viernes, marzo 27, 2009

San Carlos Santana


El último concierto de la gira "Viva Tu Luz" dio inició puntualmente a las 9 de la noche, pero Carlos Santana dejó pasar un largo tiempo, calentando la noche con sus primeros temas, antes de tomar el micrófono y saludar al público de Monterrey; la ovación no se hizo esperar.
Luego, en contraste con su laconismo inicial, llamó nuestra atención al hablar a favor de legalizar la mariguana y expresar un mensaje para el presidente de México: "Calderón: legaliza la mariguana, si lo haces, el presidente de Estados Unidos te va a copiar".
Propuso que las ganancias de la venta de la mariguana sirvan para apoyar la educación. También nos invitó a valorar a las mujeres, y habló largamente de Dios, del mejor rezo (decir "Gracias Dios mío") y del amor. Me gustó mucho su concepción de Dios, pues, atacando la postura de ciertas religiones, dijo que el pecado no existe y que Dios no castiga ni se enoja, pues no es "Godzilla" sino un Dios de amor y compasión, mientras que los pecados son más bien "errores que podemos corregir".
Ya entrando en material musical, poco a poco el ambiente fue prendiendo. Una de las primeras que nos hizo entrar en calor fue "No One To Depend On", y poco más adelante nos pusimos de pie espontáneamente al escuchar los acordes de "Evil Ways". La adrenalina siguió subiendo con "Black Magic Woman" y llegó a un altísimo nivel con la súper clásica santanera "Oye Como Va".
Totalmente concentrado, Santana se lució sacando unas estupendas notas de su guitarra, y todo su equipo de músicos también demostró su gran talento en las tumbas, batería, bajo y trompeta; demasiada emoción como para permanecer sentados. Yo, al igual que mucha gente del público, sin pensarlo me puse a bailar al ritmo de esos acordes que conozco de memoria. Cerrando los ojos, me trasladaba a otras épocas, emocionado y eufórico.
El gran Santana nos obsequió un largo concierto de casi tres horas, en el que ya casi me había resignado a quedarme con las ganas de escuchar mi tema favorito de Santana. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar.
Mi corazón aceleró la marcha cuando reconocí, incrédulo, la batería y las tumbas características de "Jingo". Cuando menos lo pensé ya me encontraba bailando desenfrenadamente, con los ojos cerrados y la emoción al máximo.
Siempre es así, apenas escucho este tema y siento unas tremendas ganas de bailar; me imagino estar en algún remoto rincón de África, bailando una antigua danza ritual de agradecimiento a los dioses, junto con los demás hombres y mujeres de mi tribu. Quizás en alguna vida anterior...
Santana no pudo escoger mejor tema para cerrar con broche de oro su concierto. Disfruté cada momento. Creo que fue un excelente regalo para mis sentidos y para mi espíritu, y al regresar a casa sentí la satisfacción de haber hecho una de esas 50 cosas que tiene uno que hacer antes de morir.

1 comentario:

  1. Bien por ese orgasmo musical. Coincido con el maestro Santana en el sentido de legalizar la cannabis, no he visto baños de sangre por la distribución y venta de alcohol o cigarrillos por ejemplo.

    saludos.

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