martes, abril 04, 2017

El Área 51

Ya llegué al Área 51.
Los primeros 50 años de mi vida quedaron atrás y ayer cumplí 51. Me dio mucho gusto recibir tantas felicitaciones y buenos deseos, de mis amigos, de mis familiares, de ex-compañeros de trabajo... incluso de algunas personas que enviaron mensajes por WhatsApp y no sé quiénes sean. Por la noche llegué a clase de chino y mi maestro me dijo Zhu ni sheng ri kuaile!
Es lo que más me gusta de cumplir años, me siento muy consentido y compruebo que hay mucha gente que me quiere, que he cultivado amigos muy diferentes entre sí, que viven en distintos lugares de la ciudad, de mi país, del mundo.
Hace poco platicaba con Bugs Bunny que desde hace muchos meses me siento un poco aletargado, sin energía para ciertas cosas, y que, algo sumamente inusual en mí, me he descubierto postergando diversas cuestiones: arreglar el desorden de mis cuentas bancarias, contratar a un electricista para que instale un candil en mi recámara, organizar las cajas de la mudanza, que desde hace 5 meses están ahí nomás...
Y con toda su experiencia, ella me hizo ver que, para la mayoría de las personas, el llegar a una década más de vida puede ser una experiencia perturbadora, para unos más que para otros, y algunas décadas más que otras. Siendo así, pienso que para mí, llegar a 50 fue demoledor. No me importó nada cumplir 20, tampoco 30 ni 40... pero 50, uh, eso sí, ahora que lo veo a distancia, fue todo un porrazo.
Por más que se diga que a los 50 uno es un jovenazo y que vive la mejor época de su vida, y que a divertirse y yohoo y todo eso... cumplir 50 no es cualquier cosa. Sí, es un gran logro, frente a tantas personas que no llegaron a esta etapa. No quiero sonar dramático, pero también estar aquí nos pone frente a frente con la realidad de los tiempos idos: nuestro cuerpo joven y bello, las grandes oportunidades, las posibilidades al alcance de la mano, de crecer, de viajar, de experimentar miles de aventuras, un futuro por delante... Ah, juventud, divino tesoro...
Es enfrentarse a los años que siguen, a los temores (por más optimistas que seamos), a ver partir a personas que conocemos de cerca y a otros que hemos conocido en pantalla grande, es ver que las hermosas actrices que admirábamos ya son unas ancianas y obtienen papeles de abuelas... es ver a una persona diferente en el espejo.
Cumplir más de 50 es darnos cuenta de que, hoy más que nunca, no podemos permitirnos el lujo de perder el tiempo.

En mi caso, es caminar por las mismas calles desde hace tantos años, pararse en una esquina y rememorar todas las veces que hemos estado ahí, en distintas épocas de nuestra vida, con distintas personas, en distintos autos, en distintos estados de ánimo... cuando me pasa, me siento tan aburrido y me dan unas ganas de tomar el primer avión y pasar la segunda mitad de mi vida en otro lugar totalmente diferente.
Pero, ay, ahora que lo pienso, cómo me hubiera gustado tomarme una foto en una esquina determinada, digamos, Juárez y Padre Mier, a los 8 años, con mi madre, mi seguridad, mi fuerza, esperando el camión que nos llevaría a casa, en la mano el cuento de la Familia Burrón que le insistí tanto que me comprara, por haberla acompañado a ese Mercado Colón lleno de gente gritando que qué bueno está el tomate y qué el aguacate es pura crema; a los 16, recargado en la pared esperando el camión para ir a la escuela, al los 19, saliendo del banco, al los 22, caminando con unos amigos, a los 26, conduciendo un vehículo, desesperado porque los camiones no me dejan avanzar, a los 31, a los 38, a los 44, a los 50...qué estupendas fotos serían.
(Estoy chillando. También se vuelve uno más chillón al recordar épocas pasadas. O tal vez solamente sea yo.)

Pero no todo es triste, no todo es gris y ominoso. La vida es bella. Es bonito tener madurez, que ya no nos cuenten las muelas, que no toleremos abusos, que nos respeten, que nos quieran. Es hermoso tener amistades que han estado con nosotros desde que éramos unos jovencitos, vernos nuestros nuevos rostros, con arrugas, pero con la misma sonrisa que adoramos.
Es época de cosechar, y si hemos sido buenos sembradores, estamos recibiendo unos muy buenos frutos... es tiempo de ayudar, de amar, de concentrarnos en las cosas que verdaderamente son importantes. Es conocerse más íntimamente. Y quererse más. Felicidades a todos los que están llegando a sus 50... ánimo, la vida es bella.

P.S. Ya vino hace días el electricista a poner el candil en la recámara, y ya empecé a arreglar el lío de las cuentas...

4 comentarios:

  1. Feliz cumpleaños, Tino.
    Abrazos de un viejo que pronto va a cumplir 65

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    1. Hi, Bill, sorry for the late reply, somehow I'm not getting notifications that a comment has been made. I appreciate your visit, and let me tell you you're an inspiration for me, I love all the trips you make and I'll make plans to do the same in a few years..

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  2. Primero que nada: Felicidades por tu cumpleaños!
    Yo la verdad sí le tengo miedo al futuro que se avecina.
    Y cómo me gustó esa imagen que nos pintas, con un álbum de fotos de ti, mismo lugar, diferentes años. Ah, qué bonito!

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  3. Hola Álex, muchas gracias por tus felicitaciones, me encanta. Y te diré, creo que todos tenemos miedo, unos más, otros menos, pero hay que saber dominar el miedo... claro, también prepararse lo más que se pueda para el futuro, procurando no estresarnos por lo que está fuera de nuestro control.
    Y sobre el álbum ese que imaginé, en el mismo lugar, en diferentes años... qué bonito sería, me da gusto que te haya agradado. ¿No crees que a alguien más se le haya ocurrido y sí lo haya llevado a cabo?

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