miércoles, octubre 08, 2014

Mi Karma con los Autos I: La Inundación del Chevy Aveo

A diferencia de otros años en los que ha imperado la sequía, en esta temporada de lluvias el dios Tláloc ha estado muy pródigo en Monterrey y nos ha regalado unos buenos aguaceros , tan
copiosos que han aparecido efímeras cascadas en algunas de las montañas; qué deleite debe ser estar en casa observando cómo corre el agua formando sinuosos caminos en las laderas.
Por el contrario, qué pesadilla debe haber sido ver cómo las calles y avenidas de un amplio sector del sur de la ciudad, de pronto se convirtieron en caudalosos ríos con una fuerte corriente que arrastró autos, camiones, personas e infinidad de objetos varios, además de que inundó varios pasos deprimidos, algunos de ellos de muy reciente construcción. ¿Huracán? No, apenas una lluvia de menos de 30 minutos y de mediana intensidad.
Las cloacas de las calles, esas quedaron tapadas por la gran cantidad de basura que las personas inconscientes siguen arrojando a su paso. Las que destapó esta lluvia fueron las de la ineficiencia y acciones fraudulentas e irresponsables de los Gobiernos municipal, estatal y hasta federal, que autorizaron y construyeron obras públicas que carecen de drenaje pluvial y, peor aún, que hacen caso omiso de los mapas hidrológicos elaborados por expertos en la materia.
En forma imprudente, se taparon cauces de ríos y arroyos que estaban secos, pues poco llueve en esta ciudad, pero no tomaron en cuenta que, como es sabido, en época de lluvias estos ríos y arroyos reclaman su cauce y poco les importa que sobre ellos hayan construido avenidas, puentes y casas.
Como yo no andaba por aquella zona del sur, me salvé de ser arrastrado por la corriente a bordo de mi auto, pero de todas maneras fui un damnificado más a causa de las lluvias, pues a mi carro se le empezó a meter el agua; a tal grado que el piso trasero del lado izquierdo quedó convertido en una pequeña piscina.
Esto ya había sucedido el año pasado, durante una lluvia muy fuerte, pero como no volvió a llover, sencillamente me olvidé de averiguar por dónde entraba el agua para buscarle una solución. Grave error. Ahora me vi forzado a hacerlo, pues las lluvias han sido más constantes y en consecuencia los pisos del auto estaban permanentemente mojados, temí que se empezara a dañar la carrocería inferior.
Mi auto es un Chevrolet Aveo. Lo llevé a un taller y no pudieron determinar por dónde entraba el agua, si bien no tuvieron tiempo de revisar a conciencia. La duda me taladraba. Revisé empaques de puertas y ventanas, pero estaban en buenas condiciones. Supuse que sería algún tapón de desagüe ubicado en la parte de abajo.
Apenas el sábado pasado tuve un poco de tiempo de revisar el auto, aprovechando que el tiempo estaba soleado. Me metí debajo y empecé a observar. De pronto me di cuenta de que olía demasiado a gasolina. Miré hacia el tanque y… sí, tenía una fisura por la que escurría el combustible.
No era una fuga considerable, pero de todas maneras esto me puso muy nervioso y empecé a imaginar que el auto podía explotar en cualquier momento, que una sola chispa podría ser la causante del siniestro. Ni siquiera me atrevía a pensar en conducirlo hacia un taller. Traté de serenarme y pensar en forma lógica. El tanque está alejado de la cámara de combustión, no puede incendiarse. Y las calles normalmente no están en llamas, las probabilidades de que hubiera una chispa al ir conduciendo el carro son mínimas.
Un pensamiento insidioso se coló en mi cabeza. ¿Y si alguien tiraba un cigarro encendido debajo del carro? Empecé a alternar entre el raciocinio y la irracionalidad, y sólo pude descansar hasta que llevé el carro al taller y el mecánico me informó que el tanque podría ser reparado sin problema. Qué bueno que los tanques del modelo 2009 son de lámina y no de plástico, estos son más difíciles (o imposibles) de reparar.
Entonces le comenté que descubrí esta fuga de combustible mientras intentaba investigar por dónde se metía el agua, causando una pequeña inundación. Así que se ofreció a revisarlo concienzudamente hasta encontrar el origen del problema. Y lo hizo: retiró la alfombra, los asientos y todo lo que hizo falta… esto fue muy bueno pues descubrió que había moho y hasta insectos diminutos en el piso, producidos por tanta humedad.
Siguió revisando la carrocería hasta que encontró una pequeña fisura en la parte interna de la polvera, como le decimos aquí, o el guardabarros o salpicadera. Descubrió que el carro había sido chocado hace tiempo, y aunque hicieron un excelente trabajo de reparación en el exterior, se olvidaron de colocar unos sellos por los que el agua entraba alegremente después de pasar por la rejilla que va debajo del parabrisas. Se empezaba a formar un charco en el piso, debajo de los pedales, y se iba extendiendo hacia atrás hasta causar la pequeña alberca que mencioné antes.
Es admirable la tenacidad de este señor mecánico, pues para llegar al origen del problema tuvo que desarmar casi todo el carro; no quería ni preguntar cuánto me cobraría por ese trabajo, pero finalmente lo hice y gracias a Dios no va a cobrar demasiado. Cuatro días sin auto, en esta ciudad donde los camiones urbanos son una pesadilla, es un gran sacrificio, pero valen la pena porque se ha podido solucionar este problema que me tenía desesperado.

