de acuerdo, empezamos a armar el rompecabezas, una pieza, luego otra, y otra y otra y otra... Los minutos se fueron pasando deliciosamente, y bueno, me tuve que ir.
Ayer domingo planeaba quedarme todo el día en casa, pues el calor estaba insoportable. Pero "algo" me hizo regresar a casa de mamá. Ella no estaba, porque mi hermana se la había llevado a pasar el día en su casa. Pero estaba Carmen... ¡y el rompecabezas! Otras dos horas deliciosas buscando las piezas correctas, a veces con paciencia, a veces con frenesí, siempre disfrutando, especialmente al encontrar por fin esa pieza que había buscado con tanto ahínco. Entre los dos le dimos un buen avance. Y cuando lo terminemos, seguramente armaremos el de Seurat. Y luego otros, ¿por qué no?
Decididamente, me encanta armar rompecabezas.
tinísimo
Los sucesos de mi diario vivir
lunes, mayo 20, 2013
viernes, mayo 17, 2013
Apuntes de mis Sueños: Las Manos Suaves de Mi Madre
Ayer que escuchaba a Mitzuko hablar sobre sus sueños, caí en
la cuenta de que sabrá Dios cuando perdí la costumbre de tener una libretita en
mi buró, lista para anotar mis sueños. Durante el tiempo que la tuve, todos los
días pude recabar un material precioso que compartía con mi analista. Pero un
buen día dejé de tener la libreta sobre el buró, y así parece como que nunca
sueño, pero sí sueño.
Así que anoche coloqué libreta y pluma sobre el buró y me
dormí. Y esto fue lo que soñé:
Había estado de visita en casa de mi mamá. Mi hermano
Alejandro y yo ya íbamos de salida, y a él se le ocurrió revisar si había
correspondencia en el buzón. Metió la mano y sacó un billete, creo que de $100.00.
Luego un sobre que venía de tierras lejanas, y contenía certificados de defunción
de una persona y un par de trajes, uno de ellos de color café.
Era algo así como una invitación para acudir a la entrega de
una herencia, pero de pronto se me ocurrió que podría ser una trampa, así que
le dije a mi hermana Mónica que suspendiéramos todo, porque el sobre contenía
unos polvos que nos asfixiarían. Salimos al patio, bebimos agua de unos vasitos
pequeños, ventilamos todo y nos salvamos de milagro; yo veía que a algunas
personas sí les había afectado el veneno y hacías unas muecas espantosas.
Veo a mi mamá muy abstraída, caminando lentamente de un lado
a otro de la pieza. Me distraigo un momento y de pronto me doy cuenta de que cruzó
la calle y ahora se encuentra afuera de la casa de enfrente, viendo fijamente
hacia la nuestra. Me aterra pensar cómo pudo atravesar la calle, caminando tan
despacio. Pienso en ir a por ella, pero no quiero incomodarla.
En pleno centro de la calle hay un árbol, parece un sauce
llorón, y algunas de sus ramas cuelgan hasta el suelo. Ahora veo que mi mamá se
esfuerza por jalar algunas de ellas, como si quisiera cortarlas, así que ahora
sí me acerco y la tomo de las manos para que regresemos a la casa. Sus manos
son tan suaves. Caminamos bajo la llovizna y el frío.
Ella trae sobre los hombros algo así como un chal o un
sarape, pero lo llama abrigo. Me dice que lo tome, porque me quiere mucho, está
preocupada por mí y no quiere que pase frío. Yo le digo que estoy bien y que no
voy a tener frío, que no se preocupe. Y seguimos caminando, mis manos sintiendo
las suyas, tan suaves, tan cálidas.
martes, mayo 14, 2013
A la Memoria del “Somite”: Mi Cuatacho Bloguero, Mi Inspiración
Con mucha tristeza y sincera consternación me acabo de
enterar del fallecimiento de un amigo muy querido, con quien nunca hablé y a quien
nunca conocí personalmente.
Quizá se pregunten cómo puede entonces ser mi amigo. Pues así;
simple y sencillamente lo fui conociendo a través de los relatos que publicaba
en su blog, uno de los primeros blogs que leí en mi vida, y con cada texto lo
fui considerando mi cuate, mi admirado cuate chilango para más señas. Siempre
lo conocí como “el Somite”, y apenas ayer me di cuenta de que su nombre es Carlos.
¿De qué sirve decir que lamentablemente nunca se me ocurrió
visitarlo? No sé exactamente dónde vivía, pero me late que muy cerca de la
Agrícola Oriental, la colonia donde vivieron mis queridos tíos Félix y Tula, en
aquella querida casa donde pasé tantos días de vacaciones.
Conocí muchas cosas de él, como el hecho de que su familia
es de Guanajuato y allá pasaba algunas vacaciones, que tiene un hijo a quien
adoraba y al que siempre llamó Hammer Head, que tenía un trabajo que lo
fastidiaba mucho, aunque se daba sus buenos viajes, pero luego consiguió un
puesto mucho mejor cuando entró a trabajar para la embajada de EU.
