viernes, julio 06, 2012

El Objetivo es Ser Feliz (3)

No tenía intención de escribir una tercera parte, pero estoy días he tenido tiempo de analizar detenidamente los últimos acontecimientos, con cada vez mayor claridad. Y me he dado cuenta de que, de manera casi totalmente inconsciente, me he estado flagelando, castigando, atormentando... por haber tomado la decisión que quería tomar, por haber defendido mi derecho a estar bien y a ser feliz. Por algo decidí titular a esta trilogía "El Objetivo es Ser Feliz". Castigarme es un lugar común, algo que aprendí a hacer hace tanto tiempo que me es imposible recordarlo. Pero no importa. He necesitado muchas, muchísimas horas de terapia, primero, para ser consciente de ello, y luego para dar los primeros pasos, vacilantes, pequeños, para acabar con esa mala costumbre. Esta semana he tenido insomnio todas las noches. Me ha vuelto a atormentar el fantasma de la soledad, y mi mente inquieta imagina tragedias, enfermedades, ladrones que quieren meterse a mi casa a toda costa. Anoche me pasé horas colocando alambres de púas por encima de los tendederos, para tratar de impedir o dificultar una intrusión. Y haciéndolo, me causé innumerables rasguños en los brazos y en las piernas, que parecería que fui atacado por un centenar de gatos rabiosos. Es cierto que existe una posibilidad de que los ladrones aprovechen las nuevas casas que acaban de construir en la parte trasera de mi casa para intentar introducirse. Pero he comprendido que este miedo que me causa insomnio y mucha tensión lo he estado produciendo yo mismo para hacerme sentir mal, incómodo, para castigarme por haber tomado la decisión de estar bien, de procurarme serenidad, de no sentirme amenazado, de vivir como quiero vivir, de darme un tiempo para meditar qué es lo que quiero hacer, voluntariamente, sin presiones, sin sentirme forzado. Y me propongo no continuar castigándome. No continuar reprendiéndome. Aceptar que si estoy solo, es porque de verdad necesitaba estar solo. Porque tengo derecho a ser feliz y a tomar las decisiones que yo considere que me procurarán felicidad y bienestar, sin sentirme culpable por ello y sin que tenga que imponerme castigos, como estos miedos y este insomnio. El objetivo es ser feliz. Tengo derecho a ser feliz. Y pienso seguir buscando la manera de ser feliz, de estar bien conmigo mismo, de superar todos los malos momentos, de aprender de las malas experiencias. De ser mejor.

1 comentario:

  1. El derecho, por supuesto, todos y cada uno de notros poseemos ese derecho, cada quien decide comousarlo, no ? supongo que viene siendo como una etapa de duelo, por llamarle de alguna forma.

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