9 comentarios:

  1. Me encanto eso de alegremenre....jujujuju.

    Buen post, aquí en GDL ha llovido muchísimo, Chapala es la única beneficiada con la recuperación de lago.

    Por otro lado como dices las aguas reclaman sus territorios y la basura tapa los cauces.

    Lo peor es que toda esa agua pluvial se desperdicia.


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    1. Sí he escuchado y leído que ha llovido mucho en Guadalajara y áreas circunvecinas, creo que si acá nos hubiera caído esa cantidad de agua ya la ciudad se hubiera destrozado por completo. Me hiciste pensar mucho en el hecho de que toda el agua pluvial se desperdicia... Saludos.

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  2. ¡Qué bueno que encontraran el problema y que lo repararan!

    Mi amigo en el D.F. me ha dicho que allá también ha llovido muchísimo todo el verano. Espero que Tlaloc se tranquilice antes de mi próximo viaje en noviembre.

    ¡Saludos!

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    1. ¡Hola Bill! Efectivamente, me siento contento de que hayan encontrado y reparado el problema, eso me da mucha tranquilidad. Pienso que ya para noviembre habrá terminado la temporada de lluvias, así que México te recibirá con muy buen clima. Hasta pronto.

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    2. Espero que sí. En los últimos años, siempre ha hecho buen tiempo durante mis viajes al D.F. en noviembre. Pero parece que el clima está loco en todas partes ahora.

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    3. Ciertamente, el clima está loco... los pronósticos se cumplen. Saludos.

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  3. ¡Ay, Tino! Empecé a preocuparme por ti leyendo tu post. Pero me gusta que mataste a dos pájaros con un tiro. De veras es un tipo de buena suerte que tuviste agua en tu carro porque de lo contrario nunca hubieras descubierto la fuga de combustible.

    Y leí hace un par de semanas en El Economista que el gobierno Mexicano ha decidido que va a subir el precio de combustible. Dejé un comentario que me pareció un robo porque el precio de petroleo ha bajado 25% en los últimos 3 meses y el precio de gasolina debería bajar también, no subir.

    Pero, bueno, me gusta que todo ha salido bien en cuestión de tu carro.

    Saludos y un fuerte abrazo,

    Kim G
    Boston, MA
    A donde tenemos una pequeña fuga de agua en la camioneta que nos molesta. Blah!

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  4. ¡Ay, Tino! Empecé a preocuparme por ti leyendo tu post. Pero me gusta que mataste a dos pájaros con un tiro. De veras es un tipo de buena suerte que tuviste agua en tu carro porque de lo contrario nunca hubieras descubierto la fuga de combustible.

    Y leí hace un par de semanas en El Economista que el gobierno Mexicano ha decidido que va a subir el precio de combustible. Dejé un comentario que me pareció un robo porque el precio de petroleo ha bajado 25% en los últimos 3 meses y el precio de gasolina debería bajar también, no subir.

    Pero, bueno, me gusta que todo ha salido bien en cuestión de tu carro.

    Saludos y un fuerte abrazo,

    Kim G
    Boston, MA
    A donde tenemos una pequeña fuga de agua en la camioneta que nos molesta. Blah!

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    1. Tienes toda la razón, me felicito por haber decidido meterme debajo del carro para tratar de descubrir la avería, si no lo hubiera hecho... andaría por ahí con un riesgo tremendo de que estallara el carro, o que siguiera gastando el carísimo combustible. Qué bueno que dejaste ese comentario, subir el precio del combustible en México es más un robo y un abuso que no deberíamos permitir, con la caída de precios. Nada más hay qué ver cómo le ha ido a Venezuela...

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