lunes, enero 11, 2010

ゴンドラの唄 (Corta es la Vida)


ゴンドラの唄

Inochi mijikashi koiseyo otome
akaki kuchiburu asenu mani
atsuki chishio no hienu mani
asuno inochi wa nai mono o.

Inochi mijikashi koiseyo otome
kurokami no iro asunu manu
kokorono honoo hienu mani
kyowa futatabi konumono o.

La vida es corta, enamórate, chica,
antes de que el rojo de los labios desaparezca,
antes de que la sangre caliente se enfríe.
No tendrás nunca asegurada la vida de mañana.

La vida es corta, enamórate, chica,
antes de que el color negro del pelo pierda su fuerza,
antes de que la llama del corazón se apague.
No volverá nunca a repetirse el día de hoy.

Tras varios intentos fallidos, finalmente el sábado vi de principio a fin la estupenda película Ikiru (Vivir), de 1952, dirigida por Akira Kurosawa y con Takashi Shimura en el papel principal del señor Kanji Watanabe.
La cinta inicia con un ritmo muy lento, pocos diálogos y escenas muy oscuras; por esta razón las ocasiones anteriores que intenté verla, ya tarde por la noche, me quedaba dormido a los pocos minutos. Sin embargo, esta vez la vi de mañana y la película simplemente me fascinó.
La trama gira en torno al señor Watanabe, un burócrata viudo que ha sido el jefe de una oficina durante más de 30 años, y en todo ese tiempo ha vivido una existencia gris, inmerso entre montañas de papeles sin hacer realmente nada. De pronto le diagnostican cáncer en el estómago y sabe que sólo le quedan unos pocos meses de vida.
La angustia que transmite el personaje traspasa la pantalla. La desolación, el estupor, la ansiedad, el miedo se reflejan en su mirada; su voz es vuelve inaudible, de tan vacilante, y con su figura encorvada y sus pasos lentos parece que hubiera envejecido en unos días.
Un día sale a beber y conoce a un amigo, quien lo convence de emprender una juerga que durará varios dias. En uno de los lugares que visita, el pianista pregunta qué melodía desean que toque, seguramente esperaba que le pidieran una canción para bailar, por eso se sorprende cuando Watanabe solicita ゴンドラの唄 (Corta es la Vida) y se pone a cantarla con una voz profundamente triste y conmovedora; apenas abre la boca y las lágrimas resbalan por sus mejillas. Es una escena tan impactante que al menos a mí se me quedó profundamente grabada.
Tal vez en esos días en que por primera vez faltó a su trabajo, se dio cuenta de lo vacía que había sido su existencia. Una de sus subordinadas lo va a visitar para anunciarle que cambia de trabajo, y él de pronto repara en su alegría y en su juventud, parece no quererse desprender de su compañía y la invita a comer, a patinar, le compra regalos.
Su hijo y su nuera piensan que está teniendo una aventura con la joven muchacha; yo más bien pienso que quería absorber su alegría de vivir.
Tras la aceptación de su muerte inminente, encuentra una razón por la cual luchar y a la cual dedicar todos sus esfuerzos mientras conserve un aliento de vida.

4 comentarios:

  1. Muchos de nosotros vivimos solo por vivir sin reparar en lo que hacemos ni sentimos.

    Vivimos solo porque respiramos.


    Saludos.

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  2. la vida es muy corta mi estimado, asi que a darle duro je je je, hay gente que no disfruta la vida por miedo al que diran, sin saber que el dia que nos vamos de todos modos somos criticados, por eso nome gusta asistir a los velorios, ya que hasta ahi se critica a la gente.
    Un saludo

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  3. Que bonita pelicula, que haria yo? no lo se , dejar todo listo para mis niños, creo que eso haria.

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  4. No he visto esa película paro la voy a buscar y la voy a ver.

    Por cierto tu post me recordó algo que me pasó hace unos días, en agosto pasado salieron los Mercedes Benz del 2010 y me compré uno nomás de puro pedo y hace unos días me dice un guey ¿apoco te compraste ese carro? ¿y pa’ que?... le contesté pos es que el doctor me dijo que ya nomás me quedan 50 años de vida guey y estos son los únicos que duran mas y solté la carcajada... se quedó con cara de pendejo, no supo ni que pedo.

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