lunes, agosto 03, 2009

Fortaleza Interior

Aunque sé que el tiempo siempre transcurre al mismo ritmo, la semana pasada ocurrieron tantos eventos que sentí que las horas y los días pasaban velozmente y de pronto no había ni tiempo ni inspiración para dejar unas líneas en este espacio.
Viví momentos de mucha tensión porque a Alfonso, un amigo muy querido, lo intervinieron el viernes para extraerle un tumor cerebral. Pasé a verlo a pocas horas de la operación, y para mi sorpresa lo encontré sentado en su cama, completamente consciente, sereno y platicando como si nada. Si acaso se quejó de algo, fue del hambre que sentía.
Su fortaleza es admirable. No comprendo de dónde ha sacado fuerza para resistir todos estos meses de exámenes, opiniones médicas cada vez más contradictorias y complicadas, incertidumbre y ahora esta operación... todo empezó con un simple temblor en una mano que no pasaba de ser una molestia.
Regresé a verlo el sábado, para relevar por un momento a Héctor, quien prácticamente no se ha separado de él todos estos días, y ahora estaba más contento porque por fin pudo probar alimento sólido. Me ocupé de salir a conseguir un medicamento que no estaba disponible en el hospital, y también de ayudarlo a orinar, pues se rehusó a que lo hiciera su hermana, quien llegó desde Guadalajara para cuidarlo durante los próximos días.
Después de unos momentos, prácticamente nos corrió a los dos porque tenía mucho sueño y quería descansar. Ambos sonreímos y nos fuimos a platicar a la cafetería, contentos de verlo reaccionar tan favorablemente.

Pa' Ella

Ese viernes llegué un poco tarde a festejar el cumpleaños de mi mamá. Con su vestido amarillo, se veía muy feliz rodeada de todos sus hijos, nietos y biznietos. Muy orgullosa posó con su pastel para las fotos (se las debo), primero con los hijos, luego con los nietos, y así.
Mis hermanas pensaban que estaría muy fatigada, pues por la tarde acudió a una merienda de su biznieto Eugenio, quien cumplió un año. Pero ella, contra todo pronóstico, se quedó hasta el final. ¿Cansada? Para nada. El cansado era yo; varias veces le pregunté si ya quería que la llevara a su casa, y sólo me decía que "al rato".
Después de acompañarla a su casa emprendí el largo camino hasta mi casa. Sólo alcancé a ver que eran las 3 de la mañana y me desplomé en la cama, pues al día siguiente tenía que ir a trabajar.
Al día siguiente por la tarde, ambos teníamos mucha hambre pues se nos pasó la hora, yo por haber estado en el hospital y ella por la merecida siesta que se recetó. Me acordé que mi hermano Felipe me había comentado sobre un lugar de comida española y pensé que sería una buena idea.
Nos sentamos en una mesa al aire libre, bajo techo, y no se sentía tanto el intenso calor. Se me ocurrió que sería una buena entrada para mi blog, y empecé a pensar en el encabezado, lo que escribiría... pero nada salió según lo planeado.
Cuando llegó nuestra paella, le pedí a la cocinera/mesera que nos tomara una foto con los platos servidos y nuestras copas de vino. Me advirtió que no sabía tomar fotos, y decía la verdad, porque le salió una foto toda movida e impublicable. No quise avergonzarla y le dije que salió bien. Desafortunadamente no había nadie más que pudiera tomar la foto, así que me quedé con las ganas de preservar el momento.
La paella, carísima, no fue del agrado de mi señora madre. Ella que no le pone un pero a ningún platillo, a duras penas terminó su porción; el vino le pareció muy fuerte, así que me lo bebí yo pues no era cosa de desperdiciar. Me sentí un poco desencantado, pero así es mi mamá, ella no sabe fingir y si algo no le gusta, lo dice tal cual, con un candor que recuerda a los niños.
Ciertamente, la paella no estuvo como me habían platicado, pues tenía un sabor excesivamente salado, el arroz estaba más duro de lo debido y la ración de camarones era ridículamente raquítica. Los precios eran excesivamente altos, tomando en cuenta todo esto y el lugar, que no era precisamente un lujoso restaurante. Es un lugar para no volver... ni la vista.

4 comentarios:

  1. Pero dí qué restaurante es para no ir, jeje.

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  2. Hola, Tony. Se llama Mesón de las Islas, y está en una placita comercial por Av. Lázaro Cárdenas (acera norte) casí llegando a Eugenio Garza Sada, en Las Brisas.

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  3. Bueno, el que sea un lugar caro no quiere decir que sea bueno.

    Tu mami es igual de directa que yo, jajaja, así debe ser, para que darle vueltas al asunto?.

    Un abrazo TINO.

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  4. Good for your friend, about the food, I love Thai food a lot, say happy birthday to your mom.
    Adios

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