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lunes, febrero 22, 2021

Viviendo en un Automóvil

Con esta ya son varias semanas en las que he visto una marcada disminución de mi carga de trabajo. Por una parte, ha sido una bendición, pues esto me ha permitido descansar y recuperarme de mi reciente pérdida... no sé si mi concentración en el trabajo hubiera sido óptima.

Pero, por otro lado, empiezo a preocuparme un poco, pues si bien todos los inicios de año se caracterizan por la reducción en el número de proyectos de traducción en enero, ya estamos prácticamente a fines de febrero y la situación sigue igual.

Creo que la principal causa es el impacto económico global de la pandemia, pero también se suman situaciones como las severas tormentas de nieve en Estados Unidos y algunas partes de Europa, la celebración del Año Nuevo Chino (por ejemplo, no se están surtiendo chips para satisfacer la demanda de las armadoras de autos, obligando a paros técnicos).

En fin, espero que poco a poco se vaya recuperando mi trabajo, y si no es así, pues tal vez habrá que reinventarse. Todos los cambios asustan, pero también sé que todos los cambios son buenos. Bueno, eso dicen...

Con más tiempo libre y sin la opción de salir a pasear por la ciudad o emprender un anhelado viaje, debido a que aún hay riesgos de contagio de Covid y a que ha habido días muy fríos, me he dedicado a dormir más, escuchar un audiolibro que parece interminable (Anna Karenina), pasar demasiado tiempo revisando las redes sociales, pero sobre todo viendo videos en YouTube.

Aparte de películas mexicanas, veo reseñas de automóviles, escenas de autos atascados en carreteras debido a tormentas de nieve, sesiones de quiropráctica o bien de masajes corporales tailandeses, japoneses y vietnamitas (estos videos son de ASMR, o respuesta sensorial meridiana autónoma) lo cual, en términos generales, significa que producen un estado de tranquilidad, relajación y somnolencia; noticias del mundo, cortometrajes, videos musicales, etc.

Entre todos ellos, un tipo de videos que ha llamado poderosamente mi atención es el de personas que deciden dejar de pagar el alquiler de su casa (o bien ya no tienen dinero suficiente para hacerlo) y optan por vivir en su auto. Estos vehículos no son las clásicas casas rodantes de grandes dimensiones, equipadas a todo lujo: recámara, baño, cocineta, espacios para comer, ver TV o sentarse a leer un libro.

Más bien, se trata generalmente de vehículos tipo SUV de tamaño mediano, aunque también hay quienes convierten sus sedanes medianos o incluso vehículos subcompactos en su hogar sobre ruedas. El equipamiento también varía, desde aquellos que invierten en modificaciones casi profesionales, modernos generadores solares y otros utensilios y artilugios de avanzada tecnología, hasta aquellos otros que adquieren unas cuantas piezas de madera, contenedores de varios tamaños, cajas, unas cuantas piezas de plástico y emprenden la aventura de su vida.

Las personas que deciden vivir en su auto son de todo tipo: jóvenes profesionales que deciden tomar un año sabático, hombres con buenos recursos económicos y con la vida resuelta pero que aman la aventura, mujeres de edad madura que por circunstancias de su vida vieron disminuidos sus ingresos, parejas de aventureros extremos que recorren el país o inclusive el continente. Casi todos los nómadas modernos que he visto son de Estados Unidos, pero también hay unos cuantos europeos y uno australiano; también hay una o dos parejas sudamericanas que relatan en varios videos su viaje por el continente.

Me impresionó un video de un hombre japonés que documenta un día de su vida: después de trabajar en una oficina en Tokio, sale a realizar compras en un par de tiendas, luego conduce su pequeño automóvil hacia las afueras y se estaciona debajo de un puente; cambia su traje por una vestimenta más informal, calienta su cena utilizando una diminuta estufa que utiliza una pequeña lata de gas butano, ve un poco de televisión, ora por unos momentos y se va a dormir. A la mañana siguiente, se lava en un arroyo cercano, desayuna, prepara su comida para la hora del almuerzo, se viste y se dirige de nuevo a su oficina en la ciudad. Es lo que se dice un "homeless" (sin hogar), pero sin la carga despectiva que comúnmente se asocia a este término.

Estos videos llaman mucho mi atención porque desde hace muchos años he tenido un deseo muy escondido de viajar por mi país en una casa rodante, para así poder conocer todas las ciudades y pueblos que me interesan. Sin embargo, no lo he llevado a la práctica, quizá porque la idea me gusta, pero también me asusta: lo desconocido, los riesgos que pueda haber en el camino, el apego que siento por el lugar donde he vivido desde que nací. Cada cierto tiempo saco ese sueño de mi baúl y me permito acariciarlo, pero luego vuelvo a guardarlo.

Igualmente, en varias ocasiones he soñado con irme a vivir a otro estado, en una casa cerca del mar o bien en una cabaña en la sierra; inclusive hace unos tres años viajé a Oaxaca para tratar de ver cómo sería vivir en aquel lugar, pero la experiencia no pasó de poco más de dos semanas: es el apego que he mencionado antes lo que no me ha permitido dejar salir al hombre intrépido y aventurero que hay en mí.

Por supuesto, anteriormente irme a vivir a un lugar lejos de mi tierra hubiera significado sobre todo alejarme de mi madre, de quien siempre estuve cerca, no solo porque la necesitaba, sino porque su compañía me hacía sentir dichoso. Ahora es ella quien se ha ido a un mejor lugar, yo sigo aquí y es por eso que vuelvo a sacer estos sueños del baúl. Quién sabe...

jueves, enero 28, 2021

Pasatiempos en el encierro

 Al principio de la pandemia tenía mucho trabajo, y en mis pocos ratos libres me dedicaba a armar rompecabezas. Después contraté a un albañil para que hiciera unos trabajos en la casa, y la manera de ocupar mis tiempos libres cambió. La obra duraría poco más de un mes, pero por diversas circunstancias se alargó y demoró casi seis. Seis meses con la casa llena de arena y polvo, por la tarde me cansaba limpiando lo mejor que podía, pero a la mañana siguiente ya estaba igual... polvo literalmente hasta en la sopa. Pero por fin terminó esa etapa y el trabajo quedó muy bonito.

Hay un cobertizo con un techo de lámina muy viejo y muy feo, así que había planeado como segunda etapa derribar ese techo y construir uno nuevo de concreto, pero solo de pensar en el polvo me desanimo y lo dejo para después. El problema es que mi casa no cuenta con un pasillo lateral, de manera que todos los materiales de construcción tienen que entrar por la puerta principal y recorrer toda la casa hasta el patio... es algo en lo que no quiero pensar ahora.

Al avanzar el otoño, poco a poco fue disminuyendo la cantidad de trabajo. En diciembre hubo muy poco, a diferencia de otros años; recuerdo que me pasaba los días frente a la computadora desde la mañana hasta muy tarde al anochecer, inclusive Nochebuena, Navidad y Año Nuevo. Los meses de enero siempre han sido de poco trabajo, así que tengo esperanzas de que poco a poco aumente la cantidad de proyectos nuevos.

Así que, con mucho tiempo libre y ante la recomendación de no salir, me he dedicado como nunca a ver televisión. Me entretengo mucho con videos de lugares turísticos a donde quisiera ir tan pronto disminuya la contingencia y después de haber obtenido la vacuna: Calakmul, Orizaba, Aguascalientes, un tour por la ciudad y también ir a conocer los túneles cercanos, Oaxaca (¡otra vez!), San Sebastián del Oeste, Guadalajara, Progreso...

También me dedico a ver reseñas de autos. Me gusta tanto que ya casi soy un experto en transmisiones, motores, consumos de combustible, características de seguridad, novedades de cada marca de automóviles. Quisiera manejarlos todos, y me imagino recorrer los caminos de México en cada uno de ellos... sueño que cada día manejo un auto diferente y puedo disfrutar sus propias características.

Ocasionalmente veo Netflix. Pero solo ocasionalmente. Hay muy pocas películas que llaman mi atención, pues la mayoría me parecen muy triviales, predecibles, en una palabra: basura. Y con respecto a las series, a diferencia de la mayoría de las personas que conozco, no me gustan. Es más, las odio. Simplemente no concibo estar viendo episodios uno detrás de otro. Cuando he llegado a ver alguna, como The Kominkski Method o Anne with an E veo dos, si acaso tres episodios, apago la TV y me voy a dormir. No quiero saber nada de Game of Thrones, Breaking Bad, Casa de las Flores, Monarca, The Crown... especialmente estas últimas dos, si hay algo de lo que no quiero ni oír es del narco y de la monarquía. Recientemente subieron episodios de un remake de Unsolved Mysteries, aquel exitoso programa de los ochenta... ese sí que me gusta. Actualmente estoy viendo, de vez en cuando, Surviving Death y también Headspace Guide to Meditation.

