viernes, enero 29, 2010

Palmeras Borrachas de Sol


En mi vida he leído muchos libros y he visto muchas películas. Pero algo que me intriga muchísimo es por qué algunas obras, que en su momento disfruté enormemente, al pasar los años no dejan absolutamente ningún recuerdo en mi memoria, por más que me esfuerce en recordar.
Un ejemplo es La Tregua, de Mario Benedetti. Recuerdo que disfruté unas tardes deliciosas leyendo este libro, pero por más que lo intente no puedo recordar una frase, un diálogo, los nombres de los personajes, la trama, nada en absoluto.
Aclaro que no me pasa así con todos los libros ni con todas las películas. Hay diálogos, escenas, personajes que permanecen grabados en mi memoria, extraídos de ciertos libros de Gabriel García Márquez, o de alguna película de Almodovar, por ejemplo.
Anoche, después de cenar unos ricos tamales de frijoles, con toda alevosía y ventaja me fui a refugiar al sofá y encendí la televisión. (Sé que no está bien, que debería hacer ejercicio, leer algo edificante, ocuparme en algo, etc., pero he estado muy desanimado y me estoy consintiendo a mí mismo; me olvido del mundo y me refugio en mi sofá).
En ese momento iniciaba una película, que hasta una hora después supe que se llamaba La Tregua y está basada en la obra del escritor uruguayo. Como no recordaba la trama del libro, fue como si conociera la historia por primera vez. En esta versión mexicana actúa soberbiamente Gonzalo Vega, y la co-protagonista Adriana Fonseca hace muy buen papel.
Desde el principio me cautivaron las escenas en exteriores: el mar, las fuentes, el aroma a sal que casi podía respirar, las aves en el cielo, el calor que extraño tanto, el sonido de las olas, su movimiento incesante e hipnótico (creo que me urge ir a una playa). Sabía que se trataba de algún puerto mexicano pero por más que me esforzaba no lograba determinar cuál. Se veía todo tan bonito, tan moderno, calles muy limpias, edificios nuevos, todo excelentemente cuidado. Ya muy avanzada la película me di cuenta, para mi gran sorpresa, que se trataba de Veracruz.
Hace muchos años visité este puerto, y aunque es uno de los lugares que más me ha gustado por su Gran Café de la Parroquia, su avenida costera junto al mar, su edificio de la Aduana, la tarde de danzón bajo los Portales del zócalo y el viaje a San Juan de Ulúa, no se me olvida el aspecto terriblemente sucio y desordenado de algunas calles del centro, con edificios decrépitos a punto de caer y basura por doquier, especialmente alrededor de los mercados.
Definitivamente, en la película La Tregua se preocuparon mucho por presentar únicamente el lado más bonito, moderno y limpio del puerto de Veracruz.
La historia es muy bella y romántica, se trata de un aburrido oficinista, sesentón y viudo, a punto de jubilarse, que de pronto se enamora de una mujer 35 años más joven. A pesar de las diferencias y de todo lo que tienen que pasar, viven una gran felicidad. Sin embargo...
Esta vez no echaré a perder la historia, pero les recomiendo mucho esta película, es como un bálsamo para el corazón, tan romántica y a la vez tan realista, nos enseña que podemos y debemos hacer todo lo posible por ser felices, sin importar cuánto dure la felicidad.

5 comentarios:

  1. elbibis...

    Te lei entusiasmado con el relato de la pelicula, veìa la foto y se me hacia conocida, el pecho se me inchaba de orgullo cuando mencionabas esta ciudad y "solo Veracruz es bello" decìa para mis adentros pero ya despues... me querìa meter debajo de la mesa de este cyber en el que estoy. Tienes razòn, hay muchos lugares en pleno centro que estan increiblemente descuidados (ya te conatere ahora que viene el carnaval).

    Oyes, cuando quieras Cafè de la Parroquia tu nomàs me dices y te lo envio (cortesìa).

    Abrazos!

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  2. Muy buenas así pasa aveces con las cosas con el pasar de los años.
    Uno va cambiando mas de lo que uno es conciente.
    Los gustos cambian, la pecepción de las cosas cambian y la memoria aveces falla. Llevamos demasiada información en el cerebro.
    Un saludo elbibis.

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  3. Si, por lo regular asi sucede, presentan los lugares mas bellos y sin basura ni pobreza incluída.
    supongo que así venden una ilusión.

    abrazo.

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  4. Hazme el chingado favor de casualidad. El otro día le estaba yo recomendando libros a una compañera de la oficina ( me anda por poner a leer a todo el mundo) y le dije, entre otras cosas: ah, la tregua, de mario beneddeti ( que yo pense que era español) y me dice, es bueno? Le digo, si mucho. Y me pregunta, de qué se trata. Me quede en blanco, y dije, sepa la chingada, pero es bueno. Jaja. Y hasta ahora me refrescaste la memoria, solo recordaba a un hombre que salia de una oficina.

    Perdon por las faltas, escribo dsde el cel.

    Bes
    itos

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  5. Hazme el chingado favor de casualidad. El otro día le estaba yo recomendando libros a una compañera de la oficina ( me anda por poner a leer a todo el mundo) y le dije, entre otras cosas: ah, la tregua, de mario beneddeti ( que yo pense que era español) y me dice, es bueno? Le digo, si mucho. Y me pregunta, de qué se trata. Me quede en blanco, y dije, sepa la chingada, pero es bueno. Jaja. Y hasta ahora me refrescaste la memoria, solo recordaba a un hombre que salia de una oficina.

    Perdon por las faltas, escribo dsde el cel.

    Bes
    itos

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