martes, junio 25, 2013

Apuntes de Mis Sueños: La Niña Chapoteando en el Agua

Hacía mucho que no despertaba como esta madrugada, con una angustia muy grande, una casi certeza de que mi madre había muerto. Me levanté, presa de una gran inquietud. Intenté calmarme, pensar que todo estaba bien, reflexionar en los eventos qué me pudieron haber producido este mal sueño.
Ciertamente, ver a mi madre avanzar hacia una etapa que puede ser la última, ha tenido un fuerte impacto en mí. No sé muy bien lo que siento al verla tan silenciosa, tan pensativa... tan frágil. Me siento impotente para comprender sus olvidos.
En la oscuridad, concluyo que debo hacer algo para sobrellevar esta angustia, para aceptar esta nueva etapa en la vida de mi mamacita querida. Y poco a poco vuelvo a conciliar el sueño, vuelvo a soñar, y me veo llegando a su casa.
Ella me recibe muy contenta, y me dice "Ya no está temblando donde antes estaba temblando". No comprendo a qué se refiere, pero igual le digo que está bien, que qué bueno. Y ella corre feliz, Había llovido muy fuerte, y el agua que baja del cerro había convertido la calle en un arroyo. Como yo solía hacerlo cuando era un niño, ella chapotea en el agua, muy divertida. Yo la observo, y de pronto empiezo a llorar desconsolado, al comprender, en mi sueño, que he perdido a mi madre, pues ella ha vuelto a ser una niña. Una niña muy feliz.

Le he platicado a mi terapeuta sobre este sueño y sobre la angustia que siento, y ella me ha recomendado un libro cuya compra, muy inconscientemente, he postergado más de un par de ocasiones: uno de los libros de la tanatóloga Elizabeth Kubler-Ross. Es una muy buena idea.

Por la tarde he tenido la oportunidad de pasar a ver a mi mamá, aunque fuera unos minutos. En el calor infernal, ella duerme sobre un sofá. (Ya no hago ningún intento por convencerla de que duerma en el cuarto que tiene aire acondicionado: ella NO quiere hacerlo, y yo la respeto).
La observo dormir unos instantes, y siento una gran paz. Toco uno de sus brazos, y se despierta. Me mira sorprendida unos segundos, sin comprender, pero luego me reconoce y sonríe. Su sonrisa llega hasta mi corazón y me hace muy feliz. Platico con ella unos momentos y me doy cuenta de que está muy bien. Tengo que partir, pero le digo que voy a regresar a verla pasado mañana. Le doy un beso y me voy, yo también con una sonrisa.

2 comentarios:

  1. Interesante tu post cari, muy fuertes tus sentimientos y tu arraigo materno.

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  2. Bonito post, que paz se percibio al final.
    Un abrazo, K.S.

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