Pero, sin lugar a dudas, el placer visual más grande lo he encontrado en las viejas películas mexicanas, con esas hermosas escenas en blanco y negro, ya sea en la ciudad o en el campo, esos lindos cielos retratados por Gabriel Figueroa, los autos antiguos, las haciendas, las casas elegantes de ciudad, ¡los trenes!

Cuánto he disfrutado los diálogos y las actuaciones de verdaderos histriones como Dolores del Río, David Silva, Arturo de Córdova, Stella Inda, Pedro Armendáriz, Carlos López Moctezuma y los Soler: Domingo, Fernando y Andrés, entre tantos y tantos reconocidos actores y actrices del cine nacional.

Esta es una lista de las películas que he disfrutado últimamente:

Celos, 1935, dir. Arcady Boytler. Un hombre se vuelve, literalmente, loco de celos; en ella actúa (no dirige) Emilio, el Indio Fernández. Me impresionó la escultura La Fuente de los Cántaros (nunca la había visto), que aún se encuentra en el Parque México de la CDMX.

Una mujer de la calle, 1935, dir. Afredo B. Crevenna. Una prostituta cambia de vida.

La Bestia Negra, 1939, dir. Gabriel Soria. Una simpática niña huye y se refugia en un tren.

Flor Silvestre, 1943, dir. Emilio Fernández. Tiempos de la Revolución, un orgulloso padre no acepta la mujer que ha elegido su hijo para casarse, por ser de una condición económica inferior.

Las Tres Elenas, 1954, dir. Emilio Gómez Muriel. En una soberbia casa palaciega, con hermosos y extensos jardines, una mujer casada, aún joven, se enamora de quien no debe.

Bugambilia, 1945, dir. Emilio Fernández. Nuevamente el padre, ciego de orgullo, no acepta al hombre que ha elegido su hija para casarse, por ser de condición económica inferior, y con ello causa una gran tragedia.

Mala Yerba, 1940, dir. Gabriel Soria. Película campirana, el hacendado aprovecha su poder para acosar y violar a una joven campesina. Una breve aparición del muy joven Pedro Armendáriz, junto con las bellas Stella Inda y Lupita Gallardo.

Rayando el sol, 1946, dir. Roberto Gavaldón. Desde niños, dos hombres se enamoran de la misma mujer, cuya coquetería termina por causar una tragedia.

Como se ve, casi todas las películas que prefiero ver son de los años cuarenta y cincuenta, la llamada época de oro del cine mexicano. No obstante, recientemente vi una joya de película filmada en época más reciente, 1968, para ser exactos. Se llama El escapulario y fue dirigida por Servando González, con la actuación principal de Ofelia Guilmáin.

Filmada en blanco y negro, esta película narra una intrigante historia sobre los poderes sobrenaturales de un escapulario que salva las vidas de varios hombres. Hermosos paisajes de la vida rural en México.



Imagen tomada de YouTube. Poderosa toma que retrata la máquina 254, llenando el aire de humo negro y de vapor; la calle principal del pueblo de Los Reyes, un recio hombre en primer plano, vestido de campesino, una mujer envuelta en un rebozo oscuro en el extremo derecho y otra mujer que por alguna razón desconocida se encuentra sobre el techo de una construcción. En la escena aparece también un grupo de militares apostados para resguardar el tren. 

jueves, septiembre 21, 2017

¿Leona Dormida? Más Bien Intensa, Cachonda y Pacheca

Recientemente salió al aire por el canal Las Estrellas "Hoy Voy a Cambiar", una "bioserie" de 21 capítulos sobre la vida de la famosa cantante mexicana Lupita D'Alessio, y desde que empezaron a salir los avances me llamó mucho la atención y decidí que no me la perdería.
Esto es mucho decir para alguien que tiene años sin ver televisión, especialmente telenovelas y mucho menos series, ni mexicanas ni extranjeras. Si acaso veo algún noticiero de vez en cuando, programas culturales, entrevistas, etc., pero no pude resistir la tentación de ver un repaso de la intensa vida amorosa (¿sexual?) de esta cantante que se hizo tan famosa en los años 1980, no solo por sus exitosas canciones sino también por sus fuertes escándalos.

En mis recuerdos más antiguos está presente la canción "Mi Corazón es un Gitano" (1971), la versión en castellano de "Il cuore e uno zingaro", de Nicola di Bari; en mi opinión, la balada original en italiano pasa sin pena ni gloria y queda francamente en el olvido cuando uno escucha la voz angelical pero potente de la D'Alessio y los estupendos arreglos del cover mexicano. Fue su primer gran éxito y se escuchaba fuertemente en la radio y en los programas de televisión, como "Siempre en Domingo", conducido por Raúl Velazco.
Tres años después interpretó el tema de "Mundo de Juguete", telenovela que tuvo un gran éxito y fue, además de la primera telenovela infantil, posiblemente la más larga hasta ahora, con 605 capítulos transmitidos al aire de 1974 a 1977.
En 1977 empezó a cantar algunos temas de Juan Gabriel, como "Que Sea Mi Condena", pero al menos esta canción no tuvo mucho éxito. En 1978 Guadalupe Contreras Ramos, Lupita D'Alessio, participó y ganó el primer lugar en el Festival OTI Nacional (tercer lugar en el OTI Internacional), con la canción Como Tú, de la compositora tampiqueña Lolita de la Colina, autora de letras controversiales y muy atrevidas para la época.
También en ese año lanzó "Juro Que Nunca Volveré", de Juan Gabriel, y ese sí que fue un súper éxito; si me preguntaran cuál canción me gusta más de Lupita no sabría decidirme por esta o por "Mi Corazón es Un Gitano", pero posiblemente por la de "Juro Que Nunca Volveré"... ¿O la de "Mi Corazón es Un Gitano"? Bueno, no sé...
Por esos años cantó varios temas con Jorge Vargas, su primer esposo, pero yo no recuerdo haberlos escuchado jamás.
Los verdaderos éxitos de la D'Alessio empezaron a finales de los 1970 y principios de los 1980, con Inocente Pobre Amiga, Lo Siento Mi Amor, Ya No Regreso Contigo, La Diferencia, Ese Hombre, Mentiras, Mudanzas, Vieras Cuantas Ganas Tengo, De Parte de Quién...canciones que le llegaban al corazón a la gente porque trataban generalmente de desamor, de amores fallidos y de infidelidades.
Era todo un espectáculo verla interpretar sus temas por televisión (yo nunca fui a un concierto suyo, snif, snif), porque decir que los cantaba es decir muy poco; los actuaba, los vivía intensamente en el escenario y captaba totalmente la atención no solo con su voz, sino con sus movimientos, sus gestos, sus miradas y sobre todo esos ademanes que no dejaban lugar a dudas de que el mensaje era ni más ni menos que un "chinga tu madre" para el infiel y canalla.
Se dice que Sabú, uno de sus esposos, la encumbró a los más altos niveles de popularidad gracias a que la hizo cambiar de disquera, de compositores, de músicos, de maquillaje y hasta de guardarropa, le cambió totalmente la imagen y le produjo un disco del cual sonaron éxitos como "Te Estás Pasando", "Ni Guerra Ni Paz", "Qué Acabado se le Ve", "Acaríciame" y "Qué Ganas de No Verte Nunca Más". La bioserie da a entender que, si bien la catapultó a la fama, Sabú también la despelucó y casi la dejó en la miseria.
Durante esos años ochenteros yo seguía sus canciones e incluso llegué a comprar varios de sus discos (¡de vinil!), pero conforme fueron llegando los 1990 fui perdiendo el gusto por su música, su estilo ya me parecía muy repetitivo y mis preferencias musicales fueron cambiando.
De vez en cuando leía en el periódico notas sobre sus escándalos amorosos, sus peleas con los chicos de la prensa, sus problemas con el fisco, rumores de que se drogaba, etc., pero mis recuerdos de ello son muy vagos porque había perdido el interés.
La serie "Hoy Voy a Cambiar" inicia con los primeros años de Guadalupe, una niña que amaba la natación, el deporte y las matemáticas, áreas en las que tenía un desempeño muy sobresaliente, pero sus sueños infantiles y sus posibilidades de convertirse en campeona de natación fueron rotos cruelmente por su padre, quien la obligó a olvidarse de todo ello porque tenía la firme convicción de que ella sería una de las más grandes cantantes de México.
Sus sueños se cumplieron (los de él), pero a qué gran costo para Lupita ... la bioserie y la polémica y escandalosa vida que llevó más adelante hablan de un gran daño sicológico y grandes carencias afectivas que posiblemente trataba de mitigar con sexo, amores instantáneos y el uso de drogas cada vez más poderosas que la hicieron llegar a lo más bajo, hasta que se dijo a sí misma: "Hoy voy a cambiar...".

