domingo, mayo 05, 2013

Mamá Cibernética

Gracias a Dios, mi madre ya se ve mucho mejor. Me siento más aliviado, más descansado, pues verla mal me ponía en un estado de mucha tensión. El fin de semana pasado estuve un rato con ella, platicando sentados en el sofá, y me alegré mucho de verla sonreír, casi como antes, y platicar de varios temas, casi como antes. No se encuentra al 100 por ciento, pero ya se nota mucha diferencia. Disminuyeron también sus olvidos de cosas que habían sucedido unos minutos antes. Corroboro que ella acumulaba un estrés de varios meses o años, pasando días y días sola, anhelando inútilmente que fueran a visitarla sus hijos; algunos de ellos nunca hemos dejado de visitarla, pero lamentablemente la mayoría (somos 10) se toman semanas e incluso meses sin pasar. Luego, hace un par de meses estuvo en el hospital, no nos habíamos dado cuenta de que tenía anemia, quizá por una nutrición deficiente. Pasó una noche en el hospital y esto debe haberle provocado un estrés terrible que alteró su memoria. El caso es que encontré de buen humor a mi mamá, y sólo se quejó un poco de que le dolía una rodilla, por lo cual le dije que era necesario salir, caminar, hacer ejercicio. "Es más, vamos a dar una vuelta a la manzana", propuse sin saber qué esperar. Y para mi sorpresa, se incorporó como pudo del sofá y guardó su bolso en una hendidura de éste. Yo le ofrecí mi brazo y salimos a pasear, caminando muy despacio entre banquetas destrozadas y algunas casas derruirdas, sintiendo una ligerísima llovizna. Unos vecinos nos saludaron muy afectuosamente, me sentí orgulloso cuando me felicitaron por sacar a pasear a mamá... imaginaba yo que caminábamos por algún bello bulevar. Durante el camino le hice una o dos preguntas sobre los árboles, sobre las casas de los vecinos, y comprobé que su memoria sigue bien. Llegamos nuevamente a casa, y para mi gran sorpresa se fue directamente a la hendidura del sofá para recuperar su bolsa-tesoro. ¿No que no? Casi salto de gusto. A veces me pongo a revisar el Facebook en mi pequeño teléfono celular, y se lo paso a ella para que vea las fotos de mis familiares, especialmente los niños. Y pensando en esto, y en que hace tiempo, cuando llegó a visitarme cuando yo estaba en plena video-llamada Skype con un sobrino, la invité a que tomara mi lugar y saludara mi sobrino y ella lo hizo sin ninguna resistencia ni timidez, he propuesto a mis hermanos y sobrinos que le compremos una Tablet, misma que manejaría mi hermana Carmen, quien vive con ella. Actualmente ella no puede recibir llamadas telefónicas porque no oye, pero, con esta tablet, todos lo podemos llamar a través de una video-llamada Skype y ella podrá ver los rostros y leer los labios, sin que tenga que escuchar lo que le dicen. Sobre todo, espero que esto supla en parte la falta de visitas. No es lo ideal, pero pienso que puede servir mucho. Por lo pronto, ya le creé su cuenta de correo electrónico y de usuario Skype. La tablet la podemos comprar en cualquier momento, contratamos Internet y ya está, Mamá Cibernética.

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