Supe del gran amor que le tenía a su abuela, y conocí a
varios de sus amigos, con quienes se ponía unas buenas borracheras de vez en
siempre. También conocí a su inseparable amiga Claudia y leí la nostalgia con
la que hablaba de sus años universitarios en la UNAM y de su afición al futbol
americano. Vaya, hasta fui de los pocos (¿o muchos?) a quienes les confió que
no usaba calzones.
Creo que la primera vez que di con su interesante blog fue cuando
buscaba la frase “Titán de grosella”, y apareció su blog en el resultado de la
búsqueda, pues con este apodo llamaba a su cuñado. Me gustaron tanto sus
relatos que no dejé de leerlo. Alguna vez le dejé un comentario, y estoy seguro
de que me respondió con otro mensaje, cuando menos una vez.
Me gustaba mucho la forma tan desenfadada de escribir del
Somite, y a través de ella me fui haciendo un retrato de su personalidad. Fue
así como llegué a admirarlo, porque supe que era un tipo entrón, sin
complicaciones y muy simpático que sabía disfrutar la vida, dando al mal tiempo
buena cara, repartiendo mucho amor a su familia y a sus amigos
Conocí muchas de sus alegrías, y también de sus penas, como
el fallecimiento de su querida amiga Nora y posteriormente el de su tía Cosh,
en 2010. De hecho, este fue el último post que leí, y que se quedó grabado en
mi blog, pues yo era su seguidor.
Pasaba el tiempo y no publicaba nada. Yo estaba impaciente
por leer más de sus escritos, pero comprendí que los blogueros de pronto ya no
tenemos inspiración para escribir, y a veces abandonamos la escritura durante largas
temporadas, o simplemente, cerramos el blog para siempre. Qué lamentable no
haber tenido sus datos de contacto, para saber cómo estaba.
Recientemente he vuelto a escribir en mi blog, que tenía muy
abandonado, y como seguía sin tener novedades suyas, ayer me puse a buscar con
más ahínco. Fue así como pude leer cuatro escritos que publicó el año pasado.
En uno de ellos explica que dejó de escribir porque “empezó a llover” en su
vida, y platica sobre la muerte de su papá. En otro de los textos menciona que
padece cáncer, y con su enjundia característica, afirma que ese “cangrejito” no
lo va a vencer y le va a echar todas las ganas para vencerlo. Eso fue en el 2012,
el año pasado.
Sentí una extraña pesadumbre, una tristeza muy grande al
imaginar que mi cuate el Somite quizá hubiera perdido la batalla. Al llegar a
mi casa me puse a investigar un poco más y encontré los datos de su querida
amiga Claudia (ver fotografía); le pregunté por él y fue ella quien me informó que este hombre
admirable y muy querido se nos adelantó en febrero de este año y ahora está,
muy sonriente y alegre como siempre, en un lugar mejor.
Amigo Somite, desde aquí te mando un abrazo muy fuerte. Tú
fuiste quien me inspiró para continuar escribiendo en este blog, y llevo tus
enseñanzas sobre cómo enfrentar la vida grabadas en mi mente y en mi corazón. Espero
algún día ser tan feliz como tú. ¡Te quiero mucho, dondequiera que estés,
cabrón!
domingo, mayo 12, 2013
Monterrey se Reinventa en las Calles
La semana pasada que me fui a pedalear por la Calzada del Valle, me dio mucho gusto ver a toda la gente reunida para correr, pasear a sus mascotas, andar en bicicleta, patines o simplemente caminando, un nutrido grupo de personas compuesto por familias completas con sus niños pequeños, hombres y mujeres jóvenes, matrimonios de todas las edades, etc.
La Calzada del Valle, ubicada en el municipio de San Pedro Garza García, es hermosa, con su amplio camellón lleno de árboles y jardines, una de las pocas avenidas arboladas que tiene el área metropolitana de Monterrey. En su intersección con la Calz. San Pedro hay una glorieta muy bonita, y en esta avenida también muy arbolada se instalaron varios puestos: de verduras, de paletas, de dulces y otras cosas, como un mercado de pueblo.
Siguiendo el ejemplo de San Pedro Garza García, otros municipios también están cerrando ciertas avenidas los domingos para convertirlas en paseos familiares, lo cual me hace pensar que la ciudad está cambiando, quizá la población ya está completamente harta de la situación de violencia e inseguridad que hemos venido padeciendo en los últimos años, y se vuelca a las calles para caminar, pasear, andar en bicicleta, en franca recuperación de sus espacios públicos.
Recientemente el periódico El Norte reseñó que la ciudad está viviendo un boom de carreras 5K y 10K, nunca antes se habían realizado tantas competencias en todos los puntos de la ciudad, lo cual confirma la decisión de la gente de tomar las calles.
Personas pesimistas dirán que todo sigue igual, pero yo me doy cuenta de que hay muchas cosas diferentes: la ciudad está cambiando, poco a poco hay más interés por estar preparados, por cuidar el ambiente, por ser una sociedad más sana en todos los sentidos.
Y una muestra de ello es una tienda Oxxo ubicada en este sector que comentaba al principio, que luce en sus paredes unos bonitos jardines verticales. Qué bueno sería que otros negocios imitaran este ejemplo, cuánta falta le hacen jardines y árboles a Monterrey.
