domingo, enero 26, 2014

Un Reencuentro Feliz

Desde hace muchos años uso agendas. Para este año 2014, en vista de que no pude conseguir una agenda china con hermosas imágenes de caballos con motivo del Año del Caballo, me conseguí una muy sencilla, elaborada con materiales reciclados. En otros años he tenido agendas muy caras, algunas con imágenes de grandes pintores... pero al final lo que importa no es eso, sino todo lo que se vivió durante esas 365 páginas.
En mi oficina empecé a usar la agenda de este año, y esa tarde me traje a casa la del año pasado, para guardarla junto con las de los años anteriores. Normalmente no me gusta acumular cosas viejas, pero con las agendas algo me pasa que simplemente no puedo tirarlas... siento que tiro a la basura parte de mi vida.
Al verlas todas juntas, no pude evitar recordar todo lo que ha pasado en estos 5 años...  2009 fue un año de muy duros acontecimientos para mí, que de alguna forma cambiaron para siempre el rumbo de mi vida. En octubre de ese año cambié a mi actual trabajo, lo que constituyó un sano y necesario alejamiento de personas, lugares y situaciones.
Estos años representados por las viejas agendas no fueron luminosos. Con la perspectiva del tiempo transcurrido, me doy cuenta de que durante ese tiempo me fui haciendo más solitario, más desconfiado, más encerrado en mí mismo. Consciente o inconscientemente, me fui alejando cada vez más de los demás, perdí la alegría de vivir, el rumbo, y sobre todo una buena razón para seguir adelante. Pero la oscuridad no puede durar para siempre.

Con el fin del 2013, empezaron a ocurrir ciertos acontecimientos que me confirmaron que junto con el año también se iba una época de oscuridad. Todo tiene su tiempo, he escuchado, y estoy totalmente de acuerdo. Antes de Navidad tuve una trascendental entrevista con alguien que fue un personaje muy importante de mi historia personal, de quien, que por razones que no vale la pena ni siquiera recordar, me había alejado en todos los sentidos posibles. Antes hubiera sido impensable siquiera coincidir con él en algún lugar, pero en esta ocasión platicamos como personas adultas y fue la ocasión ideal para hacer las paces, gracias a él, pude ver la luz al final del túnel.
Más que perdonarle a él, me perdoné a mí mismo. No lo había conseguido en todos estos años, al menos no por completo, pero ahora, ya me perdoné completamente. Y con ello la luz se hizo en mi corazón, veo las cosas de manera distinta, la vida tiene otro sabor y tengo unas ansias terribles de vivir, de ser feliz, de disfrutar todos los momentos que ofrece cada día, de abrazar a los demás, de ya no estar solo, de reconciliarme con la vida, de recuperar lo perdido.
Estoy en paz y me quiero verdaderamente.
Hay muchas cosas que generaron este cambio. Para empezar, yo mismo; especialmente al emprender un arduo trabajo de restauración, haciendo equipo junto con mi sicoanalista; durante largo tiempo no se veía ningún resultado, parecía imposible unir las piezas del rompecabezas, pero muy poco a poco se empezaron a distinguir las facciones de este nuevo yo, más fuerte, más maduro, más pleno.
El sabio tiempo también intervino... porque como dicen, el tiempo todo lo cura. Y por encima de todo a Dios, sea cual sea el significado o el nombre que Dios tiene para cada persona.

