sábado, octubre 27, 2012

Colecistectomía Laparoscópica

Ya estoy en casa. Parece que hubiera pasado tanto tiempo, y al mismo tiempo que no hubiera pasado ni un día, es algo complicado. Resulta que tuve dos episodios de dolor intensísimo, y al segundo de ellos me mandaron hacer un ecosonograma y se apreció que tenía un cálculo en la vesícula y había que operar. Así que me operaron el lunes 22. Pasé una noche en el hospital, y al día siguiente mi hermana Esperanza insistió en llevarme a su casa, donde permanecí cuatro días. Esperanza, esperanza... de pronto estoy pensando por primera vez en su nombre, en todo lo que significa Esperanza... siempre he sabido que me quiere mucho, pero en estos días lo comprobé totalmente, no sé cómo empezar a agradecerle su amor, sus cuidados, su preocupación... lo bien que la pasé en su bonita casa, que puso a mi total disposición. Estuve muy a gusto, pero sabía que tarde o temprano debía regresar a mi propia casa, así que ayer recurrí a mi querido amigo Héctor, quien a pesar de tener muchísimas cosas que hacer, me vino a traer a mi casa, en el otro lado de la ciudad. Y me recibió mi perrito Chucho, quien no daba crédito y me no me quería quitar la vista de encima. Estos días, obligado a descansar y bajar el ritmo, he podido pensar mucho. Bueno, todavía no cristalizo planes ni proyectos, pero sí que he pensado. En lo que he estado haciendo. En lo que quiero hacer realmente. Me he preguntado cómo es que llegué a estar como estoy: solo, aislado, viviendo en un extremo de la ciudad, que no es nada bonito, alejado de las personas que son realmente importantes y que me pueden tender una mano en caso de necesidad. Ya habrá tiempo de responder a esa pregunta... aunque en realidad la respuesta no es lo que importa, sino más bien qué es lo que voy a hacer para mejorar mi situación vital. Estoy tranquilo, estoy agradecido. He apreciado tantas muestras de cariño de la gente. Y también he observado que hay quienes ni siquiera me han llamado por teléfono. En un rincón de mi corazón siento tanta decepción porque quien decía amarme y que yo era toda su vida, ni siquiera me llamó por teléfono o se acercó en estos días difíciles. Pero, ¿de qué me asombro, realmente? Nunca se lo creí.

1 comentario:

  1. Primero a mejorarse, lo segundo como bien dices ver por que has elegido tu vivir como estas viviendo, pues sin lugar a dudas esta a sido tu elección conciente e incocientemente cada uno de nosotros crea su realidad.

    Por lo demás como bien dices centrarse en la solución para mejorar, eso me gusto.

    Un abrazo dede el Mediterráneo¡¡

    ResponderEliminar

Share Your Thoughts