lunes, noviembre 18, 2013

El Idioma Inglés: Mi Oficio, Mi Pasión, Mi Sustento

Todavía puedo recordar la emoción tan grande que me produjeron mis primeras clases de inglés en la secundaria. Eran otros tiempos, no como ahora, que la mayoría de los chiquillos ya prácticamene son bilingües, o cuando menos están familiarizados con el inglés. Yo no me sabía ni una palabra, así que me enamoré instantáneamente de este idioma, qué tremenda felicidad aprender otra manera de nombrar a las cosas: notebook, pencil, eraser, book. La emoción sencillamente no cabía en mí, así que intentaba compartirla con los demás, pero para ellos no significaba lo mismo que para mí.
Tanto me gustaba que prácticamente devoré el libro de texto. Para cuando la maestra Alicia (Bugs Bunny) nos enseñaba una nueva lección, yo ya me sabía perfectamene el vocabulario de la misma. Obviamente sacaba puros cienes en todos los exámenes,  pero lo malo es que me aburría porque yo quería saber más y más y más.
Poco tiempo después me enteré que a un vecinito sus papás lo mandaban los sábados a unas clases de inglés. ¡No me hubieran dicho eso! Cuánto, pero cuánto le rogué a mi madre que me diera dinero para inscribirme yo también. No alcanzaba a comprender que en mi casa no sobraba el dinero, así que le insistí y le insistí, hasta que mi mamacita buena me dio el dinero y al siguiente sábado me fui a apuntar al Instituto Cambridge, que estaba en una antigua casona en el centro, por la calle Matamoros, casi esquina con Guerrero.
Ahí aprendí muchas cosas más, y gracias a ello se consolidó mi relación con el idioma inglés. En ese tiempo, para practicar, me iba a la Plaza Morelos, y "platicaba" con los Winter Texans que en ese tiempo nos visitaban. Qué chistoso les debí haber parecido. Formé una bonita amistad con Mike y Byron, quienes formaban un matrimonio gay. Yo los llevaba a conocer restaurantes y lugares turísticos donde pudieran tomar fotos, y ellos me pagaban la comida y me ayudaban a practicar inglés y me enseñaban frases de uso diario que en ninguna escuela hubiera aprendido.
Llevamos una relación por ¡carta! durante varios años, y cuando más adelante obtuve mi pasaporte y mi visa, felizmente los pude visitar en San Antonio, Texas.
No recuerdo haber estado mucho tiempo en el Instituto Cambridge, pero después seguí aprendiendo y sacando dieces en la preparatoria; pero sólo en inglés, porque reprobé física y otra materia que ni recuerdo. Cuando terminé ésta no sabía qué carrera estudiar, no me atraía absolutamente ninguna, hasta que supe que en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL impartían la Licenciatura en Traducción de Idioma Inglés.
No lo pensé dos veces y me inscribí; recuerdo que mi hermano Felipe me aconsejaba, molesto, que mejor estudiara una ingeniería, me decía que eso no me iba a dar de comer, pero yo estaba en la edad de no hacer caso. Y se hizo mi voluntad. Cuando me gradué descubrí amargamente que, efectivamente, no había trabajo para un traductor. Sin embargo, podía dar clases de inglés, así que eso hice un tiempo, pero esto nunca me gustó.
De pronto, en Supermatic, una de las empresas en las que daba clases, me solicitaron una traducción. ¡mi primera traducción! Recuerdo haberla hecho a mano, y luego la transcribí en máquina de escribir. Era 1988 y no había computadoras personales, sólo las de las grandes oficinas. Qué emoción tan grande me dio recibir mi primer cheque, con mi nombre escrito, y por una cantidad que jamás había visto junta. Ay, no lo quería ni cambiar, pero necesitaba el dinero.
Poco tiempo después entre a una empresa editorial del hoy Grupo Reforma, duré 11 años en ese trabajo y en todo ese tiempo poco ejercí mi carrera de traductor. Fue precisamente cuando me salí de ahí que empecé a dedicarme poco a poco a traducir.
Y desde entonces he tenido siempre un trabajo de tiempo completo, pero en mi tiempo "libre" me dedico a mi verdadera pasión. He tenido que hacerlo así porque desafortunadamente en la traducción hay épocas de mucho trabajo, y épocas en las que no hay nada, pero nada de trabajo, y como hay que comer diariamente y pagar los recibos cada mes, es necesario complementar los ingresos.
He pensado mucho en esto últimamente, pues la empresa europea para la que trabajo desde hace unos años de pronto dejó de mandarme proyectos de traducción. Primero pasaron unas semanas, pero como estaba tan ocupado estudiando para mi examen HSK de chino, casi no le presté atención.
Pero fueron pasando las semanas y ahí sí me preocupé. Me comuniqué con la directora de proyectos para saber si había ocurrido algo, pero me dijo que, simplemente no habían llegado traducciones de inglés a español mexicano.
La situación me tenía muy tenso, pues mis ingresos disminuyeron considerablemente.
Así que últimamente he estado ofreciendo mis servicios a otras agencias de traducción. Pero este viernes abrí mi correo y cuando vi que había un nuevo proyecto fui inmensamente feliz. Contesté de inmediato que sí estaba disponible y me puse a traducir de inmediato. Este fin de semana, como hace mucho tiempo, lo pasé encerrado adelantando la traducción. Cansado, pero muy feliz.
Hoy le doy gracias a Dios por otorgarme este talento, que siempre me ha dado de comer, y también a mi mamacita preciosa, por haberme pagado el estudio en aquel Instituto Cambridge, pues fue ahí, siendo un muchacho, que decidí que el inglés sería mi forma de vida.

3 comentarios:

  1. Que bonito cuando se hace uno que le guste hacer mi compa.
    a mi me paso con el dibujo, aunque nunca estudie nada de eso, jeje..
    yo no sé ingles v_V...

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  2. Que te puedo decir, yo soy raro con los idiomas.

    Es decir, soy muy general logro la comunicación básica rapoido, pero la profundidad o la perfección pues no, mi mente se concentra en hacerce entender y en entender, pero nunca he logrado ir más allá del nivel de comunicación básica.

    Me gusta el portugues más que ningún otro idioma.

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  3. A mi si me gusta el idioma ingles y cuando era chico medio lo practicaba con diccionario en mano por culpa de los videojuegos que en ese entonces llegaban solo en ingles, la materia la pasaba sin problemas en la secundaria pero no llegue a profundizar nunca, siempre he tenido esa inquietud de aprender ingles, solo que ahora mismo se me complica mucho pagarme una buena escuela, tal vez algún día pueda lograrlo.

    salu2

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