miércoles, mayo 06, 2015

Desmitificando a la Muerte

Tenía muchas ganas de leer "La Rueda de la Vida", de Elisabeth Kubler-Ross, y finalmente conseguí el libro la semana antepasada y lo leí en pocos días, particularmente durante un viaje en autobús (cómo me gusta leer en un autobús).
Anteriormente había leído otro libro de ella, que ni no me equivoco es "Sobre la Muerte y los Moribundos", pero no me gustó tanto porque se trataba de una recopilación de pláticas con enfermos desahuciados en un hospital, y estaba escrito como un libro de texto, demasiado científico y metódico. De alguna manera, no lo disfruté tanto como "La Rueda de la Vida".
A casi cuatro meses de la partida inesperada de mi hermana Carmen, todavía estoy, al igual que mis demás hermanos, procesando mi duelo, tratando de reponerme de la sorpresa, de la rabia, de la desesperación; de sentirme despojado y de haberme quedado con tantas cosas por decir. Así es la vida; no se detiene y sé que con el tiempo podré sentirme mejor.
Con respecto a la muerte, sabemos que es algo natural e inevitable, y se nos aconseja incluso que no debemos temerle, pero a la gran mayoría de las personas nos cuesta un gran trabajo y mucho dolor aceptar la muerte de un ser querido, y creo que debe ser igual o peor tratar de aceptar la propia muerte.
Me gusta mucho el enfoque de esta médica suiza, acerca de cómo deberían ser tratados los pacientes moribundos en los hospitales. Coincido con ella en que, llegado el momento, ellos pedirán que los lleven a sus casas, pues saben que se avecina su muerte, y que lo más justo sería concederles ese deseo.
Pienso en el alivio que debe sentir una persona, cuando sabe que va a morir, al abandonar esta vida rodeada de las cosas y las personas que ama, en su propio lecho, mirando las paredes que tantas veces ha mirado, tal vez escuchando ladrar a su perro, aspirando los aromas de la cocina, escuchando los sonidos y las voces familiares.
¿Qué sentido tiene obligarlos a vivir sus últimos minutos en una cama de hospital, rodeados de fríos instrumentos y aparatos, en un ambiente despersonalizado y ajeno?
Después de leer el libro, también me quedo con la idea de que deberíamos desmitificar a la muerte y hablar de ellla sin rodeos, evitar mentir diciendo "te vas a poner bien, ya vas a salir del hospital y regresarás a casa", cuando sabemos que no será así.
Sería mejor confirmarle al enfermo que va a morir, y preguntarle qué cosas le gustaría hacer antes de que llegue el momento de partir. ¿Querrá ver a alguien, resolver algún conflicto, pedir perdón? ¿Tal vez desee que le lean un libro, o ver una película, atreverse a hacer algo que pospuso una y otra vez, por insignificante que parezca.

Si bien al principio del libro Elisabeth Kubler-Ross aborda el tema de la muerte con un rigor científico, de pronto empecé a leer con sorpresa cómo explora otros temas como la comunicación telepática, los sueños premonitorios, casos de personas que fallecieron y regresaron a la vida, hadas, canalización y espíritus guía.
Acerca de quienes se han ido y regresado, no tengo reservas para creer que sea cierto, pues las personas involucradas describen los hechos de manera muy similar: salen de su cuerpo y se ven a sí mismos mientras flotan en el techo de la mesa de operaciones, escuchando con claridad lo que hablan los médicos e incluso leyendo sus pensamientos. Luego hablan de una intensa luz blanca, la cual siguen hasta llegar a un lugar de paraíso donde los recibe un Ser Superior.
La cuestión de las hadas me es difícil de creer, sinceramente. Pero el otro tema, sobre el Espíritu Guía que todos tenemos y que nos acompaña durante toda nuestra vida, ese sí que me ha dado mucha curiosidad. Y no sólo eso, sino que ha despertado mi deseo de poder saber quién es, de recibir una señal y de ser más receptivo para poder escuchar su guía y recibir su abrazo cariñoso, lo que necesito tanto estos días en que todo ha cambiado y nada parece ser lo mismo.

7 comentarios:

  1. Mijo que temaso... uno que por cierto se evita siempre... Tiempo al tiempo y superaras tu duelo mijo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy cierto, siempre lo evitamos, utillizamos eufemismos, tratamos de negarlo, etc., pero si es algo tan natural (como el sexo), ¿por qué evitar este tema de conversación? Saludos.

      Eliminar
  2. Hola! Caray que tema !! Me has hecho pensar incluso en mi experiencia con la muerte . Por ejemplo el papa de nadiee igual se negó morir en hospital y las circunstancias nos facilito cumplir ese deseo y murió en cama dormido aun cuando sufrió mucho por la enfermerdad ; se hablo mucho de eso aunque en ese caso yo lo regañaba por rendirse antes ...no lo comprendía y buen es un tema completo ; pues los que nos quedamos aquí nos queda esa sensación de vacío o no se; ya con marce y con mi propia hermana menor las situacion i el duele aunque duele.. Se manejo mejor.. Creo...aunque duele o mas bien deja como algo atorado no se
    Un tema grande el de la muerte

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus comentarios, Pancho, pues de verdad es un tema que tiene muchos aspectos, es complicado pero mientras más lo evadimos más difícil es... Te recomiendo mucho los libros de Elisabeth. Saludos.

      Eliminar
  3. I'm not sure that I agree with the idea that the best place to die is at home. When my partner was dying of cancer, he had the choice of going to hospice or going home. He chose hospice for two reasons. First, he wanted to be where there would be 24 hour care, and thus I would not be burdened with caregiving. Secondly... and it's something that I would not have thought of... he didn't want our home to be a place of sad memories. He didn't want me to see every day the spot where he died.
    His room at hospice was a very cheerful, home-like setting... not like a hospital room at all. The staff was wonderful, and did everything to keep him comfortable and free of pain. They were also very concerned with my well-being. He spent his last week chatting and joking with friends who came to visit, and of course, I was there almost constantly.
    I don't know if hospices are common in Mexico, but it is a wonderful concept.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Definitely, I had no idea of a place like a hospice, and I doubt there is such a concept like that in Mexico. At least that is not something that people with a limited income could have access to. Most people who die after a long disease end their days in a hospital, where the lack of humane attention, crowded spaces, negligence, and an uncomfortable setting add up to their suffering. Somehow I liked the idea of bringing the dying person home for their last days, though certainly I hadn't thought of the fact that the relatives or the spouse of the deceased would have to see day after day the spot where their loved one died. I'd dare to say that most Mexican people I know would not mind, but there may be cases of more sensitive people for whom that could be unbearable.Though I wouldn't do it, I've heard of people who don't mind to sleep on the bed of the person who died the very next day. Different places, different customs.

      Eliminar

Share Your Thoughts