domingo, julio 01, 2012

El Objetivo es Ser Feliz (2)

Tan bien que lo había pensado aquel sábado. Había decidido esperar unos cuantos días para tener una conversación, sobria, asertiva, respetuosa, sincera. Inclusive lo había comparado con las revisiones que se hacen cada cierto tiempo, seis meses generalmente, de los documentos de políticas y procedimientos con los cuales se rige la operación de las empresas. Pero el lunes pasado consulté mi estado de cuenta y casi me dio un infarto al ver que, por sexto mes consecutivo, mis gastos fueron mayores que mis ingresos. Me negué a aceptar que nuevamente tendría que echar mano de mis ahorros, que son tan preciados porque me dan tranquilidad al pensar en mi futuro. Lo único que se me vino a la mente es que antes no tenía yo este tipo de problemas. Antes, cuando estaba solo. Juro que traté de serenarme, de pensar la manera de solucionarlo, de observar a detalle la situación y tomar el tiempo necesario para darle la mejor solución. Quise disimular mi malestar, mi disgusto, pero lastimosamente no pude y perdí el control. Me convertí en Chucky. No reconocía mi propia voz, cargada de furia, como jamás lo había estado. Y de una manera absolutamente no asertiva, expresé lo harto que estaba de vivir un estilo de vida que me era tan oneroso, del ladrido incesante de los perros, de su completo desconocimiento del concepto "mesura", de mi dificultad para acoplarme a vivir con otra persona. Pero sobre todo, dije que yo pensaba que vivir en pareja era para mejorar, no para empeorar, y que si esto era vivir en pareja, no lo quería, y mejor cada quien para su casa. Todo el día siguiente me sentí muy mal, así que cuando llegué a casa decidí ofrecer una sincera disculpa por la manera en que abordé la situación, expresándome a gritos, en forma irrespetuosa y desconsiderada. Sin embargo, no me retracté de lo dicho, y más bien lo afirmé: que pensaba que tal vez sería mejor vivir separados, volver a iniciar ese noviazgo que interrumpimos tan atropelladamente, por insensato apresuramiento pero también por situaciones completamente fuera de control (pérdida del empleo). Ahora sé que era muy necesario vivir esa etapa de noviazgo, conocernos más, poco a poco; que fue muy precipitado empezar a vivir juntos sin haberlo planeado concienzudamente, previendo conflictos, dificultades, diferencias. Pensábamos que todo iba a ser fácil. Pero no fue así. Y reconozco que fui yo quien más problemas tuvo para adaptarse a la vida en pareja. Confieso que pesaron más los ladridos y los gastos que su compañía, su dedicación cariñosa, sus cuidados, sus comidas preparadas con tanto amor, sus palabras de aliento. Creo que necesitaba más tiempo para asimilar todo lo bueno y restar importancia a lo malo y tratar de buscarle una mejor solución. Pero ya pasó. Me dijo que se iría el domingo y así fue. No sé cómo le hizo, sin tener nada preparado, pero cumplió su determinación: llegó el camión de la mudanza y se llevó todas sus cosas. Yo soy lento para asimilar. Me dediqué a asear la casa, lavar montones de ropa y concluir un trabajo de traducción. Pero ya terminé. Ya se hizo de noche. Ahora la casa está en silencio. Ya no hay ladridos. Ya no está él. Y me siento tan solo. No sé que vaya a pasar. El acuerdo fue establecerse cada quien en su casa e intentar retomar el noviazgo. No sé si sea posible, no sé si esto haya lastimado irremediablemente su corazón, pero por lo menos lo intentaré; aunque es muy diferente a mí y las cosas que son importantes para mí no lo son para él y viceversa, sé que su amor es real y que con su enseñanza puedo aprender a amar yo también, verdaderamente.

3 comentarios:

  1. Me quedo muda, creo que se necesita tener mucha determinacion y saber bien a donde vas para que no te gane el corazon.

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  2. Tinísimo...

    Sin palabras me dejas, gran declaración de sinceridad de tu parte, yo tego mis lecturas de lo ocurrido y creo que hay que ser muy honesto y tener una determinación muy fuerte para lo ocurrido.

    Sabete, querido, apoyado, respetado y escuchado, si necesitas cualquier cosa no dudes en buscarme, capaz y aparezco sentado en una banca en alguna calle cualquiera.

    ABRAZOS.

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