Tal vez muchos milénicos (millenials) no tienen la menor idea de quién sea Lupita D'Alessio, pero para para los que pertenecemos a la generación X, Lupita D'Alessio es una de las cantantes mexicanas más representativas de nuestra existencia, junto con José José (ya retirado de los escenarios porque perdió su voz) y Juan Gabriel, fallecido ya, además de Dulce, Yuri, Ana Gabriel, Lucía Méndez, Verónica Castro y muchas más. Siempre intensa y polémica, Lupita D'Alessio es sin duda una de las mejores voces de México.

viernes, febrero 24, 2017

Sólo Llorar Me Falta

Película: El Rebozo de Soledad (1952)
Con: Stella Inda, Arturo de Córdova, Pedro Armendáriz, Carlos López Moctezuma, Domingo Soler, Jaime Fernández, Rosaura Revueltas, entre otros.
Director: Roberto Gavaldón (por siempre Gavaldón).

A partir del minuto 56:50, antes y después del contundente e imperdible discurso con el que se defiende Soledad (Stella Inda) de los avances del abusivo Roque Suazo (Pedro Arméndariz), tan coherente y tan perfectamente articulado que lo deja sin defensa posible más allá de "hablas bonito, guacha, das en qué pensar", escuché una hermosa canción que por alguna razón que desconozco hizo eco en lo más profundo de mis emociones:

"Solo llorar
me falta para sufrir más
 ...
Si yo pudiera
hacerme mil pedazos
para que vean
como está mi corazón.
...
...
En el campo están
las aves cantan tristes
de verme llorar
triste y sin consuelo.
Alzo los ojos
los dirijo al cielo,
por Dios que mi vida
tan penosa paso yo".

Qué hermosura de canción mexicana, quedé subyugado por los acordes de violín, por el dueto de voces, que se distinguen y se complementan, por las palabras que transmite una gran desesperanza...

Cómo me pasa muy frecuentemente, me embarqué en una búsqueda de esas casi imposibles, tratando de encontrar más información sobre esta canción, así como una grabación completa y más clara. Hasta ahora la búsqueda ha sido infructuosa. Solo encontré como referencia el libro "Cancionero Michoacano: 1830-1940 Canciones, cantos, coplas y corridos", de Álvaro Ochoa Serano y Herón Pérez Martínez y editado por El Colegio de Michoacán, el cual la incluye en la página 182.
Tal vez se una canción de dominio público, de esas cuyo autor se desconoce... ay, pero cómo me gustaría poder escucharla completa; mientras pienso me transporto a algún bello rincón de nuestro campo mexicano, mirando hacia el cielo que se pinta con los últimos colores de un atardecer  mientras mis oídos se deleitan escuchando las notas y las voces de esta sentida canción...

miércoles, febrero 22, 2017

Los Breves Días de Pina Pellicer

Antes de que me propusiera ver todas Las 100 Mejores Películas del Cine Mexicano (por cierto me quedé en la 89, las 11 restantes no las he podido encontrar en Internet), ya me había deleitado con una buena cantidad de maravillosas cintas nacionales, algunas incluidas en la famosa lista y otras no.
Una de las que me causaron un mayor impacto fue "Días de Otoño" (1962), protagonizada por Pina Pellicer e Ignacio Lóperz Tarso (quienes también habían actuado juntos en la soberbia "Macario"); actúa también Evangelina Elizondo, la dirección es de Roberto Gavaldón y la fotografía de Gabriel Figueroa.
En Días de Otoño, Pina Pellicer es Luisa, una provinciana que llega a la Ciudad de México a trabajar a una pastelería después de la muerte de su madrina. Al poco tiempo es seducida por un galán, chofer de una familia rica, y a quien nunca le vemos la cara. Muy pronto le propone matrimonio, y ella les cuenta la feliz noticia a sus compañeras de trabajo, quienes, felices, la ayudan a hacer los preparativos.
Y aquí surge el drama sicológico, pues las cosas no resultan como estaban planeadas y ahora Luisa no sabe cómo explicárselo a sus amigas, así que inventa una mentira piadosa que da lugar a otra y a otra, hasta crear una agobiante cadena de mentiras y verdades a medias, para contar las cuales demuestra una gran inventiva. Llegó un punto en el que no supe qué tanto era verdad y qué tanto era mentira, incluso pensé que había enloquecido (ella, no yo).
No necesito decir que la cinta me tenía hipnotizado y no me quería perder un solo detalle. Cuando estaba a solas, sus ojos transmitían una profunda tristeza, una gran melancolía y hablaban de una enorme soledad. Fuera de la pastelería, vivía en un mundo aparte y no hablaba con sus vecinas de la vecindad donde vivía, pasaba de largo sin saludarlas y se diría que sin verlas. Parecía que había dejado de vivir. La película tiene un final abierto, y presenta la posibilidad de que al fin encuentre la felicidad que ha estado siempre a su alcance... si se decide a hacerlo.

Días de Otoño es de esas películas que se quedarán para siempre en mi memoria. Además de las magníficas actuaciones, me gustó la ambientación urbana, el encanto de esa época de principios de los años 60, la bulliciosa actividad de la gran ciudad que se aprecia desde su cuarto de azotea, y por la noche el resplandor de los anuncios luminosos haciendo un gran contraste con la soledad y oscuridad de la vida de Luisa. Pero sobre todo, no olvidaré su mirada profundamente triste, ¿sería la mirada del personaje o la mirada de la mujer?
Por alguna razón, esta mujer me parece fascinante, y me intrigó tanto que empecé a investigar un poco más sobre su vida; pude encontrar muchos datos en Internet, y así me enteré que su vida fue muy breve, pues ella misma decidió ponerle fin el 4 de diciembre de 1964, cuando apenas tenía 30 años y, dada sus estupendas habilidades histriónicas, se auguraba un futuro exitoso. Las razones nunca se conocieron o nunca se divulgaron; se habló de su personalidad melancólica y depresiva desde sus primeros años.
Inició su carrera en el teatro universitario, pero su primer trabajo en el cine fue nada menos que en la cinta de Hollywood "One Eyed Jacks" (El Rostro Impenetrable), en la cual actúa y también dirige  Marlon Brando; creo que algún día veré ese western, en donde por cierto también actúa Katy Jurado.
Tras la filmación regresó a México a filmar "Macario", la cual sería oficialmente su primera película, debido al retraso de la postproducción de "El Rostro Impenetrable". También participó en un capítulo de "La Hora de Alfred Hitchcok", quien tenía tiempo buscándola para que actuara en esta serie. Su última película fue "El Pecador", que se exhibió en las salas después de su muerte.
Recientemente me decidí a comprar el libro "Pina Pellicer Luz de tristeza (1934-1964)", de Reynol Pérez Vázquez y Ana Pellicer, editado por la UNAM.
Aún no termino de leerlo, pero un dato que me dejó muy impresionado fue saber que nació, igual que yo, un día 3 de abril, pero 32 años antes. Pero más me sorprendió leer las palabras de su hermano Jorge, dando a entender que Pina vivió en pareja con otra mujer enfrentándose a los prejuicios de la época.
Sin duda, la vida artística de Josefina Yolanda Pellicer López de Llergo fue muy breve, pero a través de sus actuaciones demostró un gran talento y una intensa fuerza expresiva. Su existencia alcanzó a tocar las vidas de muchas personas, y su mirada melancólica nos sigue fascinando.


