lunes, diciembre 24, 2012

Yo También Pido Perdón

Esta noche será Nochebuena. Los días fueron pasando raudos y veloces... han pasado tantas cosas, tantas experiencias, a las cuales he estado tan abierto, tan observador, tan consciente. Hoy puedo decir que ya me siento mejor, más contento conmigo mismo, a veces alegre, muy optimista, pero sobre todo... siento que gracias a esta etapa de profundas reflexiones por la que acabo de pasar, he logrado crecer y madurar un poco más. Una de estas cavilaciones me hizo darme cuenta que, desde hace muchos años, he buscado la manera de "perdonar" a aquellas personas que me causaron algún daño. Inclusive, el año pasado realicé el "Taller del Perdón", con duración de 13 sábados. Fue muy beneficioso para mi espíritu, pero de alguna manera, algo faltaba... y lo que faltaba era darme cuenta de que, yo, también, he hecho mucho daño a estas mismas personas (y a otras más), y no había pedido perdón. ¿Cómo no se me había ocurrido antes? Qué arrogante, pensar que son los demás quienes me han causado daño, y yo soy la persona más buena del mundo y nunca, nunca lastimo los demás. La idea se hizo cada vez más evidente en mi cerebro. Pero como no basta con pensarlo y reflexionarlo, lo puse en práctica. No fue una cosa fácil, pero ya pude hablar con esas dos personas que, en distintas épocas, formaron parte de mi vida; relaciones que no fructificaron, que no terminaron del todo bien... y me dio mucho gusto saber, que en ninguno de los casos hay rencores, que ya todo quedó olvidado, que no hay nada que perdonar, que se me aprecia, y que queda solamente recordar lo bueno. De una de esas personas recibí unas palabras muy bellas, muy afectuosas, cargadas de un agradecimiento sincero por lo que en su tiempo recibió de mí: enseñanzas, consejos, un poco de ayuda para salir adelante y crecer. Me sentí muy contento, muy feliz de haber sembrado semillas buenas que ahora florecen. Después de haberme acercado a pedir perdón, por las fallas que cometí, siento que he soltado un pesado lastre, que he cerrado por fin unas puertas que se negaban a cerrarse, y ahora estoy libre para correr ligero, para avanzar, para seguir sembrando semillas que pronto serán flores de muchos colores. Feliz Navidad 2012.

1 comentario:

  1. Tinísimo, te entiendo cari, el perdón es complicado, sobre todo por la ley de recurrencia, a veces perdonas y bajas la guardia y te vuelven a dar por ahí y se convierte en un círculo.

    Dejar ir es difícil, una se aferra a lo negativo y lo positivo demasiado, los exes siempre son temas complejos porque a nadie nos gusta ser dejados y tampoco es muy grato ser el dejador, el malo de la peli.

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