Hechas las paces, decidí acercarme de nuevo a esa hermosa familia que no comprendió mi alejamiento, pero que tampocó lo cuestionó ni mucho menos me guardó rencor. Son personas lindas, íntegras y con un gran corazón en el que no caben odios ni resentimientos, personas de gran valía. También decidí hacer contacto con el Güero, ese niño que conocí cuando tenía cuatro años, y quien por alguna razón desconocida me dio su amor incondicional. Me adoptó como su tío, casi su padre, y despertó en mí ese lado paternal que estaba oculto. Durante mis vacaciones en su tierra él quería estar a mi lado todo el tiempo, y cuando me alejaba para ir de paseo se ponía a llorar.
Tengo tantos sobrinos, a los que quiero mucho y ellos me quieren también, pero con el Güero hubo una conexión especial e inexplicable. ¿Será el hijo que tanto anhelé?
En una ocasión su abuela vino de visita a Monterrey y se lo trajo, estuvieron hospedados en mi casa. Y fui tan feliz... cuando llegaba del trabajo él ya me esperaba impaciente para jugar a la pelota, y aunque yo estuviera muy cansado y nunca hubiera pateado una pelota, me ponía a jugar con él. Me sentí papá.
Tiempo después de haber erigido esa muralla de alejamiento y silencio, empecé a recibir llamadas telefónicas por las noches; me acercaba al aparato y veía el número de la casa de la familia.Nunca las contesté. No quería, no podía. Las llamadas continuaron un tiempo, pero después cesaron. Y mucho tiempo después me enteré que era él, mi niño querido, quien le pedía a su mamá que marcara mi número porque quería hablar conmigo. Inocente, él no tenía ninguna culpa. Lamento profundamente haber estado alejado de este pequeño cuando me necesitó, y haría lo que fuera por cambiar la historia, pero es imposible. Es doloroso, pero he decidido que, si bien no puedo cambiar el pasado, sí puedo cambiar el presente y dar forma así a un mejor futuro.
 Mi güero es ya un muchacho de 12 años. Ya no es ese pequeño que conocí hace tanto tiempo, pero todavía es un niño. Hace días le llamé a su teléfono, y me contestó con una voz muy emocionada, que reflejaba su incredulidad "¡¿Mi tío Tino?!" Hablamos unos buenos minutos, le pregunté en qué año va en la escuela y me respondió que en quinto. ¡En quinto! Cuánto tiempo ha pasado...  Él dice que ya pronto entrará a la secundaria... y es cierto. De modo que no quiero perder más tiempo. No quiero postergar mi felicidad.
Y así, he aceptado la invitación de la familia para asistir a una boda en pocas semanas. Qué emocionante, volver a estar en esa tierra donde fui tan feliz, donde conocí a personas tan hermosas, donde está mi Güero querido. Será un reencuentro feliz, en toda la extensión de la palabra.

11 comentarios:

  1. What a beautiful, heart-felt story! May your reunion with Guero and his family be filled with joy!

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Wow, eso que comentas de que todo tiene su tiempo y que la oscuridad no dura para siempre, quiero creerlo.

    Que bonita historia, no por los momentos oscuros claro, si no por que ya encontraste la luz.

    Salu2

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vaya, esos ojos me asustan :o

      Eliminar
    2. Es verdad: la oscuridad no dura para siempre. En mi caso tardé mucho tiempo en ver la luz, pero pienso que tal vez pude hacer algo para que sucediera mucho antes.

      Eliminar
    3. La foto es de mala calidad, pero es la única que tengo. Espero que ese sea el motivo por el cual esos ojos te asustan.. : )

      Eliminar
  4. Tienes unos ojos preciosos, es sólo que la mirada me parece muy intensa, como si pudieran ver atravez de mi, seguramente no podría sostenerte la mirada si te mirara en vivo.

    Salu2

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oooooh muchas gracias por el halago, ahora ya entendí. Pero no siempre miro tan intensamente : ) saludos.

      Eliminar
  5. Ay, qué cuento lindo! Me alegra MUCHO que ya has reunido con tu Güerito! Y estoy seguro de que te ha extrañado muchísimo también.

    Ya verás! 2014 será un año mejor y además, el año del caballo ya no ha empezado. Empieza Sábado y luego vas a ver que las cosas mejorarán mucho.

    Saludos,

    Kim G
    Boston, MA
    A donde vamos a festejar con nuestros amigos Vietnamitas para el año nuevo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy muy contento esperando que llegue el día de las vacaciones, hace tanto que no salía de viaje, y realmente extraño unos días de mar, de sol, de arena. Ya te platicaré.

      Eliminar

Share Your Thoughts