martes, noviembre 11, 2008

Opiniones Divididas


Nunca como antes había vivido tan de cerca la expresión “en gustos se rompen géneros”. Resulta que acabo de ver la película “Dancer in the Dark”, de Bjork, y al comentar mis impresiones sobre la misma con otras personas tal parece que hubiéramos visto películas muy distintas cada quien.
Intentaré resumir la trama: se trata de Selma, una checoslovaca que se va a vivir a Estados Unidos, es madre soltera y se está quedando ciega debido a una enfermedad degenerativa. Se ha enterado de que le heredó este mal a su hijo, así que trabaja turnos extras y ahorra hasta el último dólar para intentar pagarle una operación que le salvará la vista. Este dinero lo guarda en una cajita de galletas, en su alacena de la cocina.
Ella trabaja en una fábrica, y hace hasta lo imposible por ocultar que se está quedando ciega. Vive en una casa rodante, ubicada en la propiedad de un matrimonio formado por un policía que hace creer a su manirrota esposa que todavía le queda mucho dinero de una supuesta herencia que recibió, pero la verdad es que está en la ruina debido a los alocados gastos de ella.
El clímax llega cuando la despiden de la fábrica porque se dan cuenta de que está más ciega que un topo, y ese mismo día su “amigo” el policía descubre donde guarda la papeliza y aprovecha un descuido para birlarle la lana.
Cuando se da cuenta de que desapareció el dinero, ella va a la casa a pedirle muy serena e ingenuamente que se lo entregue. El muy cobarde finge que ella intenta robarle su dinero y le grita a la esposa que llame a la policía. Previamente él le había mentido diciéndole que Selma intentaba seducirlo.
Se arma el saperoco y Selma le dispara al policía su propia arma. Fue sólo un rozón, así que luego él le pide que lo remate y ella duda pero al fin lo hace ante su insistencia. Esta experiencia parece transtornarla porque entonces tomó una caja metálica y con ella la emprendió a golpes en la cabeza hasta que lo mató. El espectador queda paralizado ante tanta violencia.
Seguidamente, el mariguano director Lars von Trier incluye una escena musical, que como espectador deduzco que sale de la mente transtornada de la protagonista, en la cual ésta se pone a bailar y canturrear junto al policía ensangrentado al que acaba de matar con saña, hasta que éste regresa de ultratumba y se pone a danzar con ella, muerto pero de alegría.
Me pareció muy chocante e incomprensible que haya incluido esta escena delirante, pues en mi opinión echa a perder el dramatismo y la crudeza de la escena anterior en la que Selma se despacha al policía. De por sí detesto los musicales, pero con esta escena fantástica terminé por enfurecerme y ya poca atención presté al final de la película. Sólo recuerdo que pudiendo defenderse cuando la están juzgando en la corte, ella no lo hace porque “prometió guardar el secreto de la ruina de su amigo el policía”. ¿Así o más imbécil?
Si me preguntan mi opinión ya lo habrán adivinado, es una película detestable. Lástima de la actuación de la hermosa Catherine Deneuve, quien participa como la paisana y compañera de trabajo de Selma, siempre fiel, protectora y dispuesta a defenderla.

2 comentarios:

  1. Jaja, pues como te dije, la pelicula está genial.
    O tal vez sólo encaja muy bien entre mis gustos raros...

    Saludos

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  2. Creo que es la mejor película dramática que he visto. Definitivamente Selma no es un ejemplo a seguir, pero creo que el fin de la película es mostrar las situaciones crudas y miserables por las que atraviesa una buena mujer. Las actuaciones son conmovedores y las partes musicales las considero necesaria para suavizar lo triste de la secuencia.

    Sucede que no siempre a la gente buena le va bien.

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