lunes, septiembre 01, 2008

Smoothie Operator


Después de un largo recorrido llego este domingo a un mercado ubicado en una colonia de Apodaca, donde había quedado en verme con Rebeca.
Apenas hace unos días leí en el periódico una nota que decía que el empleo informal sigue creciendo en México, y vaya que esto lo podemos comprobar fácilmente al ver cómo florecen estos mercados en casi todas las colonias de la ciudad.
Camino por entre los puestos buscando el de Rebeca, pero al pasar por el de las gorditas no me puedo resistir y ordeno una de chicharrón... mmmh. Sigo andando y escucho una voz familiar que me dice: “Hola”..., es Rebeca, que me agarró literalmente con las manos en la masa.
La conozco desde el 2000, cuando trabajábamos en Hispanic Teleservices, el primer call center en el que trabajé. Ahí también conocí a Alma, al Chino y a Beto, el cuate que me vendió a mi perrito Tobi. Yo duré muy poco en ese trabajo, pero un sexenio más tarde volví a coincidir con Rebeca en Sutherland, otro centro de atención telefónica.
Fue muy grato tenerla como compañera, compartir vivencias, creencias, sueños, frustraciones. Platicar con ella siempre hizo más ameno y llevadero ese trabajo tan monótono, en el que me sentí siempre como un robot, despersonalizado y eternamente deprimido.
Ahora platicamos nuevamente aquí, entre vendedores de ropa, comida y muchas cosas más. Ella vende smoothies de fresa, chocolate y vainilla, así como piñas coladas y smoothies de mango. Con este intenso calor que se sintió, varias veces se le juntó una buena fila de sedientos clientes.
Mientras me explica cómo mezclar los ingredientes para cada bebida, alzando la voz por encima del ruido de las licuadoras en acción, me da una gran lección de inteligencia, de valentía, de saber tomar decisiones. Con esfuerzo y dedicación ha sabido aumentar significativamente sus ingresos, mientras otros seguimos reacios a dejar el ambiente de oficina, cómodo y seguro, pero no tan bien pagado.
Se acabó el hielo. Se acabó el mango. Pronto es hora de desmantelar el puesto, recoger todo y seguir adelante, con una buena ganancia por es trabajo invertido. Felicidades, Rebeca, eres toda una emprendedora , eres un ejemplo a seguir.

Amar No Duele

Kelsang Sangden impartió una plática este fin de semana que tuvo por título “Amar Sin Sufrir”, y me pareció tan interesante que quiero usar este espacio para compartir esta que es una enseñanza de Buda Shakiamuni.
Ella comenzó por darnos la definición de amor puro, que básicamente es “desear la felicidad de la persona que amamos”. En el amor puro, el simple hecho de ver feliz a la persona que amamos debe ser suficiente para hacernos felices a nosotros mismos.
Como contraparte, según esta enseñanza lo que todos conocemos como amor no es tal, sino que es “apego”, el cual se define como “el deseo (egoísta) de que la otra persona nos haga felices”.
Así, mientras que el amor puro es siempre causa de felicidad interna, no dependiente de causas externas, el apego es causa inevitable de sufrimiento. Sufrimos cuando ya no nos quieren, cuando nos abandonan, cuando la persona no es o no actúa como nosotros queremos... cuando se muere. Como dijo ella, si nos duele significa que no es amor.
Me parece que tiene mucho sentido. El amor ciertamente nos produce una gran felicidad y placer, sobre todo al principio. Pero es innegable que también nos causa mucho daño cuando experimentamos celos, rechazo, abandono, desacuerdos, etc.
En unas cuantas frases estoy atreviéndome a resumir la enseñanza transmitida por Kelsang Sangden, pero me doy cuenta de que esta idea es digna de una buena serie de reflexiones y meditaciones.
Como lo expresé en la sesión de preguntas, ¿por qué tenemos esta idea equivocada del amor? ¿Por qué la vemos repetida en tantas películas, libros, canciones, en nuestra vida diaria? Y la respuesta fue: “por ignorancia”, que es una de las principales perturbaciones mentales que busca erradicar la filosofía budista.

Adiós, Verano

Dedidido a volver a mi rutina de levantarme temprano, hacer ejercicio, que tanto bien me estaba haciendo, hoy abrí los ojos y luché por abandonar la cama y llevar a los perros a un pequeño paseo. Me asomé por la ventana y me di cuenta de que todavía estaba oscuro. Sabía que no era tan temprano, y que no estaba lloviendo. Entonces, ¿qué pasa?
Pues... se fue el verano. Sí señor. Una vez más cambió el tiempo. Ahora hay que enfrentar la oscuridad al levantarse temprano. Se acabó la claridad de las madrugadas durante esos paseos perrunos, ver salir el sol cuando ya vamos de regreso a la casa. Bienvenido el otoño. Hasta pronto, verano.

1 comentario:

  1. Mi querido amigo Regiomontano, creo que no te habia dado las gracias antes por ser tan asiduo fan de las estupideces que escribo, yo tambien leo tu blog, aunque soy una persona demasiado extraña por que eso de leer no se me da. No entiendo por que eso del escribir si, aunque no creas que lo hago tan bien, solo trato de teclear lo que mi mente procesa.

    Quiero felicitarte por ese comentario de "Amar no duele" me parecio muy chido. Hace poco escribia rusticamente sobre lo que yo entiendo por amor, y estoy completamente de acuerdo con lo que ahi citas y con esa filosofia budista.

    Creo que en aras de llevar a la accion eso que dice ahi de: "amar es hacer feliz a la persona que amas", pues confundimos el precepto y creemos que obligatoriamente y por correspondencia a esa accion, el que nos ama a huevo nos tiene que hacer felices, y no, creo que amar es simplemente eso, dar sin esperar recibir, como bien relatas.

    Pues nos seguimos leyendo y un saludo desde la capirucha.

    Felicidades!

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