lunes, junio 19, 2017

Clases de Manejo. English Spoken Here.

Hace unas semanas mi amiga María me propuso dar unas clases de manejo a una señora india, conocida de unas amistades suyas también originarias de este país asiático. Mientras ella me describía el plan, mis pensamientos automáticos se dispararon: "¿Por qué me ofrece eso a mí? Yo no me dedico a eso... me pone tan nervioso ser copiloto de un conductor aprendiz... además, tengo mucho trabajo de traducción, ¿cómo podría abandonarlo, aunque sea un par de horas, para enseñar a manejar a alguien? Apenas me es posible cumplir con los plazos que me piden mis clientes... definitivamente no, le diré amablemente que gracias, pero no..."
Entonces tomé control de mi mente y me dije: "¿Por qué no? Es una experiencia nueva, un escape de la rutina: todos los días solo en casa frente a la computadora. En cuanto al tiempo, todo es posible, la cuestión es organizarse. Pruebo, y si no me siento cómodo, no lo hago más y ya".
También aprecié la enorme CONFIANZA que había detrás del ofrecimiento de mi amiga María; ella sabía que yo podía cumplir con el cometido y por eso había pensado en mí. Así es que dije: "Yes, ma'am, you can count on me".

En punto de las 9 de la mañana llegué al domicilio que me proporcionaron, en una exclusiva colonia de San Pedro. Abrió la puerta una joven señora, mi alumna; nos presentamos y luego me pidió que esperara un momento, pues su esposo tenía que llenar el tanque de la camioneta. A los pocos segundos apareció él, me invitó a acompañarlo y nos fuimos a una gasolinera cercana.
En el trayecto le pregunté de qué parte de la India son, y me respondió que de Kerala. También me dijo que habían residido en Estados Unidos, y que su esposa había aprendido a manejar allá, pero le daba miedo conducir aquí.
Y no la culpo, ya que Monterrey y su área metropolitana tiene un alto índice de accidentes de auto: el 19.2% de todo el país, según el INEGI, causados principalmente por una tremenda falta de educación vial, vialidades mal trazadas, pero más que nada por una inexplicable actitud agresiva y violenta al conducir, generalmente a exceso de velocidad. Me da gusto ver que esto va cambiando poco a poco, pues cada vez más gente contrata una escuela de manejo antes de atreverse a conducir.

Regresamos a la casa. Mi alumna se sentó tras el volante de la flamante Toyota Highlander y yo en el asiento del copiloto; mientras ella ajustaba los espejos, su marido observaba junto a la camioneta y ambos iniciaron un diálogo en malayalam (o malabar) del que, por supuesto, no pude captar ni una sílaba. Finalmente él cerró la puerta, ella dio reversa y comenzó oficialmente la clase.
Por su manera de arrancar y frenar, y sobre todo por la forma de tomar las vueltas a la derecha, casi subiéndose a las banquetas, decidí preguntar cuánto tiempo había manejado en Estados Unidos. "Once or twice", fue su respuesta. Empecé a sentir un sudor helado correr por mi espalda; rectifiqué que traía puesto mi cinturón de seguridad, sonreí con alivio al recordar que estos vehículos cuentan con varias bolsas de aire y decidí empezar por lo más seguro: vueltas y vueltas alrededor de la colonia.
Al avanzar por las calles, me preguntó: "¿Tengo que mantenerme a la derecha, verdad?", y le contesté afirmativamente, así que empezó a conducir a milímetros de distancia de la fila de carros estacionados del lado derecho de la calle. "No tanto"... alcancé a decirle con un hilo de voz.
Una vez que noté que manejaba con más seguridad, nos metimos por Vasconcelos, una avenida con más tránsito de autobuses, camiones de reparto, motocicletas y autos particulares. Cuando le dije que íbamos a practicar el cambio de carriles, su respuesta me volvió a poner los pelos de punta: me dijo que, al ver los espejos, no podía determinar si un vehículo estaba detrás o bien al lado izquierdo, por eso no se sentía segura para cambiar de carriles.
Le dije que no se preocupara, y que con la práctica lo lograría. Mientras, continuamos avanzando por el carril de la derecha haciendo las mismas paradas que el camión de pasajeros que nos precedía. Luego pasamos a Alfonso Reyes, una larga avenida con subidas y bajadas pronunciadas, donde normalmente conducen a muy alta velocidad (los jóvenes incluso la toman como pista de carreras), pero que a esa hora y en sábado se encontraba muy despejada. Recorrimos un buen trecho en ambas direcciones y luego regresamos, había concluido la clase de ese día.

