jueves, julio 28, 2011

¿Lo Bueno del Cáncer?

En el auto de un compañero de trabajo había un pequeño periódico, el cual hojeé en el trayecto al centro comercial donde comeríamos. Uno de los textos me llamó mucho la atención, pues hablaba de una persona que había vencido el cáncer, y que según decía una de las cosas que lamentaba (de haberlo vencido) era que ya no vivía cada día como si fuera el último.
Aunque no pude leer la nota completa, saqué en claro que las personas que por una u otra razón tienen "sus días contados", aprenden, algunos con facilidad, otros a "gritos y sombrerazos", a no perder el tiempo miserablemente en lamentaciones, rencores, envidias, auto-compasión y otros sentimientos densamente negativos.
Esto me hizo reflexionar mucho; me queda claro que últimamente he estado tan agobiado por diversos problemas que se han presentado, y que por alguna u otra razón no he podido/querido resolver... de modo que he llegado a caer en la auto-compasión, de la cual espero muy pronto salir.
Lo hemos leído de sobra: si algo no tiene solución, ¿para qué preocuparse? Y si la tiene, ¿para qué preocuparse? Pero parece que a los humanos (o a una buena parte de ellos), nos encanta adoptar una preocupación y estarla alimentando día tras día, para que crezca fuerte y saludable y no nos deje en paz durante muchos, muchos días.
Nos estancamos en una idea fija, sintiendo rencor, frustración, enojo, envidia, etc. Y no avanzamos, pasan los días y seguimos alimentando estas emociones negativas hasta que nos dominan, como el experimento de Frankestein.
Y estando inmersos en esas emociones tan bajas, nos volvemos ciegos y sordos, mudos también, y nos perdemos la belleza de un amanecer, la sonrisa de un niño, el firme apretón de manos de un amigo, el amor con que nuestra madre nos alimenta, el cariño de la gente que nos quiere.
Pasamos por alto tantas cosas tan hermosas, cosas que hacen que valga la pena vivir, como escribe mi vecino Álvarito, porque, ignorantes, soberbios, creemos que vamos a vivir para siempre y olvidamos que cualquier instante puede ser el último instante.
Por fortuna hay cosas que nos recuerdan lo bello que es vivir cada día como si fuera el último, apreciando en toda su plenitud cada momento. Estas cosas pueden ser el cáncer, VIH... o un texto como el que yo leí hoy.

2 comentarios:

  1. También es de agradecer que al abrir los ojos lo primero que oigas es el canto de los pajarillos de la azotea o ver el amanecer desde la ventana o despertar con alguien al lado que te cuidó en la noche. Todo eso he aprendido a agradecer y sabes que ha sido con mucho de la ayuda que ustedes-TU-me han dado en el blog.


    Un beso Tocayito.

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  2. y te quedaste mudo bibis??, y ya tienes rato.

    saludos, es mas, te invito mañana a una cata de cervezas(mañana 23 de octubre del 2011, la neta me gustaría mucho conocerte) si estas de acuerdo, marcame mañana antes de las 2 de la tarde al 8322 64-45

    saludos.

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