martes, noviembre 15, 2016

Me Fascinan las Películas Mexicanas Antiguas

Siempre me han gustado las películas mexicanas antiguas, esas filmadas en blanco y negro... pero desde hace unos pocos años me gustan cada vez más. Mientras la mayoría de las personas que conozco se han convertido en adictas a ver series como American Horror Story, Game of Thrones, Walking Dead, etc., o bien telenovelas con temática de drogas y narcotráfico, yo prefiero seguir sin saber de qué tratan; me abandono en mi sofá y me transporto a esas épocas gloriosas que retrata el cine mexicano.
De ver tantas películas, he adquirido muchos conocimientos sobre los actores y actrices de esa llamada época de oro, como Columba Domínguez, Elsa Aguirre, David Silva, Joaquín Pardavé, Sara García, Stella Inda, Pina Pellicer, Andrea Palma, Pedro Armendáriz... son tantos y tantos, así como los directores: Roberto Gavaldón, Ismael Rodríguez, Emilio Fernández, Luis Buñuel, Juan Orol... quizá dentro de poco me convierta en un especialista en la materia.
De todas estas películas, las que no me gustan son las de tipo francamente campirano, esas donde los hombres visten de charros y empiezan a cantar a la menor provocación. Reconozco que algunas son muy buenas, pero no son mis favoritas.
Las que yo prefiero son las que retratan la vida urbana: las calles y avenidas de la Ciudad de México, aquellos enormes y lujosos coches, las soberbias casonas, los hombres con sombrero y gabardina, las escenas de cabarets en donde las parejas bailan danzón, bellas mujeres vestidas con abrigos de pieles.
En contraste, también disfruto esas historias pesadas y terribles, que tienen lugar en zonas de miseria, como Los Olvidados; o bien las películas donde todo es oscuro y sombrío, como esa de Del Brazo y por la Calle, con Marga López y Manolo Fábregas; qué triste es esta historia, la desesperación se siente en cada escena, mientras ensordecemos con el ruido constante y monótono de las locomotoras, que parecen gemir y quejarse.
Esta película está filmada junto a las vías del tren, en el área del Puente Nonoalco Tlatelolco. Por alguna extraña razón, este lugar me fascina tanto que he buscado y visto otras películas filmadas en el mismo lugar... la que no he podido encontrar por ningún lado es A la Sombra del Puente, con el galanazo de David Silva.
Elizabeth piensa que en mi vida anterior yo era un habitante más de la Ciudad de México, quizá algún pachuco enamoradizo o tal vez un cruel proxeneta, posiblemente un buen bailarín de danzón o un elegante caballero al que le gustaba empinar el codo. Tal vez tenga razón, y por ello cada vez que veo una de estas películas me adentro en sus escenas, intentando reconocer las calles, las casas, los coches...

En varios años he visto tal vez unas 100 películas mexicanas, pero no todas las que he visto están dentro de la lista de Las 100 Mejores Películas del Cine Mexicano. Conozco esa lista desde hace tiempo, y he visto más o menos la mitad, pero también he visto otras que son magníficas y que considero verdaderas joyas.
Un ejemplo de ellas es La Mancha de Sangre, una atrevida película de 1937 que se creía perdida, hasta que aproximadamente en 1995 un particular entregó una copia (a la que le faltan un rollo de sonido y un rollo de imagen) a la filmoteca de la UNAM, institución que la restauró y la puso a disposición del público.
En esta película sale una hermosa escena de una mujer que baila desnuda en un salón casi completamente a oscuras, cubierta tan solo por una vaporosa y transparente tela que no logra cubrir sus formas, el juego de luces y sombras bañando su cuerpo es simplemente sublime.

Lupita Tovar

A pesar de que a veces se me atraviesan joyas como la anterior, estoy decidido a ver las 100 mejores películas... estos últimos días he visto unas muy buenas. Precisamente el jueves 10 de noviembre pasado vi Santa, la primera película sonora del cine nacional. La historia ya la conocía, pues leí el libro cuando era yo un jovencito. Pero la película, esa sí que no la había visto, y cómo me gustaron las escenas de esos tiempos tan antiguos, la hermosura de la actriz que dio vida a Santa, Lupita Tovar.
Y como siempre hago, puse una pausa mientras investigaba detalles sobre la película, el director, los actores y actrices, y quedé maravillado de saber que la actriz principal aún vivía y tenía 106 años. Increíble, absolutamente increíble. Terminé de ver la película.
Al día siguiente, viernes, le comenté a la Liebre de Marzo sobre estas dos últimas películas que había visto, compartiendo mi sorpresa al saber que la longeva actriz seguía viva.
Y sucede que esta mañana ella me manda un mensaje informándome que Lupita Tovar había fallecido el sábado pasado, apenas dos días después de que admiré su actuación... no podía dar crédito... investigué más a fondo, y supe que su salud empezó a complicarse el jueves, ¡el día que vi su película!
Esas cosas tan extrañas de la vida... no hay explicación, se dice que en este mundo no hay coincidencias pero, ¿qué significa esto?

lunes, marzo 28, 2016

Tlaxcaltecas en Nuevo León

Sé que es una frase hecha, pero de verdad, de verdad, siempre se aprende algo nuevo. Hace unos días, aprovechando los días de asueto, me fui con unos amigos a conocer las Grutas de Bustamante, también conocidas como Grutas del Palmito, que se encuentran en el norte del estado de Nuevo León, casi casi llegando a la frontera con Texas.
Y resulta que me dieron un folleto turístico con información sobre el municipio de Bustamante, en el cual leí que, a pesar de encontrarse en Aridoamérica, este lugar parece un jardín en medio del desierto, pues hay extensas áreas cubiertas de nogales, palmeras, y otros árboles y arbustos con flores que le da mucha belleza. Y esto es el resultado del trabajo de los tlaxcaltecas, quienes aprovecharon el Ojo de Agua llamado San Lorenzo para construir acequias alrededor y regar los cultivos de la región. ¿Tlaxcaltecas en Nuevo León?, me pregunté; pues sí, yo no sabía que cuando vinieron los primeros españoles a estas tierras norestenses se hicieron acompañar de los pacíficos tlaxcaltecas, quienes dejaron su huella en el oasis en que ahora está convertido Bustamante, además de otros detalles como los colores rojo y blanco de muchas de sus casas, y de la figura conocida como el Señor de Tlaxcala, un Cristo hecho de pasta de maíz que fuera regalado al pueblo y ahora es su más grande tesoro.
Antes no lo sabía, pero ahora lo sé. Inevitablemente vino a mi mente el fascinante libro que estoy leyendo actualmente: "El Dios de la Lluvia Llora Sobre México", del ¡húngaro! László Passuth, obra gracias a la cual me he trasladado a esos tiempos de la Conquista, un tema muy de mi agrado. Este autor menciona el papel tan importante que tuvieron los tlaxcaltecas cuando los españoles los hicieron sus aliados para conquistar Tenochtitlán.
Y volviendo a Bustamante, a pesar de que está tan cerca de Monterrey yo nunca lo había visitado; me gustó mucho porque es un pueblo pequeño pero encantador, que sorprende con su increíble verdor y su colorido después de recorrer una aburrida carretera bordeada de arbustos desérticos. Su famoso pan es delicioso, y el atractivo principal son las Grutas que se encuentran en el interior de un cerro. No pude disfrutar su comida típica porque había demasiada gente, pero espero regresar pronto.

domingo, marzo 13, 2016

Tinísimo McFly

Creo que soy de las muy pocas personas a las que las películas Star Wars le importan un bledo: no me emocionan ni me interesan. Es más, creo que nunca he visto completo ninguno de sus episodios. Las películas que sí tuvieron un enorme impacto en mí fueron las de Volver al Futuro, porque a pesar de que tratan un tema de fantasía o ciencia ficción, a mí me gusta creer que un día el salto en el tiempo puede ser una realidad. Siempre me sentí identificado con Marty McFly, y soñaba con mis propios viajes al pasado y al futuro a bordo de un auto hermoso y poderoso.
Me gusta mucho ver escuchar relatos y ver las fotos antiguas de la ciudad de Monterrey: sus avenidas, sus grandes casonas, la forma en la que se vestía la gente, las montañas y las grandes áreas deshabitadas que rodeaban entonces a la ciudad y que ahora están irreconocibles porque se llenaron de calles, casas, fábricas, centros comerciales y coches.
Cuando recorro a pie las calles más antiguas de la ciudad, en la colonia Obispado o en el Barrio Antiguo, alzo la vista a los balcones de aquellas imponentes residencias, muchas de ellas hoy en el más completo abandono, y me gusta imagina cómo sería la vida hace 60 o 70 año. Cierro los ojos y me imagino que al abrirlos me encontraré ahí en una calurosa tarde de, digamos, 1939.
Seguiría caminando, extasiado ante la vista de los autos de la época, saludaría a las personas sentadas en sillas y mecedoras a las puertas de sus casas, como se usaba antes; compraría algún dulce o un pan a los vendedores que recorrían las calles con su pregón. Y como me gusta mucho caminar, llegaría a otras partes de la ciudad, entraría a los comercios, a las fondas, tal vez a alguna cantina, platicaría con los demás parroquianos tratando de que no se enteraran de que vengo de un futuro que ellos no alcanzan siquiera a imaginar.
Tal vez me cansaría de caminar, y entonces abordaría algún camión... quizá al principio no reconocería algunas calles, pero no creo que me sería muy difícil orientarme. ¿Y qué tal si ese día que llegara al pasado ocurriera un suceso macabro que marcaría a la ciudad para siempre? Tal vez, al pasar por la Catedral, me cruzara con un gran grupo de gente, miembros de la crema y nata de la sociedad, saliendo de la flamante boda de un joven que más adelante sería un destacado empresario que crearía una enorme fábrica que diera fama a la industria de Monterrey durante muchas décadas después.
Ojalá no me tocara llegar uno de esos días en que hubo una inundación o un incendio. Ni que me encontrara a bordo de ese camión urbano cuyo tanque de gas butano explotó causando la muerte de varios pasajeros. ¿Y si me tocara llegar ese 9 de enero de 1967, cuando hubo una gran nevada? ¿Y si entrara a cenar al desaparecido y elegante restaurante Luisiana, y me atendiera mi padre, en sus años mozos? Qué emocionante sería hablar con él.

