lunes, mayo 06, 2013

Doña Herlinda, La Mamá que No Se Rindió

La semana pasada, durante una de mis reuniones semanales en un grupo HSH local, por alguna razón que no recuerdo salió a colación el tema de la película “Doña Herlinda y Su Hijo” (1985, dirigida por Jaime Humberto Hermosillo). Inmediatamente me acordé que nunca la había visto, así que hice un apunte mental para verla a la brevedad posible. La oportunidad se presentó al día siguiente, gracias a YouTube. Quedé fascinado. Verdaderamente hace tiempo que no veía una cinta tan interesante, con tanto contenido entre líneas, con una descripción tan detallada de una realidad social específica en una geografía específica, con personajes tan complejos y tan diferentes entre sí, pero que de alguna manera se unen y se convierten en cómplices para obtener cada quien su beneficio personal. Laisser faire, laissez passer en su máxima expresión. Doña Herlinda es evidentemente el personaje central, viuda y madre de Rodolfo, neurocirujano pediátrico, declamador, deportista y homosexual. Ella está al tanto de su homosexualidad, inclusive conoce a Ramón, su novio, pero decide pasar por alto estos detalles y prestar oídos sordos y ojos ciegos (aunque los amantes estén haciendo el amor a unos pasos de su recámara) porque ella tan sólo desea casar a su retoño para que le dé nietos, y para ello hará todo lo que sea necesario, y entiéndase que todo es TODO. Para cumplir su objetivo, la matrona no deja de buscarle candidatas a esposa; como dice Ramón: “Tu mamá no se rinde”. Y vaya que no se rindió jamás. Así es como entra en acción el cuarto personaje, Olga, una mujer educada que busca prepararse más, estudiar en el extranjero, pero eso cuesta caro y para ello es preciso conseguir un buen marido; cada uno de los personajes tiene que sacrificar algo, además de hacerse de la vista gorda, y en el caso Olga esto significa procrear un bebé. ¿Criarlo? Eso lo podrá hacer alguien más … Como dije antes, quedé subyugado por la fuerza de la película. De verdad en aquellos años había escuchado que era una película “fuerte”, pero no pensé que a tal grado. Hay algunas escenas sexuales entre Rodolfo y Ramón, no explícitas pero sí muy sugerentes, inclusive un desnudo frontal. Lo que más me llamó la atención es el doble discurso que se maneja a lo largo de la película, esa insistencia de todos en cerrar los ojos ante lo obvio para poder conseguir los objetivos de cada quien. No me gusta hacer generalizaciones, pero he escuchado de diversas fuentes que gran parte de las personas de Guadalajara (en donde está ambientada la película) actúan así, con una mentalidad mocha, una doble moral. Ahí están las Farmacias Guadalajara, que venden condones, lubricantes, retardantes, Viagra y hasta artilugios como el “dedo mágico”, pero no los exhiben; no, pecado mortal, solamente tienen una lista impresa para que el cliente seleccione lo que desea y se lo traen de la trastienda. Comenta mi amigo bloguero Alvaro, también oriundo de la Perla Tapatía, que hay una comunidad de gays que pasan toda la noche bailando, bebiendo y etc. en los antros de la capital, y al salir de ahí son los primeros feligreses que acuden a la primera misa, a hacer oración y darse golpes de pecho. Quiero aclarar que no pretendo hacer una crítica ni estigmatizar ni generalizar a nadie. Solamente estoy haciendo una observación sobre un hecho que llama mucho mi atención: la doble moral, fenómeno que no es exclusivo de ninguna región en particular, en mi ciudad vaya que se dan casos de lo mismo, aunque no es lo general. Quizá el mayor impacto que me llevé con esta película fue que retrata muchas de las actitudes de un individuo tapatío (y de su familia) que formó parte de mi vida durante un corto tiempo (afortunadamente). Gracias a esta cinta comprendí muchos detalles que no me quedaban claros, vaya, ojalá que la hubiera visto antes: hijo homosexual con un fuerte complejo edípico, madre dominante, que por una parte maneja un discurso de amor incondicional y gran devoción, pero por otra parte es una tirana que obliga al hijo a hacerse cargo de todas sus necesidades y no necesidades, a ponerla en primerísimo lugar y dejar incluso de comer para que coma ella, pero claro, no con palabras fuertes ni reclamos, sino más bien con lágrimas y sollozos al estilo de Libertad Lamarque o Marga López. Ah, si la hubiera visto antes.

1 comentario:

  1. fijate que me llamo mucho la atencion esa peli, la voy a buscar y opinare despues...

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