miércoles, septiembre 14, 2016

Aventuras de un Uber Conductor 1/2 Los Cholos

Aún recuerdo cuando llegó Uber a Monterrey: jóvenes y guapos conductores muy bien vestidos, a
bordo de flamantes e impecables vehículos, que atendían a los usuarios con gran cortesía y amabilidad. Los anuncios en redes sociales transmitían la idea de un servicio de taxis DE LUJO, disponible única y exclusivamente para poseedores de tarjetas de crédito, por lo cual al principio pensé que sus precios serían exorbitantes.
Lo que más me gustó, por encima de todo, era que el servicio parecía ser muy seguro, pues tanto el conductor como los usuarios están plenamente identificados, y cada uno puede ver la foto y los datos generales del otro (y del vehículo) antes del recorrido.
De modo que cuando descargué la aplicación y empecé a usar el servicio, me di cuenta de que sus precios eran muy razonables, y también constaté la alta calidad del servicio: en aquellos tiempos el conductor se deshacía en amabilidades, ofreciéndote ajustar a tu gusto la temperatura del auto o cambiar la estación de radio, accesorios para recargar la batería de tu celular y sobre todo la consabida botella de agua fría.
Después vino la guerra de los taxistas, en la que se unieron los choferes de los autos verdes aún mal llamados "ecotaxis" con los choferes de los taxis exclusivos del aeropuerto quienes, sintiéndose amenazados ante la competencia, se dedicaron a golpear a los guapos Uber conductores y a dañarles sus vehículos, a veces haciéndose pasar por "clientes". Las hostilidades no duraron mucho tiempo.

Hace unos meses, cuando estaba haciendo planes de comprarme un carro nuevo, varias personas me sugirieron darme de alta como Uber conductor para obtener ingresos extra, algo que yo ya había considerado, pues esto me procuraría, además de ingresos, una distracción muy necesaria para compensar el encierro, la soledad y la rutina de mi trabajo como traductor (el cual me apasiona).
Así que al mismo tiempo que decidía qué carro comprar, también empecé a investigar los requisitos para darme de alta como Uber conductor: documentos y seguro (carísimo) del auto, carta de no antecedentes penales, una cuenta bancaria dónde te depositen... me puse un poco nervioso pensando en que cuando ya entregara toda la papelería me harían un rigurosísimo examen de manejo, tipo el que les ponen a los conductores de taxis de Londres.
Pero no hubo nada de eso... el famoso y temido examen que me pusieron era un test psicométrico en el que me pidieron que ordenara una serie de cuadritos de colores empezando con el color que me gustara más y terminando con el color que me gustara menos. Y ya. A un amigo le pusieron uno con varias preguntas supuestamente capciosas y tontas sobre el uso de la mariguana y entablar relaciones amorosas o sexuales con los pasajeros...
Pero de examen de manejo, nada. Nada. Y me puse a pensar que tal vez cualquier persona que no sepa manejar en absoluto, o que maneje muy, pero muy mal, puede convertirse en Uber conductor después de presentar la papelería, ya que a Uber aparentemente no le interesa comprobar que esa persona sepa manejar.
Justamente estaba haciendo los trámites para hacerme socio/conductor cuando Uber empezó a anunciar con bombo y platillo que felizmente ¡ya aceptaban pagos en efectivo! ¡Hurra! Lo primero que se me ocurrió fue "adiós seguridad". Pienso que, cuando una persona proporciona los datos de su tarjeta de crédito, de alguna manera queda "amarrada" ante el proveedor de un bien o servicio, y más le conviene portarse bien, ¿pero cómo se controla a un cliente que paga en efectivo? ¿Bajaría el nivel de la clientela?
Otro amigo me tranquilizó diciendo que los clientes que desearan pagar en efectivo de todas maneras tenían que proporcionar un número de tarjeta de crédito... medio de pago que usaría Uber para cobrarles solamente en casos de extrema necesidad. Le creí. Pero ahora lo dudo mucho...
Más recientemente, Uber acaba de anunciar que "Uber pool" llegó a la ciudad, y los conductores teníamos que tomar un videocurso para aprender a proporcionar este servicio de taxi compartido hasta por tres usuarios. ¿Este servicio será para usuarios alegres, bien vestidos y sonrientes como los que salen en el video, que quieren compartir la experiencia Uber con otros usuarios? ¿O para usuarios que simplemente buscan un servicio más baratón?

Y bien, después del dificilísimo examen y de haber presentado toda mi papelería, fui aceptado como socio/conductor. Por cierto que en las oficinas de Uber había filas y filas de aspirantes, y ya no me tocó ver a jóvenes guapos, jóvenes y bien vestidos... el perfil de los conductores cambió.
Ciertamente, he tenido mucho, muchísimo trabajo de traducción todo este verano, de modo que he trabajado como Uber conductor en muy escasas ocasiones, en promedio dos veces por semana de cuatro a seis horas cada día. La mayoría de mis usuarios han sido damas, hombres profesionistas, estudiantes... en general personas educadas, limpias, respetuosas.
Pero el miércoles pasado un doctor amigo mío me pidió que lo trasladara a cierta zona popular del poniente de la ciudad; había pensado desactivar la aplicación tan pronto él se apeara del vehículo, para salir de esa zona (que no es muy de mi agrado) y moverme a otra un poco mejor antes de ponerme nuevamente "disponible". Pero me tardé unos minutos y llegó una solicitud de un pasajero "Juan", la cual acepté.
La recogida era a unas cuantas calles de ahí, mas tuve que dar un rodeo innecesario debido al lento y poco claro servicio de Google Maps y luego me paré afuera de una clínica del IMSS, al principio no vi a nadie, así que pensé que me habían cancelado y me puse a observar la pantalla del teléfono.
De pronto abrieron la puerta; giré la cabeza y vi entrar a dos jóvenes de unos dieciséis años, vestidos con ropa extra-grande, uno de ellos con la cabeza rapada, ambos con múltiples cadenas: en resumen, no el tipo de pasajero "Uber". Nada más verlos y pensé "esto ya valió madre"... no pude evitar que llegara a mi mente el desafortunado recuerdo de un asalto que sufrí en un taxi en la Ciudad de México hace muchos años, suceso del que nunca me he recuperado del todo.
"Ojalá que pidan que los lleve al centro", pensé... pero por el contrario, me pidieron que los llevara a una lejana colonia de la periferia. Pensé en cómo podría negarme a darles el servicio, pero no pude reunir el valor... decidí simplemente estar a la expectativa y listo para reaccionar. Fueron cuatro kilómetros de gran tensión, pero afortunadamente sin ningún incidente, llegamos al destino y me pagaron... en efectivo, por supuesto.
Confieso que su apariencia me provocó mucha desconfianza. Lo siento si alguien se siente ofendido, pero simplemente ese no es el tipo de pasajeros que deseo subir a mi auto. Tan pronto se bajaron, desconecté la aplicación y decidí irme a mi casa, pues me dolía intensamente la cabeza.

2 comentarios:

  1. Que Uber quite de su manuales cursos y slogans que son de lujo. Ya no tiene caso darnos ese "lujo" de plano perdieron su encanto.

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    1. Así es, de lujo no tienen nada, al menos el servicio Uber X... y si creen que voy a comprarme un auto de súper lujo para trabajarles como Uber Black están locos y jodidos.

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