Abro los ojos y vuelvo al presente. Esas casonas maravillosas ahora están en ruinas. El aire ya no huele a limpio, sino a humo de miles de motores de autos y camiones, que están por todas partes. Ya no se puede caminar por las calles con tranquilidad. La gente ya no me saluda con espontaneidad, hacen como que no me ven, su mirada desconfiada trata de determinar si soy una buena o mala persona. Muchos ni me ven por estar ocupados con la pantalla de un teléfono celular. La vida es tan distinta en este 2016.

miércoles, mayo 06, 2015

Desmitificando a la Muerte

Tenía muchas ganas de leer "La Rueda de la Vida", de Elisabeth Kubler-Ross, y finalmente conseguí el libro la semana antepasada y lo leí en pocos días, particularmente durante un viaje en autobús (cómo me gusta leer en un autobús).
Anteriormente había leído otro libro de ella, que ni no me equivoco es "Sobre la Muerte y los Moribundos", pero no me gustó tanto porque se trataba de una recopilación de pláticas con enfermos desahuciados en un hospital, y estaba escrito como un libro de texto, demasiado científico y metódico. De alguna manera, no lo disfruté tanto como "La Rueda de la Vida".
A casi cuatro meses de la partida inesperada de mi hermana Carmen, todavía estoy, al igual que mis demás hermanos, procesando mi duelo, tratando de reponerme de la sorpresa, de la rabia, de la desesperación; de sentirme despojado y de haberme quedado con tantas cosas por decir. Así es la vida; no se detiene y sé que con el tiempo podré sentirme mejor.
Con respecto a la muerte, sabemos que es algo natural e inevitable, y se nos aconseja incluso que no debemos temerle, pero a la gran mayoría de las personas nos cuesta un gran trabajo y mucho dolor aceptar la muerte de un ser querido, y creo que debe ser igual o peor tratar de aceptar la propia muerte.
Me gusta mucho el enfoque de esta médica suiza, acerca de cómo deberían ser tratados los pacientes moribundos en los hospitales. Coincido con ella en que, llegado el momento, ellos pedirán que los lleven a sus casas, pues saben que se avecina su muerte, y que lo más justo sería concederles ese deseo.
Pienso en el alivio que debe sentir una persona, cuando sabe que va a morir, al abandonar esta vida rodeada de las cosas y las personas que ama, en su propio lecho, mirando las paredes que tantas veces ha mirado, tal vez escuchando ladrar a su perro, aspirando los aromas de la cocina, escuchando los sonidos y las voces familiares.
¿Qué sentido tiene obligarlos a vivir sus últimos minutos en una cama de hospital, rodeados de fríos instrumentos y aparatos, en un ambiente despersonalizado y ajeno?
Después de leer el libro, también me quedo con la idea de que deberíamos desmitificar a la muerte y hablar de ellla sin rodeos, evitar mentir diciendo "te vas a poner bien, ya vas a salir del hospital y regresarás a casa", cuando sabemos que no será así.
Sería mejor confirmarle al enfermo que va a morir, y preguntarle qué cosas le gustaría hacer antes de que llegue el momento de partir. ¿Querrá ver a alguien, resolver algún conflicto, pedir perdón? ¿Tal vez desee que le lean un libro, o ver una película, atreverse a hacer algo que pospuso una y otra vez, por insignificante que parezca.

Si bien al principio del libro Elisabeth Kubler-Ross aborda el tema de la muerte con un rigor científico, de pronto empecé a leer con sorpresa cómo explora otros temas como la comunicación telepática, los sueños premonitorios, casos de personas que fallecieron y regresaron a la vida, hadas, canalización y espíritus guía.
Acerca de quienes se han ido y regresado, no tengo reservas para creer que sea cierto, pues las personas involucradas describen los hechos de manera muy similar: salen de su cuerpo y se ven a sí mismos mientras flotan en el techo de la mesa de operaciones, escuchando con claridad lo que hablan los médicos e incluso leyendo sus pensamientos. Luego hablan de una intensa luz blanca, la cual siguen hasta llegar a un lugar de paraíso donde los recibe un Ser Superior.
La cuestión de las hadas me es difícil de creer, sinceramente. Pero el otro tema, sobre el Espíritu Guía que todos tenemos y que nos acompaña durante toda nuestra vida, ese sí que me ha dado mucha curiosidad. Y no sólo eso, sino que ha despertado mi deseo de poder saber quién es, de recibir una señal y de ser más receptivo para poder escuchar su guía y recibir su abrazo cariñoso, lo que necesito tanto estos días en que todo ha cambiado y nada parece ser lo mismo.

miércoles, abril 08, 2015

Chicos de Cristal / 孽子 / Crystal Boys

En vista de que no he reanudado mis clases de chino, desde hace algún tiempo me he dedicado a ver películas en este idioma, tan siquiera para tratar de acostumbrar mi oído a sus sonidos. Y sucede que, buscando y buscando, di con la serie taiwanesa (2003) 孽子, que en español sería algo así como "Hijos del Pecado", pero cuyo nombre en inglés es Crystal Boys, el cual yo he traducido como Chicos de Cristal.
Esta serie está basada en la obra del escritor Pai Hsien-yung, y retrata la vida de A-Qing, un adolescente que se enamora de un compañero de secundaria, es descubierto por las autoridades de la escuela y más tarde echado de su casa por su padre, un severo ex-militar.
A partir de ese momento su existencia da un giro de 360 grados, y conforme avanza su historia encontrará la bondad de algunas personas, pero también la maldad de otras, la amistad sincera de sus camaradas, aventuras y juegos, dolorosas pérdidas, el despertar sexual... ¿el amor? ¡Ay, el amor... tan difícil de encontrar para los Chicos de Cristal.
Yo, tan ajeno a las series norteamericanas que parecen hipnotizar a muchas personas que conozco, me enamoré a primera vista de Chicos de Cristal; me fascinó la trama, los personajes, las escasas locaciones, siendo la principal El Parque Nuevo, de Taipei, y algunas calles de uno de sus barrios más pobres. Ah, pero también la música, muchas veces solemne, a veces alegre, siempre magnífica, de Fan Zong-Pei.
Muy pronto terminé los 20 capítulos... me gustó tanto que empecé a investigar más y más sobre la serie, y descubrí que la produjo la televisora taiwanesa PTS. Pensé que la misma televisora se había encargado de ponerle los subtítulos en inglés (gracias a los cuales pude comprender la historia), pero no fue así.
Sucede que los primeros tres episodios los tradujo Ryan... y posteriormente Daniel, un chico de Québec, tradujo los 17 restantes, y más tarde él mismo tradujo la serie al francés. Y cuando encontré que Daniel había subido los textos de los subtítulos en inglés a un wiki-sitio, de inmediato pasó por mi mente la idea: "y por qué no me pongo a traducirlos al castellano".
Pronto entré en contacto con Daniel para proponerle mi idea, quien la aceptó con mucho entusiasmo; así que puse manos a la obra y me dediqué a hacer lo que me apasiona: traducir. Le empecé a pasar a Daniel los subtítulos de los primeros tres episodios, para que él se los montara a los videos.
Y el viernes 3 de abril, día de mi cumpleaños, tuve uno de mis más hermosos regalos, la oportunidad de ver plasmado el fruto de mi trabajo: los primeros episodios de Chicos de Cristal totalmente traducidos al español, y al final... cortesía de Daniel, la leyenda "Subtítulos por: Florentino Gutiérrez R.".
Yo estaba feliz, como hace mucho, emocionado, orgulloso, radiante... verdaderamente salté de alegría, pues en mis más de 25 años de carrera como traductor, los miles o millones de palabras traducidas han quedado en secreto, en el anonimato, pues generalmente trabajo para empresas bajo un contrato de confidencialidad, pero ahora, mi trabajo está ahí, al alcance de quien lo quiera ver, un trabajo que he hecho por amor, con un deseo de compartir el gusto por esta historia de los Chicos de Cristal.
Mientras he seguido trabajando en los subtítulos en español (llevo 10 episodios), Claudio, otro traductor, se encargó de traducirlos al italiano, y más recientemente, Ivan, al eslovaco.... es increíble el entusiasmo que ha despertado el esfuerzo que iniciaron Ryan y Daniel.... a este paso, no sé cuántas versiones más estén disponibles en las próximas semanas.
Por lo pronto, aquellos lectores hispanohablantes que quieran disfrutar la serie, pueden acceder buscando Crystal Boys TV Series en YouTube.

