martes, octubre 21, 2008

Hermanos Sin Hogar


Hace un par de semanas, mientras caminaba apresuradamente hacia la parada del camión, alcancé a observar a dos hombres que yacían acostados sobre cartones, en la cochera de uno de tantos negocios. Pasaban de las 8 de la noche, aunque todavía no oscurecía del todo.
En ese breve lapso pude escuchar que platicaban, y me imaginé a dos hermanos pequeños que recuerdan las aventuras vividas durante el día antes de caer rendidos por el sueño, en la tibieza de su habitación.
Sólo que para estas dos personas, cualquier cochera o rincón un poco aislado es su habitación; a duras penas se protegen del frío e intentan dormir mientras peatones y vehículos pasan a unos cuantos metros sin sospechar su existencia.
Una escena similar pude captar el sábado, a pleno mediodía, cuando pasé caminando por un negocio abandonado en una concurrida calle comercial. Alrededor de los escalones de la entrada habían colocado unos cartones a manera de biombo, y al asomarme un poco observé a una mujer desaseada, sentada junto a varios montones de ropa, en clara actitud de encontrarse "en su casa".
Mi sorpresa encontró eco en sus ojos sorprendidos, sólo por un breve instante porque enseguida esquivó mi mirada, temerosa, tal vez esté acostumbrada al maltrato de los demás. Seguí mi camino, en señal de respeto hacia su privacidad. Siento compasión. Quisiera poder hacer algo, pero no sé qué.
Mientras me dirijo hacia mi trabajo por las mañanas, con mucha frecuencia veo a un hombre caminar en la misma dirección, a la orilla de la carretera. Desde la comodidad de mi auto observo su mirada feliz, perdida en algún punto del horizonte, sin que parezca importarle ir vestido de andrajos. Algunas veces viste pantalones cortos aunque haga frío, otras veces una falda, que tal vez un alma caritativa y pudorosa le haya puesto para cubrir su desnudez.
Otras veces lo veo también por las tardes, caminando con paso apurado en la dirección opuesta. Dudo que tenga un hogar al cual llegar, una familia que lo espere con un plato de sopa caliente en la mesa.
Me pregunto en qué punto del camino habrán perdido el rumbo estos hermanos sin hogar. Intento imaginar cómo eran sus vidas antes, si tenían una casa, una familia, un trabajo, objetos queridos. Pienso si tendrán hijos, hermanos, padres, alguien que los ayude a regresar a su hogar y hacer una vida "normal".
Cada vez que los veo intento imaginar qué fue lo que los llevó a convertirse en seres sin hogar, vagabundos. ¿Habrá sido una depresión, enfermedad mental, alguna deuda impagable, un delito cometido por desesperación o ignorancia? ¿Fueron despojados de sus bienes, por algún pariente avaricioso? Preguntas sin respuesta.
Seres invisibles para muchos. Cada uno de nosotros va de aquí para allá, inmerso en sus propios problemas, en sus limitaciones, en su egoísmo. Nos sentimos solos, pero nunca reparamos en la soledad de estos hermanos sin hogar.

2 comentarios:

  1. me quede sorprendido de lo que dices, porque pienso exactamente lo mismo me e preguntado por lo mismo y tambien quisiera hacer algo pero no se que puedo hacer,aveces e pensado darle todo el sueldo de mi semana al primer vagabundo pero no creo que sea la solucion el ni a de saber que le estoy dando,sumergido en su mundo,aveces pienso llevarmelos a dormir a mi casa pero tampoco creo que sea la solucion. pero algo se a de poder hacer por ellos, saludos

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  2. Be the change you want to see in the world...

    Saludos amigo.

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