Los Cinco Secretos Que Debes Conocer Antes de Morir
Hoy me levanté, no muy temprano, pero de todas maneras con toda la intención de dar un paseo dominical en bicicleta. Anoche estuvo lloviendo, y hoy por la mañana sólo caía una llovizna muy aislada, así que monté la bicicleta en el carro y me salí. Oh, pero al ir avanzando, la lluvia fue arreciando, de modo que lo más prudente fue regresar a casa e intentarlo en otra ocasión.
Mientras tanto, iba escuchando en el radio un programa en el que entrevistaban a Rosa Argentina Rivas Lacayo, quien hablaba sobre su libró "Saber Perdonar".
Me parecieron muy interesantes sus puntos de vista, y pensé en comprar el libro para conocer un poco más; también pensé en regalar una copia a la Liebre de Marzo, pienso que le haría mucho bien.
Regresé y me puse a ver un poco de televisión, pero me quedé dormido, y al despertar, después de comer, me he puesto a ver reseñas de ese libro, dónde se puede comprar y cuánto cuesta. Pero como ya saben, navegando en una página interesante pasamos a otra más interesante y así sucesivamente, de modo que de pronto di con un libro que se llama "Los Cinco Secretos Que Debes Conocer Antes de Morir", de John Izzo. Qué título tan atrayente, ¿a quién no le gustaría conocer esos cinco secretos? Aquí les comparto un video, en inglés, acerca del libro que encontré en la editorial Berrett-Koehler Publishers.
http://www.bkconnection.com/thefivesecrets/
sábado, mayo 11, 2013
¿Indeciso Yo? No Creo, Bueno, ¿Será posible? Quizá..
Te Ves Muy TaB
Sigue fresco en mi memoria el recuerdo del refresco TaB, que yo sepa el primer refresco dietético comercializado en México, allá a principios de los ochenta, años antes de que saliera al mercado Diet Coke y posteriormente Coca Cola Light.
Su sabor era muy peculiar, no puedo decir que delicioso, pero a mí me encantaba; además la forma de su botella y su textura rugosa eran muy agradables. Consulto información en la red y me doy cuenta de que pertenezco a esa minoría que fuimos fans de TaB y lamentamos mucho su desaparición a nivel mundial, en Estados Unidos parece que está de vuelta desde el año pasado, así que ojalá que también acá lo vuelvan a vender.
El título de este post viene a colación por uno de los comerciales de esta bebida, en el que la pegajosa cancioncita decía "y ahora ven, mírate, te ves muy TaB".
Hace unos cuatro años, después de recibir un importante diagnóstico médico, decidí que era hora de empezar a tener un estilo de vida más saludable. Lo que más trabajo me ha costado ha sido dejar el hábito de fumar: hice un intento en 2008 y duré más de un año sin cigarro, pero volví. Seguí fumando un par de años, nuevo intento; pero volví a recaer a los pocos meses. Actualmente llevo casi seis meses sin fumar, el último cigarro lo fumé el 20 de noviembre del año pasado, y espero que verdaderamente sea el último. Esa es mi intención.
Acerca del ejercicio, nunca, pero nunca he sido amante del mismo. A lo largo de mi vida adulta he estado varias veces en gimnasios, pero tan sólo duro unas semanas y lo dejo por la paz, me parece sumamente aburrido y de verdad no puedo entender cómo hay tanta gente que se pasa horas en el gimnasio. Quizá se deba a que, como dice alguien que sabe del tema, los resultados no se ven enseguida, y como yo soy sumamente impaciente, pues abandono el gimnasio muy pronto.
Estuve aprendiendo box, pero era sumamente extenuante para mí, y sin dejar de fumar, mucho más. Me gusta mucho caminar. Correr, casi no, también me parece muy aburrido dar vueltas y vueltas alrededor de un parque, viendo lo mismo todo el tiempo. A mí me gustaría correr una gran distancia de ida y luego de regreso, pero las calles de mi ciudad no se prestan para ello, ademá de que la inseguridad y la violencia estuvieron muy duras en años pasados.
El año pasado ya me había decidido a comprarme una bicicleta. Estaba a punto de hacerlo, cuando empecé a sufrir unos fuertes dolores que culminaron con una operación casi casi de urgencia en la que me extirparon la vesícula, así que tuve que posponer el ejercicio en general y la bici en particular.
Bueno, pues finalmente ya tengo mi bicicleta. Primero me paseé por las calles de mi colonia, sorprendido de no haber olvidado a andar en bici. La semana pasada ya la puse en mi porta-biciletas del carro y me fui por la mañana a la Calzada del Valle, donde se cierra el tráfico vehicular los domingos de 7 a 1 para que se convierta en un paseo familiar en donde la gente puede caminar, correr, pasear a las mascotas y andar en triciclos y bicicletas. Me da gusto que estos domingos familiares ya se estén haciendo en otros municipios también, incluyendo en donde yo vivo.
Este ejercicio sí me gusta mucho, y pretendo seguir practicándolo por un buen, buen tiempo.
