domingo, julio 25, 2010

La Muy Noble y Leal

Este fin de semana tenemos visita de unos amigos que vienen de la muy noble y leal Ciudad de México. Dos de ellos no conocían nuestra ciudad, así que en un tiempo muy reducido Héctor se encargo de llevarlos a un maratónico recorrido turístico para que conocieran los puntos más representativos de Monterrey y de paso Saltillo.
Yo los vi apenas ayer. A solicitud de ellos los llevamos a la Basílica de Guadalupe, y una vez ahí se pusieran a tomar muchas fotografías. Yo observaba muy sorprendido, pues habiendo habitado una gran parte de mi vida a unas cuantas cuadras del lugar, nunca consideré que pudiera ser un punto de interés para los turistas.
Enseguida nos dirigimos a Chipinque, en la Sierra Madre, pero desafortunadamente no pudimos subir pues el camino quedó intransitable a causa de las recientes lluvias e inundaciones. No obstante, me dio gusto acercarme a este lugar al que hacía tanto tiempo que no iba, sentir cómo la temperatura desciende velozmente según va uno ascendiendo por el sinuoso camino.
Desde ese punto tan alto, rodeado por una tupida vegetación de pinos y otras especies similares, se disfruta una hermosa vista de la ciudad, así es que nuestros amigos se dieron gusto tomando fotografías. Hasta yo pedí que me tomaran una para actualizar mis avatares cibernéticos.
Por cierto, mis oídos disfrutaron el sonido de las aguas que bajan del cerro en forma de pequeños arroyos; imaginé su frescura mientras veía en una y otra dirección para tratar de verlos, pero no lo conseguí.

Cena en un legendario restaurante especializado en antojitos mexicanos. Después un rato a descansar y más tarde a conocer la vida nocturna de Monterrey. No soy muy noctámbulo que digamos, pero la ocasión ameritaba salir de la rutina.
El vehículo en el que nos íbamos a trasladar no encendía, así que ayudé a empujarlo para hacerlo arrancar, pero no tuve cuidado y una llanta pasó por encima de mi pie derecho. Afortunadamente no pasó de un fuerte y sorprendente pisotón sin mayores consecuencias.

Observo este mundo un poco desconocido para mí. La oscuridad de la madrugada, contrarrestada por brillantes luces de neón, enmarca el escenario en el que tanta gente circula de aquí para allá como si fuera pleno día. Todos buscan divertirse, distraerse del estrés, el cansancio, la insatisfacción, la infelicidad, el dolor, en suma, del sufrimiento que caracteriza a maya, este mundo ilusorio.
Danzan hipnóticamente, cada quien en soledad a pesar de estar en un lugar atestado a más no poder, en flagrante violación a las normas elementales de seguridad. Observo, observo, observo. Decenas de ojos buscan incansablemente algo que ni siquiera saben qué es.
Escucho música agradable. Trato de disfrutar el momento, y lo logro. Pero unas horas más tarde el cansancio me vence y mi cuerpo me exige dormir. Y lo obedezco.

4 comentarios:

  1. que chevere seria conocer algo mas de México, algún día jejeje. me saco el clavo y voy pa alla

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  2. Vamos, hombre. Pon esas fotos de Monterrey en elbibis.blogspot.com con una etiqueta "fotos". (Con el fin poder disfrutar de tu ciudad, por anticipado, los que no conocemos ahí todavía, pero que esperamos conocer. La idea es esa.)
    Saludos y hasta luego.

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  3. Que padre ir a conocer tu ciudad, a mi me parece que es muy interesante y más aún como la describes.

    Ojalá un día pueda estar ahí.

    Un abrazo Tocayo.

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  4. Ojalá que muy pronto se den una vuelta por esta ciudad, que también tiene lo suyo, me encantaría ser su anfitrión.

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