lunes, octubre 19, 2009

Lo Más Feo Da Más Quehacer

"Lo más feo da más quehacer", sentenció la abuela Mercedes refiriéndose a la esposa de su único hijo.
"Se daba unos aires de grandeza", recordó. "Pero viera usted que no era nada bonita y eso sí: naca, ¡pero naca!"
Uno de estos días que estuve de desempleado salí a buscar de comer, y felizmente encontré a unos pasos de mi casa el pequeño negocio de antojitos "La Abuela", propiedad de esta emprendedora mujer de más de 70 años pero con una fuerza que envidiaría cualquier cuarentona. La abuela cocina todos los platillos y además mantiene el local reluciendo de limpio, sin ninguna ayuda, porque no le gusta que nadie más meta mano en sus dominios.
Ese día disfruté un delicioso chile relleno, en caldito como se estila en la Ciudad de México y alrededores, con un arroz esponjadito digno de los mejores restaurantes. Pero sin duda lo que más gustó fue platicar con doña Mercedes, quien es originaria de Villa de las Flores, municipio de Coacalco, Estado de México.
Me contó que sus padres eran muy ricos, dueños de negocios y propiedades, "pero muy ignorantitos", y como no sabían leer ni escribir tampoco se preocuparon por darle escuela a su hija. Lo que siempre le gustó fue cocinar, y ahora en sus días de vejez cocina para ganarse el sustento y también mandar dinero a su hijo, quien está muy enfermo y requiere de un transplante para poder seguir viviendo.
Ella se casó con un policía judicial, quien durante muchos años le dio una vida de reina, y le tenía una casa muy grande con hermosos muebles y mullidas alfombras. Pero al final de su vida se volvió alcohólico y su carácter cambió, hasta llegó a balacear la casa y a hacer tantos escándalos que doña Mercedes, anciana ya, se fue a refugiar a la casa de su hijo, en Houston.
Con lágrimas en los ojos me contó que su nuera la trataba con gran delicadeza y dulzura delante del hijo, pero apenas se iba éste la humillaba y ofendía. "Yo jamás le dije nada (a su hijo), para no causarle un problema, y mire cómo acabó", dijo. Así que no queriendo ser un estorbo se puso a trabajar de sirvienta en casa de unos árabes.
Pero su patrón un día le dijo que ya no la quería de sirvienta sino de madrastra, y le ofreció que se fuera a vivir a Jordania, donde ya la estaba esperando su rico y flamante prometido. Espantada, doña Mercedes no volvió a esa casa. Pronto encontró empleo con un matrimonio de japoneses, quienes estaban encantados porque les tenía la casa como espejo. Ellos le llamaban 'Macha' en lugar de Meche, y de acuerdo con ella, se quitaban los zapatos antes de entrar a la casa "para ver qué tan limpio había dejado el piso".
Todo iba muy bien hasta un día en que se encontraba en la tienda Fiesta, buscando los ingredientes para preparar una comida típica que le encargaron unas personas filipinas, llegó la Migra y la mandó de regreso a Nuevo Laredo.
Allá se quedaron sus vestidos, sus zapatos y todas las cosas que había comprado con lo que ganaba. Desconsolada, lloraba en la banca de un parque cuando pasó el mero jefe de aduanas, quien de inmediato le ofreció trabajar en su casa. Tiempo después las hijas del funcionario se fueron a estudiar a Monterrey, y doña Mercedes las acompañó "para echarles un ojo".
Fue así como llegó a esta ciudad. Ella renta una casa, pero como es muy negociante, sub-arrienda una habitación para señoritas estudiantes. Recientemente puso este negocio de antojitos, pero sigue vendiendo menudo todos los domingos en la avenida grande. "Ese es el negocio bueno", dice. "De ahí pude poner este local, y saco para pagar las rentas y comprarme mis cositas, porque a mí me gusta vivir bien".
Yo supongo que también de ese negocio va a salir el dinero para su viaje a Houston, esta próxima Navidad; está muy ilusionada porque finalmente se le va a hacer realidad ver a su único hijo, después de nueve largos años.

5 comentarios:

  1. compadre, me recordaste a mi Tia Chofi con este post, ella, como doña Meche tambien se la pelo bien y bonito para tener algo en esta vida.

    unn saludo.

    ResponderEliminar
  2. que historia y una se queja¡?¡?¡?

    ResponderEliminar
  3. That woman deserves all of my respect, I admire all the people that is old already and they are still working.
    Saludos

    ResponderEliminar
  4. Me suena Villa de las flores , me suena Coacalco, no sé por qué, jeje


    Linda tu historia creo que refleja en mucho a las madres de antaño,¿ no te parece?.


    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Que barbara doña Mechita, quien la viera... genial, son esas vidas tan peculiares, tan intensas y nadie pensaría nada de ella si la viera supongo... que fuertuchis.

    ResponderEliminar

Share Your Thoughts