domingo, junio 23, 2013

El Patio de Mi Casa

"El patio de mi casa es particular/se llueve y se moja como los demás..." así decía una ronda infantil que ya hace mucho que no he escuchado.
Mi patio es muy pequeño, pero a pesar de sus reducidas dimensiones lo he convertido en un lugar muy agradable. Su piso es de concreto, pero al fondo del mismo hay una área de 7 metros de largo por unos 30 centímetros de ancho, en la cual ordené hace muchos años que no se pusiera concreto. Actualmente tengo ahí una hermosa anacahuita, cuya sombra cubre poco más de la mitad del patio; junto con un rosal, un naranjo, un limonero, una planta de chile y otras dos o tres plantas de flor.
Tengo un ritual que no sé cuándo comencé: cada mañana, después de levantarme, lo primero que hago es salir al patio y ponerme bajo las ramas de la anacahuita; algunas veces los pájaros huyen espantados. Otras veces he visto colibríes. Observo las hojas, me maravillo una y otra vez al ver cuánto ha crecido este pequeño arbusto. Miro sus flores blancas, sus ramas retorcidas. Es aquí donde doy gracias por un nuevo día.
En este patio tengo tendederos, en los cuales tiendo mi ropa recién lavada, como en los viejos tiempos. Nunca he tenido una secadora de ropa, ni creo que la vaya a tener nunca; pues no me gustan. Después de lavar y tender mi ropa, me gusta mucho contemplarla muy limpia y apreciar como el agua escurre y va a dar al piso y luego a la hilera de tierra para apagar la sed de mis plantas.
A veces sueño con colocar un techo de acrílico transparente sobre el patio, pero que quede una rendija a lo lo largo del mismo, para que entre el aire y la lluvia. Colocar una cama y dormir ahí en las noches de verano. También se me ocurre colocar una mesa y unas sillas de jardín, para pasar unos buenos ratos bajo la sombra de la anacahuita.
Sin embargo, actualmente Chuki, Bobi y Chucho son los dueños del patio, y hay que trabajar mucho todos los días para mantenerlo limpio y sin olores desagradables. Sus casitas están debajo de la anacahuita, y desafortunadamente no tengo otro lugar donde ponerlos, así que de momento el proyecto de las sillas en el patio está detenido.

Un Baño Rústico

Hoy es un domingo de verano, y desde temprano luce un sol esplendoroso. Ideal para una tarea que venía posponiendo: bañar a los perros. Primero le tocó a Chucho, el más renuente a bañarse. Los otros dos parecieron disfrutar mucho el chapuzón.


Y ya con el patio muy limpio, me dispongo a realizar otro de mis rituales, uno que sólo practico de vez en cuando, cuando hace muchísimo calor, cuando no tengo muchas cosas que hacer, cuando me quiero dar un gusto, como hoy.
Me desvisto y coloco la ropa en el tendedero, luego me doy un baño rústico, a "jicarazos". Siento el agua fría, que recorre mi cuerpo y me refresca. Por un momento me olvido que estoy en el patio de mi casa, y pienso que estoy en algún rancho o comunidad rural, en donde no existe la comodidad de un baño con regadera, pero sí la delicia de bañarse al aire libre, sintiendo el viento y el sol, bajo la sombra benigna de algún árbol, mientras ahí cerca está echado un perro, o una vaca, impasibles.
En contacto con la naturaleza.

2 comentarios:

  1. Pues a mi es que me gustan los patios, los de casa de mama es decir donde ahora vivo estan casi totalmente tapados cosa que yo personalmente odio, entre otras cosas porque cuando llueve me caga el ruido de las laminas, eso si mi madre tiene muchas macetas, mi preferida es un nevado en Paris, mi planta favorita.

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  2. Que escena mas erotica la del bano a jicarazos, y los vecinos Ap'a?
    Ha, y aver si nos regala un close up de esos ojazos.
    Saludos, que estes bien, K.S.

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