Ayer domingo fue nuestra segunda clase. El plan era tomar toda la avenida a Alfonso Reyes hasta ingresar al municipio de Santa Catarina, para que se familiarizara con el recorrido hacia la escuela de su pequeño hijo. Desafortunadamente, a medio camino nos obligó a retornar un agente de Tránsito, debido a que se llevaba a cabo una carrera más adelante.
Entonces se me ocurrió llevarla hacia el área de centros comerciales en Valle Oriente. Qué dosis de adrenalina: mientras avanzábamos por Vasconcelos hacia el oriente, el tráfico se fue haciendo cada vez más intenso, nos incorporamos a Lázaro Cárdenas (lateral), dimos la vuelta al centro comercial Valle Oriente y tomamos una calle en pendiente descendente para volver a incorporarnos al vertiginoso tráfico de Lázaro Cárdenas hacia el poniente.
Mientras esperábamos la luz verde del semáforo, recordé que el carril de incorporación no está protegido, así es que hay que detenerse un poco y luego incorporarse lo más rápido posible aprovechando un espacio vacío en la fila de carros. No sabía si ella podría hacerlo, pero ya no había manera de salirse de ahí. Se lo expliqué lo mejor que pude. "Are you ready?", le pregunté. "I'm so scared!", fue su respuesta. Le dije que yo le ayudaría y que no tuviera miedo. En eso el semáforo cambió a "Siga" y ahí vamos.... lo hizo sorprendentemente bien.
Su marido le había dado consejos sobre cómo determinar si un carro estaba detrás o un lado, así que ya pudo cambiar de carriles, no sin algo de vacilación. Más adelante nos topamos con una avenida Gómez Morín completamente congestionada debido a una construcción, todos los carriles estaban ocupados con conductores impacientes.
Le dije que era una ocasión estupenda para practicar, y que su tarea era pasar del carril extremo izquierdo al carril extremo derecho lo más rápido posible. "Empieza la cuenta regresiva", dije apuntando a un inexistente reloj en mi muñeca. Le dije que conducir esa camioneta tan grande de daba una gran ventaja, pues los demás conductores le cederían el paso cuando mostrara su intención de cambiar de carril. El mensaje era: "Tú échales la lámina", y vaya que lo captó muy bien. Fue una excelente alumna, y lo que temo es que le agarre tal gusto a conducir que ahora su marido no le va a ver ni el polvo.

6 comentarios:

  1. For me... someone who would never dare to drive in Mexico City... this was a very interesting and amusing entry. I can sympathize with the young lady and understand your nervousness.
    Do you happen to know what the index of accidents in Mexico City is?
    Saludos,
    Bill

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    1. I'm glad you liked it, it was fun! There are different values for CDMX, but the index is between 4% and 8%, much lower that this crazy city. ¡Abrazos!

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  2. Precisamente por eso nunca me animé a manejar. Y ahora, con mis problemas de visión, menos.
    Cuando viví en el DF, me daba pavor subirme a carros de mis amigos y conocidos: me parecía que todos manejaban como energúmenos.

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    1. Me parece que en la CDMX manejan de manera caótica, pero de alguna manera ellos mismos entienden su propio caos, he observado que los conductores no se alteran cuando alguien se mete al carril de improviso, porque ellos hacen exactamente lo mismo. Pero acá en Monterrey, la gente se pone violenta, de verdad aquí sí conducen como energúmenos: impacientes, irascibles, violentos, y cuando el calor está como estos días, rondando los 40°C, mejor ni hablamos. Saludos, Alex, espero vayas mejor de salud.

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  3. GRRRRR CDMX... no sabes como me desagrada ese término. Para mi siempre será el DF.
    Pet peeves

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  4. ¡Ups, lo siento! Definitivamente un pet peeve... A mí me gustaba mucho llamarlo el "Defectuoso", o el nombre México, D.F... pero pues ya lo cambiaron... creo que tienes razón acerca de CDMX, ni siquiera suena bien CE DE EME EQUIS. Ciudad de México pues.

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