domingo, junio 17, 2012

Ay Qué Pesado

"Ay qué pesado//qué pesado//siempre pensando en el pasado..." Así decía una tonada pegajosa del grupo español Mecano a finales de los ochentas. Y aunque sé que siempre pregono y recomiendo vivir el momento presente, pues es el único que realmente tenemos, confieso que esto a veces me cuesta mucho, aunque nunca como estos últimos días, semanas ya, pues he vivido en un estado de añoranza del pasado y negación de mi realidad presente. Quizás la razón se debe a que, habiendo vivido una existencia rutinaria durante los últimos años, empecé a hacer una serie de cambios radicales en mi estilo de vida, muchos de ellos sin meditarlos debidamente, y a consecuencia de los mismos esta se fue haciendo más y más complicada cada día. Llegó un momento en que sencillamente ya no me fue posible aceptar mi realidad actual, ya no pude reconocerme y busqué un escape en la fantasía del ayer. Era eso o volverme loco. De sobra sé que no es bueno vivir añorando el pasado. Lo sé muy bien. Sé que, desafortunadamente, no se puede regresar el tiempo, que lo que se hizo se hizo y lo que no se hizo, no se hizo. Estoy consciente además de que al vivir en esta fantasía delirante estoy desperdiciando lo único que tengo: mi momento presente y todo lo que forma parte de éste. Cómo quisiera poder absorber y poner en práctica todos los conceptos que postula Eckhart Tolle en su libro "El Poder del Ahora"... tengo la seguridad de que sería una experiencia muy liberadora. Sé que la solución es simplemente cerrar la puerta, cambiar de disco, cerrar los círculos... y entregarme de lleno al momento presente, valientemente cambiar lo que se tiene que cambiar, decir lo que se tiene que decir, todo para poder alcanzar la congruencia y el bien estar, pero me ha sido tan díficil... Es difícil. Pero no imposible. Reconozco que, ahora que puedo expresar esto que siento, empiezo a vislumbrar una pequeña luz al final del túnel, el inicio de la solución. Estoy empezando a ser más consciente de que, lo quiera o no, el pasado ya no existe. Por mucho que me duelan los errores que cometí, no puedo regresar a ese momento para corregirlos, sino que más bien debo: 1.- Intentar compensar el daño causado, hasta donde sea posible, de manera realista. 2.- Aprender la lección y no volver a cometer los mismos errores. Siento esa adrenalina correr por mi cuerpo, como cuando llega el momento de echarse un clavado, de abordar el autobús, de dejar para siempre la casa que habitaba, como cuando sé que soy el siguiente en la fila para la "tirolesa", como cuando ya no hay marcha atrás. Es que el presente no espera. Sólo se queda un momento y se va. Y se vuelve pasado.

1 comentario:

  1. estuve pasando por una situación similar y segui el consejo de un buen amigo: Creer que etas sanando es empezara a sanar", y yo me la creí, no digo que a veces tengo recaidas, pero me la sigo crellendo y un día, no se cuando, se que me desprtare una mañana y habre sanado.

    saludos compadre....

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