sábado, agosto 13, 2016

Renault, Por Fin

Los automóviles Renault siempre han estado ligados a mis recuerdos más antiguos. Cuando era muy niño, por mi casa pasaba una simpática camioneta blanca a recoger o entregar ropa de una lavandería; el nombre del negocio no lo recuerdo, pero sí el nombre de la camioneta: gracias a mi recientemente adquirida capacidad de leer supe que era una Renault Estafette.
Los primeros autos Renault que hubo en México fueron los Alpine, fabricados en 1960 por Dina (Diesel Nacional) bajo licencia de la marca Renault; en 1966, el año en que yo nací, también nació Renault Mexicana, la cual estuvo en operación durante muchos años hasta que en 1986, debido a dificultades económicas, la marca salió del país; pero en el 2001 regresó y aquí sigue.
A finales de los setentas mi cuñado Plácido (quien en su vida tuvo muchos carros) tenía un Renault 10. Ah, cómo me gustaba este pequeño auto, y cuánto disfrutaba escuchar el hermoso sonido de su motor ubicado en la parte de atrás. Recuerdo que las ventanilla de los asientos traseros no subían ni bajaban: eran corredizas.
En los ochentas mi cuñado Enrique tenía un Renault 5 de color amarillo, que también me gustaba mucho. En esos años no había tantas marcas como ahora, creo que sólo había los 3 grandes de siempre: Chevrolet, Chrylser y Ford, además de Datsun (hoy Nissan), Renault y por supuesto Volkswagen. Por todo el país abundaban los VW sedán, pero los Renault 5 también fueron un gran éxito y se veían por todas partes.
No se me olvida que el radiador de estos autos era un frasco de vidrio, el cual, si no era el original
de la agencia sino alguno comprado en una tienda de refacciones, estallaba en pedazos al calentarse el agua del motor. Cuántos, pero cuántos frascos de estos tuvo que comprar Enrique por culpa de ese Renault que se sobrecalentaba.
Él trabajaba en la antigua SARH (Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos), y en una ocasión, varios años más tarde, me dijo que a los jefazos les daban un carro del año como prestación, y que en diciembre se los cambiaban por otro nuevo y el que habían usado lo subastaban entre todos los empleados. "Vas a ver que me voy a inscribir en la subasta, y si me saco el carro te lo voy a vender a ti". Ay, cómo me emocioné, era yo un jovencito y sería mi primero carro, un Renault Alliance, de lujo, ¡automático! Pero, ay, desafortunadamente mi cuñado no se lo ganó. Adiós, Renault Alliance.

Ya después del 2000, unos amigos que viajaban mucho a Coahuila me decía que allá se venían todavía circulando antiguos modelos Renault. Se me ocurrió la idea de comprar uno, traerlo a mi ciudad  y ponerme a restaurarlo hasta dejarlo como recién salido de la armadora. Y estuve a punto, a punto de comprar en Torreón un precioso Renault 4, de los que más me gustaban, con sus cambios en el tablero y todos sus detalles, pero desistí a tiempo, porque tendría que haber gastado un dineral (que no tenía, por supuesto) para poder siquiera ponerlo en condiciones de uso. Hay veces que es mejor quedarse con los puros recuerdos...