miércoles, agosto 06, 2014

Why Mexican men just don’t turn 41

It all began on the last days of November 1901 in Mexico City, when President Porfirio Diaz was still in office. The night had fallen and a party was about to begin at one of the elegant mansions on Calle de la Paz. One by one, the guests arrived and quickly entered the house. For the solitary watchman who guarded the neighborhood, it was very odd that the guests were all male and none female, so he decided to call his superiors for advice.
Soon afterwards, a group of uninvited policemen arrived in their patrol cars and stormed into the residence. But none of them would have ever imagined the shocking scene they found inside: various couples, each composed by two men, were cheerfully dancing in the brightly lit hall.
There were twenty-two elegantly dressed gentlemen, as well as nineteen other guests wearing colorful lady’s garments, with high-heeled shoes, make-up on their faces, and their hair boasting elaborate hairstyles or impressive wigs.  The policemen lined up 41 guests, but rumor has it there were 42 men in total. Number 42 was the party’s host, Ignacio de la Torre y Mier, who was Porfirio Diaz’s son-in-law and was married to his first daughter, Amada. Given his high position, it seems that he was allowed to escape the scene.
The 41 men were arrested and taken to imprisonment to the ominous jail called Palacio de Lecumberri, which had a special cell for the gay men -- the “J” cell.
By the way, perhaps the origin of the word “joto” (gay) can be traced back to those days of the Lecumberri jail. Please bear in mind that the name of the J letter is “jota” in Spanish. It seems that the occupants of the “J” cell were always yelling, dancing, laughing, and making a big scandal, so the director would routinely order “shut up those of the “J” cell”… a mandate that soon changed to “shut up the jotos “).
Back to the men arrested at the “Ball of the 41”, it seems that they were later sent to the state of Yucatan, where they were forced to perform public work or assist the Army in their combats against the Mayan.
Whether this story is authentic or just a myth, the truth is that since those days no straight Mexican man ever wants to have anything to do with number 41. There is no 41St. Division, Battalion, or Regiment in the Armed Forces. No hotel or hospital rooms are marked 41. Most men just throw away ticket number 41 and take another turn at the bank or any other office where turns are given. In schools, no guy wants to be number 41 of the list. They’d rather change their last name or ask the teacher to give number 41 to a girl.
Straight men of 40 years of age turn 42 on their next birthday – they just won’t admit they really turned 41 because all the other men would start calling them “joto”, and the jokes and pranks would not cease in one full year.

jueves, junio 19, 2014

Yo Cantante

Desde muchos años he sentido deseos de cantar, pero por una u otra razón he reprimido, acallado estos deseos, como si fueran malsanos, como si no me estuviera permitido.
No sé bien a qué se deberá esta auto-represión, pero me inclino a creer que su origen tuvo lugar hace muchos, muchos años, cuando era yo un mocoso a quien le gustaba cantar. Tendría unos 7 años, a lo mucho unos 8, y recuerdo que me encontraba de visita en la casa de una de mis hermanas mayores, quien vivía a un lado de la casa de su suegra.
Éramos varios niños: mi sobrino, la pequeña cuñada de mi hermana, yo mismo y otros que no recuerdo, y estábamos jugando a cantar. Recuerdo muy bien que cuando llegó mi turno entoné aquella canción que dice “dicen que los hombres // no deben llorar // por una mujer // que ha pagado mal…”
Y cuando más emocionado estaba cantando, de pronto enmudecí al escuchar unas grandes carcajadas de burla, proferidas por el odioso cuñado de mi hermana, un hombre ya. Las carcajadas continuaron, y yo que todavía no era un hombre, sino un niño, me puse a llorar, dolido y desconcertado.
Y sin darme cuenta, ya nunca volví a cantar; al menos, no en público. En la regadera o mientras manejo mi carro, muy pocas veces. Cuando se empezó a poner de moda el karaoke, qué ganas me daban de levantarme de mi asiento, elegir alguna canción y ponerme a cantar… pero justo cuando deseaba hacerlo mis pies se quedaban tiesos, como si estuvieran pegados al piso con un fuerte pegamento.
Hace apenas unos años por fin decidí a meterme a un curso de canto en un club local, pero éramos tantos que apenas pasábamos de los ejercicios de vocalización y sólo quedaba tiempo para que cantaran unas dos personas, y los demás esperaban su turno para la siguiente semana, o la siguiente… Recuerdo que íbamos a ensayar canciones mexicanas para un recital con motivo de las Fiestas Patrias… pero antes de que se realizara el maestro consiguió un trabajo en la Capital y nos dejó botados.
Hice otro intento en otro lugar, pero no persistí, me desanimé porque por más que intentaba no lograba “soltar” mi voz. Después de tantos años de mantenerla callada, conseguir que se sintiera libre para expresarse en libertad no era tarea fácil.
Y pasaron las semanas, los meses, los años. Hasta que finalmente vi un anuncio en el boletín de Conarte, decidí investigar y finalmente me inscribí en el taller de canto, no sin antes darle muchas vueltas, de pensar y volver a pensar, de indecisión y de auto-sabotaje… hasta que decidí no hacer caso a esas carcajadas de burla y fui a pagar la inscripción y luego me presenté en la clase.
El experimentado maestro ofrece un método libre en el que, después de una sesión corta de vocalización, cada quien va pasando a cantar una o dos canciones, las que uno mismo decida. Todos pasan, no importa que termine se pase la hora de la clase y hayan llegado los de la siguiente. Mientras uno canta al frente del salón, los demás están sentados en las butacas, algunos ponen atención pero otros se dedican a leer, revisar su teléfono, mirar al techo o prepararse para cuando llegue su turno.
La primera clase decidí cantar una canción de Raphael que se llama “En Carne Viva”. Y aunque me gusta mucho, de alguna manera no lograba transmitir el sentimiento de la misma; me ponía un poco nervioso y no lograba hacer que mi voz subiera los tonos necesarios para imprimirle suficiente dramatismo.
En la segunda clase volví a cantar este tema, y aunque me salió un poco mejor, algo seguía faltando. Al terminar, el maestro me preguntó si podía volverla a cantar o elegir alguna otra, pues había tiempo. Y yo le dije que cantaría “Mi Gran Noche”, sin saber lo que ocurriría después.

Desde los primeros acordes, algo sorprendente sucedió. Los compañeros que esperaban su turno dejaron a un lado sus cuadernos y sus teléfonos y fijaron su atención en mí; una señora empezó a batir las palmas al ritmo de la canción, otro compañero levantó su pulgar y el maestro llevaba el compás con sus pies y una expresión alegre en su cara. Y mi voz, que al principio sonó algo tímida, al sentirse libre voló por los aires y se hizo escuchar, fuerte, clara y expresiva. ¡Qué hermosa sensación, me sentí un gran cantante!