Lo que me faltaba para vivir un estilo de vida saludable era... bajar de peso. Creo que desde los 25 años empecé a ponerme chonchis y dejé de ser la varita de nardo que siempre había sido antes. Nunca he llegado a la obesidad, pero sí al sobrepeso, particularmente se me nota en el abdomen abultado y ultimamente la espalda más ancha y adiposa, porque mis piernas y mis brazos han seguido siendo delgados.
Es así que hace unos 15 días decidí tomar el asunto con seriedad y acudí a consultar a una nutrióloga, quien me empezó a asesorar y recomendó que, tomando en cuenta mi estatura y estructura ósea, debería bajar 12 ó 13 kilos. Empecé la dieta, y la he respetado el 99 por ciento del tiempo, si bien muchas veces me quedo con un hambre feroz, pues me encanta, me fascina, me gusta mucho comer.
Hace un rato fui a la consulta de seguimiento, y después de hacerme varias pruebas me dijo que bajé 1 kilo y 100 gramos. ¿Qué? ¿Tanto sacrificio para eso? Sin embargo, la doctora me dice que fue un gran logro, pues de ese kilo cien gramos, 900 gramos fueron de grasa, y además reduje 3 centímetros de cintura. Vaya, eso sí, desde el momento que inicié desapareción esa espantosa inflamación de panza que era mi suplicio eterno. Ya me anda por bajar más de peso, así que seguiré dedicado a la dieta. Yo quiero estar saludable, pero también quiero verme muy TaB.
De Madres y Plantas
Ayer fue un caluroso día de las madres. Como que ya hacía falta sentir un día así, vertiginoso, de fiesta, con mucho tráfico, con mucha gente en la calle visitando los panteones, apresurada comprando ramos de flores, regalos, comida.
En mi trabajo nos dieron la salida a las 2 de la tarde. Abordé mi carro, que estaba ardiendo de calor, y avancé unas cuadras, pero pronto tuve que detener la marcha porque ahí están dos de los panteones más antiguos de la ciudad, y a su alrededor decenas y decenas de puestos y negocios de flores.
Uno, dos, tres cambios de semáforo y ahí seguíamos, pero sin impacientarnos, sin tocar el cláxon, aguantando vara. Por fin pude pasar la intersección de Venustiano Carranza y me detuve por ahí, junto a un puesto de flores improvisado. Llevé un ramo de rosas color lila para mi mamá y un paquete de 24 rosas rojas para repartir a mis hermanas, cuñadas y sobrinas que ya son mamás. De paso compré ahí junto dos pollos, uno rostizado y uno asado. Listo, ahora sí a comer a la casa de mi mamá, ya tenía mucha hambre.
Me da mucho gusto llegar y ver que hay tanta gente: mis hermanos y hermanas, mis sobrinos y sobrinas, sobrinos nietos, la casa llena con un gran bullicio. Mi mamá estuvo muy feliz, muy felicitada y querida, feliz con sus flores y sus retoños.
Y pasé toda la tarde ahí, platicando, cómo nos gusta platicar a todos los de mi familia. Hacía falta, ya que no nos habíamos reunido desde hace tiempo.
Mi sobrina Mireya puso orden desde el domingo pasado a la selva de plantas y macetas que ha acumulado mi mamá sin ton ni son en el patio, que no se podía ni caminar. Ahora sí todas las plantas están dispuestas en forma muy ordenada junto a las paredes, dejando libre el centro del patio. Nos pusimos a admirar las plantas, y aproveché para traerme unas cuantas: una planta con hojas como de lechuga pero muy duras y que parece almendro, una planta de chile y un tulipán; de pilón, en una de las macetas venía una planta de aguacate.
Llegué a mi casa ya casi a las 8, a punto de oscurecer, y me dediqué a sembrar las plantas en tierra, todas excepto el aguacate, éste decidí seguirlo cuidando en su maceta hasta que se convierta en un arbolito joven que plantaré en el parque de mi colonia. Disfruto mucho cavar la tierra, hacerles un buen espacio, depositarlas en su nuevo hogar y cubrirlas nuevamente de tierra antes de regarlas bien. Poco a poco mi jardín va luciendo como siempre lo había querido, lleno de plantas.
Afortunadamente a Rodolfo también le gustan las plantas y me ha ayudado a plantar y cuidar algunas, como la Nochebuena que compré en diciembre para mi oficina, o una planta decorativa que se trajo de un jardín que está cerca de su trabajo, y las semillas de chile que me dio mamá haca unos meses.
Hace mucho que mamá no viene a visitar mi casa, pero no importa, una parte de ella ya está en mi jardín: en todas esas plantas que ella cultivó con muy buena mano, que hizo crecer a partir de una ramita, de un retoño, ahora me alegran la vista y el corazón.
lunes, mayo 06, 2013
Ser Gay no es Ser “Muñeca”
Estos días me he estado preguntando qué es lo que me pasa, pues me encuentro muy rebelde, hipersensible, intolerante a cualquier tipo de injusticia y por desgracia muy proclive a reaccionar con enojo en lugar de ecuanimidad; frecuentemente debo hacer un trabajo extraordinario de contención para guardar la calma y no caer en un estallido como los que Daniel Goleman denomina “secuestro emocional”.