Cuando regresó la marca a México, en el 2001, yo precisamente estaba por comprar un auto nuevo, así es que visité una agencia y conocí el auto vedette de ese año: Renault Scenic. Lo miré y lo miré y lo miré, pero su diseño tan... Renault, no me convenció, y finalmente me decidí por otro francés, el Peugeot 306. Y por un tiempo me olvidé de la marca del rombo.
Todo el año pasado estuve deseando cambiar de auto, y por una y mil razones no lo hice. Pero este año decidí que ya era tiempo y me puse a buscar. En primera instancia fui a ver el Nissan Tiida, el auto que me ha gustado desde que salió aquí en México. Pero, a pesar de que es muy bello, espacioso, etc., por alguna razón, no me convenció...  de alguna manera pensé que el tiempo del Tiida ya había pasado.
Y me fui a la Peugeot. Sí, a la Peugeot. Días antes, en una Expo del Transporte había visto el Peugeot 301 Diesel, y me gustó. Me gusta mucho cómo suenan los motores diesel, especialmente los de las camionetas Ford o Dodge de caja extra-larga. ¡Qué poderosas! Pues bien, ya en la agencia, lo vi de cerca y me gustó mucho, de verdad, mucho, a pesar de que solamente son de transmisión manual (nunca he tenido un carro de transmisión manual, aunque sí sé manejarlos). Pero, ¿cómo olvidar tantos dolores de cabeza y tantos miles de pesos gastados en el Peugeot 301? ¿Quién me garantizaría que este carro sí saldría "bueno"? La vendedora ciertamente no. Así es que, qué bonito auto, pero adieu, Peugeot.
Ya me había hecho a la idea de tener un auto diesel. Alguien me dijo que también los VW Vento tenían una versión diesel, y hacia alla me fui. En la agencia ni me enseñaron el carro, sólo me hablaron de él. Me dijo la vendedora que habían suspendido la fabricación de los modelos diesel por es escándalo de sus mentirosas afirmaciones sobre economía de combustible, cuando la EPA les descubrió el teatrito. Además el gerente de refacciones me asustó diciendo que las refacciones del motor diesel son tres veces más caras que las de los motores diesel y que, a diferencia de lo que yo pensaba, no cualquier mecánico puede arreglar un automóvil diesel.
La opción lógica sería optar por la versión a gasolina. Y bueno, el Vento se vende mucho, está muy bonito, tiene muchas ventajas, bla, bla, bla... pero siempre voy en contra de la corriente y no me gusta beber la cerveza que todo mundo bebe (Tecate Light) ni manejar el carro que todo mundo maneja (Jetta, Vento, etc.)... así es que me salí de la agencia, recorrí unos metros y fui a la Renault a ver un carro que me había llamado la atención, pero no le había dedicado tiempo a investigar: Renault Logan.
Pocas personas saben que aquí en México ya lo habían vendido, pero lo comercializó la Nissan del 2007 al 2010 con el nombre Aprio; ya saben, con aquello de la alianza Renault-Nissan, comparten piezas, motores, etc., y ya ni se sabe a veces quién es quien.
Bien, pues al ver al Renault Logan fue amor a primera vista, me conquistó por su diseño, pero además por su precio difícil de creer por todo el equipamiento que incluye: frenos ABS, bolsas de aire para conductor y pasajero, transmisión automática/manual, sensores de reversa, luces direccionales en los espejos, pantalla de navegación, Bluetooth, controles en el volante... una maravilla.
Hay que decir que el Renault Logan realmente no es un Renault. En realidad es un auto diseñado por la armadora rumana Dacia, que adquirió la francesa en 1999. En muchos países, los vehículos europeos Dacia Logan junto con el Dacia Sandero y la Dacia Duster, se venden bajo la marca Renault; en lo personal me parece un gran acierto de Renault porque este trío de coches están inundando los mercados mundiales gracias a su relación precio-prestaciones.
Me gusta mucho la Duster, pero me quedé con el Logan y estoy muy, muy contento. Otra vez disfruto manejar, como lo hacía con mis primeros autos. Ya le instalé yo mismo un descansabrazos que mandé traer de Bulgaria, y también le mandé instalar película polarizada en los vidrios. Pronto me llegará de China una calcomanía para el parabrisas que dice Renault F1. Inclusive me inscribí en el programa Uber y ahora soy conductor en mis ratos libres. Mi Logan me gusta mucho, y no se lo digan, pero durante esas visitas a la agencia también me enamoré del Renault Fluence. Se vale soñar...

4 comentarios:

  1. Qué bonito carro! Y me da gusto que Nissan es involucrado en su fabrica porque Nissan es una marca muy confiable.

    Felicidades!

    También estoy muy curioso por leer algunos de tus cuentos de ser conductor de Über. Cómo te dije, mi compañero de casa en Boston maneja para Lyft y le gusta.

    Saludos y un abrazo, amigo mío.

    Kim G
    CDMX, México
    Donde he vivido bien sin carro y en las horas pico, rebaso todos los carros cuando estoy de pie.

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  2. Hola, Kim, muchas gracias por tu comentario. De verdad estoy muy contento con mi nuevo carro. Tengo poco tiempo trabajando como conductor Uber, y normalmente las personas no platican mucho porque van ocupadas con sus teléfonos celulares, pero sé que pronto habrá historias que contar. Está al pendiente.

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  3. What a good looking car! I hope that you enjoy it and that it serves you well!
    ¡Felicidades!

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  4. Hi! Thank you so much, I'm really enjoying this beauty. Yesterday we had our first real downpour in months and she behaved beautifully in the flooded avenues. ¡Que disfrutes mucho Norge!

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