lunes, diciembre 16, 2013

Los Últimos Días de 2013

Parece que se van velozmente los últimos días de 2013, pero en realidad el tiempo pasa igual que siempre; la percepción es lo que cambia.

Estos días han sido fríos: por las mañanas me cuesta más trabajo levantarme de la cama, y por las tardes, al regresar del trabajo, mucho más trabajo hacer ejercicio; se me dificulta más mi proyecto de bajar de peso, o cuando menos no aumentar, pues difícilmente puedo resistirme al antojo de disfrutar a cada rato un café calientito con galletas o con pan. Creo que mi cuerpo piensa que soy un oso a punto de hibernar y por eso me pide comer más calorías…

Pasó el día 11/12/13… que como dicen, es la última fecha secuencial que veremos, pues la siguiente será dentro de casi 200 años. Ese día cumplió años mi hermana Esperanza; ella casi siempre organiza una cena en su casa, pero esta vez me dijo que organizaría una merienda, más temprano, de modo que no pude asistir.

Hasta una semana antes de su cumpleaños, no nos habíamos visto ni habíamos hablado desde el desafortunado intercambio verbal que tuvimos el día 31 de julio. De modo que no sabía cómo reaccionaríamos cada quien en el siguiente encuentro. Afortunadamente fue amistoso, si bien algo superficial.

Como es característico de esta temporada, he estado un poco más reflexivo, incluso en ciertos momentos melancólico. Es inevitable mirar hacia atrás y tratar de hacer un balance de los acontecimientos vividos, y esto me permite darme cuenta de que, por encima de todo, 2013 fue para mí un año lleno de cambios. De pronto siento que no había cambiado en muchos años, pero sí lo hice en 2013. Debe meditar un poco más en esto, analizar más objetivamente, pero siento que 2013 ha sido un año de rupturas, desencuentros, separaciones…  sin duda esto es material para otra publicación.

Algo de lo cual también me he dado cuenta es que, casi sin darme cuenta, he dejado de lado mi vida espiritual, y pienso que ello puede ser la causa de una cierta sensación de vacío. Este es otro punto para reflexionar.

El sábado pasado fue el último día de mi curso de Chino 2. Terminó una pequeña etapa de este proyecto que me ha traído mucha satisfacción y que me ha permitido aprender no sólo a escribir caracteres chinos y a expresar una variedad de palabras y frases, sino también a ser disciplinado para asistir muy temprano cada sábado, y a dedicar tiempo entre semana para practicar, practicar, practicar.

Y para celebrar el fin del curso ayer nos reunimos en casa de las maestras ShanShan y HuaHua, quienes prepararon una variedad de platillos de la comida china, tan deliciosos que no pude evitar comer de más… ShanShan nos animó a participar en la elaboración de los jiaozi, que son los ravioles rellenos de carne molida con apio, cebolla y especias. Aunque dudé en un principio, finalmente me decidí y fui muy feliz preparando estas pequeñas creaciones que me recordaron las deliciosas empanadas de mermelada de fresa y de piña que horneaba mi mamá cuando yo era niño.

Durante la reunión me enteré que las maestras regresarán a China el próximo abril. Sucede que estuvieron participando en un intercambio estudiantil durante un año, y ese año está a punto de terminar. Lamentaré mucho no verlas más, pues son personas muy agradables, pero siempre estaré agradecido por haberlas conocido y por lo mucho que me enseñaron, ShanShan el curso regular y HuaHua el curso de preparación para el HSK.

Antes de ir al convivio pasé a saludar a mi mamá, y como no había fruta, pedí a Mireya mi sobrina que me acompañara a comprar algo por ahí cerca. Fue así como llegamos a la tienda que está ubicada en Tepeyac y Michoacán. Le pregunté a la mujer que despachaba dónde se encontraba la frutería, y me contestó que estaba precisamente enfrente.

Ya me retiraba, pero regresé. Le dije que yo recordaba que esa tienda había sido propiedad de la familia Caballero hacía muchos años, cuando yo era niño. Me respondió que aún lo era. Me dio alegría la noticia, así que le comenté que me gustaría saber de mi compañero de escuela, Eloy, pues le perdí la pista hace muchos, muchos años. Le comenté que muchas veces había pensado en llegar a la tienda a preguntar por él, pero desafortunadamente siempre lo dejaba para la próxima vez.

Entonces me soltó la noticia: “Murió hace cinco años”.

No es la primera vez que sé que una persona cercana ha fallecido, pero esta noticia me dejó estupefacto. No sabía qué decir. Se agolparon muchos pensamientos en mi cabeza. La mujer me dijo que era la esposa del hermano mayor de Eloy, y que éste había terminado su carrera de médico especializado en patología, que había seguido estudiando y ejerciendo en varios países, pero desafortunadamente fue víctima del cáncer y tras una enfermedad de nueve meses, murió. Sólo atiné a decir que lo sentía mucho, y creo que nunca había dicho unas palabras tan verdaderas, que coincidieran exactamente con los sentimientos de mi corazón.

Lo siento mucho. Recuerdo que después de aquellos lejanos años de la primaria sí llegué a verlo una vez, cuando éramos jóvenes, y me dijo que ya era doctor y trabajaba en una clínica del IMSS. Ya no lo vi más.
 
Encontré esta foto tomada en una fiesta de cumpleaños de mi sobrina Mireya, en donde, además de mis hermanas y otros familiares y amigos, nos encontramos, del lado derecho, fila del medio, Rubén Félix, Eloy Caballero, Yo y, si no me equivoco, Héctor Juárez, compañeros de tercero, cuarto y quinto año de primaria. Desde aquí hasta el cielo le mando un pensamiento de paz y de afecto sincero a mi querido compañero Eloy.

3 comentarios:

  1. Indudablemente este es un año de re*cuento de d*años y eso siempre es medio melancólico ...
    Muchas felicidades por tu chino jejej luego me enseñas algunas palabras ;)

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  2. Que fuerte Tinísimo... pero la vida es cambio, nos guste o no, sigue con o si nosotros.

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  3. Qué articulo de sentimientos encontrados. Me alegró leer que habías visto a tu hermana y que las cosas fueron mas o menos buenas. Pero me entristece leer del fallecimiento de tu amigo de joven, Eloy. Que descanse en paz.

    Saludos,

    Kim G
    Boston, MA

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