Recientemente acabo de cumplir 47 años, y posiblemente me encuentre en una fase de mi vida en la que es preciso re-evaluar todo: actitudes, amistades, actividades, metas, intereses, etc. Constantemente observo las actividades que conforman mi entorno y me pregunto si estoy satisfecho, si es lo que realmente quiero o necesito.
Quizá me esté preguntando, a nivel inconsciente, qué es lo que quiero hacer con los años que me quedan, como dice la canción. Cerrar círculos, seguir avanzando, el objetivo no hay que perderlo de vista: “ser feliz”.
Ayer tuve otra de mis rebeldías. Resulta que, como he dicho antes, pertenezco a una asociación civil de auto-ayuda, de tipo HSH, la cual ofrece sesiones semanales para fomentar no sólo la convivencia, sino también la información sobre avances médicos, legales, sociales y otros relevantes para esta comunidad específica, se ofrecen pruebas rápidas para detección de VIH y también se ofrece consejería y apoyo tanto para personas que viven con VIH como para sus compañeros y familiares.
Cabe mencionar que los epidemiólogos acuñaron esta categoría HSH en los 90 para estudiar a los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, sin tomar en cuenta su identidad sexual; es decir, las personas HSH pueden ser hombres muy masculinos, no tan masculinos, trasvesti, transgénero con pene y testículos… etc.
El caso es que a la inmensa mayoría de los miembros de esta asociación a la que pertenezco les gusta mucho hablarse en femenino, con términos como “muñeca”, “perra”, “vieja”; imaginan vestirse de mujer, enumerando prendas como sombreros, estolas, vestidos, zapatos de tacón, etc.
Tenemos un chat privado en Facebook en el que participamos todos para ponernos de acuerdo sobre las sesiones, pero además para saludarnos, comentar noticias, anécdotas, compartir chistes, etc. Algunas veces los integrantes mandan un saludo como “Buen día chicas, a empezar el día como princesas, empoderadas, divinas, etc.” o algo similar.
Soy muy tolerante, pero esto a mí me incomoda (y gradualmente se ha hecho más intolerable), pues yo no me considero “muñeca”, ni “vieja”, ni me siento cómodo hablando en femenino o pensando en vestirme de mujer, pues esto no pasa por mi cabeza.
Por una parte, me gustaría seguir asistiendo a las sesiones del grupo por la gran cantidad de información que estoy recibiendo, información que me puede servir más adelante para impartir consejería a personas que lo necesiten. Pero por otra parte, la tónica afeminada del grupo definitivamente no me hace sentir muy cómodo que digamos.
Ayer en el chat privado uno de los integrantes proponía que nuestra asociación participara en un contingente en la próxima Marcha de la Diversidad 2013, tras lo cual algunos otros empezaron a proponer la vestimenta apropiada para la ocasión (obviamente femenina). Yo me encontraba, muy entusiasmado, a punto de iniciar una pedaleada, así que escribí que quizá sería buena idea que formáramos un equipo de ciclistas para practicar los fines de semana.
El director del grupo escribió que tal vez sería buena idea, para ser congruentes con uno de los objetivos de la asociación: hacer deporte; y qué incluso sería una gran idea si el contingente participara en la marcha haciendo algún tipo de deporte o en bicicleta, ya que, según creía, ningún otro grupo lo había hecho.
Esto me recordó que yo tengo muy mala opinión de las marchas, pues generalmente participan hombres disfrazados estrafalariamente, vestidos de mujer o semi-desnudos, en actitudes francamente provocadoras, y según ellos lo hacen para ¡exigir respeto! Me parece una gran incongruencia y una tremenda estupidez, y creo que más bien se consigue fomentar la homofobia y la falta de respeto.
Pienso que sería muy bueno que marchara un grupo de hombres vestidos simplemente con el uniforme o ropa que lleva diariamente a su lugar trabajo: un médico, un bombero, un agente de tránsito, un ejecutivo o directivo de empresa, un chofer de autobús, un obrero, un deportista o un bailarín de ballet.
Creo que esto sería más digno y serviría para transmitir la idea de que los gays pueden ser personas comunes que participan en todos los segmentos de la sociedad y se dedican a todas las profesiones que existen, y no necesariamente son exclusivamente personas que gustan vestirse de mujer.
Es por ello que, lo siento, no pude evitar escribir en el chat privado, “Apoyo la idea, con todo respeto, no todo es jotería”.
¿Lo escribí o sólo lo pensé? Pues sí, sí lo escribí. Se hizo un silencio electrónico, hasta que uno de ellos escribió: “Pero bien que nos gusta”… en fin, advertí que no era el foro adecuado para una buena discusión y decidí dejarlo ahí. El director del grupo, muy ecuánime, publicó una foto de publicidad de la asociación con una imagen de un ciclista, y más adelante comentó que este y otros temas sería conveniente revisarlos de manera presencial en la siguiente sesión.
Excelente. Me gustaría mucho tener la oportunidad de expresarme yo también, con la misma libertad con la que los demás miembros se expresan. Después de todo somos un grupo plural, respetamos la diversidad, somos HSH. ¿O no? Espero que sí.