Al terminar, los aplausos no se hicieron esperar. El maestro estaba tan emocionado que quería que siguiera cantando, ahora la de “Yo Soy Aquel”. Pero decidí no hacerlo, no me sentía seguro pues no conocía la letra, pero le prometí que la siguiente clase la cantaría. Un poco decepcionado, de todas maneras me felicitó por haber sido capaz de dejar salir mi voz, y me dijo unas hermosas palabras que todavía no me creo: “qué bárbaro, en su voz tiene usted un tesoro”.
Yo, feliz. Tantos años de haber acallado mi voz han quedado atrás, ahora nadie podrá silenciarme. Cantaré, hablaré, me expresaré…  He comprendido que esta cuestión de por fin dejar salir mi voz tiene implicaciones mucho muy profundas, que van más allá de solamente cantar. Todavía no sé muy bien cuáles sean, pero las intuyo. Ya las sabré. Por lo pronto deseo cantar. “Ya Lo Pasado, Pasado”, “Aléjate”, “Verónica”, “Terciopelo y Fuego”, “Mary Es Mi Amor”… tantas bellas canciones.

domingo, mayo 11, 2014

Mr. Green

A few days before I read the WHO report on the air quality of many cities in the world, I came up with an interesting talk on www.ted.com entitled How to Grow Fresh Air, by researcher Kamal Meattle.  This Indian gentleman starts his talk saying that, due to its poor quality, he became allergic  to New Delhi ‘s air and his lung capacity went down to 70 percent.
After some research, he discovered that there are three very common plants which, placed inside our homes and offices, are basically capable of absorbing the contaminants in the air and converting them into oxygen, thus purifying the air that we breathe and helping us to stay healthy. The result of his research is the Paharpur Business Centre, considered by the Government of India as one of the healthiest buildings in New Delhi.
These wonderful three plants that Mr. Meattle was talking about are Areca palm (Dypsis lutescens), mother-in-law’s tongue (Sansevieria trifasciata), and money plant (Epipremnum aureum). As it happens, I had a big pot full of mother-in-law’s tongue, but not Areca palm or money plant. And, since I had being noticing that the air quality in the city where I live is so poor, I was so excited with this piece of information that I ran to Home Depot and bought me a pair of Areca palms, to begin with.
Rodolfo and I planted them in their new natural clay pots and put them in the living room, where they look just gorgeous; we also placed a pair of mother-in-law’s tongue plants in the bedroom. I just love the way my house looks with these new green additions, but, most importantly, I love to know that these good creatures will be give us cleaner air.
This is only the beginning, because, as Mr. Meattle suggests, to get the best results, there has to be about four plants of each of these varieties (12 in total) for every person – this means that we have to have at least 24 plants inside our house! And you know? I love the idea.
In fact, I was so excited with what I have learned from Mr Kamal Meattle that I decided to put a few plants in my own office, where there is absolutely no fresh air because it’s in the basement. I got the plants from the garden of a house nearby and from the garden outside of our building. And since I didn’t have any pots and I didn’t want to wait for another day, it occurred to me that I could reuse the plastic containers for the cds that my colleague uses. The result was just wonderful.
I was so happy that I talked about all this to the big boss at the office, thinking that he would appreciate this idea because he is also a nature lover. He liked it so much that he immediately appointed me as the project leader in charge of turning our building green, with plants everywhere! Wow, I didn’t expect this, and still I’m not sure how I’m going to complete this task…  but I know I’ll do it, with a little help from a couple of my colleagues. Soon our building will be greener that ever, yes sir!

viernes, abril 25, 2014

On The Myriad of Words I Ignore


As of recently, I’ve been reading with great delight the blogs of some interesting expats living in Merida and other parts of Mexico, as well as those written by Americans living in the US, and thanks to them I not only have enjoyed very interesting stories about their everyday lives, their travels, their dreams, and their reflections, but I’ve also learned lots and lots of new words.
Every time I stumble upon a new one, I go to wordreference.com for enlightenment. And boy do I ignore a myriad of words. I’ve found out that, though I have learned hundreds of technical words after years of being an English-Spanish translator, I do not know many colloquial expressions, simple words of everyday use, uncommon words, and words that are used in literary texts.
The bloggers I follow have proven to be wonderful teachers, for they provide with each post new words for my vocabulary, but I always want to learn more. I thought of ways to learn more English words, such as interact more with native English speakers or take a course… but this is difficult because the few English-speaking friends I have live very far and, with two jobs, a Chinese course, two dogs and a house to tend to, I certainly don’t much time to start a new class.
And then I remembered that, in my younger years, I used to read a lot of books in English, dictionary by the side, and as a result I slowly acquired a decent vocabulary. So I decided to buy me a book, and recalled that the nearest Libreria Gonvill keeps a little stock of books in English. I’ve seen them several times over a couple of years and it seems to me that they are almost always the same, perhaps because they do not have a lot of customers who can understand this language. Or perhaps they are not displayed in a manner that can attract the attention of potential readers.
I visited the bookstore the day before yesterday and spent some time in this forgotten corner, absent-mindedly going through the titles and glancing at the covers, reading a few pages of some of them. Vampires (disgusting/boring). A book entitled Get Laid, with a lot of illustrated sexual positions and tips to seduce women (No, thanks). Poems (I’m not much of a poetry reader). Mystery thrillers (I’ve read enough). Romance (No, please). Nothing seemed to be of interest!
But then a little book with a Chinese-looking couple on the cover caught my attention. It was “The Good Earth”, by Pearl S. Buck. I had heard the name of this author many times, but I have to confess that I had never read anything from her. Yes, I know that I should be ashamed, but… I’m more familiar with Spanish-speaking authors because I’m Mexican.
Nevertheless, I truly believe that “it’s never late to learn” and “every day you learn something new”, so I used my smartphone to find information about the book and the author on the Internet, and that’s how I learned that she was a woman and, though she was born in West Virginia, she spent half of her life in China and spoke both languages more than fluently because she was “equally well versed in Chinese and English literary traditions…”.
I also learned that she published a lot of books and that “The Good Earth”, published in 1931, became an immediate sensation and remained in the best-seller list for two years, winning the Pulitzer Prize the following year.
As Alice said, I became “curiouser and curiouser”, and with great joy (because I feel a great attraction towards the Chinese culture) I read that the book tells the story of a Chinese farmer during the years of the last emperor. This specific edition contains detailed explanatory notes, a chronology of Buck’s life and work, a timeline of significant events that sheds light on the historical context of the book. I decided that this was definitely the book that I needed, so I took it with me.
So far I’ve read the introduction, the chronology of Pearl S. Buck life and work, and the historical context of “The Good Earth”, as well as the first chapter. I’ve enjoyed every minute of my reading, and the best part is that I’ve learned a handful of precious words: eke out, barred, bleak, squelch, pawns, tattered, fluttered, fruition, brazen, thatched, gourd, shriveled, tottered, bawled, wadding, tasseled, gruel, sup, stooped, mutinous, pock-marked, betrothal, barrow, grimaced, guffaw, hovered, skirted, beancurd, lounged, incensed, impudence, sliver, striding, tinkles, dais, gilt, gash, gruffly, plodded, snugly, scant, drooping, spruce, tinder, smouldered, shouldered, volubly, seemly, demurring, moth-browed, meet (proper or fitting), tarried, cowered, doggedly… not few, huh?
By the way, I’ve always thought that perhaps I need to learn all the S section of an English dictionary, since there are so many words starting with an “s” that I ignore.
Having stumbled upon “The Good Earth” has made me very happy, because that it will certainly give me hours and hours of enjoyment and, besides, lots and lots of new words that I’ll be able to use in my future posts.

domingo, abril 20, 2014

La Tragedia de la Familia Botero (A Mí Me Has Puesto Una Celada)

Hace ya algún tiempo me desvelé viendo por televisión la impactante película mexicana "Principio y Fin" (1993), dirigida por Arturo Ripstein y basada en la obra del premio nobel egipcio Naguib Mahfouz. La adaptación cinematográfica estuvo a cargo de Paz Alicia Garciadiego, talentosa esposa de Ripstein.
Recuerdo que había encendido la TV buscando quedarme dormido viendo unas cuantas imágenes, pero este largometraje (188 minutos) me cautivó desde las primeras escenas, y aunque ya hacia el final el cansancio después de un largo día prácticamente me vencía, sencillamente no podía dejar de verla.

