miércoles, septiembre 17, 2008

Ahora Sí Nos Llovió...


Ya es miércoles y heme aquí apenas iniciando la semana laboral. Resulta que el domingo por la tarde cayó un fuerte aguacero que duró sólo un par de horas, pero que reinició en las primeras horas del lunes como una llovizna constante que ya no paró. Por la mañana me levanté, me bañé y después de echarme un cafecito me subí a mi carro, que sigue sin motor del limpiaparabrisas. Me lancé al tráfico esperando que no se empañara demasiado el vidrio, porque sino sería imposible conducir.
Espero ya pronto poder comprar ese dichoso motor; lo bueno es que ya no me desespero y hasta lo tomo con sentido del humor, me río de mí mismo y hasta me comparo con el famoso “Borras” de la película “Los Beverly de Peralvillo”, con su destartalado taxi que a cada rato se le apagaba y tenían que empujarlo los flojonazos tíos de la “Pecas” para que arrancara. Nunca esperé verme así, pero en fin, al mal tiempo buena cara.
Llegué sano y salvo a la oficina, sólo para encontrarme con que no había luz.... vaya, pues estuvimos unas tres horas ahí, y en vista de que no llegaba la luz, el jefazo nos dio la salida con todo el dolor de su corazón. Yo me fui a visitar a mi hermana Lupe y me estuve en su casa un buen rato, luego me fui a descansar a mi casa una vez que había dejado de llover.
Leo en las noticias acerca de la caída del Lehman Bank en Estados Unidos, las dificultades por las que pasa AIG, el domingo frenético en Wall Street. Me impresiona mucho la precaria situación financiera por la que esta pasando este país, y apenas puedo creer que esté al borde del colapso esta potencia mundial, este coloso que yo pensaba eterno. Lo malo es que en su caída seguramente nos llevará entre las patas.
Pasé la noche del Grito de Independencia encerrado en casa y frente al televisor; ya había dejado de llover desde unas horas antes, pero no tenía la menor intención de salir. Creo que esas celebraciones del 15 de Septiembre quedaron muy atrás en el pasado... las disfruté mucho cuando era niño y me asombraban los juegos pirotécnicos, el gentío que se arremolinaba en la plaza, etc.
Al día siguiente me entero del cobarde atentado en la plaza de Morelia, que ocurrió mientras el Gobernador terminaba la arenga del Grito de Independencia. Desgraciados terroristas, aprovecharon el ruido de los cohetones para tronar sus granadas y matar a gente inocente. Vi en la TV escenas terribles, personas mutiladas, niños heridos. Esta situación generalizada de violencia y criminales ya se pasó del límite, tenemos que pararla todos juntos.


In Memoriam

Vaya un pensamiento amoroso para mi padre, quien dejó de existir un día como hoy hace 39 años.
Don Beto, el papá de mi amigo Héctor Juárez, me platicó recientemente que mi papá fue su vecino de enseguida, y que siempre fue un hombre muy trabajador, muy amable y que no se metía en problemas. Me comentó que papá compartía con él ciertos alimentos exóticos, “delicatessen” que en ese entonces contrabandeaba del gabacho para surtir a los restaurantes de postín como el Luisiana.
También me relató que papá era el único que tenía televisión en esa cuadra, y por eso recuerda mucho cuando lo invitó a ver aquellas impresionantes escenas del primer viaje a la Luna, en junio de 1969.
Nadie imaginaba que un accidente acabaría con su vida unos cuantos meses después, mientras estaba de visita en la casa de su padre, en Villanueva, Zacatecas. Según sé, él daba un paseo a pie por la orilla del río cuando se desencadenó un tremendo aguacero. Se guareció debajo de un barranco, pero debido a la intensa lluvia éste se reblandeció y poco después se desplomó sobre él. Así nos quedamos sin padre.
Recuerdo que en 1985 hice un viaje a Villanueva para encontrarme con mi tío Félix y mi sobrino Enrique, a quien me traje poco después a Monterrey para que continuara la escuela; pocos días antes había ocurrido el gran temblor y mi hermana Lola decidió que se vendrían a vivir acá, pero a él lo envió primero.
En esa ocasión mi tío me llevó a dar un paseo por el pueblo. En varias esquinas había grupos de hombre mayores, platicando sobre la gran inundación que recién había ocurrido. La altura que había alcanzado el agua se podía ver claramente en las marcas que había dejado, a la mitad de todos los muros. Mi tío se acercaba a saludarlos y les decía: “Aquí les presento a mi sobrino Florentino Gutiérrez, el hijo del Güero Tino”, a lo cual ellos respetuosamente se quitaban el sombrero y extendían su mano para saludarme.
Al principio sentía yo una gran pena, no sabía qué hacer o qué decir. Pero al ver cómo se iluminaban los rostros de estos hombres que conocieron y admiraron a mi padre, me sentí muy orgulloso y muy contento. Esto es algo que nunca olvidaré.
Padre, cierro mis ojos y te abrazo muy fuerte, con todo mi amor te agradezco todo lo que heredé de ti, especialmente este gusto y facilidad para aprender idiomas. Fuiste un hombre cabal y bondadoso, y quienes te conocieron aún te recuerdan y te admiran, pues dejaste un gran ejemplo. Hasta siempre, papá.

1 comentario:

  1. HOLA
    Pues andaba por aquí y quise pasar a saludar, y aunque frecuento mucho tu blog desde que me pasate la liga, creo que sólo había dejado un comentario y como anónimo -jeje-, pero bueno, a través de tu blog ya conozco un poco mas sobre ti.

    Y pues invitandote a pasar por el mío, que no es la gran maravilla, ni mucho menos. Sólo digamos que es como un lugar, el paradero de algunas ideas, pensamientos. Basurero mental tal vez se adapte bien... nunca he intentado definirlo, ni categorizarlo. Está y ya. jaja.

    Saludos.

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