Doña Herlinda, La Mamá que No Se Rindió
La semana pasada, durante una de mis reuniones semanales en un grupo HSH local, por alguna razón que no recuerdo salió a colación el tema de la película “Doña Herlinda y Su Hijo” (1985, dirigida por Jaime Humberto Hermosillo). Inmediatamente me acordé que nunca la había visto, así que hice un apunte mental para verla a la brevedad posible.
La oportunidad se presentó al día siguiente, gracias a YouTube. Quedé fascinado. Verdaderamente hace tiempo que no veía una cinta tan interesante, con tanto contenido entre líneas, con una descripción tan detallada de una realidad social específica en una geografía específica, con personajes tan complejos y tan diferentes entre sí, pero que de alguna manera se unen y se convierten en cómplices para obtener cada quien su beneficio personal. Laisser faire, laissez passer en su máxima expresión.
Doña Herlinda es evidentemente el personaje central, viuda y madre de Rodolfo, neurocirujano pediátrico, declamador, deportista y homosexual. Ella está al tanto de su homosexualidad, inclusive conoce a Ramón, su novio, pero decide pasar por alto estos detalles y prestar oídos sordos y ojos ciegos (aunque los amantes estén haciendo el amor a unos pasos de su recámara) porque ella tan sólo desea casar a su retoño para que le dé nietos, y para ello hará todo lo que sea necesario, y entiéndase que todo es TODO.
Para cumplir su objetivo, la matrona no deja de buscarle candidatas a esposa; como dice Ramón: “Tu mamá no se rinde”. Y vaya que no se rindió jamás. Así es como entra en acción el cuarto personaje, Olga, una mujer educada que busca prepararse más, estudiar en el extranjero, pero eso cuesta caro y para ello es preciso conseguir un buen marido; cada uno de los personajes tiene que sacrificar algo, además de hacerse de la vista gorda, y en el caso Olga esto significa procrear un bebé. ¿Criarlo? Eso lo podrá hacer alguien más …
Como dije antes, quedé subyugado por la fuerza de la película. De verdad en aquellos años había escuchado que era una película “fuerte”, pero no pensé que a tal grado. Hay algunas escenas sexuales entre Rodolfo y Ramón, no explícitas pero sí muy sugerentes, inclusive un desnudo frontal.
Lo que más me llamó la atención es el doble discurso que se maneja a lo largo de la película, esa insistencia de todos en cerrar los ojos ante lo obvio para poder conseguir los objetivos de cada quien.
No me gusta hacer generalizaciones, pero he escuchado de diversas fuentes que gran parte de las personas de Guadalajara (en donde está ambientada la película) actúan así, con una mentalidad mocha, una doble moral. Ahí están las Farmacias Guadalajara, que venden condones, lubricantes, retardantes, Viagra y hasta artilugios como el “dedo mágico”, pero no los exhiben; no, pecado mortal, solamente tienen una lista impresa para que el cliente seleccione lo que desea y se lo traen de la trastienda.
Comenta mi amigo bloguero Alvaro, también oriundo de la Perla Tapatía, que hay una comunidad de gays que pasan toda la noche bailando, bebiendo y etc. en los antros de la capital, y al salir de ahí son los primeros feligreses que acuden a la primera misa, a hacer oración y darse golpes de pecho.
Quiero aclarar que no pretendo hacer una crítica ni estigmatizar ni generalizar a nadie. Solamente estoy haciendo una observación sobre un hecho que llama mucho mi atención: la doble moral, fenómeno que no es exclusivo de ninguna región en particular, en mi ciudad vaya que se dan casos de lo mismo, aunque no es lo general.
Quizá el mayor impacto que me llevé con esta película fue que retrata muchas de las actitudes de un individuo tapatío (y de su familia) que formó parte de mi vida durante un corto tiempo (afortunadamente). Gracias a esta cinta comprendí muchos detalles que no me quedaban claros, vaya, ojalá que la hubiera visto antes: hijo homosexual con un fuerte complejo edípico, madre dominante, que por una parte maneja un discurso de amor incondicional y gran devoción, pero por otra parte es una tirana que obliga al hijo a hacerse cargo de todas sus necesidades y no necesidades, a ponerla en primerísimo lugar y dejar incluso de comer para que coma ella, pero claro, no con palabras fuertes ni reclamos, sino más bien con lágrimas y sollozos al estilo de Libertad Lamarque o Marga López.
Ah, si la hubiera visto antes.
domingo, mayo 05, 2013
Pedalear, Pedalear, Pedalear
Como mencioné en un post anterior, mi bicicleta costó muchísimo. Así que la quiero mucho y planeo darle mucho uso, me servirá para estar en forma pero sobre todo para mejorar mi salud. Lástima que aquí en Monterrey no hay circuitos especiales para poder transitar por la ciudad, en caso contrario me animaría a ir al trabajo en bici. Pero afortunadamente los domingos ya se cierran las calles para poder pedalear a gusto, y cada vez se organizan más rodadas. Hoy participé en mi primera pedaleada: Rodada Tec.