Hace un mes vi que en cierta tienda tenían a la venta el DVD de la película, pero no lo compré. No obstante, luego descubrí que un tema musical que me gusta no existe más que en esta cinta, de modo que decidí volver por ella. Y una vez ahí me invadió la desesperación al no encontrarla, pues recordé que sólo había un ejemplar... afortunadamente la descubrí en un pequeño anaquel de remates, rebajada a un precio ridículo. Por supuesto, la compré inmediatamente y ahora es una selecta integrante de mi colección.
La historia de "Principio y Fin" retrata la vida de los Botero, una familia mexicana de clase media baja a partir de la muerte del padre, suceso que los deja al borde de la ruina, pues el hombre no dejó herencia alguna por no haber ahorrado nunca, y al haber sido un empleado de muy bajo nivel y sin reconocimiento legal toda su vida, tampoco alcanzó el derecho a una pensión.
Ante el desamparo y la miseria que se avecina, la viuda doña Ignacia (Julieta Egurrola) muestra una férrea entereza y en un acto de desesperación decreta que será el hijo menor Gabriel (Ernesto Laguardia) quien saque adelante a todo el clan, de modo que el Guama (Alberto Estrella), Nicolás (Bruno Bichir) y Mireya (Lucía Muñoz) deberán sacrificar sus sueños y aspiraciones y ponerse a trabajar muy duramente para costear no sólo los estudios de Gabito, sino un tren de vida que le permita estar a la par de sus adinerados compañeros universitarios.
Nico y Mireya obedecen dócilmente, pero el Guama, la oveja negra de la familia, se resiste, pues nunca ha trabajado. Y sin importar que haya sido el consentido, doña Ignacia le pide que si no va a aportar dinero mejor se vaya de la casa. Desconcertado y dolido, acude al Polvorón (Ernesto Yáñez), quien accede a emplearlo como cantante y saca-borrachos en la cantina-prostíbulo TíoVivo de su propiedad.
Aunque a su muerte el señor Botero no les dejó dinero a sus hijos, sí les heredó su pasión y conocimiento de la música clásica, especialmente de las óperas, y es precisamente esta herencia la que sirve al Guama para subsistir, en tanto que a Gabriel le permite ganarse la amistad y simpatía del rector de la universidad, quien lo remomendará para que obtenga una muy ansiada beca.
A medida que se desarrolla la trama, el riguroso plan de doña Ignacia para salvar del naufragio a la familia Botero la dirige precisamente hacia el desastre; la presión de conseguir más y más dinero, a costa de renunciar al amor, a vivir su propia vida, hace mella en Nico, Mireya y el Guama. Se  pensaría que las cosas son más fáciles para Gabito, pero la presión por ser la salvación del clan es extenuante.
Presas del desamor, el abuso, el sometimiento, la injusticia y el maltrato en todas sus formas, las vidas de los hermanos Botero son arrastradas irremisiblemente hacia un trágico final.


La Celada

Veneno enrarecido en la noche son tus ojos

Cual  perlas con oscuros resplandores

Con ellos me encadenas a tu escote

Me trastorna, me trastorna aquel veneno de tus ojos

Es que tú a mí, me has puesto una celada

El no poder librarme a tu mirada

Cuando de madrugada me despierto

Anhelo la fragancia de tu cuerpo

Fragancia de jacinto misterioso

Fragancia con sabor a tu mirada

Es que tú, a mí me has puesto una celada

El no poder, el no poder

Librarme a tu mirada.

Letra: Paz Alicia Garciadiego
Música: Lucía Álvarez Vázquez

En una escena de "Principio y Fin", un elegante y seductor Guama interpreta con una recia y viril voz que me encanta el tema "La Celada", una canción que me fascinó desde que escuché los primeros acordes de piano. Su letra melancólica se me quedó dando vueltas en mi cabeza, nunca la había oído y pensé que se trataba de algún antiguo bolero poco conocido.
Sin embargo, las búsquedas que intenté por Internet en los días subsiguientes no arrojaron ningún resultado. Intenté con el título de la canción, parte de la letra, la referencia al título de la película... pero nada. Luego lo olvidé, pero la semana pasada volví a investigar y descubrí que la autora de la letra es Paz Alicia Garciadiego, la guionista y esposa del director, mientras que la música es de Lucía Álvarez Vázquez.
¿Y quién es ella? Pues es una eminente compositora orgullosamente mexicana, Licenciada en Piano y Composición por la Escuela Nacional de Música de la UNAM y ganadora de seis Arieles. Desde sus más tiernos años mostró grandes dotes para la música, y a la fecha ha compuesto innumerables obras, principalmente para películas, obras de teatro y telenovelas, así como solos, cuartetos de cuerda, música de cámara, poemas sinfónicos y otros.
Aparentemente, la canción "La Celada" solamente se puede escuchar en la cinta "Principio y Fin", y es una lástima, estoy seguro de que si se editara comercialmente sería un deleite para muchos oídos. Si desean escucharla busquen "La celada" en Dailymotion , o mejor aún, consigan el DVD de la película.

miércoles, marzo 26, 2014

Canadians Like Monterrey Too!

During our visit to Paseo Santa Lucia yesterday, Kim and I saw a bunch of motorhomes close-by. I was very intrigued because I had never heard of an RV park in Monterrey, much less in the city's heart.

El Norte newspaper ran a very succinct article today with the title "Canadians invade Santa Lucia". It seems that a group of Canucks is visiting my city, but I was unable to find further information. Does anyone know anything about this? Joanna, do you? What if I decided to start a career as a tourist guide?

jueves, marzo 13, 2014

Driving with Abandon: Los Ángeles Casi me Provocan Un Orgasmo



Anoche iba manejando rumbo a mi casa, y por primera vez en mucho tiempo no me importó el horrendo tráfico que se arma en el lugar donde van a construir un puente, ni los conductores que se quieren meter a mi carril a como dé lugar, ni los ruidos del coche, ni el humo, ni las noticias, ni el avión que desapareció, ni el frío ni nada en absoluto.
Me acordé como hace muchos años, cuando apenas empezaba a aprender inglés, mis amigos Mike y Byron me enseñaron el concepto “driving with abandon” y el pícaro “gaily forward” mientras yo los guiaba por las calles de Monterrey.
Yo iba en un estado de éxtasis, casi orgásmico, escuchando música a todo volumen, como hace ¡décadas! no lo hacía… y me preguntaba cuándo dejé de disfrutar la experiencia de manejar escuchando música que me provoca un verdadero placer, en lugar de aburridos noticieros, música que no me agrada o programas con consejos de vida. ¡Fuera! ¡A disfrutar se ha dicho!
Pero, ¿qué música era esa que me sacó de mi aburrimiento de tantos años y me hizo contonearme, aplaudir, marcar los pasos con las manos, cantar a voz en cuello y sentirme como en un salón de baile? Pues nada menos que el CD/DVD que acaba de salir de Los Ángeles Azules, Edición de Súper Lujo.
Minutos antes me encontraba en la caja del supermercado, pagando los víveres que compré para la cena, y mientras esperaba desesperadamente mi turno, observé que una empleada puso el video de El Listón de Tu Pelo, versión sinfónica acompañada de la Orquesta de la Ciudad de México. Sin pensarlo me salí de la fila y le pregunté que si era un dvd o el video de YouTube.
 “No, es el dvd de Los Ángeles Azules, ya sólo quedan tres, se vendieron como pan caliente!” Y como si me hubieran dicho que se iba a acabar el mundo, casi le arrebaté un disco y me regresé a la fila, donde la cajera me confirmó que se habían vendido muchos ejemplares ese día.

Pues ya lo creo, es un discazo. Algunas versiones ya las había visto en YouTube y me fascinaron, pero nada como tener el disco para reproducirlo una y otra vez a la hora que se me antoje, sin tener que depender de la disponibilidad de Internet.
Las canciones de este disco no son inéditas, son las mismas que han hecho famoso al grupo y que ha bailado tanta gente durante generaciones, pero la diferencia es que le pusieron diferentes arreglos, algunas de ellas como dije las toca el grupo acompañado de la Orquesta de la Ciudad de México; la combinación de sonidos es simplemente orgásmica, no se me ocurre otra palabra.
Es todo un placer escuchar cumbias tan sabrosas como “Cómo Te Voy a Olvidar” o “Entrega de Amor” con las voces de cantantes que jamás hubiera imaginado: mi adorada Carla Morrison, ¡Lila Downs!, el guapo Leonardo de Lozanne, de Fobia; la bella Denise Gutiérrez, de Hello Seahorse, Gil Cerezo y Ulises Lozano de Kinky, Ximena Sariñana, Álvaro López, Jay de la Cueva… bueno, corran por su disco y pónganse a cantar y a bailar, a disfrutar la vida, no se arrepentirán. Yo no volveré a escuchar noticieros en mi carro. Adiós Aristegui, Pedro Ferriz, Dr. Lozano, Qué Tal Fernanda y demás… su periodismo es de gran altura pero yo ya estoy harto de malas noticias y sesudas reflexiones y sólo quiero ser feliz, muy especialmente cuando voy manejando en esta ciudad tan hostil.