Amistad por Inercia
No sé desde hace cuanto tiempo me he venido cuestionando mi amistad con Héctor. Ciertamente nos conocimos hace como unos 26 años, y a lo largo de todos estos años hemos estado muy cercanos, hemos viajado a muchos lugares, hemos pasado por penas muy grandes y alegrías también muy grandes. Sin embargo, conforme he ido adquiriendo más y más madurez, llegando a distinguir qué es lo que quiero y que es lo que no quiero, me he dado cuenta de que ambos hemos ido cambiando y que muy pocas cosas tenemos en común como para ser amigos.
Algo que nos diferencia totalmente es nuestro manejo del tiempo: mientras que a mí me gusta ser muy puntual, en todo momento estoy consciente del tiempo y, sobre todo, respeto estrictamente el tiempo de los demás, él no tiene el menor sentido del tiempo, de modo que igualmente puede desayunar a las 2 de la tarde y comer a las 8, llegar a una cita una hora y media después de la hora, pretender que le abran la puerta del banco un minuto después de que la cerraron, y en general a no tener la menor consideración por el tiempo de los demás. He perdido la cuenta de los vuelos que ha perdido por no presentarse a tiempo.
Ciertamente le estaré siempre agradecido por varios detalles de amistad, como acudir a mi casa en una noche lluviosa, desde el otro lado de la ciudad, para pasar por mí y llevarme a su casa en una ocasión en que tenía un episodio de ansiedad originado por una terrible resequedad en la nariz que me hacía sentir como si me asfixiara.
No obstante, también cuentan sus actitudes faltas de consideración, su deseo obsesivo de tener siempre la razón y de querer imponer su voluntad y decretar lo que los demás deben y no deben hacer, pasando por alto su voluntad. Los últimos viajes con él han sido un suplicio, pues desde el inicio del mismo se autoproclama el líder de la pandilla y es así como todos "deben" hacer lo que él diga y no apartarse de los planes que él traza, como si fuese un viaje escolar dirigido por una sargenta.
Aquí es donde chocamos, porque cuando viajo en grupo a mí me gusta que, en caso de no coincidir en nuestros gustos, que cada quien haga lo que más le gusta: ir al museo, ir de compras, disfrutar la piscina, etc., etc., etc., y reunirnos después para la hora de la comida o de la cena, o bien para alguna actividad que ya se haya acordado previamente que se lleve a cabo en grupo.
Recientemente precisaba ir a la frontera a recoger la bicicleta que compré, y, temeroso del viaje en carretera, le pedí que me acompañara. Íbamos a viajar en mi carro, pero de última hora él pidió prestado el automóvil a un amigo suyo, un automóvil de muy reciente modelo. Genial, así viajaríamos más seguros.
Íbamos tres, pero antes de llegar al cruce fronterizo, hizo que se bajara del auto nuestro compañero Ernesto, porque resultó que su pasaporte estaba vencido. Yo comenté que, en la gran mayoría de los casos conocidos, a los oficiales gringos les vale madre el pasaporte y solamente verifican que la visa esté vigente y en orden, pero él insistió en que no se quería arriesgar. Y allá va el pobre pendejo, regresando a Nuevo Laredo entre las filas de coches, con riesgo de ser atropellado porque no hay banquetas ni algo que divida los carriles excepto las líneas pintadas en el pavimento.
Al pasar la inspección, como bien lo había dicho yo, el oficial ni siquiera tomó en cuentra nuestros pasaportes, los hizo a un lado sin abrirlos mientras revisaba con lupa las visas. "Ni se te ocurra decirle", me dijo.
Por fin en territorio gringo, tarde se me hacía para ir a recoger mi bicicleta. Ah, pero no, de última hora me dijo que fuéramos primera a visitar a un amigo suyo, para tratar un negocio. Y allá vamos, perdiendo tiempo porque no sabía con exactitud la dirección y dimos vueltas y vueltas, por fin llegamos, y a esperar. Salimos de ahí y se le ocurrió ir a otro negocio... que estaba al otro lado de la ciudad. Llegamos y estaba cerrado. Y mientras manejaba, peleaba con su novio a través de furiosos mensajes de texto, descuidando el manejo, hasta que me puse firme y lo obligué a que se estacionara y luego que dejara su pleito y se concentrara en el objetivo de nuestro viaje.
Qué poca madre de este cabrón, iba yo pensando. Después de que fui yo quien pagó los peajes de la carretera y el combustible del automóvil, se pone a hacer sus cosas en primer lugar dejando lo mío en segundo plano. Pero me lo tengo merecido por pendejo, por no confiar en mis propios recursos y sobre todo por no creer en mí. Definitivamente, no vuelvo a viajar con esta persona desconsiderada. Así es y así será siempre, aunque ya no tenga el dinero que un día tuvo, sigue sintiéndose el rey de la selva.
Por fin llegamos a WalMart, pero estas personas imbéciles me la hicieron cansada para entregarme la bicicleta. Inicialmente la compré en WalMart Online, designando a una persona que casualmente estaba en Laredo para que la recogiera. Una empleada me indicó que hiciera la compra y que dejara pasar 24 horas para que la persona designada (pick-up person) pasara a recogerla.
Mi amiga fue a recogerla pasadas 24 horas, pero los empleados de la tienda no se la entregaron, porque WalMart Online no les había enviado la bicicleta, a pesar de que la tienda tenían esa misma bicicleta en existencia física. No hubo poder humano que los convenciera.
Así que tuve que ir yo por mi bicicleta, pero al reclamarla me dijo la empleada que solamente la entregarían a la pick-up person. "Pero yo soy la persona que compró y pagó la bicicleta". No importa, solamente entregaremos a la pick-up person. Empecé a impacientarme, pero insistí tratando de ser lo más asertivo posible. Nueva negativa.
Aquí es donde interviene el sabelotodo de Héctor, y me dice que cancele la compra y que mejor compre una de las bicicletas que estaban en existencia en la tienda. Sé que tal vez era lo más sensato, pero era demasiado, simplemente no podía tolerar que me dijera cómo hacer las cosas, pues yo tengo derecho a hacerlas como se me dé mi gana.
Así que levanté la voz y le dije que no interviniera, que yo iba a llevarme la puta bicicleta aunque tuviera que quemar la tienda porque así lo había decidido y mi decisión era la que contaba, no la de él. Supo que le convenía callarse y actuó en consecuencia.
Así que haciendo gala de mi dominio del inglés, me quejé con quien realmente pudiera tomar una decisión y a los pocos minutos la gata-empleada no tuvo más que darme mi bicicleta. "Solamente por esta vez, sir, porque...", empezó a balbucear, pero la callé diciéndole que me iban a entregar la bicicleta cuantas veces yo quisiera porque yo era el que había pagado los dólares y que mejor se callara. Pocas veces me enojo, pero cuando me enojo... mejor ni le busquen.
La bicicleta venía en una caja y fue toda una odisea meterla al carro, ocupó todo el espacio trasero y difícilmente podía caber alguien ahí. Ah, me costó tanto, tanto esa bicicleta, y no me refiero al dinero. El viaje de regreso fue muy incómodo, pero yo me sentía inmensamente feliz porque defendí mi dignidad, logré que mi voluntad fuera respetada y puse en su lugar a mi querido amigo para que no se atreviera a pasar por encima de mí.
Mamá Cibernética
Gracias a Dios, mi madre ya se ve mucho mejor. Me siento más aliviado, más descansado, pues verla mal me ponía en un estado de mucha tensión. El fin de semana pasado estuve un rato con ella, platicando sentados en el sofá, y me alegré mucho de verla sonreír, casi como antes, y platicar de varios temas, casi como antes. No se encuentra al 100 por ciento, pero ya se nota mucha diferencia. Disminuyeron también sus olvidos de cosas que habían sucedido unos minutos antes.
Corroboro que ella acumulaba un estrés de varios meses o años, pasando días y días sola, anhelando inútilmente que fueran a visitarla sus hijos; algunos de ellos nunca hemos dejado de visitarla, pero lamentablemente la mayoría (somos 10) se toman semanas e incluso meses sin pasar. Luego, hace un par de meses estuvo en el hospital, no nos habíamos dado cuenta de que tenía anemia, quizá por una nutrición deficiente. Pasó una noche en el hospital y esto debe haberle provocado un estrés terrible que alteró su memoria.
El caso es que encontré de buen humor a mi mamá, y sólo se quejó un poco de que le dolía una rodilla, por lo cual le dije que era necesario salir, caminar, hacer ejercicio. "Es más, vamos a dar una vuelta a la manzana", propuse sin saber qué esperar. Y para mi sorpresa, se incorporó como pudo del sofá y guardó su bolso en una hendidura de éste.
Yo le ofrecí mi brazo y salimos a pasear, caminando muy despacio entre banquetas destrozadas y algunas casas derruirdas, sintiendo una ligerísima llovizna. Unos vecinos nos saludaron muy afectuosamente, me sentí orgulloso cuando me felicitaron por sacar a pasear a mamá... imaginaba yo que caminábamos por algún bello bulevar. Durante el camino le hice una o dos preguntas sobre los árboles, sobre las casas de los vecinos, y comprobé que su memoria sigue bien.
Llegamos nuevamente a casa, y para mi gran sorpresa se fue directamente a la hendidura del sofá para recuperar su bolsa-tesoro. ¿No que no? Casi salto de gusto.
A veces me pongo a revisar el Facebook en mi pequeño teléfono celular, y se lo paso a ella para que vea las fotos de mis familiares, especialmente los niños. Y pensando en esto, y en que hace tiempo, cuando llegó a visitarme cuando yo estaba en plena video-llamada Skype con un sobrino, la invité a que tomara mi lugar y saludara mi sobrino y ella lo hizo sin ninguna resistencia ni timidez, he propuesto a mis hermanos y sobrinos que le compremos una Tablet, misma que manejaría mi hermana Carmen, quien vive con ella.
Actualmente ella no puede recibir llamadas telefónicas porque no oye, pero, con esta tablet, todos lo podemos llamar a través de una video-llamada Skype y ella podrá ver los rostros y leer los labios, sin que tenga que escuchar lo que le dicen. Sobre todo, espero que esto supla en parte la falta de visitas. No es lo ideal, pero pienso que puede servir mucho. Por lo pronto, ya le creé su cuenta de correo electrónico y de usuario Skype. La tablet la podemos comprar en cualquier momento, contratamos Internet y ya está, Mamá Cibernética.
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